Capítulo VIII:


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PÁRAMO

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Hace ya tiempo te volviste uno más.

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(3) El odio sin retorno.

¿Itachi?Lo volvió a llamar.

El departamento estaba en completa oscuridad, ya hacia un par de años que ambos vivían con su tío Madara, luego del fallecimiento de sus padres. Itachi le llevaba unos cinco años, siempre había cuidado de él y era muy amoroso con su hermano menor pero ya hacia unos meses se había vuelto más retraído y callado y apenas si le dirigía la palabra a Sasuke.

¿Dónde estas?Preguntó subiendo las escaleras al segundo piso donde estaban los dormitorios.

Un sentimiento extraño invadió su pecho y sus manos temblaron pero Sasuke se obligo a seguir avanzando hasta la puerta del dormitorio de su hermano mayor, no podía ser tan cobarde, tenía casi quince años ya.

ItachiLo llamo golpeando la puerta, no obtuvo respuesta alguna ―Voy a entrarAnuncio abriendo la puerta.

En cuanto sus dedos tocaron ese picaporte supo que algo muy malo iba a pasar, lo confirmo cuando ingreso al dormitorio en penumbras.

¡Itachi!

Su hermano mayor se había colgado del ventilador de techo.

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―¡Ah, Itachi!― Grito asustado sentándose en la cama de golpe.

Las gotas de sudor resbalaron desde su frente por sus mejillas hasta llegar al mentón, el pecho le subía y le bajaba y las manos le temblaban.

―Sasuke ¿Estás bien?―

El pelinegro volteó el rostro despacio encontrándose con esos enormes ojos verdes que lo veían preocupados, la pelirrosa se acercó más a él e intento apoyar su mano en el hombro del chico para calmarlo.

―No me toques― Chillo dándole un manotazo y la alejo de prisa

Se levanto de la cama sin verla y dio un portazo al salir del dormitorio, Sakura lo observó asustada y sintió como los ojos se le humedecían ante la escena que acababa de vivir.

Sasuke se encendió un cigarrillo y salió a la pequeña terraza del departamento a fumar, sabía que no debió haberle hablado así a Sakura pero cada vez que soñaba con su hermano mayor se ponía así, sintió como poco a poco la angustia y el sentimiento de abandono se disiparon y las manos le dejaban de temblar, le dio una calada profunda al cigarro y clavo sus ojos en ella cuando la vio salir a la terraza solo vestida con una de sus remeras.

―Sakura― Susurro.

Ella se acercó despacio dejando un metro de distancia entre ambos.

―Yo― Murmuro nerviosa ―Capaz mejor me voy―

―No― La interrumpió, ella frunció el ceño ―No te vayas. Ve a dormir, yo ahora te alcanzo― Ordeno.

Sakura asintió dando media vuelta para encaminarse al interior del departamento, Sasuke clavo sus ojos en su espalda, el emblema de su familia estaba bordado allí.

El abanico blanco y rojo.

―Sakura― La llamo, ella lo miro por sobre su hombro dándole a entender que lo escuchaba ―Quítate esa remera― Le ordeno, no quería que Sakura cargara ese emblema ―Antes de meterte en la cama― Ella asintió alejándose.

No le deseaba jamás cargar con la maldición de llevar su apellido.

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Sakura suspiro metiéndose entre las frazadas solo con la ropa interior inferior, la habitación estaba en una semi oscuridad solo iluminada por la luz de la luna que se filtraba por las cortinas cerradas. Tembló de nervios cuando lo sintió recostarse a su lado y sus dedos fríos rozaron su cintura obligándola a voltear.

―Sasuke― Susurro cuando él se acomodo completamente desnudo sobre ella ―¿Está todo bien? ―

Él rechisto por lo bajo metiendo su mano en la ropa interior femenina y acaricio su clítoris despacito.

―No te preocupes― Susurro contra la piel de su cuello y comenzó a besarlo con la clara intención de dejarle una marca.

Ella se removió inquieta debajo de él cuando dos dedos entraron en su vagina y comenzó a masturbarla. Abrió más las piernas sintiendo como se humedecía cada vez más y Sasuke quito los dedos de ella antes de dejarla llegar al orgasmo, sonrió orgulloso al dejarla con las ganas y observó sus dedos índice y medio cubiertos del flujo femenino.

―Abre la boca― Le ordeno.

