Mientras Harry bailaba torpemente un vals con Daphne. Ron observaba el rostro contrariado de Hermione. La bruja morena le hizo una mamada ayer para evitar que hiciese alguna locura con las Delacour. Eso había servido para que su mente recobrase el norte, sin embargo ahora no podía. Necesitaba urgentemente una salida para sus sentimientos lujuriosos. No podía estará todo el rato rodeado de veelas. Sus poderes influían demasiado en él.
—Hermione…Hermione—quiso llamarla pero la bruja estaba contrariada—No puedo más—le hizo saber. Con suerte, su mejor amiga y antigua novia le brindaría algo de ayuda para desestresarse. Solo quedaba un día rodeado de tanta veela. En poco tiempo volvería a pensar.
La bruja no parecía escuchar nada—¡Como se atreve esa zorra! ¡Vale que tenga que aceptar que se quede con Harry! ¡Pero tratarme así…si soy como su hermana! ¡No entiendo como Harry y Susan la soportan! Tan engreída, tan egocéntrica…se cree superior que todos…Cuando ni siquiera tiene ya familia…Todos oscuros. Solo la soportamos porque está con Harry…pero podría hacerlo mucho mejor.
Ron supo que no había nada que hacer con la bruja—Tú eres mejor que ella Herms…Sin tanto tontería de sangre pura…Aunque tienes que admitir que Daphne es atractiva…
Alterada dijo—Las serpientes coral también son bonitas…Ja Ja Serpientes…todo encaja—indicó la bruja riéndose por su propia referencia. Ron en cambio optó por algo más directo. Se posicionó cerca y comenzó a restregar cebolleta contra la bruja. Hermione cortó ese comportamiento alejándose enfadada.
Irritado en seguido comprobó que era el único que estaba solo. Neville bailaba románticamente con Hannah, los gemelos discutían sobre con que francesa bailar, Harry se peleaba para poder compartir su tiempo entre las dos mujeres. Incluso Ginny y Luna disfrutaban de un baile imaginario más animado. La excéntrica rubia parecía intentar pisar una cucaracha. Su padre hacía los mismos movimientos provocando risas entre la multitud. Estaba solo. Y excitado, recordó.
Observó a la multitud y pudo sentir una atracción sin igual. No era normal. Irónicamente Fleur parecía haber dominado su magia veela y la reprimía a la perfección. Nadie se sonrojaba por ella a pesar de ser la más hermosa bruja del lugar. Su hermana y madre, opuestas entre sí eran otra historia. Gabrielle tímidamente conversaba con Luna y Ginny mientras Apolline parecía alterada ante la vista de demasiados magos.
Decidió intercambiar palabra con la madura. Sospechaba que Apolline tenía menos moral y fácilmente se follaría a cualquiera. Decepcionar a Hermione no era algo que se le pasase por la cabeza en estos momentos. Se acercó a la madura y la saludó brevemente antes de decirle.
—¿Te está gustando la fiesta?
La mujer observó brevemente al chico, dando un vistazo de arriba abajo. Lamiéndose los labios dijo—Es diferente a Francia, desde luego. Aquí es todo más…—vio como los gemelos bebían sin parar mientras buscaban emborrachar a las primas veela de Fleur—salvaje. Pero el paisaje es pintoresco—no supo cómo describirlo a la perfección—También parece más seguro de lo que Fleur me contó en cartas…
Ron añadió con seguridad—Las protecciones fueron creadas por la familia Weasley. Se han mantenido durante generaciones...y también el profesor Dumbledore ayudó mucho antes de su fallecimiento.
Apolline saboreó algo de vino—Sí. Protecciones. Esconderse no es algo que asociaría con los brutales bárbaros del norte…—sacudió su melena dorada—Los ingleses siempre me parecieron brutos…sin ningún tipo de clase o finura…Sin embargo…—su mirada se posó en casi todas las mujeres invitadas—por lo que veo el lado femenino de la herencia fue bendecido por la magia.
—Sí. Tenemos mujeres muy atractivas—eso estaba seguro. Inglaterra debido a su pequeño tamaño y a su pequeña población mágica contaba con mujeres más sexuales. Debian de procrear mucho para garantizar siguientes generaciones aunque eso llevase a depresión por endogamia en ciertas familias puristas.
—¿Mujeres? —sacudió la cabeza Apolline sonriendo—No te engañes querido…Está genial tratar a las chicas de manera gentil…para que disfruten…para que amen…para que sea correspondido. Sin embargo, llegado a una edad…una necesita algo más duro—acotó la bruja—Esas chicas hermosas que hoy ves…en unos años serán hembras sedientas ya sea por complacer a un esposo o por buscar una pareja. La reproducción, Ron, es el motor de la sociedad. No solo en los veela sino en todo el mundo.
Tartamudeando dijo—¿Quieres que lo hagamos? ¿En plena boda? —cuestionó Ron temeroso. Apolline sonrió al decir—Según me contó vuestra madre…los Weasley sois caracterizados por una técnica en específico. Corrígeme si me equivocó…El martillo…o el taladro—declaró ella ansiosa mientras Ron se sonrojaba.
