Mientras las chicas se ocultaban bajo la capa de invisibilidad, fuera todo se estaba volviendo peor para los pocos que habían sido capturados. Las pequeñas habían sido llevadas por Narcissa a la Mansión pero la verdadera tortura se vivía fuera de los muros de la Madriguera.

Ambas chicas discutían sobre qué hacer exactamente pero no sabían nada. Nadie podía ayudarles en estas circunstancias. Susan lloraba al escuchar los gritos de todas las personas que conocía mientras Daphne fríamente evaluaba la situación.

—¿Un patronus? Podríamos convocar a todos los miembros del ED y de la Orden…—secundó Daphne—Son pocos…

—Lo verían y nos matarían—increpó Susan—Somos una cobardes…deberíamos estar con ellas, allí, sufriendo…

Hostilmente le dijo—La lealtad está muy bien cuando mi vida no está a punto se segarse…—no soportaba la moralidad extrema que manejaban tanto Susan como a Harry a veces. Era evidente que la opción menos mala era está. Esconderse y esperar a que pasará la tormenta con esperanza.

Escucharon las voces suplicantes y llorosas de Molly algo que heló la sangre de otros. La madura lloraba y gritaba con fuerza pero nadie parecía responderle. Las chicas cruzaron los dedos y enterraron sus cabezas entre las rodillas mientras se lamentaban por su inutilidad.

Fuera el escenario era diferente. Muchos atacantes se habían marchado y tan solo quedaban un grupo reducido controlando a varias personas. Bellatrix lideraba la tortura sometiendo a maleficios a los integrantes en busca de información, algo que nadie dio. Tras varias torturas, la voz valiente de Molly se alzó.

—Dejanos en paz, bruja…No sabemos nada—increpó la bruja pelirroja en un hilo de voz. Bella se giró y caminó hacia ella lentamente sin ningún tipo de prisa. Parecía exhibirse en una pasarela en vez de estar torturando a muchos.

Agarrándola de la cabellera y lanzándola al suelo dijo—Eso lo decidiré yo querida…Crucio—los chillidos de Molly se volvieron más intensos pero cesaron rápidamente—Empezamos por la más valiente…Bien…—la levantó en el aire y la estampó contra el suelo—De rodillas…—amenazó con su varita. Molly lo hizo y pronto su vestido fue deshecho dejando a la intemperie su espalda y sus senos mastodónticos. Se lamió los labios ante la vista y mirando a los hombre dijo.

—Podéis divertiros con las veela…Dejad a la novia para el final. Yo me encargaré de ella personalmente—advirtió provocando un rastro de miedo en Fleur. Se centró en Molly y pronto de la varita curva de la bruja surgieron tiras ardientes que comenzaron a enroscarse en la espalda y a producir cicatrices en Molly. A eso se le sumó los latigazos y golpes que la bruja combinaba. La magia le permitía infligir está flagelación de forma eficiente y sin cansarse. Bella observó cómo los chillidos y lágrimas de la pelirroja siguieron emanando al igual que su sangre. La espalda de la bruja era un poema lleno de letras en cursiva que la mortífaga iba escribiendo con su varita.

—¿No le quitarás el sufrimiento a tu mujer? —miró a Arthur—¿A tu madre? —observó a Charlie y Bill—Bueno…comenzaremos con la parte dos…Draco querido—incentivo al muchacho—usa su boca a la fuerza…pronto lo harás con su hija…es justo que compares…

Molly tembló mientras murmuraba— ¡Ginny? ¿Dónde la teneís? ¡Gin! —parecía haber recobrado la fuerza de voluntad.

—La pequeña pelirroja está en casa de Cissy…les espera una eternidad de torturas…Pienso remodelar el cerebro de tu hija y la de este—apuntó a un hombre muerto, Xeno Lovegood—las convertiré en zorras dispuestas, orgullosas de su sangre…vientres de colección. No le será difícil viendo esto—señalando el físico de Molly—Y al final haré que tu hija os liquidé…—se lamió los labios ante la sumisión de Molly que era obligada a mover su boca para masajear la polla de Draco.

