El día se había vuelto nublado tras la partida de Dumbledore y Harry. Las clases seguían y todo parecía estar bien. Todo el mundo tenía algo que hacer. Los aurores patrullaban por fuera del colegio y profesores y miembros de la Orden por dentro. El resto de los chicos estaban estudiando en las salas comunes, biblioteca o Gran Comedor. Todo parecía en calma, hasta que una perturbación sacó a Ron de su ensimismamiento.

El chico se estaba planteando si había hecho en dejar a Lavender de esa manera por Hermione. La morena no había hecho nada, tan solo unas pajillas durante su tiempo en el hospital pero por lo demás seguían siendo amigos. No se daba un paso más allá en la relación algo que Ron notaba. Mientras ojeaba el mapa del merodeador vio a Malfoy desaparecer frente a una pared. Lo comprobó varias veces y no pasaba nada. Tras decirlo en voz alta, Neville ató cabos.

—La sala de los Menesteres… ¿séptimo piso? —Ron afirmó y el tímido chico anunció—Es esa sala. Debe tramar algo…—aburridos esperaron hasta que el pelirrojo palideció. De la sala no solo salía Malfoy sino que también había un gran número de personas que no eran alumnos.

—¿Dime por favor que son Crabbe y Goyle solo? —Neville leyó el texto y angustiado dijo—La moneda del ED…Avisa a todo el mundo—Ron mandó un patronus para alertar a la Orden mientras Neville hacía lo propio con los restos del ED. En pocos minutos ambos habían partido en dirección al séptimo piso, dispuestos a detenerlos lo máximo que pudieran.

—Ojalá Harry estuviese aquí…—dijo Ron tragando saliva. No se le daba bien pensar en situaciones de estrés. Al llegar al lugar vieron como los mortífagos se distribuían por todo el castillo. Parecía una incursión no una batalla.

—Desmaius—Neville atacó rápidamente apuntando a Malfoy quien lo esquivo y procedió a sacar algo de su bolsillo. Mientras tanto otros comenzaron a atacar a los chicos. Ron y Neville usaron fuego y diferentes conjuros para incapacitar a todo el que pudieron pero en breves momentos dejaron de ver.

—¿Qué es esto? —dijo el pelirrojo al comprobar que no veía nada y ningún conjuro funcionaba con sus ojos. Neville también dio vueltas intentando escuchar algo. Al final optaron por lanzar maleficios al aire mientras tanto. La voz suplicante de Hermione los despertó.

—¡Que hacéis panda de idiotas! Greyback está bajando al Gran Comedor…Lupin y Moody necesitan ayuda. Tonks, Bill y Fleur están en la Torre de Astronomía…van hacia ya.

—No vemos nada—dijo Neville con curiosidad—Malfoy hizo algo…

La bruja observó el suelo y dijo—Polvo de oscuridad…os lo echó a los ojos por eso no veis. Astuto sin duda. —Ron la riñó al decir—Ve a ayudar a Luna y Gin…Llama a Snape o a algún profesor…Nosotros nos encargamos de esto.

—No veis—meditó la bruja. Gruñendo el chico le dijo—Hay vidas en juego… ¡Ve! —Neville alzó la varita directo a los ojos del chico. Con cuidado fue elevando el brazo hasta topar con la cuenca. Con cuidado dijo—Confías en mí… —el pelirrojo se estremeció pero el chico lanzó varios hechizos que disiparon el polvo. Hicieron el mismo tratamiento y ambos pudieron ver.

—¿Dónde vamos?

Ron con histeria dijo—Gran Comedor…no podemos dejar que los hombres lobo muerdan a los niños…por el pasadizo detrás del tapiz…—ambos caminaron lo rápido que pudieron hasta llegar al Gran Comedor donde no había ningún Slytherin, algo muy curioso.

Todo el mundo seguía comiendo sin percatarse del peligro que corrían. Si bien no estaba tan transitado como en las fiestas o en la cena, aún había bastante gente. Neville observó que no había ningún profesor. Se acercaba la noche y seguramente estarían o dando clases o descansando en sus aposentos. Hermione había ido a buscar ayuda, a ellos les tocaba defender esto cuando llegasen. La tensión fue superior a lo que nunca habían visto salvo cuando pudieron escuchar la voz gruñona de Moody peleando a unos metros. Se estaban acercando.

Ron sacó la varita preparado para intervenir cuando vio que los combatientes no se parecían en nada a humanos normales. Algunos eran hombres lobo solo que mucho más salvajes que Remus. Iban mal aseados, vestidos y poseían un par de dientes afilados. Su transformación parecía haberse detenido en algún punto intermedio ya que estaban hambrientos. Los otros eran vampiros que peleaban fácilmente, usando movimientos gráciles mientras defendían a sus compañeros.

