Fic

A quien le importa

Por

Mayra Exitosa

Con mucha seriedad, Candy solucionaba sola cada pregunta directa, dando a todos a conocer que todo Brighton no retrasaría entregas de productos ni envíos, debido al adelantado en bodega con el que ya contenían sus almacenes, por lo que los accidentes estaban sobrevaluados para haber dañado de una manera tan retorica los valores, cuando estos no estuvieron en posibilidad de desabasto.

Al finalizar tocaban una pregunta personal que la dejaba asombrada, - Se dice que hubo un amor a primera vista con el heredero de las navieras en américa, Señorita Brighton - No sé nada al respecto. - Dicen que usted no dejaba de verlo en un evento familiar y que es probable que se dé una relación. - Mi vida personal no es asunto de publicidad, sin embargo, puedo decir que es una deducción muy fuera de la realidad, actualmente tengo novio y no quisiera afectarlo con esos rumores. Ahora si me permiten, tengo que retirarme. Candy salía por un costado donde el personal, sus guardaespaldas y varios de sus empleados de confianza, cubrían su salida para continuar con preguntas de llegar a requerirlas. Albert que se encontraba atrás sonreía al saber que ella había anunciado un noviazgo y que no sabía lo que estaban declarando sobre el evento del festejo de su padre. Salía para dirigirse a sus oficinas, a lo que una fila de hombres, bastante jóvenes estaban en la sala de recepción de su oficina, todos esperando entrevistarse con ella.

Candy llegaba y al entrar, todos saludaban y besaban emocionados por verla, - ¡Qué bueno que regresaste preciosa! Te extrañaba mucho - Yo igual, iras a la playa el fin de semana, podemos organizar una salida - Una disculpa, pero no puedo atenderlos ahora, como ven tengo que finalizar asuntos de urgencia, me da mucho gusto verlos y saludarlos a todos, después de mi salida del país ya estoy bien, la intoxicación no fue gran cosa, aun seguimos dando batallas. Si desean agendamos cita con Mandy, ahora me es imposible atenderlos a todos, muchas gracias por su comprensión.

Albert estaba celoso, miraba a todos y reconocía a algunos, eran hijos de grandes empresarios, muy jóvenes algunos y otros mayores, pero era claro que estaban ahí por ella, no por la empresa, ni por el trabajo, estaba tan indignado que pensó en la situación que ella había pasado con todas las mujeres que estaban como invitadas y no le habían dejado llegar hasta ella, ahora entraba en su oficina, y cerraba la puerta atendiendo a otras personas dentro de esta, mientras él tomaba asiento y observaba como todos sacaban cita con su novia para verla, dejando tarjetas con Mandy su asistente. - ¿Usted también desea cita, señor? - No, yo estoy esperando a que finalice su entrevista para verla. - ¿Es asunto personal? - No, de negocios, soy William Andrew, ella me espera. Todos los que estaban ahí se quedaron observando al hombre que estaba sentado en la sala. No podía decir que él era el novio de ella, deseaba poder verla y aunque tuviera que esperar a que terminara todas sus citas, estaría ahí, no permitiría que esa docena de hombres trataran de sacar una cita con ella. Unas horas más tarde, Candy salía y preguntaba a Mandy. - ¿Tenemos más problemas sobre la mina, Mandy? - No, señorita, solo el caballero que la espera desde hace horas. Ella giraba y al verlo, emocionada lo abrazaba - ¡Albert! ¡Mi amor! Se lanzaba a sus brazos sorprendiendo a Mandy al escucharla y este tomaba sus labios al haberla tenido tanto tiempo sin ver. A lo que estrechada en su abrazo y ella unida a sus labios, se dejaba llevar por el momento, haciendo que Mandy bajara el rostro ante el acontecimiento en plena recepción.

- Mandy, él es mi novio, William Albert Andrew. - Mi amor debiste esperar, debes venir muy cansado por el viaje. - Para nada, con esta bienvenida estamos perfectamente bien. Candy pasaba a su despacho, cerrando tras de sí la puerta, dejando a Mandy sonrojada por lo que la señorita se había tomado la molestia de presentarle a su novio. Candy lo jalaba de su mano para pasar a su despacho, mirándolo fascinada porque se encontraba ahí.

Después de conversar un poco de todo, de varias situaciones del trabajo y que estaba asegurando que todo saldría bien, bajaba su rostro entristecida para tocar un tema delicado, Albert se tensaba al saber que él había estado con sus invitadas y no con ella, pero lo que comentaba lo sorprendía, - Sé que perdiste mucho en tus inversiones con nosotros, pero te prometo que te recuperaras muy pronto, lamento de corazón que te haya afectado tanto. - No me importa, el dinero va y viene, lo que me apena es no haber podido llegar a tiempo y tomar tu mano, entretenerme tratando de eludir a las invitadas insistentes que tenías en el festejo, me hizo sentir miserable, y cuando vi el rostro de Chantal, sin una sonrisa. - ¡Chantal! Por Dios si te hubiera sonreído ahorita serias el amante de la modelo, no era posible hacer eso, ya estaba cansada de ponerme disfraces voluminosos que más que modelo, era una estructura encima y estaba muy agotada por pasear como ella, la gota que derramo el vaso fue cuando sin aviso me tomaron a bailar y te juro que sentía las manos de ese hombre y casi por todo mi cuerpo, solo de pensarlo me siento totalmente incomoda. - ¡Candy! - Veras que arreglamos esto y aseguramos que los pedidos no se tarden en llegar, elevaremos las cosas a tu favor y no tendrás más perdidas, mi padre y yo estamos muy apenados de que te hayas visto afectado, al confiar tus inversiones en nosotros. - ¡Mi vida! Ven acá. Albert la tomaba en sus brazos, ella no le reclamaba nada de las mujeres y se sentía incomoda al disfrazarse de Chantal, ahora suspiraba en su pecho agobiada por todo lo que el no había visto, mientras ella estaba tratando de solventar todo lo que él había perdido.


Esperando sea de su agrado

Un abrazo a la distancia

Mayra Exitosa