Fic

Historias de Albert y Candy

Presenta

A quien le importa

Por

Mayra Exitosa

Los pequeños de Candy se habían quedado dormidos, agotados y con el frío invierno dormían más, alguien también se notaba cansada y se acurrucaba con Richie, quedándose abrazada y el niño también lo hacía porque ahora sería su madre adoptiva. Albert fue a buscarla y al encontrarla, los cubría, le cerraba la cortina para dejarla descansar. Las tías Charlotte y Charmin se iban a sus habitaciones sin decir nada, dejando a los hombres atendidos por Christine y el personal que, a pesar de ser navidad, se había quedado en la mansión con labores de medio tiempo relajados con tantos visitantes. Ellos reunidos en la mesa de billar demostrando sus habilidades en el juego.

Muy lejos de ahí, Katy Mc Coy, servía cocoa caliente a su marido, quien miraba a sus dos jóvenes hijos, imaginando a quien de ellos se parecería aquella preciosa princesa a la que le habían robado, giraba a ver su fotografía en el centro del salón, una niña con rizos de oro y ojos verdes con una sonrisa radiante, una muñeca entre sus brazos, era la mejor imagen de la casa, bajo de ella ya no había velas encendidas, ahora había flores navideñas, que la hacían lucir radiante de felicidad, los dos jóvenes uno muy alto y el otro bajito reían, porque entre los dos se llevaban tres años, pero nadie se creía el mayor, pues su hermana mayor cumplía ya los veintidós años y como les dijo su padre, ya estaban buscando a quien le habían entregado a su hermana después de haber sido robada, añorada y buscada por tanto tiempo, hoy fue el mejor regalo de Navidad, tendrían a su hermana de vuelta y sus padres estaban más que seguros que volvería junto a ellos.

Alan Mc Coy ya no era aquel jovenzuelo que había embarazado a su novia, ahora era el líder de la organización Mc Coy, el jefe de la zona sur de los Estados Unidos sus negocios eran conocidos por todo el mundo como los alimentos nutricionales que manejaban. Su padre lo había dejado todo a nombre de él, aun siendo un abuelo joven, estaba orgulloso de todo cuanto había realizado su hijo Alan para salir adelante, casarse y cumplir con sus proyectos, sin embargo, saber que su novia había sido amenazada para que abortara, que la corrieran de su casa y que le robaran a su hija, era algo que todos los Mc Coy cobrarían caro.

Alan no era el mayor, de los hijos de Daniel Mc Coy, se puede decir que tuvo cinco hijos y todos eran hombres de mucho futuro en diferentes ramas, elegantes y bien portados, el de menos suerte era Alan, pues no tenía fortuna cuando se había casado y su padre le había dejado todo a él, pero algo los había unido como nunca a los cinco hermanos, era buscar a su sobrina e hija, juraban que se la había robado algún mexicano y todos se habían dedicado a buscarla en Suramérica, asegurando que quien la encontrara la reclamaría y le ganaría a Alan el segundo de los hijos y el que después de saber que su mujer estaba en las calles, se casó y puso investigadores, pero había sido hasta hoy, el investigador viejo y huraño de su mujer, les había dado la mejor pista del mundo, estaba en el norte de américa. Habían obligado a varias parejas de padres a que adoptaran a las jóvenes porque ya estaban mayores, su hija tenía catorce años cuando fue sacada del orfanato de muerte en el que había vivido por ocho años, fue entregada a una pareja de sus padres verdaderos, y eso lo inquietaba, era su hija Katherine Mc Coy, no de esa pareja y tenía que hacer lo que fuera para recuperarla, sobre todo antes de que sus hermanos se enteraran y quisieran encontrarla y volver a considerarlo un perdedor.

- Amor, veamos la televisión con los muchachos, su hijo de dieciséis ya tenía mayor estatura que su padre y eso que era alto y su hijo de catorce, era aún muy bajo, pero lo que no se le quitaban eran las pecas, y eso le molestaba al pequeño de los Mc Coy. La pantalla mostraba a unas modelos, todas luciendo atuendos en colores pasteles, luciendo en la nieve y algo hizo que todos se quedaran viendo, una joven que no era modelo pasaba al final del comercial, tenía gorra y vestía de color pastel. La sonrisa de la joven era tan parecida a la de la imagen de la fotografía. En los anuncios comentaban que era la dueña de Chavalier, pero los cuatro que apreciaban la imagen se quedaban en total silencio.

- ¿Es mi hermana, papá? Preguntaba Aaron, el menor de los chicos y giraba a ver a su madre quien lloraba, poniendo pausa a la imagen, para que no se fuera. El padre se levantaba y se iba a su computador, buscando a la joven quien resultaba llamarse Candy Brighton, esta pasaba enlaces del corporativo CMB y ahí, en una foto radiante con sus padres, una joven de verde mirada, cabellos rubios y una hermosa sonrisa era mostrada a la familia. Notando el inmenso parecido a la imagen que tenían de ella cuando niña. La madre, miraba a sus hijos y a su marido, con lágrimas confirmaba,

- ¡Es ella! ¡Es mi hija! Mi pequeña, se llama Candy, ¡Candy, como su muñeca Candy! ¡como su muñeca! se llama ella Candy.

CONTINUARA… 😉


Gracias por comentar y leer, esperando poder avanzar a la par ;) con las otras historias.

Agradecida por no tomar mis escritos, ni adaptar ni utilizar por ningún medio auditivo o plataforma alternativa, en parte o completa ninguno de estos.

Un abrazo a la distancia

Mayra Exitosa