Fic
A quien le importa
Por
Mayra Exitosa
Anthony ya estaba en la mansión Brown, su madre se hacía cargo ahora de mantener activo su hogar ya que pronto pasarían visitas con la nueva amistad que tenía, Christine Brighton y que ambas se harían muy buenas amigas, después del evento, ya que sus maridos estaban planeando reunirse continuamente.
Stear atendía sus negocios, solicitando ayuda de su tío, el cual estaba muy desesperado porque pronto se marcharía George a Europa y ya no estaría de apoyo junto a él, - Lo siento Stear, ahora estoy con las inversiones, tengo que finalizar además que tengo una invitación con un socio y su festejo este fin de semana, ya sabes que Johnson ya no podrá ayudarnos, tienes que se r más proactivo e independizarte, sabes que siempre te apoyare y estoy seguro que la inversión que hice ha dado buenos resultados no espero menos de ti. - Gracias, también agradecerte que mi hermano ya se queda aquí y no regresará a Francia, ya se hará cargo de sus negocios, eso me ayudará a poder continuar con lo nuestro. - Me alegro de que haya tomado esa decisión, entonces nos vemos. - ¿Cuándo? Si ya no llegas a casa en todos estos días. - Lo siento, es por trabajo. Pero Archie te mantendrá muy ocupado mientras se pone al pendiente de todo lo que esta viendo de sus negocios.
En el departamento, Candy meditaba sobre su novio, Albert era un hombre muy admirado por sus tías, y ella no lo había elegido por algo en especial, sin embargo, lo sentía suyo, no entendía porque ambas se pusieron en un plan de cuidarlo, si no era necesario ¿o sí? Además, su madre, que pensaba que se casaría pronto, ¿Por qué? Si apenas iniciaban un noviazgo, tan segura estaba que se casaría, no podía negar que era un amante increíble y que, al estar con él, deseaba que el tiempo se detuviera, en cierto modo, no se había equivocado al irse con él aquella noche y tampoco al verlo como la reconocía y como al verlo, su corazón le confirmaba que era él. Sus manos, su cuerpo, todo él le daba una sensación que anhelaba tanto, mientras que no la había encontrado esa sensación ni esa seguridad en nadie más. El sonido de un mensaje la sacaba de sus pensamientos - ¡Hola amor! ¿Estás dormida? - No. Estoy en mi departamento. - ¿Puedo ir a verte? - Si. Te toca traer la cena. Le ponía emoticones de emoción y apetito, haciendo reír a Albert.
Albert por su parte, sabía que ya no iría a trabajar, solo asistiría tres días, pero deseaba estar con ella, verla y saber si lo necesitaba tanto como él a ella. Porque ella no lo buscaba, no era como otras chicas, que se la pasaban llamando o buscando una oportunidad, ella que era su novia, no lo hacía. Giraba el auto para ir al mejor restaurante y pedir un menú riquísimo y completo para su novia, compraba vino, y otros detalles que se le antojaban en cuanto pensaba en darle de comer. Sabía que ella casi no estaba en su departamento, por lo que era seguro que no había nada de comer.
El auto de Albert llegaba y se estacionaba, la zona de era discreta y muy particular, no había modo de que lo vieran, bajaba las bolsas y subía por el elevador. - Amor, ya estoy aquí. - Pasa, ya te esperaba. Candy se encontraba haciendo varias actividades estaba descalza, con short corto, una camiseta de tirantes, sentada en su estudio haciendo apuntes de algo en la oficina. El pasaba a la cocina y desenvolvía los detalles para preparar la cena, ya no portaba el saco, ni la corbata, se arremangaba las mangas y acomodaba las cosas. Ella salía y al verlo poner las cosas en su comedor, todo venía listo para consumir - ¡Eres genial! No había comido nada. - Me imagino, ¿mucho trabajo? - Si, Candy antes de tocar nada, se iba hasta él, lo tomaba de la cintura y le daba un beso, que sorprendía a su novio, este la ajustaba de su pequeña cintura y la abrazaba con tal deseo, que el beso tomaba fuerza. Con un suspiro de ella y una sonrisa colmada de ternura agregaba - Veo que, si nos echamos de menos, ¿Cierto? - por supuesto, se me hicieron eternos estos días sin verte. - Soy una mala novia, no los sentí tanto, hasta que te vi. Papá está negociando detalles de exportar todo lo que incrementamos en Australia, confía mucho en mí, no quería dejarle tanto trabajo, él se encuentra agotado, no me parece bien que se haga cargo de tantas cosas, su personal lo hace, pero él no confía tan fácil en los demás, es muy detallista y me he ganado esa confianza. Creo que seria mejor si trabajara con el cinco días, pero el me dio dos, solo por mi madre, puedo asegurarlo.
- Debemos vernos diario, así no me harías sufrir tantos días. - ¿Lo crees? -Puedo traer la cena, así por las noches serías mía. - Debo prepararme para este sábado, es el evento del cumpleaños de Papá, estaré vestida como su hija, luego como Chantal y regresare a ser de nuevo yo para la hora del pastel. - Creo que es una locura, pero cuenta conmigo, estaré cuidando a mi novia y a su amiga la modelo Chantal. - ¿En serio? - Haré lo que me pidas.
CONTINUARA... ;)
Gracias por sus comentarios, no es que no desee escribir y continuar o terminar,
Hay mas historias por darles seguimiento
Un abrazo a la distancia
Mayra Exitosa
