—Deberíais dejar de lloriquear…te necesitamos bien para ayudar—indicó fríamente Daphne a Harry quien había permanecido varios días muy entristecido. El niño que vivió y Susan habían perdido familiares a la vez y parecían muy afectados. Todos en la casa Weasley podían observar el cambio de personalidad aunque nadie decía nada.
La única que estaba más exasperada por eso era Daphne. La Slytherin no comprendía bien el sentimiento intenso de afecto. Su familia la había querido mucho pero nunca habían sido cariñosos con ella. A menudo su padre le daba la mano, la peinaban o le sonreían pero nunca recibió besos. Su último abrazo fue con cuatro años. Hay se empezaron a detectar los problemas físicos de Astoria y comenzaron a cuidarla más a ella. No tenía envidia de su hermana pero no comprendía del todo el amor paterno.
Quería a su padre muchísimo. Le había enseñado todo y la había educado y querido. Su madre se había contentado con enseñarle a ser una buena esposa, aunque Daphne podía ver que era definitivamente diferente a lo que su madre esperaba. Amaba a su hermana pero está había sido entregada a Malfoy. Solo esperaba recuperarla sana y salva.
Harry se sacó las lágrimas y dijo—¿Crees que no lo he superado? Han pasado semanas Daph…perdí a mis padres…perdí a Sirius…Vi morir a Cedric, casi mato a mis amigos en el Ministerio…incluso casi os veo morir…—señaló a ambas chicas—Solo que…pienso en Sue y no puedo dejar de ver la imagen de sus cuerpo siendo incinerados bajo la mirada extasiada de Voldemort…
—Juega con tu mente. Oclumancia—recordó la bruja con sencillez—Te está torturando y al hacerlo está molestando a la Orden. Tenemos que decidir qué hacer…aún queda la serpiente que siempre está a su lado y otro horrocrux del que no tenemos ni idea.
—No es un futuro muy esperanzador—le dio la razón a su esposa—¿Qué quieres que haga? No soy adivino—se justificó—No voy a ayudar a nadie…Moody está revisando todo lo posible pero no sabemos dónde pudo esconder nada Voldemort. El Ministerio está patas arriba y encima está semana es la boda de Bill y Fleur…Deberíamos tranquilizarnos unos días…
—El Señor Tenebroso no descansa—la frase de Daphne le hizo recordar brevemente a Snape—Entiendo vuestro dolor…de verdad—ante la cara de póker que pusieron ambos—Pero no estáis siendo útiles…cada minuto que estamos ociosos él no cesa de atacar Inglaterra. Snape es director…los chicos pronto tendrán que ir a Hogwarts…Septiembre está cerca Harry…
Observó brevemente a la bruja y justificándose le indicó—En realidad vosotras regresareis a Hogwarts, yo no. Tendré diecisiete años en la boda de Bill…no voy a regresar para que Snape me cace y entregue…Pero el castillo necesita a alguien que lideré la lucha…Ginny, Luna, Neville, Hannah…todos regresarán.
Susan asintió vagamente aunque murmuraba—Protegeremos a los indefensos mientras esto dure—declaró convencida la pelirroja. Daphne en cambio murmuró algo más directo—¿Y quién nos cuidará a nosotras, alma caritativa? —Susan no supo dónde meterse, odiaba esa faceta burlona de la rubia. Parecía cachondearse del dolor de ambos—Te recuerdo que a mí, media casa de Slytherin me quiere matar y la otra media follar y tú eres una Huffelpluff voluptuosa…Un premio para el harem de cualquier sangre pura.
—¿Qué propones Daph?
—Quedarnos aquí…permanecer…Ayudar a la orden—declaró convencida—Somos más útiles así…y sobre todo no tendremos más problemas de los necesarios. Además…—miró a Susan y a Harry—alguien tiene que vigilar a Granger que ahora está soltera…
Suspiró y arropó más a la pelirroja que lloriqueaba esporádicamente en su hombro. La rubia se hacía las uñas mientras tanto, no parecía interesada en el espectáculo. Comentaba ociosa lo ocurrido estos días.
