Los chicos charlaban ociosamente en el Gran Comedor. El ambiente era cada vez más tenso entre los Slytherin y todas las demás casas. Parecía que estaba a punto de librarse una guerra dentro de los corredores. Si bien nadie se atrevía a dar el primer paso, Harry estaba seguro de que si alguien lo daba pronto se producirían muertes dentro del castillo.

Los prefectos poco podían hacer en estos asuntos, incluso los premios anuales permanecían estoicos a la espera de que los profesores garantizasen el orden. Sin embargo cada vez era más difícil. Muchas familias se habían alineado y comenzaban a mostrar sus posiciones públicamente. Eso había provocado amenazas serias contra Hannah y Susan o un intento de violación contra las gemelas Patil.

Ron y Neville patrullaban los corredores e incluso a veces se pasaban al hechizar serpientes sin ningún sentido común. Tan solo Crabbe y Goyle parecían dispuestos a devolver fuego con fuego. Para desgracia de todos, no fueron expulsados. Snape defendió a ambos e incluso justificó una aparente agresión por parte de Draco a Davis durante una visita en el hospital.

Daphne sentada en la mesa de Ravenclaw para estar más segura, observaba con horror como su hermana pequeña era obligada a usar prendas más pequeñas para así garantizar buena vista. Pansy parecía ser la reina de las brujas y se dedicaba a ordenar a las demás. Los mestizos como Davis eran obligados a felar delante de los alumnos más pequeños. Tentada de hacer algo, esperó hasta que la profesora McGonagall fue a por ella y Harry. Ambos necesitaban ver al director en la Torre de Astronomía pasadas cinco de la tarde. Irían de caza.

Antes de partir, Harry reunió a sus amigos. El chico sacó un frasco de Felix intacto, dándoselo a Ron, le imploró—Bébelo…si algo ocurre sin que yo y Dumbledore estemos necesitaréis suerte…Repártelo entre vosotros…—se lo repitió a los chicos que le habían acompañado al Ministerio y a Susan quien lo miraba con algo de horror.

—Nada pasará…—dijo Hermione con esperanza—Aunque Dumbledore y tú os vayáis no ocurrirá nada…es demasiado precipitado Harry.

Daphne bufó—Lo que es precipitado es dejar la escuela sin líder…te sugiero que hagas lo que te ordenan…san…Granger—no fue reprendida por nadie aunque Hermione ciertamente la miraba con odio. Susan se ofreció voluntaria pero claramente Dumbledore confiaba más en la frialdad de la bruja de Slytherin.

—Cuidaos…—indicó el chico mientras junto a Daphne subía las escaleras que conducían a la Torre. Allí observaron que Dumbledore hablaba con otros magos. Tonks, Remus, Ojoloco y otros miembros de la Orden. Parecía que el director desconfiaba de la seguridad del castillo y estaba decidido a dejar más guardia de la normal por dentro.

—Ya sabeís que hacer…hasta que regresé quiero que vigiléis. Ante cualquier movimiento mandadme un patronus…

Tonks y Remus asintieron. Mientras Alastor gruñendo de nuevo dijo—¿Es seguro que vaya contigo? ¿Si te traiciona…?

—Preocúpate más por la seguridad de los cientos de niños que habitan entre estas paredes—secundó Dumbledore—Sé protegerme Alastor…Necesitaremos tu ayuda en caso de una retirada controlada.

—Voldemort no aparecerá—indicó fríamente el hombre—Esperará a que caiga el Ministerio para invadir este lugar.

—No creo que tarde mucho en eso—afirmó con pesimismo el director—Iros…Muchachos—acercó a ambos chicos—Nos vamos en busca de aventuras—Harry parecía ilusionarse mientras Daphne los miraba como si estuviese viendo a dos locos—Sujétense a mi mano.

La rubia replicó—Nadie puede desaparecer dentro de Hogwarts…—el director sonrió al declarar—Ser director tiene sus ventajas Señorita Greengrass y ser un gran mago también—teniéndolos a ambos sujetos, hizo un movimiento con su varita y se vieron absorbidos hasta aparecer en medio de una roca en el mar.

Las olas golpeaban la piedra con ferocidad y se estrellaban en un acantilado. En medio del acantilado había una hendidura, una cueva natural probablemente fruto de la disolución o erosión del material. Dumbledore con cuidado caminó por la roca mientras observaba con algo de risa como la rubia se hacía una coleta, molesta por haberse mojado el cabello.