Sakura le hizo caso y él apoyo sus dedos en su lengua obligándola a chuparlos y a sentir su propio sabor, ella los chupo observándolo fijamente, eso solo hizo que la verga se le pusiera más dura. Le quito la ropa interior de prisa y la penetro haciéndola gritar de placer.

―Ah― Gimió abrazándolo por la espalda y él apoyo su frente en la de ella embistiéndola despacito ―Yo te quiero― Le confeso ―Quiero que estés bien― Dijo acariciando su mejilla y le quito los cabellos de su flequillo que se pegaban a la frente sudorosa.

Sasuke sonrió de lado.

―Ahora estoy muy bien― Comentó orgulloso aumentando el ritmo de las embestidas.

―Puedes hablar conmigo― Dijo entre gemidos ―De lo que quieras―

Él frunció el ceño ya más enojado de la charla, no lo dejaba concentrarse. La tomo de la muñecas y llevo sus brazos por encima de la cabeza inmovilizándola.

―Ahora solo quiero que te calles― Hablo enojado apretándola de las muñecas y la azotó contra el colchón.

―Ah, Sasuke― Gimió sintiendo como la embestía con tanta fuerza que la cama golpeo la pared provocando un sonido sordo.

El pelinegro apretó las muñecas femeninas dejándole una marca y le eyaculo dentro a los pocos minutos. Sakura respiro profundo juntando aire cuando llego al orgasmo y Sasuke la libero de su agarre recostándose a su lado. Ambos clavaron la vista en el techo. La observó de reojo cuando intento abrir la boca para hablar.

―Sakura― La reto ―Solo fue una pesadilla―

Ella asintió con una sonrisa y se recostó en su pecho, Sasuke la abrazó de la cintura atrayéndola mas hacia él, jamás lo admitiría pero dormir así con ella lo calmaba. Le daba paz, la angustia que sentía desde hacía casi diez años desaparecía, no para siempre pero por lo menos el tiempo en el que ella lo mantenía abrazado.

A la mañana siguiente cuando despertó Sakura ya no estaba, bajo las escaleras despacio solo vestido con el pantalón pijama y el aroma a café recién echo lo recibió al ingresar a la cocina. No pudo evitar sonreír al verla preparar el desayuno semi desnuda y con el cabello mojado.

―Buenos días, Sasuke― Lo saludo dejando la cafetera de metal en la barra para desayunar.

Él hizo un leve asentimiento de cabeza a modo de respuesta sentándose en una de las altas butacas y ella sonrió acercándose más a él.

―¿Me puedo quedar aquí este fin de semana ya que Madara no esta?― Preguntó con timidez inclinándose sobre la barra para desayunar y observándolo a los ojos ―Así no te quedas solo―

―No me tienes que cuidar. Ya te dije que no fue nada lo de anoche― Hablo serio y ella sonrió sirviendo el café en dos tazas.

―Es por mi― Murmuró clavando sus ojos en él ―No quiero que mi abuelo me vea así― Dijo haciendo referencia a los golpes en su rostro.

Sasuke observó el corte en su frente ya casi cerrado pero el golpe en la mejilla se había hinchado y la piel se empezaba a oscurecer dándole paso al moretón. La tomo de la muñeca tirando de ella para acercarla más a él, Sakura se sonrojo cuando se ubico entre las piernas del chico y clavo sus ojos en esa sonrisa de lado.

―¿No te dije que te quitaras esa remera? ― La reprendió, ella se sonrojo aún más observándolo apenada ―Te la vas a tener que quitar― Comentó divertido metiendo sus manos por debajo de la remera y abrazándola por la cintura.

Sakura se relajo ente sus brazos.

―¿Eso es un si?― Sonrió ―¿Me puedo quedar?―

―Es un si―

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El lunes cuando llegaron al Colegio todas las miradas se clavaron en ellos. Sakura bajo del coche de Sasuke completamente roja de vergüenza, con el uniforme escolar limpio ya que lo había lavado en el departamento del Uchiha ese fin de semana, el cabello húmedo de la ducha que se habían dado esa mañana mojo levemente la camisa escolar, a Sasuke se le había antojado hacerlo esa mañana en la ducha y ella obviamente no pensaba decirle que no, apenas si le había dado el tiempo de maquillarse un poco y peinarse antes de ir a clases.

Sasuke sonrió de lado caminando junto a ella, él también llevaba el cabello húmedo.

―Quizás hubiera sido mejor venir separados― Le susurro al ingresar al salón de clase y sentir las miradas de Ino y Karin sobre ella.