—Bueno sí pero…usted es…
Apolline abrió los ojos y murmuró—No creo que me vea vieja. De hecho es posible que ni siquiera dures ni un asalto conmigo…por eso primero haremos una cosa con mi pequeña Gabrielle…—Ron abrió los ojos ante la vista de la pequeña veela, mucho menor que Ginny o Luna pero con un cuerpo en sintonía con Fleur—Verás a las veela…la juventud sexual les llega antes…si una veela no es desflorada tras unos años…se pone mustia—en referencia a las flores—Digamos que pierde sus poderes…su propia naturaleza la consume de manera similar a un fénix. Por ello, mi pequeña hija debe de comprender de verdad lo que significa ser mujer y ser veela…además debe de olvidarse de Harry. El pobre tiene que complacer a dos hembras calientes…
Ansioso, esperó y dijo—No creo que pueda con las dos Madame…
—¡Que monada! ¡Las dos! —rio y dijo—Eres gracioso Ron…Solo ofrecer a Gabrielle sería un premio estupendo…Pero acepto…si logras que Gabby aprenda…entonces seré tuya durante unos…cinco minutos—sonó a lo bajo pero el chico aceptó entusiasmado. Antes de declarar nada, indicó—¿Cómo hizo con Fleur?
Apolline sonrió y dijo—La desvirgué usando un cepillo…Era una estrecha—declaró la bruja con pesar—Iré a por Gabby…ve a darte un agüilla. Nos vemos en tu cuarto…
Mientras la bruja rubia se marchaba, Ron corrió hacia la Madriguera. Obvio a todos los transeúntes que se encontró y comenzó a desvestir la cama, arreglar lo desordenado por medio de encantamientos e incluso ventilar. Era su momento. Se acababa la sequía. Había recibido una triste mamada en meses. Necesitaba desfogar y lo iba a hacer con dos veela dispuestas. Madre e hija. Era su sueño.
Se preparó para eso. Ya iba vestido adecuadamente y estaba algo nervioso incluso por esto. Primero destruiría a la hija pequeña, luego se centraría en la madre. Debía guardar sus energías para este momento. Con curiosidad, invocó una poción de resistencia que su madre tenía guardada en el botiquín. Consumió el fluido y se preparó mentalmente para la follada que vendría. Irónicamente, hoy sería la noche de bodas de su hermano mayor con una veela, pero él saldría ganando con dos.
Esperó brevemente hasta que madre e hija aparecieron por la puerta. Apolline observó la decoración con extrañeza. El color naranja chillón le molestaba incluso a la vista. El pelirrojo tenía bastante mal gusto en cuanto a poster y colores. Gabrielle desilusionada vio que no era Harry pero al menos se mantuvo serena a la espera de lo que su madre ordenase.
—No creo que…—mantuvo la bruja pequeña mientras miraba dubitativa a Ron. Apolline la miró y dijo—Me niego a que mi hija sea desvirgada por otras mujeres…Está vez no cometeré el mismo error que con Fleur…Ahora querida…enseñale al Señor Weasley lo que tienes que ofrecer…
Gabby la miró interrogante—¿No debería ser él? Somos hermosas…—se ganó un regaño de su madre—Eres una dama inocente…no una hembra de talento. Él es el experimentado así que da igual que seas hermosa querida…Ahora…—la miró brevemente y la pequeña chica comenzó a desvestirse delante del pelirrojo.
Su vestido acabó en el suelo desvelando el cuerpo joven de aquella bruja. A diferencia de su hermana, Gabrielle no poseía un cuerpo de pecado o al menos aun no lo había desarrollado completamente. Sus cabello era corto, puesto en una coleta. Tenía el mismo cabello traslucido mágico que portaba su madre y en menor medida se hermana. Las tres Delacour tenían ojos azules, piel tersa y blanca y sus cabellos eran de un tono que se movía entre el dorado y el blanco, dependiendo de la percepción de cada uno.
Ron observó brevemente que la bruja carecía de sujetador, algo que contrastaba con la mayoría de las brujas británicas. La pequeña bruja tenía un buen par de pechos con una aureola rosada y un pezón diminuto. El tamaño era modesto pero aun así superaba a chicas de mayor edad. Ron observó brevemente sus mamas comparándolas con otras chicas, claramente no tenían ese tamaño a esa edad. Tras eso comparó su trasero. Pequeño, apretadito y con dos orificios distintos. Un ano muy cerrado y un chocho que invitaba a entrar y destilaba ya flujos, mojando una modesta braga azulada.
Sonriendo dijo—Vaya Vaya…disfrutaré haciéndote mujer o veela…—dudó un poco al no saber que decir más—Ya disfruté de tu hermana ahora disfrutaré de vosotras…—se lamió los labios mientras quitaba su ropa desvelando un glorioso rabo. Gabrielle observó eso con algo de temor, era demasiado grueso para su pequeño cuerpo.
