Fic
Historias de Albert y Candy
Presenta
Caricias Soñadas
Por Mayra Exitosa
Capítulo 13
Sueños a la realidad
Ella se mordía sus labios un poco nerviosa viendo a Albert, este feliz le dijo en un tono bajito, acercándose al oído en tono seductor
-¿Quieres ser mi esposa?
Candy tomo con cuidado la pequeña sortija, mientras que él sostenía su rostro con la mano, ella asintió, luego agregaba con sus labios temblando, diciendo si, de forma nerviosa, este le tomo la sortija, se la colocaba en su dedo, Albert se acercó y la beso. Ella se recargo en él,
-Tal vez sea muy pronto, pero jamás podría rechazarte Albert. Este sonrió, le dijo al oído
-Es bueno que me lo digas, creo que abusaré de eso.
- ¡Albert!
Este la besaba de manera efusiva, escondiendo el susto de Candy al decirle que se aprovecharía, después ella bajaba su cabeza escondiendo lo sonrojada que se encontraba, se le salían las lágrimas. Y cuando él la vio, le cuestionaba preocupado,
- ¿Por qué lloras, mi vida?
- Porque cuando me pediste ser tu novia, me dio mucha felicidad, pensé que entre tú y yo no se podía dar una relación verdadera, me hiciste ser más fuerte, no sé cómo explicarlo, me siento valiente a tu lado, siento que no le temo a nada, ni a nadie, como si fuera una mujer muy importante.
- Candy eres muy importante para mí, te lo dije, siempre lo has sido, para mi es difícil conseguir una pareja que sea mi compañera, cuando te enamoras eso lo sientes, crees que eres invencible, que nada malo puede suceder, o que, si pasa algo lo podamos superar juntos
- Veo que me entiendes, ojalá siempre fuera así, muchas parejas cambian, luchan mucho por amor, después se va acabando y lo dejan morir o peor, se separan y no vuelven a ser felices,
- Ruego a Dios que eso no nos suceda, pero algo si puedo decirte que, si me dejas, le diré a todos que nos abandonas a mí y a mis hijos, ella sonreía limpiándose sus ojos, a lo que el rubio al estar cerca besaba su cabeza suspirando al saber que lo había aceptado, de pronto ella lo cuestionaba,
- ¡Albert! ¿cómo haces eso?
- ¿Hacer qué?
- Hacerme feliz todo el tiempo, reírse de los problemas que surgen, dejar que el mundo ruede en una mentira imparable que, hasta ahora estamos volviendo realidad.
- Bueno tal vez en otra vida eras mi esposa y por fin nos encontramos, o quizás nos hacíamos falta uno al otro, supongo que debo atropellar más chicas seguido.
- ¡Albert! ¡Que malo eres!
- No Candy… soy un hombre profundamente enamorado, de una mujer fantástica, realmente eres lo mejor que me ha sucedido, desde que te conozco me siento feliz, que no puedo dejarte ir de mi vida, nunca me imagine amar a alguien como lo hago ahora, como si fuera un chico adolescente burlándose del mundo. Recuerdas cuando Andrea dijo que deseaba quedarse en tu casa. Ella negaba y escuchaba la cuestión de la niña, pensando en la guardería y lo mucho que haría feliz si la pequeña gozara de más niños a su alrededor,
- Si, necesita jugar deberían de enviarla a la escuela, que conozca más pequeños de su edad.
- Candy, deseaba lo mismo que Andrea, estoy seguro de que no me mandaras a jugar con alguien más, me quedaría a jugar solo contigo. Este la besaba sorprendiéndola, se estaba haciendo un nuevo habito al darle besos de manera furtiva y constante, luego de un tiempo, por fin salieron para que Albert la llevara al asilo, ella lucía contenta por todo lo vivido de un día para otro, al despedirse el rubio se aseguraba de volver,
- Candy vendré por ti a las seis. Ambos lucían como dos enamorados adolescentes que ansiaban no separarse, a ella no se le borraba la sonrisa de felicidad en sus labios, estaba realmente enamorada, quizás y solo hasta ahora podía pensar que por primera vez se sentía amada y correspondida, a lo que ella antes de separarse le pedía,
- No traigas a Andrea me da mucha pena, todos me preguntan por ella y no sé en ocasiones que responder con respecto a esa mentira, es muy complicado. El rubio, sabía que ella no mentía con facilidad, solo dejaban rodar mentiras que otros habían formulado, más de manera bromista él le cuestionaba,
- ¿Te avergüenzas de nuestra hija Candy? Así ambos se relajaban sonriendo por lo mencionado, negándose a aceptar las situaciones que habían realizado antes. Ella lo llamó apenas habiendo dado unos pasos para irse,
- ¡Albert!