Formaban un tándem que era inmune a cualquier cosa. Lupin se veía agobiado mientras Moody lanzaba cualquier conjuro para disipar la multitud de atacantes. Nada parecía funcionar antes estas criaturas. Menos aun cuando eran tantas.

—¿Cómo ha logrado Malfoy que entren? —se cuestionó Neville. Ron rápidamente le dijo—¿Atendiste a algo con Lockhart? ¿Cómo los matamos?

El chico alzó la varita diciendo—Lumos solen…—si bien el sol debilitaba a los vampiros no los incineraba como en la cultura popular. Realmente eran mago normales solo que tenían que consumir sangre temporalmente. Moody se lo agradeció ya que pudo acertar a varios mientras Lupin seguía en duelo manteniendo incapacitados a los demás.

—Así no conseguirás nada…—le advirtió Ojoloco—No congeles…asesinalos…

Remus taciturno dijo—Son como yo…—su justificación quedo interrumpida cuando Greyback se aproximó al Gran Comedor y comenzó a devorar salvajemente a una niña de primer año. Todos intentaron defenderlo pero la herida que tenía hacía ver que sería inútil.

—¿Cómo tú? —le dijo Moody—No seas tonto, hijo…Míralos y Mírate…Avada Kedavra...—la luz verde expulsó al hombre lobo que corrió asustado de vuelta con su manada—No te contengas…Albus se enfadará si tenemos licantropía en el castillo.

—Ya tuvo una—haciéndole saber que él fue aceptado con esa enfermedad. El auror gruñó—Una excepción no hace la regla. A esa pobre niña le espera un destino peor que la muerte…Pelea…

—Incendio—dijo Neville consiguiendo que los vampiros retrocediesen ante tanta luz y calor. Comenzaron a retroceder y a irse fuera del castillo. Moody sonrió ante eso. Los hombres lobo serían más asequibles.

—¿Por qué huyen? —dijo Ron. El auror dirigió una mirada al techo y dijo—Albus ha llegado…Van hacia la Torre de Astronomía…Hay que ayudarle…—el auror comenzó a caminar lentamente con su bastón por las escaleras mientras que el resto lo adelantó. Los hombres lobo sobrevivientes subían las escaleras mucho más rápido y llegarían antes.

—No me esperéis…—vaticinó Alastor—Tardaré mucho más…

Todos corrieron hasta la Torre y allí comprobaron que la escena estaba totalmente peor. Había varios mortífagos peleando y ahora con la ayuda de los hombres lobo, las fuerzas se desequilibraron. El lugar estaba lleno de rocas derruidas donde se escondían. La puerta que conducía al exterior, donde se impartían las clases parecía abierta. Dumbledore estaba más arriba.

Un mortífago rubio y de gran estatura impedía que nadie entrase. Parecía un muro sólido capaz de pelear contra cualquier. Tonks intentaba todo lo que podía pero era insuficiente. Bill había sido acorralado por un hombre lobo que lo arañó salvajemente pero no consiguió nada. Fleur curiosamente se movía con mucha más seguridad, usaba su encanto para aturdir a todos mientras lanzaba maleficios no letales a sus oponentes. Las chicas parecían danzar, algo que impresionó a Ron.

—No sabía que mi hermana se movía así—Ginny y Luna esquivaban cualquier ataque e incluso las imperdonables no les hacían daño. Parecían moverse guiadas por alguna fuerza invisible.

—¿Hermione? —cuestionó Neville mientras se escondía de un maleficio—Ni idea. No la veo—dijo el pelirrojo mientras atacaba al mortífago corpulento.

Un disparo de Remus le voló la máscara rebelando un rostro lúcido y menos demacrado que el de muchos compañeros. Parecía que Voldemort no había enviado a su élite a pelear. Tonks miró al hombre.

—Gibbon…

Ron entendió eso. Observó al hombre y supo que había que liquidarlo para atravesar la barrera. Mientras todos intentaban atacar y defenderse, Draco junto a otros tres mortífagos atravesaron la puerta sin temor alguno. Minutos más tarde, Snape surgió de entre las sombras, lanzó un hechizo a la puerta y la atravesó sin problemas.

—Es un traidor—dijo Tonks angustiada por el enfrentamiento—Están en desventaja…Hay que ayudarles…

—No podemos pasar—le hizo saber Bill quien disparó un conjuro que hizo que Gibbon se apartase un momento. Neville se lanzó hacia delante pero una fuerza invisible lo lanzó lejos. Ron al ver aquello supo que estaba todo perdido. No podían atravesar esa barrera. Bill hizo lo que pudo mientras los demás peleaban pero no había forma.

Los mortífagos comenzaron a moverse y a cambiar de posición. Al darse cuenta de lo que Snape había hecho, ahora defendían la escalera de huida. El tintineo de Moody los alertó y comenzaron una batalla a dos frentes. Todos esperaban que Dumbledore y Harry llegasen rápidamente a ayudarles pues las heridas comenzaban a ponerse feas.