Harry y Daphne estaban inmovilizados y sin capacidad de hablar. La bruja y el mago movían los ojos y oídos, sentían todo alrededor pero no podían comunicarse ni nada. La angustia al ver a un debilitado Dumbledore apoyándose en la barandilla mientras que se podían escuchar los sonidos de la batalla que ocurría debajo.

Estaba claro que había un ataque y no estaba siendo una batalla fácil abajo. Observaron que la puerta se abrió y Draco Malfoy llegó solo. Los demás deben estar peleando. Harry tragó saliva deseando que nadie se diese cuenta de su presencia. El chico apuntó a Dumbledore delatando su presencia.

—Cayó en la trampa viejo—apuntó al hombre quien lo observó con una sonrisa. Dumbledore sacó su varita de la manga y le dijo con tranquilidad—Draco no caigas tan bajo como tu padre…No eres un asesino—imploró el hombre.

—¡No sabe lo que he hecho! —instó el hombre apuntando al corazón con deseo. Albus no cesó de sonreír mientras murmuraba—El collar de perlas de Borgin y Burkes…la maldición Imperius en Rosmerta…esa bebida adulterada…Luego un intento desesperado de sacar toda esa ira que te consume con Harry…—siguió hablando haciendo que Draco temblase de frustración—Todo ese odio…esa ira…todo lo que le has hecho pasar a la Señorita Davis…a tú…futura esposa la pequeña Astoria…—recapituló todo y dijo—Intentos algo pobres la verdad…Parece como si no quisieras matarme…Hubiese sido más fácil un conjuro a quemarropa.

—Habría ido a Azkaban…o me habrían matado—le dijo a Dumbledore—Supongo que ese traidor de Snape le ha contado toda la información…

Dumbledore se sentó sobre la barandilla y riendo dijo—No necesito a Snape para conocer la verdad…No fuiste muy discreto cuando entraste en la fiesta de Slughorn o expresando tu odio por Harry…Incluso tu maldición Imperius es deficiente…Como iba diciendo, no quieres hacerlo Draco. No te engañes. Eres joven. No tienes que hacerlo.

—Me matará—dijo el chico—No voy a ser débil…

Dumbledore sonrió—No se trata de debilidad. Se trata de congruencia. Te matará incluso si logras hacerlo. No puedes ofrecerle nada a Lord Voldemort.

—¡No diga su nombre! ¡Puedo ofrecerle mi sumisión! ¡Oro, poder!

Riendo, Dumbledore dijo—Eso querido es algo que ya tiene. Lord Voldemort no tiene sentimientos por nadie como bien sabes. No le importa la devoción de sus fieles…sino que se lo digan a tu tía cuando fracasó en el Departamento de Misterios. No necesita amor o límites terrenales. Cuenta con el oro de todos sus allegados y ninguno de sus mortífagos puede vencerle en duelo. Ni siquiera tu tía…—le recalcó—Ahora me temo que ibas a matarme. Bien. No opondré resistencia.

Draco lanzó un conjuro que le quitó la varita. La varita voló de la mano del anciano y fue a parar cerca de donde Daphne y Harry estaban. Sin embargo la parálisis seguía. No podían agarrarla.

—Diga adiós a su poder anciano—instó el chico mientras esperaba a que los demás mortífagos subiesen. Dos personas llegaron junto a Greyback quien llevaba la barbilla llena de sangre. Tras ellos, taconeando Bellatrix quien miraba el cielo maravillada por la marca tenebrosa ondeando en el paisaje nevado.

El director sin miedo a Draco observó a todos y gentilmente los saludó—Me alegro de veros…Amycus…Alecto—saludó a dos personas encapuchadas—¿Vinisteis a saludar a vuestras sobrinas? Hestia y Flora son dos chicas muy inteligentes y guapas…—con tensión en el rostro dijo—Fenrir…No puedo decir que esté feliz de verte…—su rostro cambio a una muestra de jovialidad total—Bellatrix…Hacía tiempo que no nos veíamos. La última vez no pude acudir…Siento algo de pesar por lo que Amelia te hizo—miró la mano de la bruja en la que faltaba un dedo y varios trozos de carne—No estuvo bien… ¿Viniste a ver a tu protegida? Está en la Torre de Gryffindor…ya sabes cómo son los chicos de dieciséis años…

La bruja morena alzó el brazo y murmuró—No vine a saludar Albus…Muy bien Draco bien hecho—la bruja le acarició el pelo provocando tensión en el chico—Puedes matarlo cuando quieras…

—No tiene agallas como su padre—secundó uno de los Carrow. Greyback también dijo—Déjeme darle un bocado.