Sin esperarlo le dio un beso muy amoroso, para después correr para entrar a su trabajo. Haciendo que no dejara de verla enamorado, porque esa mujer era su novia y prometida, la amaba y no sabía porque se había tardado tanto en hacer realidad su relación, solo por darle tiempo a que no hubiera dudas en su corazón tras su anterior relación.
Albert se fue a su oficina, últimamente dejaba su trabajo por Candy, sin embargo, marchaban las cosas como se debía, pues algunos que estaban al pendiente de las noticias revistas del corazón, se daban cuenta que ella lo había recibido en el aeropuerto. En cuanto llegaba realizaba llamadas, lo extraño era recibir felicitaciones de su compromiso, pensaba que en ese momento podía decir anoche tuve novia, le pedí que se case conmigo hoy y me ha aceptado, dijo que si, Candy, desde el día que te conocí, me imagine si eras libre, al conocer a Terry me supuse que eso era muy difícil, pero como han cambiaron las cosas, ahora quisiera que todo el tiempo pasara rápido, pues tenerte conmigo siempre, se ha vuelto una prioridad en mi vida, no se desde cuándo, pero solo deseo que sea lo antes posible… de pronto la frase de sigue ganando poco, para que ella no se vaya de nuestro lado… Aunque ganará millones, Candy no desea abandonar a sus amigos, ella los quiere mucho ¿no es así, mi amor?... así es mi vida… cuál es su nombre porque ella nos dijo que aquí usa su apellido de soltera, para que no sepamos quien es su esposo…
Para que no vayan a quitar el empleo que tengo y hagan que mi esposa trabaje tiempo extra y me la quiten hasta por las noches… me la quiten hasta por las noches… me la quiten hasta por las noches… cerraba sus ojos y solo veía a Candy sintiendo sus caricias, sus besos, su pequeño cuerpo en sus brazos, ahora deseaba tenerla en su habitación junto a él por las noches, dormir a su lado…
¡Albert! ¿cómo haces eso? …
Lo hago soñando contigo Candy… pensándote… acariciándote… lo hago porque te amo…
me hiciste ser más fuerte, no sé cómo explicarlo, me siento valiente a tu lado, siento que no le temo a nadie, como si fuera importante… lo eres mi amor, lo eres todo para mí, me siento igual a tu lado, que hasta volar puedo, que soñar las cosas más hermosas desde que estas cerca…
Soy la novia de William, querida… y ahora mi prometida Candy… Candy… le iba a comentar que en mi bolso traía a Pupé… soltó una carcajada que lo volvió a la realidad, ¡Santo Dios! Ya es hora de ir por ti mi amor. No dejaba de sentirse tan feliz, que solo faltaba escuchar, Albert vamos huyamos de todos y casémonos ahora, Candy contigo soy invencible mi amor.
Llegaba a penas al asilo, cuando Candy salía lista corriendo al verlo, asegurando con esa acción que ya lo esperaba y se notaba lo ansiosa que estaba tanto o igual a él,
-Albert gracias por venir
-Candy, gracias por ser mi novia y por aceptar ser mi esposa
-Albert que agradecidos somos,
-Candy tu empezaste
- ¿A dónde quieres que vayamos Albert?
- Bueno te pensaba robar y esconderte hasta el fin de semana para bailar
- ¡Albert!, ¡no juegues! ¿a dónde vamos?
- Con alguien importante, que quiere conocerte
Llegaban a una boutique de ropa femenina, lo recibía una mujer con vestimenta elegante Jase Monge, la prestigiada dama de los vestidos exclusivos
-Señor Andrew mil gracias es usted muy amable, pase por aquí madame.