—Divertíos chicos…estás zorras no dicen nada. Crucio…Espero que la sangre sucia sepa más—comenzó a torturar a la gente aleatoriamente mientras los hombres desfogaban con las mujeres. Aburrida de supervisar, observó a Fleur y dijo—Tú…ven conmigo…

Bill protestó pero se calló bajo la mirada de la mortífaga quien aludió—Tranquilo…tu esposa seguirá funcional para cuando consuméis está noche…Solo la necesito para no aburrirme…Ven veela…—hizo que Fleur se arrodillase y comenzase a devorar su coño. Los pocos hombres que había observaban esto sin poder hacer nada.

Los varones Weasley resignados observaban como los pocos mortífagos que había abusaban de las mujeres de diferentes formas. Asqueados y avergonzados de no morir luchando, eran obligados a ver todo lo que ocurría. Sintieron lástima por Molly que era la que había recibido los peores castigos tanto por su testarudez como por su físico maduro que provocaba fuertes erecciones en todos. Irónicamente comprobaron que ellos mismos se excitaban ante las vistas.

—Charlie no es momento para…—riñó su padre al observar la entrepierna del muchacho abultada. Los tres estaban en el suelo, tirados y con signos visibles de tortura. La maldición Cruciatus les había dejado marcas nerviosas. El chico rápidamente dijo—No soy yo, padre…Son ellas…—señaló a un gran grupo de hembras francesas lideradas por Apolline quien no parecía haber sido sometida a una tortura intensa.

Las mujeres estaban usando su magia veela para dinamitar la resistencia de los hombres. Provocaban erecciones rápidamente que incluso causaban dolor a muchos. Todos se saciaban con ellas, alimentándolas o violándolas pero poco importaba. Apolline lideraba eso incrementando su aura lo que hacía que todos se volviesen más cachondos.

Los mortífagos pronto estuvieron agotados y volviéndose a levantar. Era cuestión de tiempo antes de que pudiesen dar la vuelta a la tortilla. Molly seguía de rodillas, había pasado a convertirse en el depósito de semen de todos. Cada hombre que acababa de follarse a una veela iba a la pelirroja para derramar sus jugos o levantar su pene por medio de los labios o tetas de la madura.

—Aguantad…—increpó la madre de Fleur mientras recibía por el coño—No aguantaran mucho más—los mortífagos pronto no podrían ni levantar un dedo. Pronto lograrían lo que se proponían. Podrían escapar sanos aunque no necesariamente con la dignidad necesaria.

Los chicos esperaron mientras recobraban la movilidad y agarraban sus varitas del suelo. Con un poco de suerte podrían liberar a algunas y comenzar un duelo con hombres agotados. Observaron que Bellatrix estaba recibiendo un oral por parte de Fleur. La novia se deleitaba con eso y lo hacía bastante bien inducida por su propia excitación y por la magia ambiental.

—Si hubiese sabido esto…me habría fugado a Francia en vez de torturar a los Longbottom—dijo Bellatrix mientras se relajaba en una de las sillas del convite. Fleur lo hacía bastante bien llegando incluso a provocar que la mujer tirase su varita en uno de sus éxtasis. La bruja recogió el arma e incluso llegó a penetrarla con ella. Eso hizo que gritase al aire mientras se corría. Las afiladas garras de la mujer provocaron heridas importante en el cuello de Fleur.

Arthur supo que había llegado el momento cuando una multitud de hombres formaban cola para recibir caricias de su Molly. Estaban agotados y necesitados de atención. Era su momento. Muy pocos seguían en pie. Observó por encima del hombro y vio que también muchas primas de Fleur estaban ya rendidas en el suelo, derrotadas por el placer.

Levantando la mano, dijo—Finite Incantatem…—el conjuro debilitó las ataduras y destruyó las protecciones antidesaparición. Nadie notó eso. Todos estaban preparándose. Agarrando varitas de los compañeros caídos o encontrando las suyas entre los pastos amarillos de la Madriguera.