—¿Dónde estamos Señor? —cuestionó Harry con curiosidad. No recordaba este lugar dentro de los recuerdos del Señor Oscuro.

Albus con sutileza dijo—A este lugar fue Lord Voldemort cuando era un niño de excursión. Se internó en una cueva en la que no hubiese podido entrar y torturó a varios niños que se reían de sus poderos y apariencia. Parece un lugar bastante sentimental para el Señor Oscuro…—todos observaron la hendidura en la roca.

—¿Cómo logro entrar? Tendría como siete años…—calculó Harry.

—Se desapareció…Una magia inusual para un niño…—la rubia observó al director quien parecía asentir su teoría. Albus dijo—Como bien os ha enseñado el profesor Flitwick…la desaparición es una magia compleja que requiere concentración y poder…Que Tom pudiese hacerlo tan joven solo deja ver lo increíble que fue el error que cometí…Aun así esa magia también puede realizarse con varita aunque es menos común…

—Uste lo hizo en Hogwarts—declaró Daphne—Así fue como logró atravesar las barreras de la escuela. Debe ser muy poderoso.

Dumbledore sonriendo sacó su varita a relucir. La bruja la observó y con algo de impresión dijo—Nunca vi una con esos dibujos grabados…parecen bayas de muérdago o de sauce…—el director sonriendo dijo—Me costó mucho obtenerla…tuve que gastar todo lo que obtuve por derrotar a Grindelwand…

Daphne asintió mientras miraba la cueva—¿Cómo llegamos? Supongo que la aparición no funcionará…

—En efecto…Tom debió protegerla cuando escondió un trozo de su alma. Debe de haber innumerables trampas dentro…es seguro afirmar que debéis hacerme caso en todo. Juráis hacerlo…—ambos juraron y dos lazos rojos se formaron y disiparon. Habían realizado un juramento mágico—Ambos haréis lo que os diga en todo momento. Si te digo que luches, luchas…si te digo que me dejes aquí…me dejas. ¿entendido?

—Sí—la rubia no dudó en eso. Harry parecía más contrariado pero no replicó. Dumbledore esperó a que el chico dijese—Supongo que las branquialgas o un encantamiento casco burbuja podrían ayudarnos a nadar hasta allí…

Enfadada, la chica dijo—¡No pienso nadar en medio del Atlántico, Potter! ¡Mi túnica vale más que toda tu bóveda escolar!

—Dejame dudarlo—le informó el chico con sorna—¿Cómo lo atravesamos? No tenemos escobas—Dumbledore dijo—Usad la imaginación…chicos. No tenemos prisa—ambos miraron curiosos. Al final Harry optó por lo más sencillo. Con su varita fue levitando a la rubia hasta llevarla a la parte seca de la cueva. La destreza mostró que el chico era poderoso en la magia y podía usar un Wingardium Leviosa a tanta distancia sin problemas. La rubia al ver esto, desde el otro lado hizo lo mismo. Ambos habían logrado atravesar la barrera y esperaron a ver qué hacía Dumbledore. El director sacó su varita y apartó las olas creando una pasarela de agua firme, por donde anduvo sin ningún tipo de miedo a hundirse. Tras llegar al otro lado, comprobó que los dos lo observaron con algo de respeto.

—Un Accio o un Wingardium también serían efectivos…—el anciano dijo—Pero eso es más adecuado para un viejo como yo.

—Viejo para lo que quiere—indicó Daphne con asco mientras andaba tierra adentro. Anonadados comprobaron que la cueva no tenía salida. Era un tramo corto y no había nada más que agua y piedra.

Harry con dolor dijo—¿Nada? ¿Se equivocó de cueva, Señor?

El director en cambio tocándose la barba tocó la pared—¿Lo sientes Daphne? Has estado mucho tiempo rodeada de mala influencia…puedes sentirlo… ¿verdad? —la rubia se concentró y tuvo un escalofrío. Algo estaba encantado con magia muy oscura en aquel lugar—Esta pared. Requiere un sacrificio de sangre…Propio de Tom. Sobreponer el dolor físico a todo…—el director sujetando la varita y dirigiendo cuidadosamente un tajo a su mano. Tras sangrar pudo atravesar la pared como si tan solo fuese una cascada.

Todos lo siguieron y vieron que al otro lado había un enorme lago y en el centro una isla pequeña. El agua que rodeaba estaba impecable pero era profundo y no se podía cruzar fácilmente. Harry dijo—Accio Horrocrux…—nada ocurrió. Albus sonriente dijo—No todo es fácil en la vida…—alzó la mano y sacó una balsa muggle del fondo del lago—Voldemort pensó en todo—sonriendo ante eso—Sospecho que si algo perturba el lado…ocurrirá algo malo. No te acerques al agua…—dijo mientras Harry miraba el agua—Me acompañaras tú, Daphne…

La rubia impresionada dijo—¿Por qué?