—Molly está encantada con Fleur al parecer…ayer intentó cortar la coleta de Bill…la hizo crecer mágicamente por la noche. Ojoloco ha decidido sacar a todos los aurores de la Orden del Ministerio…no confía en Yaxley o en Scrimgeour. Los gemelos se han mudado para fundar una radio pirata. Su establecimiento fue asaltado por vampiros…se salvaron regalándoles bidones de sangre dulce. Andrómeda y Tonks se están encargando de rehabilitar Grimmauld Place…Parece estar ya mejor—un escalofrío recorrió la espalda de la bruja—Lupin la ha dejado preñada…
—Me alegro por él—dijo Susan brevemente—Se merecía ser feliz…Igual que—su sollozo recobró fuerza al pensar en los dos que habían muertos. Susan a veces se imaginaba cuidando al bebe de su tía…Agrandando la familia juntas. Ahora todo el peso caía sobre ella.
Harry se retorció de dolor mientras gritaba entre visiones. Su voz cambió y la vos de Voldemort resonó en las paredes.
—Dices que esa varita invencible existe… ¿No es un cuento de hadas? Espero que no me engañes Ollivander…Bellatrix no es tan magnánima como yo—declaró el Señor Oscuro—¿Quién la tiene?
Una voz quejumbrosa salió de la boca de Harry—Gregorovitch…—tras eso su cicatriz dejó de latir y se recostó dolorido por lo que había presenciado. Ambas chicas observaron esto con algo de temor. Susan murmuró.
—No es ese un fabricante de varitas arruinado…—Daphne asintió mientras decía—Budapest. Se arruinó hace como ochenta años…en medio de la guerra contra Grindelwand… ¿Qué querría Voldemort de él? ¿Una varita invencible? No existe tal cosa…
—Para lo que lo quiera, da igual. Pero lo busca desesperadamente. Está asustado. Cada vez me cuesta más establecer una conexión duradera—señaló—Deben ser los horrocrux. Se debilitá…—observó que Daphne se mordía el labio sonriendo parecía haber hallado algo mucho más interesante. Una revelación profunda.
—Susan querida…hazle un oral pero no te sobrepases—declaró sabiendo que la pelirroja hacía mamadas de manera ruda y terminaban en grandes corridas en pocos minutos. Necesitaba alargarlo. Harry no supo nada, hasta que le dijo—Mantén los ojos cerrados, resiste…intenta entrar. Vamos a darle un susto al Señor Oscuro la próxima vez que intenté torturarte con eso…—Quiso protestar por la iniciativa de la bruja pero sus palabras duraron poco cuando la pelirroja comenzó a sorber uno de sus testículos rítmicamente.
Parecía empecinada en no agarrar el miembro y felarlo. Sabía que si lo hacía terminaría provocando una corrida. Por ello se estaban dividiendo el trabajo, Sue chupaba sus huevos y algunas veces daba lubricación al glande mientras Daphne únicamente movía la mano y le pedía que se concentrase. La paja fue lenta aunque estaba seguro de que derramaría mucha semilla.
—Concéntrate en él…—le pidió la rubia mientras descendía para que sus labios se uniesen a la refriega. Ambas se morrearon con el glande en medio y pronto, un chillido brotó de los labios de Harry. Incluso la cicatriz parecía dilatarse. Tras el orgasmo, Harry estaba visiblemente alterado.
—¿Funcionó? —cuestionó Susan saliendo de debajo de las sábanas con los labios magullados. Daphne asintió—Voldemort no entiende el amor…le causa miedo y dolor. El amor siempre ha protegido a Harry…sus padres, sus amigos, Sirius…debería de ser sencillo mantener su mente alejada de la del Señor Oscuro…
—Siempre que no acabe como un anacardo permanentemente—matizó el chico sonriendo y abrazando a sus dos chicas.
Tras unos minutos más de besos y abrazos, todos decidieron descender hasta el salón donde Molly ya estaba asignando tareas para mantener la Madriguera limpia a la espera de que llegasen los franceses. La mayoría de los invitados de Fleur habían preferido quedarse en hoteles muggles pero los Weasley acogerían a la familia más cercana durante tres días.