Apolline en cambio miró a Ron y dijo—¿Mi hija te ofreció su cuerpo?
Sonrojado dijo—La penetró por el trasero…y me corrí en su cuerpo—no recordaba exactamente eso pero lo disfruto bastante a pesar de haber pasado unos meses ya. La dama se lamió los labios al murmurar—Hiciste bien…Fleur era virgen por ese hoyo…para su suerte su magia veela se encargó de que no le doliese…Espero que no se repita—aconsejó la mujer—Follar a la esposa de tu hermano es excitante pero arriesgado…
Sonrió el chico al no sentirse castigado por la mujer. Sospechaba que todos arremeterían contra él si declaraba su aventura anal con Fleur. Apolline en cambio lo entendía. Ahora haría algo por ella y por su hija. Le quitaría las telarañas a ese coño maduro.
—Gabrielle querida…levantalo—indicó la mujer mientras instruía a su pequeña niña. Gabby miró y dijo—Ya está tieso, madre.
—¡Que lo mames ingrata! ¡Eso es una señal de respeto! ¡Ron está demostrando que te ama! ¡No le hagas el feo! ¡Necesitarás humedad para esa pequeña vagina tuya! ¿A menos que lo quieras duro?
Gabby se acercó y se arrodilló ante el chico. Ron sonrió mientras veía a la chica arrodillada ante él. Agarró la cabeza de la chica quitándole la coleta y poniéndole el cabello liso y largo. Tras eso, se bajó el calzoncillo desvelando su polla. La bruja abrió los ojos ante eso y respiró asustada. Sus ojos se abrían, sus labios también mojándolos mientras los orificios de la nariz resoplaban como si fuese un toro.
La chica acercó su mano dubitativa al rabo, pero no podía abarcarlo con su pequeña mano. Eso hizo que el chico sonriese más. A muchas chicas les resultaba difícil sujetarlo con sus manos aunque ya estaba acostumbrado a que tanto Hermione, Lavender o las Patil pudiesen hacerlo sin problema. No era el caso de Gabby.
—¡Départs! —animó su madre haciendo que la chica bajase la cabeza con resignación y comenzó a mover los brazos para masturbar esa polla. Mientras el movimiento conseguía distribuir la sangre, Gabby comenzó a moverse para situarse bien. Llegado el momento, descendió lentamente hasta pulsar el pene con sus labios. Estuvo tentado de metérsela de un solo golpe, pero la veía tan diminuta que era algo cruel incluso para él. Si fuese Fleur claramente lo haría.
La chica abrió sus labios dejando pasar la cabeza y comenzó a bajar. Al contrario que algunas novatas con las que había follado antaño, Gabby no tuvo dificultades para usar manos, boca y lengua a la vez. Su talento era innato al igual que su belleza. Lo que le dificultaba la mamada, era su nerviosismo y el grosor de esa polla que estaba por encima de su cavidad bucal. No pudo meter mucho del rabo pero todo lo que pudo pronto rezumó saliva en grandes cantidades. La chica estaba hambrienta pero Ron podía resistirse. El resto de su polla era mojada habitualmente con movimientos rítmicos de su diestra mano.
—Tu ne peux pas aller au fond?
Gabby intentó metérsela más pero era evidente que no podía. O chocaba con sus dientes, o contra la mandíbula superior. No había espacio para esa polla tan gruesa. Ron rió al poder ver por primer vez las imágenes que se observaban en muchas revistas eróticas. La chica esforzándose por tragar. Estuvo tentado de sujetarle la cabeza y embestirla para ir a su garganta pero eso probablemente sería dañino. Saboreó el momento mientras la peinaba cariñosamente. Conforme más tiempo pasaba, la pequeña veela se había vuelto más certera en sus caricias y había conseguido enjuagar y llevar al mástil hasta su porte completo.
Fue sacándolo ante la cara de resignación de la bruja que ya había llegado a disfrutar de este juego para adultos. Mientras sacaba, le acarició la cara y tocó esos labios maltratados. Risueño, le dijo—No serán los únicos labios que acaben rojos…
Apolline levantó a su hija rápidamente antes de ponerla a cuatro patas sobre la cama. La madre, le abrió las nalgas desvelando sus dos agujeros. Dubitativo, Ron instó—¿No sería mejor una postura donde controlé mejor la penetración? —si bien adoraba follar a lo perrito. Esa postura era la indicada para mujeres con buen trasero o nalgas, capaces de resistir los empujes de la maquinaria Weasley.
—Empezaggemos por algo más seco…—indicó su madre mientras obligaba a Gabby a tumbarse más en el suelo y exhibir su ano como ofrenda. —Adelante Gonn—su pronunciación se iba perdiendo conforme la excitación aumentaba—Solo serán un par de metidas…para que sepa cómo se siente…Luego iremos al espectáculo final…
Se relamió los labios mientras presentaba su pene como ofrenda ante ese culo tan diminuto. Un anal era algo impensable para una chica tan joven pero Apolline parecía dispuesta. Con cuidado, apuntó hacia dentro. Para suerte de todos, el ano parecía abrirse y aceptar un poco mientras la saliva la lubricaba adecuadamente. Cuando entró el glande, su ano comenzó a expandirse hasta que no dio más de sí. Ron observó cómo tan solo tenía dentro un par de centímetros. Insuficiente para una follada anal tradicional. Intentó desplazarse un poco para darse placer pero Apolline alzó la mano y abofeteó tanto las nalgas como el rostro de la chica.