Candy se sorprendía, como que ellas también habían entrado en la confusión y pensaban que era una modelo que le daban vestidos, la hacían pasar por una pasarela. Albert orgulloso la observaba ilusionado por como ella jugaba para él, sabía que estaba asustada, ignoraba qué hacían allí cuando se probaba los vestidos, se estaba haciendo de noche, ella lucía nerviosa por lo que hacía Albert, que la veía como si fuera una belleza, acaso era una terapia porque había conocido a Karen, por lo que no quería que se sintiera mal, no sabía qué hacer con eso de continuar probándose cada pieza así que salía, jugaba frente a él, aprovechaba el momento, mientras que para una joven que vio cómo se paseaba jugando y bromeando con su pareja, atraída por esa energía que emanaba, les tomaba fotos a los dos de cómo se veían, así de pronto se acercaba a Albert enseñándoles las fotos de ambos jugando,
-¿Me deja que se las envíe por correo, Sr. Andrew?
-Claro gracias, son muy bellas tomas, ella se ve como siempre, ¡fantástica!
La joven emocionada por cómo veía al señor, le hablo a un amigo de una famosa revista, asegurando que eran una pareja muy importante para los medios publicitarios. Cuando el que lo había sido siempre era él, por sus empresas, luego por la exagerada publicidad de su anterior prometida, más Candy no era de estar en medios publicitarios, solo la habían incluido por esa mirada y ese rostro hermoso que llamaba la atención en cada imagen en la que aparecía. En la llamada se arriesgaba demasiado la joven al hablar con ese hombre, por lo que escucharlo asegurar el pago, la ponía evidentemente nerviosa,
-Envíamelas, pagaré por ellas,
-Solo si hablas muy bien de la pareja, sin malos comentarios, lo quiero por escrito y luego el adelanto por transferencia inmediata,
-Lo que quieras
Seguía tomando fotos, mientras que a Candy le recogían el cabello, dependiendo del modelo que se probaba, agregaban otros accesorios, le retocaban su rostro con un poco de polvo traslucido para quitar el brillo del rostro, pues la joven de la recepción le dio la señal para hacerlo, se ponían de acuerdo con señas entre ambas. Albert se acercó a la dueña para confirmar,
-Quiero todos los modelos que se está probando, me los llevo ahora, con todo y los accesorios.
-Por supuesto, señor Andrew. Este colocaba su tarjeta para que realizaran el cobro, procurando que la rubia no lo viera y supiera su plan.
Salían de la boutique donde habían pasado demasiado tiempo, Candy iba divertida que no se daba cuenta que subían algunas cosas en la cajuela del auto. El rubio para que no los descubriera la besaba intensamente, ella lo abrazaba aferrándose a él al sentir que su cuerpo se languidecía, pues estaba agotada de todo lo vivido, pero le agradecía la supuesta terapia por la que la había traído.
-Albert querías que pareciera modelo, sabes que no es necesario esto, no me siento mal, no necesitabas traerme a una pasarela, ¿acaso querías verme modelar?, soy enfermera, tal vez no sea muy buena, pero me encanta mi profesión, cuidar niños, vigilar la salud de los demás, me es muy grato, no me gustaría modelar profesionalmente jamás, si lo hice fue para ti solamente.
-Candy eres mejor que eso, eres mi prometida, una mujer maravillosa de la que estoy profundamente enamorado
-Albert siempre seré Candy White, no me pienso cambiar el nombre. El rubio reía jugando con ella, en su tono sabía que lo decía para animarlo, aunque si la notaba muy cansada. Este le respondía,
-No, pero tengo que cambiárselo mi bella novia
- ¡Albert! ¿no te gusta mi nombre?
- Candy, cuando nos casemos serás Candy Andrew, o usarás el apellido de soltera como les dijiste a mis rivales de amores en el asilo,
- ¡Albert! ¡me asustaste! ¿cómo te atreves a decirme así las cosas?, no me cambies por nada, Albert
-No Candy, no me cambies a mí, antes era un hombre solitario, ahora estoy perdidamente enamorado y no deseo estar solo jamás. La elevó y giro con ella en sus brazos, la subió al auto, para luego marcharse de ese lugar.
Continuará...
Gracias por continuar comentando en cada capítulo, cada historia que continuemos dependerá de los comentarios que reciba para seguirla continuando.
Agradecida también por no tomar mis escritos, ni adaptar ni utilizar por ningún medio auditivo o plataforma alternativa, en parte o completa ninguno de estos.
Con sincero aprecio,
Un abrazo a la Distancia
Mayra Exitosa