Nada más verlos, la Señor Weasley les sirvió un plato de comido y luego comenzó a ordenarles tareas a todos. Ron desanimado, espero a que Harry terminase su plato para ir a ayudar a los hombres a levantar las carpas que servirían para el convite. Un Wingardium Leviosa sincronizada fue suficiente, aunque mantenerlo equilibrado el tiempo suficiente desafiaba incluso a la magia de Harry.
Tras eso comenzaron a limpiar las habitaciones, especialmente la de Ron que era la más desordenada con diferencia. La de los gemelos estaba repentinamente limpia, algo que Molly atribuyo a que las mujeres siempre eran mejores que los hombres. Harry no pudo desafiar su lógica. Daphne y Susan, que eran las verdaderas propietarias de esa habitación, la habían limpiado entera sin dejar ninguna huella. Lo único que permanecía eran las manchas en las sábanas por los fluidos de las chicas.
El trastero fue ordenado al igual que el garaje donde el Señor Weasley trabajaba en arreglar su coche volador. Ron amenazó al espíritu que tenían en el ático para que mantuviese la boca cerrada durante unos días. La limpieza se hizo de forma concienzuda. Hermione incluso llegó a conjurar serpientes para que cazasen a los roedores que podría haber en la Madriguera.
Mientras ellos limpiaban, la Orden se encargaba de la seguridad. Las barreras mágicas colocadas habían sido más poderosas que nunca. Se habían encargado de que no fluctuaran ante un ataque poderoso y se mantuvieran el tiempo suficiente como para evacuar a todos los presentes. A su vez, Ojoloco no había confiado en nadie para la seguridad de Harry. Su ojo sería el indicado para ver si había actividad mortífaga. Lo cual era una idea realmente buena.
Arreglar la casa fue una tarea ardua que se prolongó hasta bien adentrado el segundo día. La boda sería mañana y la casa ya estaba en perfectas condiciones para recibir invitados. Los Delacour llegaron mediante traslador a la tarde, e impresionaron a los presentes. Ron recordaba perfectamente el pase de modelos que había presenciado en su cuarto año. Esto era sencillamente idéntico.
Apolline Delacour caminaba feliz mientras se acercaba a la Madriguera. Lucía maravillosa para una mujer que debía rondar los años de Molly. A diferencia de la Señora Weasley, carecía de arrugas en su tez. Era pálida, su rostro era perfecto y parecía hecha para el pecado. Incluso su encanto de veela era más fuerte que el de Fleur produciendo que Harry tuviese una erección al verla pasar.
Tras ella caminaban varias niñas rubias, algunas mayores de edad, otras colegialas. Fred y George comenzaron a agasajar a varias. Los gemelos tenían las miras muy altas. Gabrielle fue la última. Bastante más crecida que la última vez. Ya debía de ser una verdadera mujer pues estaba algo menos desarrollada que su hermana menor. Su herencia veela le hacía parecer de la misma edad que Ginny y Luna aunque claramente era mucho más pequeña. Cuando acabaron y se fueron a dormir, tan solo Ron seguía excitado. Tanta veela en el ambiente era malo para la salud del chico.
—Lástima que deje a Lav—indicó disgustado el chico—Tendré que volver a usar está—indicó a Harry—Con lo bien que se estaba cuando te la mamaban mientras dormías…
Asintió, adorando el sentimiento de una mamada lenta pero fue reprendido por Daphne quien entrecerrando los ojos dijo—Espero que no mires a ninguna rubia…más que a mí—la obviedad de su declaración hizo que Harry sonriese. Ron se mantuvo callado hasta que Hermione dijo.
—No deberías cortar sus instintos…es normal que se existe ante tanta magia veela—le indicó la bruja sabiamente. Ron sonrió sabiendo que su amiga había podido ver las dos erecciones que tenían. Daphne en cambio le advirtió—Dedícate a respetar sus instintos y serás una cornuda Granger…—Harry no sabía dónde meterse. Odiaba las peleas con Hermione. Espero hasta que la bruja le dijo—¿Debemos subir a cortar tus instintos? Susie no ha trabajado lo suficiente…se merece un par de azotitos—lo último lo dijo tan sutilmente que Ron no pudo escucharlo.