—Ggelajate…debe entrar entero...—dijo con sencillez. —No puedo—instó la bruja lloriqueando un poco, cautivando a Ron.
—Egges una veela…concéntrate…—Gabby se concentró y poco a poco el miembro de Ron atravesó su trasero apretado. La sensación era impresionante tanto que el miembro del pelirrojo destiló alguna que otra gota de fluido preseminal. La bruja sintió eso y tembló de place. Una vez hubo suficiente dentro, Weasley comenzó a metérsela delicadamente. No había fuerza o búsqueda de placer solo habituaba ese trasero. Los empujes no eran decididos ni contaban con fuerza. El efecto real era que el pene se deslizaba arriba y abajo rozando las paredes.
Tras unos empujes, la bruja madura instó a metérselo entero hasta que la entrepierna chocase con las nalgas de su pequeña. Ron lo hizo y despertó gemidos en ambos. Tras varios ensayos, el ano de la bruja recibía penes sin problema. Deseaba correrse como nunca pero para ello, necesitaba la vagina de Gabby y no pensaba contenerse con ella. Apolline sonrió al ver que el chico no seguía su orden y directamente iba al coño de la chica abriéndolo en dos.
Atravesó el himen en el primer intento despertando un calor inigualable para ambos. Gabrielle se enrojecía muchísimo y esa sensación cálida impregnaba a Ron incentivándole a que siguiese entrando y penetrando a la joven. El pelirrojo no se contenía a pesar de los gemidos agudos de la bruja. Claramente, protestaba por la brusca penetración pero a nadie le importó.
Fue cabalgada con brusquedad hasta que Ron paró todo con dos sonoros azotes. Contempló como la chica estaba recibiendo. Su miembro entero dentro, separando esos labios casi tanto como el ano que aún no se recuperaba. Los fluidos abandonaban el lugar por sus piernas, a la vez que su boca se abría entre gemidos y sollozos. Toda su piel se estaba tostando hasta dar un color rojizo fiebre. Con algo de impresión, miró a Apolline pero está se estaba desnudando mientras observaba a su pequeña hija.
Aprovechó brevemente el tiempo. El pequeño tamaño de la chica le permitía doblarla y cambiar el ángulo con facilidad. Tampoco se quejaba de nada lo que la hacía supercómoda. Llegado el momento, Gabrielle gemía y se movía con tranquilidad gozando de sus idas y venidas. La chica había derramado gran cantidad de jugos pero poco importaba. La pequeña veela montó su miembro, fue follada y contorsionada en varias posturas hasta que el pelirrojo decidió acabar con ella. Sacó su polla, mostrándola resplandeciente a la madre. Apolline observaba aquello impresionada.
Gabrielle era una inexperta pero eso viniendo de una veela era algo mayúscula. La inexperiencia se basaba en el himen y en poco más. Todo el cuerpo de la chica estaba listo para el sexo y eso Ron lo había comprendido a la perfección. La facilidad de acostumbrarse a sus bruscas embestidas, la capacidad de ese culo de estirarse o incluso como había mamado hasta lo que podía. Había conseguido someter a una inexperta pero ahora le tocaba la maestra.
—Es de mala educación centrarse únicamente en tu placer, Gabby…Debes hacer que Ron termine—incitó la bruja mientras agarraba el pene del pelirrojo y lo masturbaba aprovechándose de la gran cantidad de fluidos que ya tenía alrededor.
La pequeña chica no protestó. Quitándose el cabello pegado de su cara, se posicionó a cuatro patas y movió el culo. Ron observó con algo de temor. Deseaba correrse y esperaba que la poción que había tomado le permitiese varias cargas en poco tiempo. No quería dejar a la madura sin leche.
La golpeó con fiereza derribando todos sus muros mentales. Gabrielle descendió a la locura y acabó abrazando las sábanas mientras era golpeada con fiereza. El semen inundó su coño e incluso llegó a salir de él, metiéndose por los huecos que el rabo de Ron no conseguía tapar. El chico salió de allí, dejando a la pequeña niña derrotada.
Apolline acunó en sus brazos a su pequeña. Acariciando su cabello, su rostro fue mimándola de una forma muy cariñosa. Ron en cambio, agarró su falo y señaló a la madura que ya estaba desnuda. A diferencia de Fleur, el cuerpo de su madre era mucho más maduro y delicioso. Sus curvas se habían alzado conforme la vejez iba ocupando su hueco. La piel de la bruja era rosada, contrastando con la plenitud juvenil de sus hermanas. Su cabello parecía haberse coloreado más hasta llegar a un dorado deslumbrante que la hacía ver más humana que los antinaturales tonos de sus hijas. Aun así lo que realmente favorecía a la mujer eran dos enormes pechos que contradecían a la física así como unas enormes nalgas que tenían la pinta de moverse en cada golpe.
