Fic
Historias de Albert y Candy
Presenta
Caricias Soñadas
Por Mayra Exitosa
Capítulo 16
Una madrugada apasionada
El evento se excedía en horas, todo fue sincronizado, Marie Ann estaba visiblemente cansada y Rosemary no deseaba desvelarse, por lo que pedía dejarlas irse en un taxi, más fue Annie y Archie quienes pensaban ir a dejarlas a ambas, al notar que las demás parejas estaban ocupadas en el centro de la pista, así anunciaban una retirada a Jim y Andrea, asegurando que continuaran en el evento ya que era su celebración, que ellos dejarían a las damas en sus hogares.
En parte la idea de Annie y Archie era escaparse para estar a solas con el pretexto del evento, mientras que ayudaban a las demás parejas esto hacían que continuaran bailando y disfrutando de la fiesta, ellos se escaparían para estar a solas antes de devolver a Annie con su familia.
- No es necesario, dejaremos primero a Marie Ann y posteriormente a Rosemary, al final iré a dejar a Annie.
- Bien, yo les diré a los demás, muchas gracias Archie.
- No te preocupes, no he bebido y estoy sobrio, apenas y tome una copa.
- Nosotros nos iremos en un taxi que programe para dentro de una hora más, Dejare a Andy y luego iré al departamento con mi madre.
- Bien, nos vemos.
Alistar junto a Patricia se lucieron bailado y disfrutando de la celebración con un poco de copas de por medio se escaparon en cuanto tuvieron oportunidad al ver salir a Jim con su novia. Dejaba a Albert y Candy a solas, quienes ya estaban enterados de la partida de Rose y Marie, por lo que ya no estaban preocupados de su regreso, quedándose hasta el final, al ir a beber algo a la mesa, notaron que podían salirse sin despedirse ya que se habían marchado todos los de la mesa, mientras ellos se habían quedado bailando las piezas románticas de la velada.
Era evidentemente tarde, fin de semana y no tendrían muchos pendientes, solo la salida del vuelo de la madre de Candy. Así el rubio, notando que no quería devolverse al departamento y ambos coincidiendo en estar más tiempo juntos, llegaban a un lugar un poco aislado, para estar a solas en el auto.
- No quiero irme a casa, prefiero continuar un poco más contigo. Declaraba la rubia un poco alegre por lo poco que había bebido de licor en el festejo.
- También yo, lo sabes Candy, toda la semana con el trabajo, ahora que por fin podemos estar a solas yo…
El rubio recibió un beso efusivo de ella, se notaba más desinhibida, por lo que su efusividad le sorprendía sobre todo cuando esta se abrazaba a él jadeando por el dulce encuentro, y eso ante el rubio fue despertar cierta parte de su anatomía que no esperaba, mientras que ella permanencia de costado sintiendo los movimientos involuntarios, ella no se asustaba solo continuaba acariciando su pecho y su rostro.
- Creo que debemos detenernos, mi vida, no se si podamos continuar así, en… el auto.
- No quiero despertar a mi madre, podríamos quedarnos aquí un poco más. El rostro de suplica de ella, hacia estragos en él, quien no era un adolescente para estar jugando en un auto, por lo que, sin decir más, le aseguraba que estarían bien si se iban a un lugar más cómodo, a lo que ella aceptaba sin despegarse de abrazarlo, el rubio tomaba por salir de la ciudad a un lugar más discreto para ambos.
- Candy, de verdad ¿quieres que continuemos con esto?
- Quiero que estemos más tiempo juntos, Albert. Yo… no quiero despertar a mi madre.
- Podríamos quedarnos en un hotel y llevarte por la mañana, solo que compraríamos algo de ropa para que puedas cambiarte.
- Es fin de semana. La llevare al centro comercial.
- Entonces no podemos irnos muy lejos, nos iremos cerca de tu departamento y…
- ¿Y nos quedamos en el auto? ¡juntos!
- ¿en el auto? No lo creo. Podemos estar un par de horas en un lugar privado.