—No—la negativa fue clara por parte de la bruja. Todos se abstuvieron de protestar—El Señor Oscuro dijo que lo hiciese él. Puede hacerlo. No tenemos prisa…—dijo la bruja rápidamente.

Dumbledore sonrió—¿Cómo lograsteis atravesar las barreras? Puse mucho esfuerzo en hacerlas…

—Armarios gemelos…Uno está en Borgin y Burkes, el otro en la Sala de los Menesteres. Tardé mucho en repararlo pero al final funcionó…

El director cerró los ojos con pesar—No se puede ser perfecto sin duda…aunque me sorprende que no tengáis mucha imaginación. Armarios gemelos, espejos gemelos…—miró a Bella sonriendo—Como bien sabes querida amiga…la maldad se basa en la imaginación. Si el hombre no tuviese imaginación, el mal ya habría sido eliminado de este mundo.

—Toda la razón…por eso intentó evitar la maldición letal. Es demasiado rápida e indolora—declaró la bruja rápidamente—Hazlo Draco…Mátale ya—todos esperaron brevemente mientras el chico temblaba ante el terror que le daba ver la histeria de la mujer y el rostro sangrante del hombre lobo.

Dumbledore esperó un momento antes de decir con tranquilidad—No deberías obligar a tus alumnos Bellatrix…no es ético—parecía reírse de la circunstancia algo que incomodaba a Harry y Daphne quienes rezaban para no ser notados. Mientras Draco comenzaba a mover la varita en tajo, el profesor Snape llegó ante todos.

—Sugiero que vayáis acabando…los aurores no tardaran en llegar y el castillo sigue siendo una fortaleza—los Carrow miraron con inquietud. Bella en cambio con furia cargó contra el profesor—Siempre molestando…Estaba a punto de verlo morir…—Snape estudio el rostro indeciso y algo irritado de Draco.

—No—sacó su varita y apuntó al director. —Snape por favor…—la voz del director hizo que el profesor de Pociones bajase la cabeza con algo de pesar y tras eso disparó la maldición asesina. El impacto fue suficiente para que todos viesen caer el cuerpo del director torre abajo. Los mortífagos se fueron rápidamente mientras Bellatrix miraba caer el cuerpo lentamente.

Frunció el ceño al ver el cadáver del director y la varita que seguía tendida por el suelo. Fue a coger el arma pero escuchó como la pelea se incrementaba abajo. Necesitarían su ayuda. Mientras se iba, olió el perfume que Daphne llevaba. Sonriendo la bruja ordenó—Finite Incantatem…—Harry y Daphne fueron visibles y pudieron moverse.

—Vuestro director ha caído. No hay escape…Todos moriréis…—declaró la bruja moviendo sus rizos lentamente—No molestéis…

Corrió escaleras abajo. Los chicos observaron cómo el cuerpo del director estaba en el suelo. No había manera de que hubiese sobrevivido. La maldición a quemarropa fue letal. Perplejos por lo que había sucedido se quedaron viendo el cielo, viendo como la marca se enroscaba alrededor de la torre en clara alusión de victoria.

—Nos ha salvado—Daphne murmuró aquello mientras agarraba el arma caída de Dumbledore. Harry al ver aquello estuvo molesto pero la chica se excusó diciendo—Habrá que enterrarla con él.

Furioso, el mago dijo—Podíamos haber peleado…no estábamos tan en desventaja…Aun estoy a tiempo—corrió escaleras abajo dejando a Daphne allí arriba. Harry corrió y pudo ver que la escena era bastante aterradora.

Había cadáveres de mortífagos y en el suelo se podía ver a Fenrir atacando a alguien pelirrojo. Con mucho odio disparó un conjuro que estampó al hombre lobo contra la piedra. Bill le dio un saludo agradecido mientras continuaba el duelo con el hombre lobo. Esquivó cadáveres y pudo ver que muchos adolescentes de séptimo año habían intentado luchar y no había salido demasiado bien.

Más abajo, todos peleaban contra los mortífagos mientras Snape, los Carrow y Draco escapaban lentamente. Impresionado por ver cómo las chicas esquivaban sin cuidado algunos, vio como Ginny declaró.

—Esa bebida es hermosa… ¿De qué estará hecha?

