Fic

A quien le importa

Por

Mayra Exitosa

En la mansión Brighton había una confusión llamarla, no respondía, los guardias no la encontraban, su auto aun ahí en el estacionamiento estaba, pero ella nunca salió del lugar, simplemente desaparecía. - Lo siento señor, es solo que estuvimos ahí hasta que cerraba el lugar y antes de eso entramos y no había nadie. - No es la primera vez que Candy desea salir sola, ella llamara en cualquier momento, recojan el auto y pónganlo en la cochera, lo seguro es que su teléfono se encuentre en el auto, si no ya hubiera respondido a mis llamadas. - sí señor.

La llegada de Charmin y Niel, sorprendía el desayuno, estaban todos menos su Chandy y el padre sonreía al imaginar que ya tenía novio o que no tardaría en llamarlo, se iba a su estudio sin decir media palabra, mientras escuchaba el alegato de sus cuñadas convenciendo a su mujer de que Candy su hija, fuera de nuevo a Francia con ellas.

En otro lugar muy lejos de ahí, Candy despertaba apenada, notando el desayuno en la cama y su peluca en el suelo. Ella bajaba el rostro, como se iba a escapar si al intentarlo mientras dormía, el lugar tenía todo cerrado, y estaban lejos de la ciudad y no estaba su auto, lo había dejado. Avergonzada y casi sin querer molestar preguntaba - ¿Tendrás un teléfono para realizar una llamada? - Por supuesto, toma. Candy llamaba a su padre y confirmaba que se había salido de manera inesperada, su padre respondía lo que había ordenado y que no se preocupara, avisando que su otra tía había llegado, por si deseaba tardarse más o tomarse el tiempo para volver. - ¿Quieren que vaya a Francia? Pero sabes que prefiero quedarme contigo Papi. - Mantente comunicada conmigo pequeña, le avisare a tu madre que te encuentras bien. - ¡Te quiero! - Yo también.

Albert ya estaba bañado y miraba hacia los ventanales y ella notaba que su ropa estaba en un sillón acomodada, notaba también que no estaba limpia y que el le daba la espalda dándole privacidad, con tranquilidad caminaba hacia el baño, después de un rato salía envuelta en una toalla. Ahora volvía a humer una jarra y desayuno tibio, aun habiéndolo visto al abrir los ojos, posiblemente lo había tibiado de nuevo, abrió un cajón cercano y vio una camiseta blanca y grande, se secaba el cabello y se colocaba la camiseta, quedando un hombro descubierto, su peluca que ahora volvía a hacer en bolso, le quitaba la orilla dejando un elástico como cinturón eventual a la playera que ahora fungía como vestido en ella.

- ¿Deseas comer algo? - Si, muchas gracias. El se sentaba en la silla de la pequeña mesa del balcón, y al ver la vista se impresionaba, estaba en un bosque y un bello lago se veía a la distancia, con hermosas montañas y colinas, era un lugar muy hermoso. Pero estaba fresco para ella, y él antes de que dijera algo, sacaba una chaqueta afelpada y la colocaba en sus hombros. - No quisiera que te enfermaras. - Gracias. El tomaba su taza, acompañándola y notaba que ella deseaba comer y probaba despacio y poco a poco degustaba todo, lo saboreaba de una manera increíblemente deseable, el rubio no podía evitar tragar seco al verla comer, era un deleite hasta cuando comía cualquier pequeño bocado de todo lo que había.

- ¿Te gusta el lugar? - Es increíble. - Me alegro de que te guste, por favor dime lo que desees que haga, estoy enteramente a tu disposición. - Por mi me quedaría mucho tiempo en la habitación. Cerraba los ojos arrepintiéndose de lo que había respondido y el sonriendo por el comentario agradecido comentaba - pensamos exactamente igual.

En la mansión Andrew, había invitados y todos habían llegado conforme notaban que bajaban a comer, molesto Anthony y Alistar comentaban uno al otro - Se desapareció de nuevo. Confirmaba Anthony y Stear sonriendo respondía, - la asustaste, ni siquiera estaba ahí cuando llegamos. Un visitante amigo de William sentado al extremo de la mesa comentaba, - Pues también despareció William, tal vez te la gano. Ni siquiera quiso que yo viera con quien se fue, me dejo ahí, sin auto. Si no fue porque te vi, me hubiera ido con las chicas, créeme, aun no me soltarían. Anthony vio a su primo con los ojos medio cerrados por el comentario engreído y Stear tomaba café sin responder, el sonido de la puerta los sacaba de sus pensamientos y corrían hasta él - ¡Archie! ¡Archie! Los tres hombres parecían niños abrazados emocionados por volverse a ver. Pasaba de un abrazo a otro y regresaba al inicio de nuevo.

CONTINUARA... SI LA COMENTAS ;)


Y esperando completar todas y cada una de las historias antes de que lleguen las

nuevas, agradezco mucho su consideración al comentar los capítulos,

Un abrazo a la distancia

Mayra Exitosa