Fic

A quien le importa

Por

Mayra Exitosa

En Chicago, el museo era bastante educativo, George no tenía ni una pizca de reflejos sobre saltos o incomodidad, parecía haberlo planeado todo, sin embargo, fueron por pura curiosidad, sin saber lo que tenían ese día mostrando en el lugar, el calor tenía mareada a Charlotte, quien ya caminaba con pasos más dudosos, y se ajustaba más al brazo de él. - George, creo que este lugar es muy ilustrativo, pero sería bueno ir a otra parte. El tono en que lo hablaba con su francés era un poco más ronco provocando que George sonriera suavemente sin responder y delatarse ante la dama. Le soltaba el brazo y pasaba su mano suavemente por su cintura caminando para ir rumbo a la salida, pero ese gesto, hizo erguirse y suspirar a Charlotte, quien sin querer hacía un pequeño gemido al sentir la mano de él rodeándola. - Creo que conozco el lugar perfecto para nosotros, querida. Subir al auto fue rápido, sentir como ella ronroneaba cerca de su oído y se movía cual gatita anhelante, mientras él manejaba a la mayor velocidad que podía, hasta llegar a su chalet, un departamento con jardín decorado estilo francés, con estacionamiento privado, muy diplomático, tal como él. Bajaba Charlotte, apenas entraba soltaba su bolso y el la ajustaba tras la puerta tomando su cuello y saboreando hasta el lóbulo de su oreja. - ¡George! - ¡Oh Si! Ya estamos a solas, querida, te prometo que este lugar será más práctico que ilustrativo. Un gemido brotaba de ella y sus cuerpos se estrechaban ansiosos. Ambos caminaban lento, hasta que él la elevaba en sus brazos y la dejaba postrada en su cama. - Déjame deleitarme con tu visita aquí. Ella lo observaba quitarse su saco y su corbata, dejándolos acomodados sobre un perchero, sin quitar su mirada intensa puesta en ella, quien observaba en silencio, como esperando más de él y este se inclinaba a ella sin dejar de ver como lo estaba esperando, deseosa, de quien parecía una pantera al acecho, buscando el momento propicio para caerle encima.

En un edificio de alta seguridad, una pareja llegaba y ella marcaba una clave en los botones de entrada, vestía sus ropas anteriores y una chaqueta la abrigaba, él la seguía y ambos entraban al elevador, al salir de este, ella se quitaba los zapatos, los tomaba y se iba por la mullida alfombra, - ¿Gustas algo de beber? - Si, Gracias. - Podrías servirte. Ella abría una barra y las copas salían junto con la vitrina colmada de varias botellas de tamaño medio, todas completamente nuevas y agregaba, - Mi Padre me regalo el departamento, no acostumbro a beber, así que todo está nuevo, abre la que desees, aquí no viene nadie.

Una sensación de satisfacción le hizo sentirse invencible, meditando su frase al finalizar para irse a dar un baño "aquí no viene nadie" Giraba a ver su espacio, llamado su cueva era muy elegante, un diseño cálido en todo el lugar caminaba por los pasillos y encontraba un lugar con dibujos y detalles infantiles, se acercaba a verlos y notaba muchos, como si se tratara de una maestra de pedagogía. Veía hacia su escritorio y había libros abiertos, de haberlos leído recientemente, todos de negocios de exportaciones minerales y detalles del negocio de su padre, continuaba observando y había una sección de modelos y revistas de moda, paginas completas con pestañas indicando comentarios de cada diseño Chavalier. Unas facturas llamaban su atención eran de alimentos en gran volumen, como si manejara un restaurante, meditaba que ella le había dicho que no sabía cocinar. Movía una factura y había otra de transporte y la ubicación era un orfanato, ¿sería caridad?

- Que te parece mi cueva, un desastre de actividades. - Me dijiste que no cocinas, pero compras volumen de alimentos. - Si, hay personas que necesitan esos alimentos, sé que soy muy glotona, pero te aseguro que los hay más glotones que tú y yo. El la miraba, su cabello estaba húmedo, su vestido era otoñal, los colores le favorecían con un combinado y aun no se pintaba y se veía hermosa. - ¿Iras con tus padres? - Si, llegó mi Tía Charmin y dicen que tienen noticias que contarme. - Supongo que no necesitaras mi compañía, me iré a ver a mi familia, te parece si me das tu número y te doy el mío. - Por supuesto, toma marca aquí el tuyo y así tendrás mi número, ya sabes no me llamo muy seguido.

Le daba su celular abierto y se iba a su habitación de nuevo, dejándole el celular a él, sin importarle si lo veía, él se marcaba y veía las imágenes capturadas en su celular, eran imágenes de niños, muchos sonriendo, se veían mal vestidos para cada imagen. Ella regresaba ya con su saco y su bolso, maquillada sutilmente y él le preguntaba - ¿Veo que te gustan los niños? - Si, son el futuro de la humanidad, a veces me dan deseos de adoptarlos y quedarme con todos ellos. - Serás una madre estupenda y ellos unos hijos afortunados de tenerte. - Gracias. - ¿Tienes auto o te llevo? - Tengo auto. - Como dejamos esa noche el tuyo… - Si, pero ese ya está en casa de mis padres, aquí hay otro. - Bien, déjame acompañarte.

CONTINUARA... SI LA COMENTAS ;)


Deseando les continúe gustando esta historia, serán capítulos muy cortos, pero son mas continuos, y eso hace que se sienta la historia más rápida

no siempre se puede ganar, pero nadie sabe lo que se puede lograr solo con un reto a escribir y sobre todo cuando es lo que te gusta

y sencillamente si te gusta a ti, pude que le guste a los que te leen ;)

Un abrazo a la distancia

Mayra Exitosa