—¿Es eso así? —la pelirroja aun entristecida dijo—Recordé como tía Amelia me ayudaba a limpiar el cuarto cuando era pequeña…Lo siento—Harry la abrazó tiernamente mientras intentaba consolarla. Mientras subían Daphne le dijo—No cuela eso, Bones…cambia de táctica.
Las horas pasaron y llegó la cena. La mesa de los Weasley estaba tan sobrecargada, que Fred y George tuvieron que abandonar el lugar junto a varias veelas. Las primas de Fleur parecían encantadas con los dos y pronto se marcharon a pasar el rato de fiesta. En cambio, en la mesa de la cena el aire era tenso. Molly y Apolline no congeniaban del todo aunque se trataban respetuosamente. La madura pelirroja intentó sacar tema al decir.
—¿Su esposo? No pudo venir—interpretó Molly. La rubia sonrió con suficiencia antes de declarar—Si la magia veela es muy poderosa…las hembras matan a sus candidatos reproductores…Supongo que todas sabeís lo duro que puede ser complacer a una dama…
—¿Insinuás que mi hijo morirá concibiendo? —quiso enterarse de todo. La veela suspiró y con tristeza dijo—No. Fleur y Gabrielle así como mis otras sobrinas no tienen suficiente sangre veela como para que su instinto salga a flor de piel…Pero eso no significa que no sean muy sexuales…Y por lo que veo en la mesa todos los somos—miró sonriente a Hermione y le dijo—Deberías probar más la leche de hombre…tienes el cutis ajado querida.
La chica tragó saliva mientras Ron y Harry reprimían la risa. Arthur metió el codo en mantequilla, avergonzado ante esa conversación. Molly en cambio sacudió su melena y dijo.
—Aquí tenemos una vida sexual algo menos activa…pero eso no significa que seamos frígidas…—Apolline sonrió de nuevo—Sería un pecado…con esos cuerpos—se lamió los labios.
—¿Por qué hablas tan bien? —secundó Ron—Tus hijas no saben pronunciar—eso provocó una sonrisa en todos excepto en las brujas francesas. Fleur incluso estuvo indignada por eso.
—Yo hablo bien ingles…—centelleó la bruja—O a ti te lo parece—cerró el discurso sonriendo—Uso a menudo encantamientos traductores…a menudo los hombres sienten menos mi magia si hablo igual que ellos. Si hablase difeggente la gente me veggia como una exquisitez extranjegga.
Comprendieron eso a la perfección aunque Ron siguió cuestionando—¿Por qué Fleur no lo hace? —a pesar de haberse acostumbrado a su tono de voz, aún le costaba entenderla ya que no pronunciaba bien. La futura esposa de su hermana mayor intercedió murmurando—Quieggo aprendegg ingles no solo hablagglo traducido…
Apolline desvió la conversación y dijo—Espero que nuestra magia no ocasione peleas estos días…tres veela en la misma casa…puede ser demasiado—Molly asintió pero no parecía muy molesta por eso—Si bien Fleur y Gabrielle son más ligeras…yo soy más fuerte. Ya sabes menos diluida—aclaró ante todos.
Únicamente Daphne terminó mirándola mal. No se sabía si era por su parentesco veela o porque era increíblemente hermosa. La bruja francesa alabó un poco la hospitalidad de los Weasley antes de mirar a Harry e impresionada dijo.
—¿Cómo puedes no recibir el encanto de mis hijas? Me cuesta incluso a mí afectarte…—la pequeña de los Delacour habló diciendo—Es fuerte…me salvo del frío. Sentí el frio…
Todos comprendieron como Gabrielle había sido sumergida en el Lago Negro por orden de Dumbledore. El director se había asegurado de que estuviese en éxtasis y de que no muriese pero claramente el frío no era algo que gustase a las veela, aunque tuviesen tan solo un cuarto de sangre.
—Harry tiene suficiente en su plato—aclaró Molly viendo como las manos del chico estaban entrelazadas con las de Daphne calmándola de algún ataque de celos. Esa muchacha era mucho más posesiva de lo que a Molly le gustaría. Susan en cambio miraba todo sonriente mientras comía sin pudor alguno.