―No seas tonta― Murmuró clavando sus ojos negros en los azules de Naruto, el rubio frunció el ceño enojado al verlos juntos pero sobre todo al ver el rostro magullado de la pelirrosa ―Ya se deben ir acostumbrando a vernos juntos―

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Te espero en el estacionamiento.* Sasuke.

Guardo el móvil en el bolsillo de su falda y se observó al pequeño espejo que estaba pegado en la puerta de metal de su casillero, aún tenía ese corte en la frente que lograba taparlo con el flequillo pero el moretón en su mejilla de un color amarillo casi morado era imposible de disimular. Esas perras le habían arruinado el rostro. Cerró el casillero enojada dispuesta a buscar al Uchiha para que la alcanzara a su casa, ya se encargaría ella de cobrárselas a esa tal Amaru que desde que llego hace ya un año se ha encargado no solo de arruinar su relación con Naruto sino también de hacerle la vida imposible.

―Sakura― La llamo acercándose a ella, la pelirrosa volteó el rostro al oír su nombre y acomodo la mochila en sus hombros nerviosa.

―¿Qué quieres? Naruto ― Lo increpó enojada.

El rubio abrió los ojos observando ese enorme moretón de cerca, ya la había visto esa mañana cuando ingreso al salón de clases con el cabello mojado y seguida de Sasuke que venía en las mismas condiciones pero no pensó que ese hematoma fuera tan grande.

―Fue él ¿Verdad? ― Apretó los puños enojado y Sakura frunció el ceño sin entender lo que decía ―¿Fue Sasuke? ¿Él te golpeó? ―

Sakura largo una carcajada burlona.

―¿Por qué? ¿Vas a defender mi honor? ― Se burlo retrocediendo unos pasos para alejarse de él y sintió el móvil vibrar en el bolsillo de su falda, de seguro era Sasuke para que se apurara.

―¿Tanto lo amas? ― Le preguntó largando una risita cínica ―¿Tanto te gusta que te dejas golpear por él?― Volvió a preguntarle con decepción.

Sakura sonrió clavando sus ojos en él.

―No. No fue Sasuke― Hablo seria y se aproximo unos pasos quedando frente a frente ―Fue tu amante― Se burlo ―Amaru me golpeo y Shion vigilaba que nadie entrara en los vestidores el viernes a la tarde―

Naruto frunció el ceño enojado.

―Estas mintiendo― La acuso ―Lo estas protegiendo como los haz echo desde siempre―

Sakura rodó los ojos.

―Cree lo que quieras, Naruto― Murmuró sin interés dando media vuelta para marcharse, el rubio la sostuvo del brazo evitando que avanzara ―¿Quieres que me golpeen de nuevo? ― Pregunto con ironía cuando el Uzumaki la obligo a voltear a encararlo.

―¿Por qué Amaru haría algo así? ― Pregunto bajando el tono de voz pero sin soltar el agarre en su brazo.

―Porque nos vio besándonos el otro día― Le explico y clavo sus ojos detrás de él.

Naruto volteó el rostro observando lo que Sakura veía sobre su hombro y observó los ojos vidriosos de la Hyuga. Hinata siempre se ponía así cada vez que lo veía cerca de la pelirrosa, fue Sakura quien rompió el contacto de sus brazos.

―Ve con tu novia, Naruto― Ordeno seria alejándose unos pasos ―No debes preocuparte por mí. Yo ya no soy tu responsabilidad―

―Sakura― Susurro y clavo sus ojos azules en ella ―Yo siempre me voy a preocupar por ti― Confeso en voz baja evitando que Hinata que aún seguía de pie a unos cuatro metros de ellos en medio del corredor escolar lo escuchara ―Tu siempre serás importante para mí―

La pelirrosa largo una risita sin gracia.

―Naruto― Suspiro ―Para mí hace mucho que te volviste uno más― Pronuncio rencorosa.

Naruto la miro dolido y ella quiso decirle que era mentira, que aún lo amaba, que le dolía en el alma estar separada de él y que se moría de celos cada vez que lo veía con Hinata, que solo quería abrazarlo y besarlo y volver y olvidar todo y empezar de cero pero no podía decirle eso, no después de como habían terminado su relación hace ya cinco meses.

Su móvil dejo de vibrar y empezó a sonar anunciando una llamada entrante, Sakura no tuvo que sacarlo del bolsillo para saber que era Sasuke a quien por cierto no le gustaba esperar.

―¿Es él? ― Preguntó con amargura.

Sakura sonrió alejándose.

―Adiós, Naruto―

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