Fic
Historias de Albert y Candy
Presenta
A quien le importa
Por
Mayra Exitosa
Candy despertaba en el departamento de su novio, olía delicioso, él ya se había levantado para preparar el desayuno, estaban solos desde hacía tres días, él lucía enamorado y consentidor con ella, tomaba una bata y se iba hasta llegar a él. - ¿Te levantaste temprano? - Si, deseaba un café, ¿quieres uno para que me acompañes? - me encantaría. - Amor, solo quiero que sepas que… sigo pensando en que formalicemos nuestra relación, quisiera presentarte con mi familia esta Navidad y… me gustaría saber si te parece buena idea. - A mí me encantaría, aunque mis padres querrán que la pasemos con ellos, pero supongo que podremos estar en ambos lugares si lo deseas. Candy bajaba el rostro y escondía una sonrisa, a lo que Albert al descubrirla preguntaba - ¿Y esa sonrisa quiere decir que te gusta la idea? - Por supuesto, sabes, temía que ahora que sabías que existe la posibilidad de que no tenga hijos, ya no estuvieras interesado. - Los hijos son regalos de amor, tenerte es lo importante, si ambos nos complementamos tan bien, porque habría de tener que alejarme por no tener hijos con la mujer que amo, podríamos adoptar. - ¡En serio! - Si, siempre has realizado trabajos y apoyas a los orfanatos, hay tantos niños que desearían una madre tan hermosa como tú. Ella se ponía de pie, y se lanzaba a sus brazos. -¡Albert! - Mi amor, te amo, nada va a cambiarlo, no puedo dejar de desearte, de anhelarte, tenerte es como si contigo estuviera completo, tal vez no lo has comprendido aun, pero desde que te conocí la primera vez, fue como si me hubieras flechado, honestamente no entendía porque no volvías a mis brazos, si esos tres años te busque tanto, cuando por fin nos encontramos, yo… ya te anhelaba, ya no dejaba de pensarte. Han pasado algunas cosas y de solo imaginar que te pierdo de nuevo, es como si me faltara respirar.
- Me pasa de que, si iba a perderte, no quería estar cerca, quería que si… me ibas a dejar, no te viera, yo… tenía miedo de que, - Nada, no debes tener miedo, porque te amo, eres muy importante para mí. Te lo quise hacer sentir con mis besos, con el amor que ha ido creciendo entre nosotros, pensé que… si formalizamos, podemos tener oportunidad de formar una pareja solos, pero, estarás rodeada de los hijos de tus tías y… porque no tener los propios, ellas no podrán alejarte de mí, si tenemos un bebe que adoptaríamos, así no te alejarían a cada que deseen separarnos, estaríamos juntos y cuidaríamos de los niños que desees y nadie te distanciaría para llevarte a Tombuctú o donde se les ocurra pedir que vayas. - ¡Mi Amor! También te amo y me gustaría estar siempre a tu lado. - Si anunciamos nuestro deseo de comprometernos a tus padres, nos unirán en la boda de tus tías, así que esperemos un poco, podremos casarnos, no sé, en primavera, o en verano, para que no tengas frío y podamos disfrutar una luna de miel sin trabajos extras, tus tías se han aliado y querrán quitarme a mi mujer cada que tengan antojos con sus embarazos, pero si adoptamos, no podrán llevarte de mi lado, porque nuestra familia también te necesitará y yo… podré tenerte conmigo todo el tiempo. - Eres un tramposo, pero me gusta mucho la idea. Candy estaba radiante, Albert deseaba estar con ella, no le importaba que no le diera hijos, el aceptaba la opción de adoptar y eso le daba mucha ilusión.
En uno de los lugares a los que ayudaban enviando prendas de vestir diseñadas por su Tía Charmin, había un problema, se detenía sin llamar la atención lo escuchaba, los padres de cuatro niños habían fallecido y no tenían familiares. Escuchaba atenta la problemática de que pronto sería Navidad y esos niños con las adopciones serían separados, asustada por recordar lo vivido, mandaba un mensaje a Albert para cenar esa noche en el departamento, a lo que le respondía rápidamente aceptando.
Ella iba a irse cuando vio a los pequeños que llegaban, eran muy chiquitos estaban llorando, preguntaban por sus padres y adonde los llevarían. Se quedaba impactada, por lo que se sentaba con uno de los pequeños de cinco añitos, que le estiraba el abrigo pidiéndole que los llevará con su mamita. Ella lo abrazaba llorando porque habían perdido a sus padres por una nevada, se habían quedado solos, era un niño muy triste, un par de gemelitas hermanitas de él con tres años y un bebe de un año que dormía en porta bebe, esperaban el ingreso al orfanato. Abrazaba al niño que no quería soltarla. Las encargadas conocían a Candy y les daba ternura como el niño se había sentado a su lado platicando que sus papás habían tenido un accidente en el auto y él estaba atrás con sus hermanos, pero sus padres ya no habían despertado y él les dio el biberón a las niñas y le puso el chupete a su hermanito. Pero sus padres no se levantaban, cuando llegó el policía los tapaba y no los había visto desde entonces. Candy al ver que se acercaban las encargadas las detenía y preguntaba amable,
- ¿Podría quedarme con ellos un rato más? Candy destrozada por escuchar al pequeño, que con una mirada rogaba porque no los dejará. Las niñas seguían al pequeño como si con él estuvieran en casa, no comprendían lo que sucedía. El bebe continuaba dormido, ahora con un tetero vacío en un costado. Los minutos se hicieron horas y el niño se recargaba en ella para que no se fuera y que no los dejará ahí. Candy volvía y mandaba un mensaje con la ubicación de donde se encontraba y le pedía a Albert que si podía traer algo de comer para unos niños pequeños y ella. Este le respondía que sí, preocupado preguntaba si pasaba algo. Hubo una pequeña detención aquí en el orfanato, cuando llegué a dejar las prendas de uniforme que donó los diseños de mi Tía Charmin y… no puedo irme.
Continuará...
Gracias por comentar y leer, esperando poder avanzar a la par ;) con las otras historias.
Agradecida por no tomar mis escritos, ni adaptar ni utilizar por ningún medio auditivo o plataforma alternativa, en parte o completa ninguno de estos.
Un abrazo a la distancia
Mayra Exitosa