Apolline observó todo y centelleando aclaró—Os aconsejó que no practiques actividad sexual alguna mientras yo esté en la casa…La magia veela, una tan fuerte como la mía, puede aumentar la tasa de reproducción…ya sea de crecimiento o de…ya sabeís que—aclaró dando un buche de vino tinto.
Molly rio ante eso, al igual que Fleur o Gabrielle. Tenían motivos para reírse. Una ya estaba casada y harta de tener hijos, otra se iba a casar y pronto sería su luna de miel y la pequeña aún no había catado una buena polla. En el otro extremo, la conversación no había sentado del todo bien. Hermione estaba sonrojada y mucho más indecisa. No sabía si eso era verdad o no y observaba a Ron con visible temor. Desde luego, la morena no deseaba quedarse en cinta aunque si quería volver a unirse con el pelirrojo.
Susan y Daphne estaban enrojecidas mientras miraban a Harry. El chico tragó saliva y dijo—Es un poco pronto para pensar en niños, Apolline…
—No es pronto…Ustedes tres…ya se comprometieron mágicamente…su boda no se ha llevado a cabo pero tampoco sería necesaria—indicó observando los anillos que ambas chicas portaban—Nunca es pronto para tener hijos…más aún en estos tiempos que corren.
—Totalmente de acuerdo—dijo Molly—Estoy deseando ver pequeñas Lily correteando por aquí—sonreía sin medida. Apolline también sonrió ante esa ensoñación. Daphne en cambio tosió con bastante poca delicadeza, mientras que Susan miró a Molly algo indecisa…
—Lo tendremos en cuenta Apolline…—sentenció la bruja Bones. Daphne en cambio dijo—Sí. Comenzaremos a hacerlo anal—eso provocó una risotada en muchos de los presentes…
El ambiente cambió cuando todos pudieron sentir como las protecciones dejaban paso a alguien autorizado. Las varitas fueron a las manos de todos, hasta que vieron como el nuevo ministro se acercaba secundado por Percy y por algunos aurores de la Orden. Kingsley se quedó estático vigilando al hijo de los Weasley renegado y conversando ociosamente con los presentes.
—Pensamos que estabas con el ministro muggle—dijo Ron. Kingsley dijo—Harry es más importante que un simple muggle…—Daphne asintió victoriosa devolviéndole una sonrisa a Hermione.
—¿Qué quiere el ministro? —cuestionó Molly. Apolline en cambio observó al hombre y haciendo más fuerte el encanto, le dijo—¿Es verdad lo que dicen de los negros? —el hombre la miró brevemente antes de decir sonriendo—¿Crees que me gustan las mujeres? Observa mis túnicas…—sus túnicas imitaban una aurora, algo poco masculino. Se parecían bastante a las de Dumbledore.
La veela mayor asintió y dijo—Un ano es un ano al fin y al cabo…—lo dejo en el aire provocando la risa de algunos. El ministro se acercó a la mesa y añadió dejando a Percy fuera de la casa.
—Vine a dejar por escrito el testamento de Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore…—miró a Susan y añadió con algo de dolor—Siento lo de tu tía…intentar enfrentarse a Lord Voldemort, Bellatrix y Sirius Black…No fue muy sabia en sus últimos días de vida.
Susan quiso contestarle pero educadamente cuestionó—Usted era jefe de aplicación de la ley mágica…no entiendo porque ahora es ministro. Nadie lo votó. El Wizengamot no fue convocado para su votación.
El hombre pequeño, se rascó la cabeza y dijo—Tiempos oscuros. Vivimos en peligro Señorita Bones. A veces en necesario evitar lagunas legales y concentrarse en el esfuerzo bélico…En cuanto al testamento…veamos…Harry Potter, Ron Weasley, Hermione Granger—sostuvo la mirada mirando al famoso trío dorado—Los demás podéis abandonar el comedor mientras tanto—contrarió a Susan y Daphne pero ambas acataron a la espera de saber que ocurría.