—Llegó tu momento, zorra—indicó Ron mientras movía su cadera para hacerle ver que su pollón necesitaba más alivio. Gabby había sido un entrante delicioso e incluso saciante pero necesitaba el menú entero.
Inocentemente la bruja añadió—¿Pero…? Mirá como has dejado a mi pequeña…—Ron observó a Gabrielle quien estaba derrotada y sufría contracciones musculares. También su coño seguí echando semen—Yo soy…demasiado…—el pelirrojo añadió—Caliente.
La bruja parecía estar de acuerdo ya que rápidamente agarró esa polla y se la metió en la boca. No hubo tope está vez. El pene entró directamente y atravesó su garganta. No había reflejo nauseoso algo que agradeció. Su pene luchó con las atenciones brindadas por su lengua y garganta. Sus labios funcionaban como la piel de un plátano. Permitían que su pene entrase más o retrocediese en función de lo que la mujer pensaba hacer. Sus manos jugaban con sus pelotas mientras la nariz de Apolline rozaba la entrepierna depilada del chico.
Aspirando el olor que su hija había dejado, Apolline estaba en un mundo idílico. Pero eso no iba a durar demasiado. Su lengua cató gotas de semen y pronto quiso sentirla dentro de ella. Una mamada era insuficiente y Ron sintió como esto era solo el comienzo. Le resultaba difícil aguantar debido a la manera tan erótica con la que lo estaba chupando. Esa maestría lo impresionaba. Esa lengua necesitaba semen en abundancia.
Tras una breve mamada, Apolline optó por montar la verga. Ron agarró sus tetazas algo a la que ya estaba acostumbrado. Amasando esas maravillas intentó aguantar los primeros rebotes que eran los más energéticos. Había sido montado por muchas hembras, desde pasivas veloces, hasta locas e incluso bailarinas. Todas las chicas habían comenzado igual de rápido aunque luego cambiaban a sus propios estilos.
Sin embargo, pronto Ron tomaba el liderazgo. Si mantenía el control de esos melones, él tendría las riendas. Le gustaba dominar a pesar de que esta postura favorecía a la hembra. La francesa sonrió mientras intentaba mantener sus senos lo suficientemente lejos para impedir que el chico pudiese fijar su boca a los pezones o directamente agarrarla y comenzar a percutirla. Ella comenzó a montar el grueso falo del chico sin prisa. Sus caderas golpeaban con fiereza pero el movimiento no era rápido sino lento. La lentitud hizo que Ron disfrutase de sus senos a la vez que azotaba esas grandes nalgas.
Pronto el movimiento se hizo lento, de tal manera que el chico decidió agarrar las grandes nalgas de la bruja y hacerla gozar de verdad. Apolline sintió una pausa y luego una profunda metida. El falo comenzaba a moverse a la vez que las embestidas del chico golpeaban el clítoris. Impresionado por esa forma de brindar placer a una chica, la bruja comenzó a gozar de ese brutal ritmo. Lo dejó agotarse y luego comenzó a mover ella las caderas.
El movimiento se acompasó por unos breves minutos, brindando más placer a ambos. Pero al final solo uno prevaleció. Ese falo quedo estático y Ron tuvo que incluso morderse los labios para impedir derramarlo todo. La veela lo movía con decisión y a una velocidad impresionante hasta que Ron hizo un movimiento que le hizo saltar las alarmas. El chico movía el abdomen en breves ajustes. Lo que significa una corrida inminente. No estaba dispuesta a eso. Descabalgó el falo y lo dejó reposar unos momentos. Tras eso volvió a hacerlo pero está vez el pelirrojo pudo ver cómo entraba en su coño. En cuclillas lo recibió. El movimiento era doloroso pero brindaba placer tanto orgásmico como visual, algo importante para ambos. No estaba en la forma física de hembras más jóvenes así que pronto se derrumbó por el placer.
Ron aprovechó esto para subirse encima y en la postura del misionero comenzó a percutirla. Apolline tuvo que mover a su hija y situar la cabeza de la pequeña sobre sus tetas. El pelirrojo gozó más de eso ya que podía ver el hermoso rostro agotada de la chica en medio de esas tetazas. Agarró las dos enormes bolsas que la madura tenía y luego cogió impulso. La veela había veces que le ayudaba a impulsarse y otras que simplemente le dejaba golpearla.
La sacó al final dejando a la madura irritada. Ron escupió sobre las nalgas de la bruja e incluso usó sus dedos para ir recogiendo flujos de la mujer. Cató su coño brevemente antes de comenzar su verdadera labor. La francesa notó la infiltración de ese líquido en su agujero más privado y optó por animarle.
