Fic

Historias de Albert y Candy

Presenta

A quien le importa

Por

Mayra Exitosa

Anthony almorzaba con Susana en su departamento de soltero, ella había llamado a su madre comentando que estaba con su amiga Paty y que regresaría en un par de horas, a lo que él la había escuchado, su mentira cubría el haber pasado con él la noche, pero verla recién bañada, tomando café en la cocineta, esperando a secarse el cabello, viendo como hacía el desayuno, lo tenía nervioso, mientras ella no dejaba ver su espalda, su trasero y cerraba los ojos al recordar lo que habían estado haciendo hasta altas horas de la madrugada, cuando habían perdido el sueño por estar amándose, - Anthony, espero podamos volver a salir a bailar. - Me encantaría, además ya tienes mi número, podríamos venir aquí, te haría de cenar. - ¿Cenar? Interesante, anoche no cenamos, pero me siento muy bien.

Los dos reían porque ambos habían bebido de más y no habían parado en besos y caricias, en entregarse a la pasión y no se estaban reclamando, ni exigiendo nada, pero con esas frases, estaban insinuando querer volver a hacerlo. El giraba y ponía dos platos en la barra, el café humeante y sacaba algunos platillos preparados extra del refrigerador, para que ella eligiera que comer. - Se ve rico, además se encuentran calentitos, eres bueno para cocinar. -¿cocinas? - Si un poco en casa de mis padres, en el departamento que comparto con Paty, ambas cocinamos eventualmente. Ella es mejor en la cocina que yo, pero me gusta sorprenderla con platillos que no espera que sepa hacer. - ¿Cómo cuáles? - Ella sabe hacer algunos tipos de huevos y por mi padre, se hacer los huevos de muchas maneras, él es chef. Y me mostro todas las formas incluso mi favorita los huevos benedictinos. - Interesante, eres hija de un chef. - Si, el mejor, tiene su propio restaurant, mi madre le ayuda en la administración del lugar. - Se complementan bien como pareja. - Si, soy hija única, ellos no quisieron más hijos, dicen que conmigo es suficiente, Papá siempre está escapándose de viaje con mamá, y yo estudie lenguas extranjeras, trabajo en un despacho, ¿y tú a que te dedicas? - Soy abogado, trabajo con mi padre. - Interesante. Mi padre siempre quiso que trabajara con él, pero temía que se me quemara algo y desilusionarlo, así que, aunque he cocinado a su lado algunas veces, mi temor es latente cuando estoy a su lado.

Anthony se acercaba a ella y tomaba sus labios, habían terminado de comer, ella no tardaría en querer irse, pero por alguna razón, no deseaba dejarla salir, así en el beso, continuaba notando que no le era indiferente, la tomaba en sus brazos regresando a la habitación que habían dejado hacía poco tiempo. Continuando ardorosamente con lo que habían iniciado y que se daban cuenta que ambos deseaban continuar más tiempo con esa actividad placentera.

Para Elizabeth todo era pena ajena, se había dejado llevar y no era correcto salirse con alguien en la primera cita, mucho menos hacer todo lo que habían realizado. Terry se divertía por cómo estaba angustiada mintiendo de lo lindo, comentando a su cuñada que se había quedado con Candy y que estaba muy cansada para regresarse de forma inmediata, a lo que Charmin le aseguraba que fuera lo que fuera, tomara un taxi con la dirección cuando ella lo quisiera y que no se preocupara, ella la cubriría con su hermano. - ¿Te apenas con tu hermano? - ¿No tienes hermanos, cierto? No sabes que es estar protegida por uno que todo el tiempo te ha tenido en un concepto de dama fina y que ningún hombre toca a una doncella, así es él, cree que debo quedarme en casa y esperar a que venga mi príncipe azul en su caballo y me case algún día, con suerte mi cuñada lo ha cambiado mucho, pero me da pena salir en la primera cita y… lo siento, creo que bebimos demasiado. - Supongo que no tenemos prisa, ven a la cama, luego saldremos a comer, anda no te de pena, me encanta lo apasionada que eres, nunca me había encontrado con alguien como yo. Ella sonreía, y él al ver que no accedía se ponía de pie, cual traje de Adán y la tomaba ahí mismo acercándola a su creciente deseo, para volver a continuar con esos movimientos apasionados con lo que los dos se encontraban perfectamente acoplados. - ¡Te! ¡Te! ¡Teeeerry! - ¡Eso es, Terry! Siempre así, vamos ahora. Ahí de pie, la alzaba a su cadera ya introducido y la movía desde su trasero, agitándola cual amazona montada en su corcel y ella no podía detenerse, un grito y todo continuaba como lo habían dejado antes de quedar agotados en la madrugada, eso era increíble, nadie le daba la igualdad de pasión que esa mujer y no pretendía dejarla ir tan fácilmente, no ese día, ni mucho menos así.

Para Stear y Paty las cosas eran mucho mejor, ambos estaban conviviendo relajados, se habían dicho de todo antes de llegar a las bebidas excesivas, luego sus declaraciones coincididas en cuanto a gustos y similitudes, para terminar en su departamento, agotados, cansados y felices, porque ambos, no deseaban hacer nada, así que él le llevaba el desayuno a la cama y ella le agradecía la cortesía, al ver que hasta una rosa incluía en el detalle de la mesilla portable, a lo que el desayuno en la cama fue la invitación a continuar con la charla, la convivencia y porque no, la entrega apasionada que ambos parecía estaban deseando una y otra y otra vez.

- Paty, estoy seguro de que te agradará conocer a mi familia, les caerás muy bien. - Tu también les caerás bien Stear, pero a quien le caes mejor… es a mí. Ella alzaba sus brazos y lo jalaba para besarlo ardientemente, era tan proactiva que eso, le encantaba a Stear.

En el hospital, Candy era atendida por una médica de urgencias, misma que la pasaba a laboratorio y le sacaba algunos estudios, a lo que Albert la cuidaba y consentía en todo momento, ella había estado mareándose y ya no retenía muy bien los alimentos dorados, solo los hervidos y ciertas frutas, estaba temiendo que tuviera problemas de digestión y una posible ulcera, pero no podían sacar conjeturas, así que esperaban los resultados para luego ser llamados a entrar a una consulta. - Todo va a estar bien, Candy. - Si Albert, llame a mamá, para ver cómo estaban los niños, dice que no nos preocupemos por nada, que ellos los cuidaran, que, si deseamos hacer actividades pendientes, no dudemos y que las hagamos. - ¿Qué le dijiste? - Que me estabas ayudando en un plan para ayudar a mi padre en Australia. - ¿En serio? Pero si eso lo haces muy bien tu sola. - Puedes fingir ayudarme, así diré que no puedo ir si no vas conmigo. -¡excelente! Esa es mi esposa.

CONTINUARA… 😉


Gracias por comentar y leer, esperando poder avanzar a la par ;) con las otras historias.

Agradecida por no tomar mis escritos, ni adaptar ni utilizar por ningún medio auditivo o plataforma alternativa, en parte o completa ninguno de estos.

Un abrazo a la distancia

Mayra Exitosa