El hombre desenroscó un pergamino y sacó una bolsa plegada de su capa. Tras unos minutos comenzó su discurso—Legó a Ron Bilius Weasley mi desiluminador…un instrumento de mi propia invención que estoy seguro de que sabrá usar y que le guiará en el futuro cercano para poder salvar a aquellos que ama…—le entregó un instrumento parecido a un mechero. Ron lo agarró y consiguió apagar las luces y luego devolverlo.
—Guay…
—A Hermione Jean Granger, le legó mi colección de libros de Beedle el Bardo. Espero que le sea instructivo y que aprenda los secretos que la magia esconde—le dio un libro gordo algo ajado a la bruja que comenzó a inspeccionarlo—Y a Harry James Potter le legó su primera snitch—le tendió la pelota—para que recuerde que el éxito siempre viene acompañado de sufrimiento…igual que el quidditch.
—Bonita reflexión—acotó Ron. El ministro esperó unos minutos pero nada ocurrió. Harry tocó la snitch inspeccionándola pero nada ocurrió. Tras eso, siguió—También le lego a Harry la espada de Godric Gryffindor…para que demuestre y guie a las futuras generaciones en el valor y la entrega… Sin embargo, eso no es posible.
Hermione miró a Harry antes de decir—¿Por qué? Se la legó a Harry. Es suya legítimamente.
Rufus se sentó en una silla antes de murmurar—Dumbledore no era el amo de Hogwarts. No podía disponer de reliquias tan a la ligera. Además, recibimos noticias del director actual—había una mueca en su boca—de que la espada se encuentra hoy día perdida. Nadie sabe dónde está…así que esto no tiene sentido ninguno. No puede legar algo perdido.
Harry suspiró y dijo—Dumbledore siempre la tenía en el despacho…es raro que se haya perdido…
Sosteniéndole la mirada mientras se levantaba para irse, dijo—¿Perdido? Piensa usted que la espada se perdió… ¿en realidad? Buenas noches—todos se fueron gracias al punto interior de desaparición dejando a los chicos algo extrañados. Ron se levantó para cerrar las ventanas y puertas mientras Harry silenciaba la habitación con un hechizo.
—¿Qué crees que quería Dumbledore con esto? —cuestionó el chico—No comprendo vuestros regalos…un libro de cuentos infantiles y una snitch…es muy raro todo. Incluso para Dumbledore…
Hermione observó el libro pasando las páginas hasta que dijo—¿Sabeís cuál es este símbolo? —todos vieron un triángulo con una raya y un círculo. Muy extraño—Tendré que leérmelo a ver de qué va…igual es una pista.
El pelirrojo amagó diciendo—Son cuentos infantiles…Nada importante y ese símbolo…ni idea. No son runas—indicó el chico a sabiendas—Todo muy raro—no sabía describirlo. Tan solo su encendedor parecía algo útil. Lo demás era bastante inútil.
—Ya lo pensaremos en otro momento. Me preguntó que hizo Snape con la espada de Gryffindor…porque la cambiaría de sitio.
—Igual la perdió o desapareció—Hermione habló diciendo—La espada te apareció en la cámara…salió sola del sombrero. Igual detectó que Snape es un mortífago y ya está…
—¿Para qué querríamos la espada? —dijo Harry algo extrañado sin saber respuestas. Se marchó para estar con Daphne y Susan un rato mientras meditaba todo lo que el ministro le había legado. Necesitaba pensar. Recordó su primer partido de quidditch. La había atrapado con la boca. El símbolo tampoco le transmitía confianza. Quería hablarlo con Daphne y Susan. Igual ellas daban algo de sentido a todo esto.
Subió la escalera y se preparó para entrar al cuarto donde dormían. Comprobó que en efecto Gabrielle lo estaba vigilando. Obvio ese detalle y se dirigió al baño. No hubo tiempo ya que había otros ocupantes. Ron estaba recibiendo una felación de Hermione. Contento de que la chica haya vuelto a darle placer, decidió no ducharse y caminó hasta su propia cama.
Allí encontró a ambas chicas despiertas y ansiosas por verlo. Se recostó en la cama y las dos se pusieron a ambos lados rodeándolo. Daphne fue la primera en intentar sacarle información.