—Somos veela…No necesitamos tonterías como esas…—Ron cerró los ojos pensando en que hubiese paso si hubiese tomado a Gabby con más brusquedad de la debido. La bruja ya estaba agotada por lo que si la hubiese follado realmente duro podría haberle hecho heridas considerables en el recto.
La penetró sin miramientos provocando un pequeño jadeo en la bruja. Su ano parecía expandirse y contraerse rítmicamente al igual que su coño. Irónicamente se sentía mejor ya que el control muscular de esa zona era menor. Probablemente había tenido menos uso recientemente. Tomándose su tiempo para prepararse, visualizó su objetivo y comenzó al verdadero asalto anal. Tenía que derribar a Apolline de verdad.
Su salvajismo se salió de control conforme su polla tomó el control de él. Su miembro entró y salió repetidamente mientras él se divertía con sus pechos. Sus pezones sufrieron mucho bajo las toscas manos del chico. Mientras tanto Apolline se divertía metiéndose los dedos en su coño. Derramó su primera carga en ese trasero, fruto de las embestidas brutales. La francesa sonreía, si bien había disfrutado el polvo, se había sobrepuesto sobre el pelirrojo o eso pensaba. El pelirrojo salió de su culo y comenzó a darse placer con los pechos de la bruja. El glande comenzó a moverse contra los labios cerrados de Gabrielle quien respiraba entrecortadamente.
—Ábrele la boca—ordenó mientras la bruja metía los dedos en la boca de su hija para crear un hueco adecuado. Ron disfrutó tanto del masaje como de la lengua de la chica y sus finos labios. Cansado de la mamada pasivo, comenzó a percutir la boca de la madre. Tras varios empujes más, le dio la vuelta y tras varios azotes dijo.
—Te enseñaré el taladro Weasley…—agarró las dos nalgas con fuerza impidiendo que se moviese. Era su momento. Entró en su coño de nuevo provocando espasmos de placer en la bruja. Ni siquiera su primer empuje fue débil, la fiereza de su ano palideció ante esto. El coño de la bruja francesa era su hábitat favorito. Le brindaba un lugar cómodo y satisfactorio. Apolline se resistía a gemir pero su rostro enmarcaba el gran placer que sentía.
La fuerza creció mientras usaba sus nalgas como pelotas antiestrés. Toda su furia se volcó en ese culo. Pronto acabó dentro de la bruja llenándola con su semen. Tras eso siguió golpeándolo varias veces más hasta que sus jugos impregnaron trasero, vagina y cuerpo de la francesa. Apolline sonrió de placer mientras caía en la cama. Extrañamente ya no puso más. Ambos estaban cansados pero podían seguir indefinidamente. Ron sonrió al ver su pene en retroceso.
—Ha estado bien…—la miró de arriba abajo observando todas las marcas del trato suro así como sus corridas.
La bruja en cambio matizó—Las Pociones de resistencia son útiles…después de todo en el sexo si vale el dopping…—sentenció sonriente—Aunque siempre es bueno que el hombre no use esas cosas…pueden volver las erecciones más difíciles.
Ron con pesar añadió—Deberíamos limpiarnos…—la bruja lanzó hechizos limpiando a Ron y a ella, aunque solo la parte superficial. A pesar de ya no oler a sexo y estar peinada, sus agujeros escupían semen—¿Ella?
—Está agotada…necesita dormir. Deberías ir a ver a tus amigos…Iré a saludar a Fleur…—caminó para marcharse y Ron la azotó por última vez—La próxima que vengas…te prometo que no será empate.
—No hay empate con una veela adecuada…deberías de saberlo—incentivó la bruja mientras bajaba la escalera. Hizo lo mismo mientras jugueteaba con el encendedor que Dumbledore la había entregado. Apagó las luces de la habitación para permitir que Gabby durmiese.
Caminó para encontrarse con Hermione quien lo observaba con algo de impresión. La bruja quiso besarle pero un rayo plateado atravesó las barreras irrumpiendo en el ambiente. El baile paró por minutos mientras la voz de Kingsley llenaba el ambiente. La luz se materializó en un lince y luego en varias imágenes.
La voz de Tonks tembló—El ministro…Rufus—parecía sobrecogida de temor. La imagen del ministro se congeló con un resplandor verde característico.
—El Ministerio ha caído…Scrimgeour ha muerto… ¡Ya vienen! ¡Ya vienen! ¡Esconderse! —cuando su mensaje se destruyó, reino el caos entre los invitados. Miembros de la orden, francesas e incluso personas normales se desaparecieron rápidamente. Los demás integrantes se miraron esperando un ataque corriente. Permanecieron quietos a la espera.
Todos esperaron tranquilamente hasta que Ojoloco silbó fastidiado. Salió unos metros fuera de las protecciones y todos pudieron ver como el anciano hablaba con otro hombre trajeado y varios más. Llevaban placas de aurores pero al parecer Ojoloco esgrimía su varita.
—Yaxley, ¡Largo! ¡Es una boda! —indicó el anciano con prisa. El hombre uniformado señaló su placa de Jefe del Departamento de Aplicación de la Ley Mágica.