- ¡si! y luego volveremos y… mañana puedes acompañarnos al centro comercial, será por la tarde.
- Bien.
La llegada a un despacho, donde tenía una habitación pequeña, sorprendía a al rubia, él le aseguraba que era un despacho donde atendía clientes importantes y ese lugar tenia un par de trajes para cambiarse sin tener que llegar a casa, ella notaba que no había comodidades, más un pequeño sofá, fue suficiente para que ambos de manera muy privada pudieran estar cómodos, el rubio le aseguraba respetarla hasta que se casaran, más ella, deseaba continuar un poco más con él a solas y eso fue suficiente para aumentar el ritmo en las caricias.
- ¡Candy, yo!
La camisa salía fuera, las caricias que ambos anhelaban comenzaban, sintiendo que eran correspondidos, él deseaba cumplir con ella y si eso solo era estar juntos, por el deseo que se manifestaba, ya no podía contenerse más, tenía mucho tiempo de no estar con ninguna mujer y aunque gozaba de una fuerza de voluntad inquebrantable, la madrugada apremiaba en avanzadas caricias candentes entre ambos, tratando de no llegar a más, evitando descontrolarse, más el asedio de la pasión, mando por el primer tubo a la cordura y el rubio le quitaba e vestido gozando de besos húmedos en todo el cuerpo de su prometida, logrando así despertar en ella, su primera experiencia tan avanzada en amor.
- ¡oh! ¡oh! Yo.. yo.. ¡Alb!
- Si mi vida, tu hazlo, yo también te deseo. Sus dedos ingresaron en su cuerpo, rompiendo el estigma de la pasión desconocida, el rubio trataba de respetar su noviazgo, más esas caricias evidenciaban lo que ambos se deseaban, así en roces húmedos y caricias mustias, la rubia impulsaba a su amado a hacer lo mismo de una manera liberadora.
-¡Caaanndy!
Entre besos se vistieron, deseosos de continuar con lago que no debían por desear esperar, más la pasión de ambos había despertado sin contratiempo, asegurando que la atracción en ellos no tenía límites.
- Creo que nuestros sueños irán en incremento, cariño, debemos ver la fecha de la boda ¿no lo crees?
- Si Albert. Te sueño y anhelo como jamás me imagine que me sucedería y… me cuesta trabajo despedirme de ti.
- créeme cariño, ya no podemos darle largas a nuestra relación, lo mejor es avanzar, esto no podría ser solo en caricias ¿lo sabes? Logre contenerme porque te amo y te respeto.
- Lo siento Albert, te deseaba de alguna manera sentía que… quería yo saber…
El rubio la miraba inquisitivo, sin dejarla finalizar al notarla nerviosa, el complementaba
- Creo que seremos compatibles perfectamente, ¡te amo! Y sé que ambos nos correspondemos, no hay duda de ello.
- Es que, pensé que… tu… yo… si no otra persona podría.
- Nadie más, solo nosotros y prefiero esperarme a que estemos de manera definitiva juntos, y que mejor que casados como debe ser.
- Quería que… no tuvieras la necesidad de… buscar a alguien más.
- No lo hago, solo espero que nuestra relación avance lo antes posible para poder estar juntos debidamente, y no estaría con nadie más, cuando solo te tengo en mis pensamientos todo el tiempo, Candy.
- También yo a ti.
El fin de semana, la madre de Candy salía con ellos con la finalidad de conocer la ciudad antes de irse, era notorio para Candy que extrañaban a la pequeña Andrea pues se encontraba con sus abuelos en Chicago.
En el centro comercial, paseando por entre los locales de grandes marcas, Marie parecía niña pequeña ante las ideas de comprar detalles para su próxima nieta, a lo que la rubia disfrutaba con ella, acompañándola en cada paso, mientras el rubio esperaba a cierta distancia, hasta que ingresaban a la tienda de vestidos de novia, fue que él se quedaba ilusionado imaginándola en cada vestido del aparador, más ella avergonzada, sentía que estaba presionando demasiado su madre con sus comentarios,
-Mira hija que hermoso vestido.