—Aller—avivó Apolline con un grito orgásmico. Su magia se encendió mucho más en una pequeña explosión de llamas rosadas que comenzaron a dispararse en todas las direcciones. Sus sobrinas lanzaron llamas que provocaron que muchos mortífagos retrocediesen y huyesen.

Bill disparó una fuerte maldición que fulminó a varios. Arthur corrió rápidamente a salvar a Molly que estaba recibiendo varios golpes en la cabeza. Logró asesinar al hombre y comprobó que su esposa había sido ultrajada de varias formas aunque nadie había logrado penetrarla. Era solo humillación. Molly no lloró en ese momento, se limpió con un encantamiento y renovó la pelea.

Las llamas rodeaban la Madriguera pero no podían ser apagadas por conjuros normales. Esas llamas no eran producto de una combustión sino de la encarnación del poder de las veela. Criaturas femeninas que se alimentaban del deseo sexual. Un deseo que se manifestaba como el fuego del alma, las llamas del amor. Un conjuro hizo que Bellatrix acabase en el suelo y recibiese quemaduras en los ojos. Con cara de asco, Fleur lanzó la varita a la bruja y recogió una del suelo.

—C´est horrible…—indicó con cara de asco. La varita había realizado un maleficio con menos fuerza de la pensada. No queriendo lastimar a su dueña. Los duelos se renovaron aunque ahora todos estaban perdiendo. Los mortífagos lograron escapar en su mayoría, aunque algunos acabaron muertos de formas brutales.

—Os arrepentiréis de esto…la zorra pagará por todo—increpó Bellatrix mientras abandonaba la Madriguera esquivando diferentes maldiciones que provocaron un bombardeo sobre el terreno. La bruja levantó su arma y las llamas de las veela comenzaron a llover sobre la Madriguera. No tenían el poder común del fuego por lo que la casa permaneció intacta aunque el ambiente se volvió negro y denso. El homo opacó el escape.

Una vez todos hubieron muerto. Molly jadeó mientras se ponía una prenda nueva para cubrir sus mamas. Viendo a Apolline dijo—Gracias—el comentario fue seco pero la Matriarca de Delacour había optado por salvar a su gente en vez de intentar salvarlos a todos. Apolline caminó brevemente con cuidado hasta la casa donde comprobó que Gabrielle había conseguido saltar por la ventana de la planta superior y estaba escondida en el cobertizo.

—Ma petite…—dijo la bruja con amor—Estás bien…Debemos irnos…—convocó a todas las niñas francesas salvo a Fleur—Cuidate cariño…cuida a los Weasley…—tras eso se desapareció junto a toda su familia. Iban a volver a Francia donde estaban más seguros.

Molly con algo de cabreo añadió—¿Qué hacía esa niña en el cobertizo? Tenía una brecha en la cabeza…

—Estaría arriba y saltó para que no la encontrasen—sugirió Bill viendo como el coche de su padre tenía rastros de sangre. Probablemente la chica se había tirado por la ventana cuando los mortífagos habían asaltado la boda.

—Podría haber ayudado—increpó Molly agobiada. No solo había sido abusada y maltratada delante de su esposo e hijos sino que además su pequeña Gin estaba desaparecida.

—Solo es una niña—dijo Arthur conciliador—Deberíamos irnos antes de que nos asfixiemos…ese humo no se irá pronto hay demasiada magia de veela en el terreno.

Asintió mientras miraba a Fleur y a Bill. Su hijo mayor admitió—Podéis quedaros en el Refugio…mientras tanto…—la mujer agradeció el gesto pero lloro negándose. Ellos se irían a la casa de Tía Muriel, mientras Charlie volvería a Rumania. Consternados por lo ocurrido todos se marcharon rápidamente.

Mientras tanto dentro, Daphne dijo—No se escucha nada… ¿Matanza colectiva? —cuestionó observando por la ventana una densa capa negra y llamas rosadas. Susan dijo—más bien diría que muerte por asfixia…tenemos que salir de aquí—tosió dando a entender que le faltaba el aire. Ambas no sabían qué hacer y estaban sumamente cansadas y agotadas. El humo las asfixiaba lentamente.