—No se trata de eso anciano…Se ha detectado una actividad ilegal, aquí. Dejanos pasar o sus protecciones serán eliminado y habrá un castigo colectivo—indicó sabiamente.
—No hay actividades ilegales. Soy un defensor de la justicia idiota—dijo Alastor con sencillez—Igual que la que una vez fue tu jefa…
Yaxley sonrió—Jefa que fue hallada muerta asaltando un banco…y acompañada por un mortífago…
—Rufus ha muerto—indicó Alastor percatándose de que Yaxley permanecía aburrido. Sospechando profundamente de él, dijo—Enseñame el brazo Corban…Demuestra ante todos que estuve equivocado hace dieciséis años. Está vez Malfoy no te salvará.
El hombre balbuceó—Soy yo quien da las ordenes Ojoloco…—Alastor fue a maldecirlo pero una maldición asesina chocó con él, arrojando su cuerpo al suelo. Los Weasley observaron eso con miedo mientras las protecciones comenzaban a fallar.
Yaxley sonrió a través de las protecciones mientras varios hombres comenzaban a intentar destruirlas. En poco tiempo, el lugar fue asaltado por varios mortífagos. Se defendieron de ellos fácilmente pero poco a poco comenzaron a hostigarlos y a ser una ratonera. Harry buscó a sus amigos mientras Remus avisaba.
—Huye…Huye…—Harry rápidamente supo que todo estaba perdido. Se desapareció junto a Ron. Hermione lo intentó pero comprobó, al igual que el resto, que las protecciones antidesaparición habían sido invertidas. Los habitantes de la casa no podían huir de esa forma.
Los gemelos sacaron escobas de la trastienda. Ellos junto a Lupin, Tonks y otros miembros decidieron huir volando. Una retirada sería una victoria en estas circunstancias. Maleficios llovieron al aire provocando que Dedalus Diggle cayese fulminado. La voz de Bellatrix hizo que Tonks temblase.
—Te sacaré al engendro de dentro sobrina—una maldición iba a impactar contra la metamorfomaga. Tonks había opacado su embarazo pero pronto daría a luz, una maldición sería letal tanto para ella como para el feto. Lupin y todos los demás lo sabían. Daphne levitó una de las mesas para salvarla del maleficio. Los mortífagos entraban y ya no había más métodos de escape.
Sin escobas, sin poder desaparecer y con la red flu cortada, el escape sería una locura. Los miembros de la orden restantes usaban pequeños trasladores que lograban atravesar las protecciones. Arthur en cambio miró a Molly y con algo de pesar indicó.
—O peleamos o nos apresan… ¿Qué preferís?
Hermione observó a los que había allí. Bill y Fleur trabajaban como podían para evitar una lluvia de mortífagos. Arthur, Molly, Apolline y los pocos que persistían mantenían el fuego. Sabiamente dijo—No intenten escapar…ataquen cuando las barreras caigan…hagan un hueco.
Esperaron todo lo que pudieron y la batalla pronto se recrudeció. Aurores y mortífagos trabajaban en común para asaltar la casa desde todos los flancos. Los pocos defensores intentaron atravesar las líneas con maldiciones cada vez más letales. Arthur sonrió un poco al ver quien lideraba la operación. Supuso que otros mortífagos los masacrarían a todos. Narcissa Malfoy en cambio miraba desde lo alto de un cerro, no parecía alterada por eso.
Los mortífagos pelearon con todo y consiguieron acorralar y apresar a todos. Antes de que pudiesen hacer algo, los hombres procedieron a cazar a todo el que hubiese luchado. Atraparon a Bill y a muchos otros. No lanzaron maldiciones letales salvo aquellos que continuaban resistiéndose. Tras un par de muertos, todos se relajaron. Tan solo unos pocos duelos continuaban.
Draco Malfoy peleaba con Granger en un duelo. El chico parecía victorioso al tener a esa chica entre la espada y la pared.
—Cara rajada y la comadreja te han abandonado…Ríndete ante el poder Granger…te educaremos para ello…
—Ni lo sueñes—seguía luchando pero sabía que pronto alguien la mataría. El padre de Luna quiso ayudarla a ella y a su hija pero fue fulminado por una maldición torturadora que se mantuvo mucho tiempo. Bella disfrutaba de eso desde la distancia. Tras dejarlo en el suelo inconsciente, Draco remató al hombre con una maldición cortante.
Hermione acabó petrificada y arrojada al suelo, donde Draco le pateó la nariz hasta rompérsela. La dejó allí mientras pensaba en cómo disfrutaría de ese cuerpo pronto. Daphne lanzó maldiciones desde dentro pero las expectativas eran jodidas. Las chicas habían sido capturadas y únicamente las maduras seguían peleando. Susan ayudaba a Molly mientras ella intentaba que Apolline fuese acorralada.
—Sal de ahí, estúpida—increpó Daphne a Susan quien continuaba peleando junto a Molly.