—¿Qué te legó el viejo? ¿Oro? ¿Reliquias? —parecía ansiosa.
Decidiéndole quitarle la ilusión le confesó lo que había sucedido—Pues mira…a Ron una linterna, a Hermione los cuentos de Beedle el Bardo y a mí…una snitch y la espada de Gryffindor.
Daphne se quedó escuchando eso y dijo—La espada es de plata duende…por eso destruyó el anillo. Dumbledore lo usó para eso, puede destruir horrocruxes. Por eso te la legó. ¿Dónde está?
—Nadie lo sabe. Está en paradero desaparecido. Suponemos que habrá sido Snape…
La bruja arrugó la nariz algo irritada—Tenemos colmillos de basilisco aquí y todavía hay abajo del castillo. También podemos usar el fuego demonio…
—Demasiado peligroso Daph—amagó Harry—No deberíamos preocuparnos por destruir horrocruxes. No sabemos dónde está y la serpiente siempre está con él así que… ¿Qué sabeís de las snitch? —sacó la suya y jugueteó con ella como lo hacía su padre. La rubia observó eso y contrariada murmuró—Me trae recuerdos eso…—Harry rio. Ambos habían visto en los recuerdos de Snape el momento en el que James jugaba con aquella pelota.
Susan amagó diciendo—Bésala…—la rubia se volvió y alabada dijo—No sabía que te gustaba más mirar que participar…pero como vuestra merced pida—sonando bastante agradable besó a Harry con fuerza.
—No a ti, idiota…La snitch. Tienen memoria táctil…Ron me lo contó—razonó la bruja y con pesar masculló—Solo habla de quidditch…debiste preguntarle a él…
—No es tan guapo. Además se acaba de reconciliar con Hermione—indicó el chico. Besó la pelota dorada y una escritura fina apareció ante él. Las letras eran doradas características de Dumbledore. Observó el mensaje y lo transmitió a las chicas. Nadie sabía cómo hacer que se abriese realmente, solo salió el mensaje de "Me abro al cierre".
Daphne cesó de mirar la pelota y masculló aburrida—¿Una linterna para Weasley, libros para la sabelotodo y una snitch que no responde a nada? Que guay…Ese viejo se aburría entre pajas…—zambulló la cabeza para dormirse sobre el pecho de Harry.
Con curiosidad, le cuestionó—¿Sabeís cual este símbolo? —Lo dibujo con el dedo sobre la piel del seno de Susan, provocándole escalofríos. Ambas observaron el movimiento pero ninguna reaccionó—Está dibujado en las páginas del libro de Hermione.
—Hacer garabatos es normal—dijo Susan—Mi libro de Defensa de segundo está lleno de frases amorosas y corazones sobre Lockhart…
Harry la observó brevemente y dijo—Espero que esté mi nombre en los de sexto…—la pelirroja no habló por lo que Daphne rápidamente enfadada dijo—Ves cómo merece unos azotes…date la vuelta Bones…—miró a Harry quien admiraba la extensión carnosa—Falo al aire…debe ser un castigo Bones. Unos cuantos azotes no son suficientes…
—Por supuesto mi señora—le dijo mientras la penetraba. Sus movimientos junto a los azotes duraron bastante tiempo. Al final Harry la folló lentamente disfrutando cada contracción producto de los azotes de la rubia. Tras varios minutos, derramó todo dentro de la pelirroja dejándola destrozada.
—¿No se supone que debíamos hacerlo anal por lo de Apolline? —cuestionó Harry. Daphne se sonrojó y corrió a intentar sorber y sacar todo el semen del coño de Susan. La pelirroja en cambio abrió sus piernas y se relajó para quedarse dormida antes de decir rápidamente—Relájate… ¿Cuánta probabilidad hay de que me embaraces? Daphne pará quiero estar bien para la boda…
La rubia cesó de lamer. Cató todo lo que tenía en el rostro y luego se durmió junto a Harry. El mago atrapó las dos cabezas mientras dormía esperando el momento de la boda de Bill y Fleur.