Antes de rendirse por el humo y esas llamas extrañas que producían calor pero no quemaban, una esfera amarilla apareció y entró dentro de Susan. La atravesó y rápidamente la bruja fue teletransportada. Daphne observó eso alterada. La luz regresó a por ella y pronto se vieron tumbadas junto a un sofá destartalado en Grimmauld Place.

Harry y Ron las miraron agobiados. Parecían nerviosos. —¿Dónde están los demás?

Susan tragó saliva—Mansión Malfoy o muertos…—lloró a cantaros. Daphne en cambio detalló más lo sucedido—Granger, Ginny y Luna están en la mansión Malfoy…Narcissa lo ordenó. Los demás no sabemos qué pasó…probablemente muertos.

Ron agobiado, pateó una silla—¿Cómo podemos salvarlas? El desiluminador no servirá…

—Usasteis ese trasto para encontrarnos y teletransportarnos—la rubia observó eso, mirando a Harry quien no sabía que decir ante todo lo que sucedía. El pelirrojo dijo con algo de tristeza—Cuando nos fuimos…inmediatamente supimos que nos habíamos olvidado de todos…intentamos localizarlos pero el flu no funcionaba. No logramos ir allí…Intenté encender una luz y surgió una bola amarilla. Harry la tocó…

—Y pensé en vosotras…pensé en los Weasley y en Hermione…—dijo con pesar—La bola desapareció y luego aparecisteis vosotras…Un artefacto interesante…Sin embargo no sabemos nada de los demás… ¿Cómo lograsteis que no os pillaran?

—Tú capa—dijo la pelirroja mostrando que aún tenía los objetos de Harry agarrados. Se los devolvió—Logró que no nos pillaran…ni siquiera un hechizo nos detectó.

Se quedo mirando la capa con nerviosismo, hasta que el pelirrojo dijo—¿No localizaron a nadie? ¿Gabby? Ella estaba dentro de la casa…—parecía algo arrepentido. Daphne matizó—Debe de haber huido…El Homenum Revelio no localizo a nadie…no pudo atravesar la capa de invisibilidad.

—Mis padres…Mi hermana—su pesar fue apaciguado cuando varios patronus surgieron por la casa. Los Weasley y los Delacour así como media Orden había sobrevivido al ataque. Dedalus, Alastor y otros muchos habían perdido la vida. Y no tenían noticias de las tres chicas. La desesperanza regresó cuando se dieron cuenta de que la Mansión Malfoy era un bastión inexpugnable.

Susan en cambio observó el desiluminador con interesa—¿Dumbledore te dio eso? Un aparato curioso…nos localizó a nosotras…

Ron se quedó pensando—salvar a los que ama…Harry esa bola te atravesó a ti y luego fue a por ellas…Dumbledore sabía que esto podría pasar…sabría qué necesitaríamos volver a reunirnos todos…

—No tiene sentido Ron—dijo Daphne con nerviosismo—Estábamos bajo la capa…Los mortífagos no pudieron localizarnos a un par de metros… ¿Cómo podría esa cosa hacerlo?

El pelirrojo con agudeza dijo—La capa…Te la dio Dumbledore…

—Mi padre se la dio a Dumbledore…Tuvo tiempo de probarla…Quizás sabía que esto pasaría o quizás es solo casualidad.

—No hay casualidades con Dumbledore—dijo Ron sonriendo—Sin embargo no puede guiarnos para salvar a Hermione y a las demás—malhumorado.

La rubia sonrió—No necesitamos a Dumbledore para eso…Dobby, Winky, Kreacher…—tres elfos aparecieron ante ellos dispuestos a ayudar—Ellos pueden aparecerse en la mansión Malfoy…Los elfos pueden traspasar las protecciones—sonrió mientras el pelirrojo la abrazaba con fuerza. Susan negó y Harry comenzó a darles órdenes a los elfos. Con suerte pronto salvarían a Hermione. Solo esperaba que sobreviviese una semanas mientras lograban establecer un plan seguro de escape para ellas.