La bruja añadió a duras penas—Vengaré a mi tía…y a mis padres y a toda mi familia—lanzó destellos que destruyeron a un mortífago.
—No harás nada si estás muerta…—le increpó Daphne—No podemos ganar esta batalla…Todos se han ido.
—Mientras uno pelee, no se habrá acabado—indicó Susan testaruda…La rubia vio que Apolline era atrapada entre varios témpanos de hielo que la estaban sometiendo. Las veela no eran admiradoras del frío. Sonrió al ver que Narcissa Malfoy apuntaba desde la distancia para incapacitar a esa mujer. Los mortífagos se veían superados por los combatientes pero la madura no parecía alterada por las bajas.
Comprendió que se trataba de carne de cañón. Apenas había cinco mortífagos oficiales y ninguno había decidido atacar directamente. Era una estupidez seguir peleando. Comprobó que Molly caía junto a Apolline. Ambas estaban paralizadas. Susan escapaba entre destellos de luz que le provocaban cortes.
La voz de Yaxley resonó—Maten a los moribundos…A los vivos, los interrogaremos. Bella…—la mujer sonrió entendiendo que ese sería su trabajo—Encontrad a la perra de Bones…Siempre quise poner en su lugar a esa zorra tetona…su sobrina será un merecido premio…—caminó para entrar en la casa y atrapar a Susan. Daphne sollozó sin saber qué hacer. Recordó horas antes la conversación con el padre de Luna que yacía muerto. Era su momento. Tenía que ser verdad.
—Accio capa de Harry…Accio cosas de Harry—espetó bruscamente. Si sobrevivían al menos quería tener las cosas personales de Harry con ella. Un bolsito pequeño voló a sus brazos junto a una capa plateado finamente elaborada. La tocó con las manos y luego caminó por la casa para encontrar a Susan quien formaba una barricada en la puerta. Yaxley la derribó de un maleficio. Tras el tumulto y la rotura de los muebles, la rubia aprovechó para agarrar a la pelirroja y ponerse ambas la capa. Con suerte no los encontraría.
El mortífago caminó por el lugar y luego con histeria al ver que la chimenea tenía brasas dijo—No podéis escapar estúpidas…Homenum Revelio…—nada sucedió—Sabía que no podía confiar en Mulciber para manejar la red flu…—agobiado salió de casa permitiendo que ambas chicas respirasen de alivio.
—¿Dónde están? —indicó Bella observando a Yaxley—Estuvieron aquí puedo olerlas…
—No están. Ya probé mágicamente…—recibió un Crucio por increpar. Bella esperó hasta que los pasos de Narcissa se hicieron notar—Buena pesca…—fue el comentario que hizo observando a los capturados—Bella encargate de los capturados…Información sobre Potter y sobre la Orden…Granger, Lovegood y Weasley hija irán a la mansión. Mi esposo y Draco se encargarán de hablar educadamente con ellas…con suerte podamos lograr la paz sin derramar sangre…
—¿Las veela? ¿Weasley madre? —indicó Bella sonriente—¿Qué hacemos después de torturarlas?
—Deja que estos muchachos que tanto han luchado disfruten…Son veelas al fin y al cabo—ofreció a las mujeres capturadas a Yaxley. El hombre sonrió junto a los que habían logrado sobrevivir—No mates a ninguno Bella—advirtió la bruja—Ya andamos escasos de sangre mágica…
La mujer y Yaxley abandonaron la sala mientras Narcissa se paseaba para admirar el reloj de la familia Weasley. Observó cómo las manecillas giraban para reubicarse. Los gemelos estaban a salvo al igual que Ron, Harry y Percy. El resto aparecían en peligro. La madura astutamente, convocó dos cucharas y grabó los nombres de Daphne y Susan. Las unió a la de Harry y estás comenzaron a moverse hasta encontrar un símbolo. Bajo ataque. Narcissa observó el ambiente y sonriente dijo.
—Rendíos chicas…No podéis salir de aquí…Hasta que terminen no podrás salir…—arrastró las palabras—Nadie vendrá a por vosotras…Los hombres no cumplen sus promesas, verdad Daph. Pensabas acaso que a Potter le preocupabas un mínimo…te follo…y luego se marchó junto a su amiguete. Te dejó en peligro. Susie, cariño…puedo ser tu nueva madre adoptiva. Sal y juntas vengaremos la muerte de tu familia…Yo sé sus nombres—indicó la madre de Malfoy. Al ver que nadie le respondía dijo—Espero que podáis dormir tranquilas escuchando la tortura de los pocos que lograron pelear…Os espera una larga fiesta…
La mujer abandonó el lugar dejando a Susan y Daphne cubiertas por la capa. Ambas estaban asustadas. Susan, una vez notó que estaban solas, dijo.
—Increíble… ¿Cómo ese conjuro no nos delató? Debió haberle indicado donde estábamos…
Daphne arrugó la nariz—Le permitió ocultarse de la muerte—recordó el pasaje del cuento de los tres hermanos—No lo sé. Pero ahora recemos para que alguien nos salvé…o para que se vayan…