-Mami, que sugerente con ese vestido de novia. Albert la abrazaba enamorado por su espalda sintiendo la ilusión de la boda que evidentemente sugería su suegra al ver el blanco vestido en los aparadores. Fue tal su simpatía con su suegra que escucharla lo hizo sentirse en las nubes,
-Hija, ¿para cuándo se casarán?
-No lo hemos decidido aún, pero creo que eso será después de que nazca el pequeño de Tom, no le parece mami, para que no se preocupe, Albert cuestionaba,
-¿Como te gustaría la boda, mi Amor?
-Sencilla, con la familia, en un lugar tranquilo, sin tantos problemas… y lo más importante
Dejo en expectativa a su madre y a Albert muy interesado
- Que sea contigo Albert, le daba un tierno beso en la mejilla, continuaron paseando por las tiendas ingresando a las que mostraban prendas de bebe, a lo que Candy le mostraba a su mami,
-¿quiere ver algo para el hijo de Tom?
-Candy será niña, pasemos a ver si algo te gusta
- ¡Niña!
La rubia había visto tejidos de su madre, y era claro que vio el azul y blanco de unos zapatitos, más su madre aclaraba,
-Si hija, lo que sucede es que me habló Tom ayer, le confirmaron eso en un lugar donde ven a los pequeños, los revisan antes de nacer, así confirmaron que era una niña, un poco grandecita para los meses que tiene, pues ya ves que ambos son muy altos, tanto Tom como Rocío, así que su bebita, al parecer será igual. Dicen que pesa ya dos kilos y que eso es mucho para tener siete meses.
-Si mami es mucho, porque en el último mes crecen aproximadamente otros dos kilos, así que esa pequeña será como Rocío y Tom, no tan pequeñas como tú y yo.
Albert las observaba, meditando en la rubia y sus conversaciones, pues ella no quería ser modelo, veía con ternura el nacimiento de los pequeños, se consideraba pequeña por su estatura, cuando realmente eso es lo que menos le importaba, lo más hermoso era que no decían menos por ser niña, que seguían pensando de igual forma, aunque fuera grande y que no le ponían ninguna traba a nada, lo veían tan simple el nacimiento de un miembro más en la familia, nada que ver con quien estuvo a punto de casarse y negarse a tener un hijo de manera natural. De pronto la rubia lo sacaba de sus pensamientos, llamándolo
- ¡Mira Albert!
Ella le mostraba un par de zapatitos en piel muy parecidos a los de un adulto varón, en pequeñas dimensiones, moviéndolos con los dedos, este se acercaba para abrazarla, tomar los zapatitos por el acabado tan detallado que poseían. La madre de Candy compró algunas cosas de prendas pequeñas que le gustaron, más quien pagaba todo era la rubia,
-Me llevare estas banditas para el cabello, se verá muy coqueta en su cabecita, con cada vestido que has elegido. Luego salían de la tienda para irse a comer.
Esa misma tarde la madre de Candy fue llevada al aeropuerto para irse a Virginia, fue a tiempo pues la noticia al día siguiente en los periódicos podría haberla asustado. Albert continuo saliendo con la rubia luego del aeropuerto, asegurando que ambos se complementaban bien para todo, salían a cenar y podían estar en el departamento a solas, como una pareja respetuosa, sin exceder los limites como lo habían hecho la madrugada anterior, más al hablarlo ambos aseguraban su deseo de que pasar el tiempo pronto, para estar juntos como un matrimonio.
Continuará...
Gracias por continuar comentando en cada capítulo, cada historia que continuemos dependerá de los comentarios que reciba para seguirla continuando.
Agradecida también por no tomar mis escritos, ni adaptar ni utilizar por ningún medio auditivo o plataforma alternativa, en parte o completa ninguno de estos.
Con sincero aprecio,
Un abrazo a la Distancia
Mayra Exitosa