—Pregunta a Slughorn—todos sabían que el Felix le estaba permitiendo a sus amigos salir sin ningún rasguño. Eso al menos lo esperanzaba. Corrió escaleras abajo hasta la puerta del Gran Comedor. Allí había un gran duelo.

Severus peleaba con Remus con bastante fuerza. El odio de su infancia seguía vivo al parecer. Mientras tanto Moody contratacaba contra Malfoy y los Carrow. Era un duelo demasiado desigual pero aun así el veterano auror conseguía doblegarlos mientras lanzaba todo lo que podía y recibía más cortes en su rostro.

Harry sin saber que hacer espetó a ver si algún duelo se decantaba pero antes de que pudiese hacer nada, escuchó un bufido femenino detrás de él. La voz juguetona de Bellatrix regresó y el chico tembló un poco mientras retrocedía.

—Todo lo tengo que hacer yo…—lanzó un conjuro y luego derribó a Harry y Tonks lanzándolos escaleras abajo. El chico comprobó que el Gran Comedor ahora reflejaba un cielo con luna llena. Remus se paró brevemente a observar la luna, embelesado pero Alastor fue más rápido. Lo atacó dejándole inconsciente.

—Idiota es una ilusión—dijo Tonks—No es luna llena…

Moody comprobó que esa distracción había ayudado a los demás a escapar. Snape lideraba el camino derribando a cuanto auror pudo sin problema. Su destreza mágica era bastante superior a todos los que se entrometieron en su camino. Harry se levantó dispuesto a enfrentarlo. Corrió a por él pero vio que las antorchas se apagaban por un viento frío.

Los cristales se fracturaron y las luces se apagaron. Hogwarts había perdido toda la magia que había tenido la primera vez que entró por las puertas. Bellatrix reía mientras se dedicaba a ultrajar todo lo que el Gran Comedor significaba. Nadie la atacaba por temor a una confrontación directa, debido a que ya tenían suficientes heridas. La bruja acompañada del frío escoces descendió de una mesa y caminó lentamente para irse del castillo. Harry la siguió corriendo detrás.

—¡Hagrid! ¡Hagrid! ¡Vine a verte! ¿Me echabas de menos? —temió por la vida de su amigo pero al parecer la cabaña había sido incendiada desde la distancia. El semigigante intentaba liberar a Fang de las llamas y tras eso huyó al monte.

Desde una loma, la bruja intentó acertarle al perro con una maldición asesina pero fracasó. Sonriendo dijo—Odio los perros…—Harry corrió a enfrentarla pero no fue capaz de acertar ninguna maldición. La bruja atravesó las barreras y se desapareció. Fue directo a por Snape quien hablaba con Draco seriamente.

—¡Lo mato! ¡Como pudo! ¡Nos traicionó! ¡Confiaba en usted! Crucio—Snape devolvió la maldición. Nada funcionaba contra aquel hombre—Sectumsempra—el conjuro se estrelló contra un árbol. Snape lo incapacitó atándole con hierbas, luego se acercó y sonriendo con dureza le dijo.

—Pretendes usar esos conjuros contra mí…igual que tú estúpido padre Potter…—al ver que el chico lo miraba impresionado dijo—Así es…yo soy el Príncipe Mestizo. Me inspiré en el anagrama del Señor Oscuro…Mi condición de mestizo solo era conocida por mis compañeros más cercanos en Slytherin…me di un sobrenombre para que nadie jamás dudase de mi condición sanguínea. Todos me conocían como Prince, príncipe…—sonrió y dijo—el apellido de mi madre me sirvió para algo. Añadí mestizo detrás como una burla a mi padre, un muggle…ningún profesor o estudiante pensaría que fui yo quien inventó esos hechizos…esas Pociones…Nunca sería expulsado por el Sectumsempra…Nadie dudaría de mi verdadera herencia, todo por culpa de mi apellido paterno. Sí, Potter. El Señor Oscuro y yo tenemos muchas cosas en común.

Harry tragó saliva al ver tan de cerca de Snape—Pensé que…pensé que eras leal a Dumbledore. Él confiaba en ti…

—Todos nos equivocamos Potter—instruyó el profesor—Incluso él. Hasta pronto Potter—se desapareció rápidamente dejando a Harry perplejo y lleno de agobio. Dumbledore estaba muerto. Hogwarts había sido dañada. El Mundo Mágico estaba en grave peligro.