Fic

A quien le importa

Por

Mayra Exitosa

-Veo que te gusto el desayuno, aunque no tarda en ser hora de comer. - ¿Hay más alimentos? o mejor es que me lleves a la ciudad, hay un restaurant cercano a mi departamento, que tiene una comida riquísima. - ¡Albert! - ¡Oh Perdón, Candy! - Si hay más alimentos, sin embargo, puedo llevarte a donde desees. - ¿A Francia? Preguntaba bromista, por saber que estaba muy lejos y el con una mirada solvente respondía, - Por supuesto, he dicho a donde quieras. - Viví un tiempo en Francia, mis tías han venido y he recordado los deliciosos cafés gourmet, los postres exquisitos como el fondant de chocolate, el mouse o un tiramisú divino… se me hace agua la boca de solo imaginar. - Veo que eres de buen comer, tal como yo. - Quise aprender a cocinar, pero realmente no se me da y como me hubiera gustado hacerlo, me pasaría el día entero en la cocina. - Pues a mi me gusta hacer algunas cosas, sobre todo cuando estoy solo, ahora que, contigo sería mucho mejor. - ¿De verdad lo crees? - Por supuesto.

Candy le sonreía, no había preguntado nada personal, no le parecía mal que fuera tan golosa, había perdido tantas calorías por esa noche tan intensa y deseaba comer lo que encontrara a su paso. El tomaba su mano y la llevaba a la pequeña cocina de la casita donde estaban. Al abrir el refrigerador, no podía creer la de cosas que tenía ahí, sacaba platillos, tibiaba a vapor y otros los refrescaba al ambiente. Con una destreza, comenzaba a mover algunos sartenes y cuando menos lo imaginaba colocaba platillos dignos de un chef, realizados por él.

- ¡Eres mi héroe! Podría comer todo lo que sirvieras, se ve genial. - Prueba ahora, y si algo no es de tu agrado, prometo mejorarlo. Ella empezaba a probar, él al verla, no podía creerlo sus labios degustaban con tal placer que hasta el, deseaba poseerla en ese instante, tenía una forma de comer que lo hacía agitar el corazón, ¿cómo esa pequeñita podía ingerir con tal delicia?, cada bocado y desear besarla, se preguntaba, por lo que al mirarla ella lo notaba y en un descuido un ojo le guiñaba. El la acompañaba comiendo y le comentaba,

- Creo que tendrás que quemar muchas calorías después, - Si seguimos igual que ayer, podríamos quemarlas juntos. Tomo un pequeño tenedor y quebrando la capa de un tostado, le daba parte de el y del blando directo en su boca, y al hacerlo, el se acercaba a degustar sus labios. Ella gemía con tal deleite, como si sintiera lo que él al saborearla, y no se equivocaba, ella tomaba su tenedor y lo imitaba, haciendo que todo cuanto había terminara, entre ambos acababan con los platillos en la barra, pero ellos continuaban deseando comer, y continuaban con ellos mismos, pues ahora el tomaba su boca con detalle paladeando y sintiendo la copa de vino tinto que ambos tomaron. - Eres muy sensual. - Tu lo eres más. Ella ahora se abrazaba a él y el se daba cuenta que bajo la camiseta ella estaba desnuda, deseando continuar lo que habían comenzado por la madrugada, ella definitivamente deseaba hacerlo de nuevo, y el no era quien quisiera detenerla, al contrario, la tomaba y sobaba su trasero, quitando suavemente la cintilla de la cintura y sacando la camiseta, para comenzar a probar esos bustos priscos que volvían a saltar.

En la mansión Brighton las gemelas se molestaban. Charlotte realizaba una llamada al ver que su hermana de Niel no se despegaba, llamaba al amigo de Archie, ese hombre alto y delgado, imaginando que bajo ese traje, algo había que podía superar al enano de su hermana, ahora que solo le gustaba alardear que su chico ahora iba a ser papá como si fuera tan bueno, después de haberla hecho sufrir por años, ahora la atrapaba con simultáneos engaños, en un elegante francés, comenzaba su saludo - Hola George, estoy muy aburrida, mi sobrina no se encuentra y al parecer tenía un compromiso, yo… quisiera conocer… un poco de la ciudad, solo si se encuentra disponible.

George que miraba a todos los familiares que llegaban entusiasmados viendo por fin la llegada de Archivald, se salía respondiendo al llamado de la elegante Chavalier - Por supuesto madame, soy todo suyo en estos momentos, nada me gustaría más que complacerla, tomare mi auto e iré a verla - Me encantaría salir, así que no necesitaras entrar, solo en cuanto llegues estaré lista para pasear.

CONTINUARA... SI LA COMENTAS ;)


Terminamos escribiendo y en serio, muy acalorada, hasta postres quisiera dibujar, pero eso bien sabe Dios que no se me dan.

Sin embargo, agradezco enteramente sus comentarios, y al elegir esta historia como una de sus favoritas, muchas gracias por continuar leyendo, por la paciencia mostrada, cada día quisiera ver el final, de esta pequeña historia que al parecer no deja de avanzar.

Un abrazo a la distancia

Mayra Exitosa