Fic
Historias de Albert y Candy
Presenta
A quien le importa
Por
Mayra Exitosa
- ¿Te sientes bien, amor? - Si, Albert, no sé porque me sentí así, pero te prometo que no dejare de nuevo mis alimentos, ella le guiñaba un ojo y continuaban con la conversación familiar. La noche se hizo larga, ya no había dudas. Anthony, Archie, Stear y Terry no comentaban nada frente a ellos, pero si meditaban, para Anthony no había posibilidad ni nunca había existido, solo el deseo de su madre de que conociera a Candy y que ignoraba que era la novia de su hermano.
Para Terry, saber que desde entonces el muy ladino de su amigo se le había ganado y él ni siquiera había tenido oportunidad con ella cuando iba más disfrazada que nunca en las únicas ocasiones que había estado cerca de ella, como ese día de la fiesta en el cumpleaños de su padre.
Para Stear un suspiro y a la vez saber que la modelo era solo un fantasma al que cedía a su hermano y que se había guardado para él cuando volviera ahora que tenía a Annie, el muy listo no le dijo que no se hiciera ilusiones con la modelo, ni siquiera por saber quién era, porque pensaba que Anthony se quedaría con Candy y no su tío, quien ya se las había ganado desde antes.
Para Archie, que había pensado tanto en que fuera a ser su prima, resultaba que sería su tía, no se fue muy lejos, su tío se notaba muy enamorado y definitivamente eso de adoptar cuatro hijos, no sería un plan para ningún Andrew. A no ser que ella lo pidiera por la pérdida de los padres y que con lo que habían contado, ambos utilizarían eso para casarse y adoptarlos.
La noche fue de risas, conversaciones y buen humor, poco a poco se fueron a dormir y al final se quedaba Candy y Albert frente al pino de navidad, poniendo regalos que ya tenían escondidos y que abrirían a la mañana siguiente, Albert se la llevaba a su habitación, no sin antes entrar a ver a todos dormidos, sus nuevos niños estaban con la niñera, quien leía un libro en un costado mientras veía descansar a los pequeños. Candy le daba un tarro de chocolate calientito y le comentaba que descansara, para luego retirarse con su ahora prometido, quien juguetón , la llevaba a conocer su habitación y a besos ingresaban para finalizar sin prendas ni pijamas en su cama, agotados para dormir tranquilos.
En la mansión Brighton todo era un correr, arreglaban para la llegada de Candy y los niños, regalos y la comida que estuviera lista para ellos, mientras las parejas tomaban el desayuno en sus habitaciones con su feliz Navidad adelanto lunamielero que traían ahora que no estaban los niños en casa.
En la mansión Andrew en pijamas amanecía Candy y Albert entregando a sus niños sus regalos, gozando de cómo los abrían y disfrutaban vestidos con su albornoz viéndose elegantes, ambos abrazados viendo a Richie subir a su bici y colocar una canastilla al frente para entregar el regalo de Bobby, quien era abierto por Candy para darle una caja de animales que al tocarse hacían ruidos divertidos. Las niñas con sus muñecas, abrazándolas y viendo lo bonitas que eran, para finalizar con una sonrisa y la niñera llevándose a todos a cambiarse, después de desayunar. Candy regresaba con Albert a la habitación, desayunaban juntos planeando el día y comiendo en su habitación, porque todos se habían ido muy tarde a dormir.
En la tina tibia un baño burbujeante, Candy y Albert gozaban de su nuevo proyecto al casarse por vía legal en unos días para luego adoptar formalmente a los pequeños, ya se casarían por la vía religiosa en la primavera en una boda privada. - Es lo mejor, así no sorprendemos en gastos a tus padres, y tramitamos los documentos de los niños. - Me parece excelente idea, podemos ver eso a partir de mañana y realizar los trámites en estos días. - Espero que haya personal de juzgado y registro, verás que manejo unos contactos y arreglamos esto de manera discreta. - Me gusta la idea, mis padres quieren que vivamos en la mansión, pero podemos estar en ambas partes. - Por supuesto, los niños deben tener estabilidad, ya tienes tres niñeras, y podríamos contratar personal para ambos lugares. - Albert, creo que los niños los podemos dejar con mis padres, así estarán siempre ahí, nosotros podemos escaparnos aquí a tu casa, o al departamento. - ¡Eres genial! Muy buena idea.
Al llegar los niños ya corrían directo a Michael, quien parecía tener nietos antes de que lo considerara, pues Richie le mostraba su bici, y las gemelitas sus muñecas, haciendo que Christine tomara un pañuelo, mostrándose emocionada por como los chiquitos se iban con él en cuanto lo vieron sentado en el sillón, rodeándolo y tomándolo en cuenta. Christine tomaba a Bobbie y lo llevaba para que tuvieran más regalos. Mientras Albert se separaba con Candy y le susurraba al oído, algunos planes que tenían - Podemos decirles nuestro compromiso, pero nos casaremos en secreto legalmente, así los niños no correrán riesgos. - Me parece bien, Albert. No se han dado cuenta de mi anillo y no les quiero quitar de estar con los niños, mira como están, Papá parece volver a la vida con ellos. - Lo sé. No te he dado tu regalo de Navidad. - Yo lo tengo en nuestra habitación. Le guiñaba Candy al ser algo exclusivo para él y él sonreía radiante, porque ella siempre estaba pensando en ellos, algo que a pesar de estar débil, su deseo por estar juntos y tener relaciones constantemente, no había disminuido y se complementaban tan bien como pareja, sabía que no tenían que cuidarse, se sentía mejor con ella, ahora que tenían un compromiso y un matrimonio en secreto, era como tener una complicidad que los unía, cosa que ya tenían desde que se conocieron, era la atracción más hermosa que había y que nunca había sentido por otras mujeres, como la sentía por ella.
Los regalos también llegaban para sus padres como para ellos, esta vez se lucían en darle un regalo increíble a Albert al tener una camioneta con asientos para los niños, y eso le hacía reír a Candy, porque sus padres, estaban incluyéndose en la camioneta, tenía lugar para más de diez personas, era equipada y hermosa. Candy le daba un abrazo a su padre, agradeciendo que aceptaran a los niños tan de linda manera. Las niñeras se los llevaban para que descansaran, y estuvieran mejor en su habitación con sus nuevos juguetes. Mientras en el estudio Albert y Candy informaban su compromiso a sus padres, a lo que ellos lo imaginaban y Albert agradecía que los aceptaran en su hogar, debido a que los niños estaban mejor en la familia, a pesar de que en esos momentos estuvieran con el compromiso de los matrimonios que ya tenían en puerta.
CONTINUARA… 😉
Gracias por comentar y leer, esperando poder avanzar a la par ;) con las otras historias.
Agradecida por no tomar mis escritos, ni adaptar ni utilizar por ningún medio auditivo o plataforma alternativa, en parte o completa ninguno de estos.
Un abrazo a la distancia
Mayra Exitosa
