Fic
Historias de Albert y Candy
Presenta
A quien le importa
Por
Mayra Exitosa
Un investigador tramitaba informes y por fin encontraba un hilo escondido que no había visto, había intereses de por medio en una situación, personas que no existían se hacían cargo de otras, y ahí se destapaban los problemas en los orfanatos que había visitado.
- Me temo señora Mc Coy que algo hemos descubierto, en los años en lo que fue robada su niña, varios de los orfanatos del norte de los estados unidos estaban en malas condiciones, hoy ya no existe ese problema, pero hubo fallecimientos de menores no reportados, sin embargo, al revisar cada uno de ellos, ninguno es de las características de su niña, así que me temo, pero su hija no está muerta. - Todo este tiempo en el fondo lo sabía, sé que donde este ahora está bien, porque desde hace años puedo conciliar el sueño, mientras que los primeros años que robaron a mi hija, fue oración tras oración, temores que se venían y se iban, era horrible, sentía que mi hija tenía frío, tenía hambre, pero ahora siento que mi paz ha vuelto, y sabe una cosa, su padre también volvió, el contrato a otros investigadores, y no la dieron por muerta, pero dicen que ella ahora es hija de una familia. - Me alegra escuchar eso, precisamente por esta situación en otro caso, es que me atrevía llamarla, la niña estuvo en un orfanato muy humilde, no se hicieron las investigaciones adecuadas, y la entregaron no como hija adoptiva, sino como hija legal, como si sus padres hubieran venido por ella. - Esta información debe dársela a mi esposo, por favor, necesito que hable con él, está buscando a nuestra hija, ahora que tenemos otros hijos, no hemos tenido una niña, pero mí, nuestra hija mayor debe saber que tiene dos hermanos, que no está sola, que sus padres no la abandonamos. - Me contactaré con él, y pasare estos datos, tal vez les sirvan a sus investigadores, sobre todo, que puedan dar con ella, ahora que tienen esta información. - Muchas gracias, Feliz Navidad Sr. Carmichael.
En la mansión las risas y juegos se multiplicaban, ahora llegaban visitas, Terry, Anthony y Stear estaban en la mansión de los Brighton. Era más cálida, había más risas, se jugaban con los niños, Anthony y Terry estaban construyendo ahora junto a Richie un tren eléctrico, mientras Stear, le decía a las gemelitas que él siempre quiso una hermanita, y que mejor que fueran dos.
Candy estaba sirviéndoles cocoa caliente, galletas y todos los detalles navideños que habían en casa, sus tías ya habían regresado y estaban de antojo, sus maridos no podían creer que Albert y Candy se quedarían con los cuatro niños, pero ellos estaban decididos y ya sin decirle a nadie estaban realizando los tramites de manera privada para casarse legalmente y contratar una organizadora de bodas para la primavera, sin que nadie supiera, manejarlo como una sorpresa que les darían en el cumpleaños de la Sra. Brighton.
- Albert, tengo algo para ti. - Haberme aceptado fue mi mejor regalo, mi vida. - Para mí pedirme en matrimonio, lo es. Pero esto lo compre antes, y quiero que lo tengas. Una fotografía que les habían tomado en la fiesta de beneficencia en Inglaterra, ella la había comprado, la tenía guardada y ahora la colocaba como recuerdo en un marco de plata y la había envuelto detalladamente, para que el supiera que, si la hubiera buscado, ella ya lo tenía en sus recuerdos de otra manera. La imagen de ambos había sido tomada por un reportero, su tía Charmin la había comprado y pagado el rollo, porque no había pedido permiso para llevarse a Chandy a su primera noche y cuando le había reportado el rollo, tenía fotos donde ambos bailaban, otras donde se miraban, y otras más amorosas donde salían juntos y se escapaban. Así había revelado las fotos y formado una de recuerdos para colocarla en un marco y darle un regalo de la primera vez que se conocieron. Albert lo abría, llamando la atención de los que estaban ahí, porque a esas horas ya todos los regalos habían sido abiertos y él todavía recibía uno.
Terry se acercaba por la espalda y lo veía, sonriendo le comentaba, que el reportero había anunciado fotos de él con muchas damas, y esa noche se había lucido como anfitrión del evento al bailar con todas, mientras que había invitado a varios amigos que hicieran los mismo y él se había escapado de las fotografías por eso no podía ayudarlo cuando estaba investigando a su chica escapista.
Albert miraba el juego estratégicamente acomodado dentro del marco, donde ellos se habían conocido, bailado y escapado. Contento presumía su regalo del día que se enamoró perdidamente de su prometida, Stear y Anthony reían por cómo se parecía tanto a Chantal disfrazada, si ellos la hubieran visto esa foto, sabrían que Chantal era la novia de su tío. Candy reía y se apenaba, por como Chantal había sido un motivo de peleas entre ellos, pero algo si no se cambiaba, su pequeña nariz, su hermosa sonrisa, y esa no se le había ocurrido disfrazarla, por lo que ahora lo comprendían bien.
Candy estaba con sus tías viendo sus regalos, ambas pegadas en la cocina comiendo extra y sus maridos jugando en el cuarto de juego billar, con Michael, quien había recibido esa mesa como regalo de navidad de su esposa. - ¿Qué te parece ese tiro, George? - No mejor que el mío, no te confíes, tenía muy buen retador, parecía nacido en los bares y siempre me daba unas sacudidas con el billar, así que aprendí a dominarlo muy bien. - Deberás traer a jugar a ese hombre, así aprendo de él, ustedes me dan una paliza cada que juegan. Agregaba molesto Niel, a verlos tan concentrados en sus tiros a lo que George respondía, - No te vayas muy lejos, está en la sala, es William Albert ese es un tipo duro en este juego, no hay quien le gane. Michael sonreía, ahora su yerno sería un buen jugador en esa mesa, y no le había invitado para no separarlo de su hija y los niños, pero su mujer no tardaría en enviar a todos los que habían llegado a jugar.
CONTINUARA… 😉
Gracias por comentar y leer, esperando poder avanzar a la par ;) con las otras historias.
Agradecida por no tomar mis escritos, ni adaptar ni utilizar por ningún medio auditivo o plataforma alternativa, en parte o completa ninguno de estos.
Un abrazo a la distancia
Mayra Exitosa