—Harry es demasiado importante. Si algo le ocurre…sería demasiado malo para todos. Si alguno de los dos morimos…no será para tanto—la rubia estuvo tentada de asesinar al anciano ahí mismo—Además, la barca solo es para dos…No te preocupes yo remaré—hechizó los remos que comenzaron a moverse solos. Harry desde la otra orilla observó cómo comenzaban a escalar una especie de geoda de cuarzo blanco. Miraba cada rincón con cuidado.

Desde el otro lado, Daphne había llegado a una vasija de cuarzo relleno de un líquido que no permitía ser atravesado ni desvanecido. Dumbledore miró el medallón del fondo—Parece que este es el que Voldemort robó hace años…el tuyo debió de ser una réplica hechizada…—Daphne no se molestó en decir nada.

—¿Cómo lo cogemos?

Dumbledore hizo aparecer una copa y dijo—Bebiendo por supuesto…

—Traiga—la rubia quiso beber pero Dumbledore rápidamente dijo—No. No. Beberé yo, soy un viejo y no sabemos lo que hará ese líquido…En cualquier caso siempre es mejor que sobreviva la juventud…Y Harry no me permitiría que sufrieses daño…tan solo asegurate de que siga bebiendo aunque tengas que usar la fuerza justa…—le hizo saber el anciano mientras agarraba un vaso cargado—Tan solo seis copas. A tu salud, querida…

Dumbledore comenzó a beber. A partir de la segunda copa su pulso tembló y se derrumbó en el suelo. Daphne lo levantó y siguió dándole de beber. El director comenzó a gritar y arrepentirse de muchas cosas que la rubia no entendía.

—Siento todo eso

—Yo no quise esto

—No la maté yo

Con furia, la rubia dijo—¿A quién viejo loco? ¿Esto provoca locura? —dijo observando la vasija—Dos copas más y ya está…Tenga fe—el director cerró la boca y la bruja tuvo que abrírsela a la fuerza.

—Yo no quise que Harry estuviese con los Dursley…o que Sirius estuviese en Azkaban…Ni que…Ni que Draco hiciese eso.

—Perdoname Severus…No fue tu culpa

—No me obligues niña—declaró el viejo con furia—Desmaius—la luz roja de su varita chocó con el techo. La rubia rápidamente le obligó a tragar otro vaso y usando su varita desarmó al director manteniéndolo lo suficientemente indefenso. Tras agarrar el guardapelo, el anciano pedía agua. Sin opción tuvo que tocar el agua para darle al viejo.

Sin embargo, la chica comprobó que había sido una mala idea. Miles de cadáveres surgieron del fondo y comenzaron a marchar a por los tres. Harry se mantuvo en guardia lanzando hechizos destructivos. Daphne comenzó a hacer lo mismo a la espera de que el director recuperase su fuerza. Usando dos varita lanzó encantamientos de fuego para matar a los inferi. Dumbledore se arrastró al lago para beber de él y la bruja dijo.

—Es idiota…Incendio—defendió al anciano mientras ella era acosada por múltiples cadáveres reanimados. Dumbledore con la voz ronca dijo—Mi varita Daphne…—la bruja se lo arrojó. El director con algo de temeridad agarró su varita y se quedó quieto un momento. Harry estaba siendo arrastrado al fondo y Daphne ya se encontraba llena de arañazos.

—¿Piensa ayudar? ¿O dejar que nos maten? —chilló la bruja despertando al viejo que giró su varita. Los inferi se vieron asaltados por innumerables llamas que fueron quemándolos poco a poco. En apenas unos minutos los bichos habían desaparecidos y todos estaban a salvo. Fueron al otro lado del lago, caminando sobre las aguas y recogieron a Harry. Tras eso, se desaparecieron a la Torre de Astronomía, donde el director seguía tocando su varita con cuidado.

Harry observó el cielo y asustado dijo—Profesor la Marca…—vieron la serpiente en el cielo. Había un ataque en el castillo. Escucharon pasos y Dumbledore dijo—Petrificus totalus…Silencio…—los chicos acabaron congelados e invisibles para todos. Nadie los vería. Lo miraban con horror mientras el director murmuraba.

—Confiad en mí…Por favor…