Un chico de aspecto desgarbado se aproximaba disimuladamente por el cauce de un río. Intentaba esconderse entre las cañas de la zona. Su aspecto era desastroso, no solo llevaba ropa grande sino que está era de un hombre mayor. El cabello era largo, despeinado y grasoso. Tenía una nariz aguileña que no le favorecía mucho.

El chico se desplazaba con cuidado mientras observaba a dos niñas juguetear cerca del río. Una era una pelirroja ardiente, la otra una chica castaña normal. Ambas jugaban con las flores y corrían buscando animales salvajes. En una de esas, la pelirroja se tropezó pero no cayó. Luego flotó por breves minutos para subirse al árbol.

Su hermana al ver eso dijo—Eres un bicho raro Lily…Baja de ahí o se lo diré a mama.

—Yo no hice nada—esgrimió la chica pelirroja algo sorprendida de sus poderes. Snape agarró una planta que acababa en cinco espigas, en forma de pata de ave y tras agarrala la levitó hábilmente hasta donde la pelirroja estaba subida. La chica observó eso y se la devolvió mágicamente. Hubo un momento de sonrisa hasta que Lily bajo y mirando al chico le saludó amablemente.

—¿No es ese el niño de los Snape? ¡Mira cómo va! —acusó la castaña.

—No todos tienen la misma suerte Tuney…—ciertamente Snape llevaba ropas en desuso. Su aspecto era extraño y despedía un cierto resentimiento su mirada.

….

—Está celosa porque eres especial…como yo…eres una bruja—le declaró Snape un día bajo un álamo. Ambos estaban ya crecidos y observaban el paisaje con tranquilidad. Lily declaró.

—Me preocupa Petunia…me llama bicho raro. Yo no quise nacer así…solo hago esas cosas sin querer.

—Es una muggle—dijo con desdén el chico—Ignórala.

—Eso es cruel Severus—le recriminó su amiga pelirroja—Le escribió hasta una carta al director. Fue vergonzoso…

Snape no pareció darse cuenta de los sentimientos de añoranza que Lily tenía por su hermana. Ya tenían once años y pronto irían a Hogwarts. Intentó animarla, diciéndole—Tranquila. Pronto iremos a Hogwarts…

Interesada, recalcó—Cuéntame todo de nuevo…

Snape sabía más ya que su madre era una bruja de una familia en decadencia. Casada con un muggle, borracho y ludópata. Eso le molestaba mucho pero lo obvio mientras observaba a su única amiga con demasiado cariño.

—Son cuatro. Gryffindor donde van los temerarios, Huffelpluff donde residen los bondadosos y trabajadores. Ravenclaw los inteligentes…y los mejores van a Slytherin—su favoritismo fue demasiado descarado incluso para Lily—Yo iré a Slytherin…y tú también…

Lily se encogió de hombros—No lo sé…Ravenclaw o Huffelpluff no suenan mal…

—Nadie se toma en serio a esos tejones…—dijo Snape riéndose para sí mismo. Lily continuó sus preguntas diciendo—¿Azkaban que es?

—No estés triste por ella…es solo una muggle. ¡Por fin vamos al castillo! —la animó Snape mientras entraban a la locomotora en busca de algún asiento libre. Ambos cargaban con sus baúles. El de Lily era nuevo al igual que sus túnicas de primer año, las de Snape estaban descosidas y eran casi femeninas. Parecía que las había arreglado un sastre con poca maña.

Entraron en un compartimento donde había dos chicos. Uno llevaba gafas redondas y pelo alborotado, el otro lo llevaba como si fuese una melena, hasta los hombros. Ambos eran atractivos y tenían un aspecto cuidado que los diferenciaba de Severus. Dieron vagos saludos, y Snape comenzó de nuevo a inculcarle ciertas cosas.

—Slytherin, Lily…Acuérdate de eso…El sombrero tomará en cuenta tus preferencias.

La chica nerviosa indicó—No creo que ninguna casa sea terrible Sev…Dejaré que el sombrero seleccionador me aconseje…total seguro que acabo en esa…es la mejor—eso hizo que Severus sonriese con mucho cariño. En cambio uno de los chicos, el de las gafas abrió los ojos cómicamente y los observó a ambos con cuidado.

—¿Slytherin, eh? —miró a los chicos con desdén—Si me tocase allí me largaría… ¿Tú qué opinas Sirius? —ambos chicos tenían una familiaridad extraña. Parecían conocerse de años aunque lejanamente. James ni siquiera sabía el apellido de su compañero de vagón. Solía verle en fiestas así que se había sentado con él.

—Toda mi familia ha estado en Slytherin…igual rompo la tradición—dijo riéndose junto a James. No parecía afectado por eso. Severus hizo un sonido desagradable con la boca que fue captado inmediatamente por James y Sirius. Black le cuestionó—¿Te ocurre algo?

—Nada…—indicó Lily conciliando—¿Dónde queréis estar? —preguntó queriendo saber más de la magia. James levantó una espada imaginaria y declaró contento—Gryffindor donde habitan los valientes. ¡Como mi padre!

—Dirás temerarios—indicó Lily conociendo lo que su amigo le había dicho. James se justificó diciendo—Viene a ser lo mismo para mí…—rio a carcajadas.

Sirius dijo—Recibiré una paliza sino quedo en Slytherin. De todas formas mi prima entrá con nosotros así que…ella recibirá el oro—dijo con perspicacia—Me da un poco igual aunque me gustaría tener compañía…—James le guiñó un ojo seductoramente haciendo que ambos riesen.

La Señora del Carrito entró en el vagón ofreciendo comida. Lily se compró unas ranas de chocolate que compartió con Severus. El chico no tenía dinero para nada de comida. Se quedaría con hambre hasta el castillo. James y Sirius sonrieron mientras sacaban bolsas moradas con emblemas de sus familias.

—¿Cuánto llevas? —cuestionó Sirius mientras compraba cosas al por mayor. James añadió—Mama me ha dado unos 300 galeones…la poción para cabellos locos se vende como la espuma…Deberías usarla—aconsejó el chico a Severus como broma.

Sirius sonrió mientras agarraba una gran bolsa de comido y chucherías—¿300? Como se nota que no eres del mismo estatus—bromeó el chico mientras abría la bolsa de dinero—Pago yo, James…tengo más del triple y madre me mandará más cuando diga que un Gryffindor insolente se chuleó de mí por su riqueza…

Ambos rieron mientras comían dulces. Lily estuvo tentada de pedirles algo más de comer pero espero a que ambos se lo ofreciesen. Tras un rato, Severus masculló.

—Gryffindors…Si preferís músculos antes que cerebro…—eso cuadraba bien con ambos chicos. Severus estaba seguro de que si le diesen una paliza, sus huesos se quebrarían con facilidad. La buena crianza de ambos los hacía fuertes.

—¿Entonces tú donde entrás que no tienes ninguna de las dos? —recriminó Sirius provocando una risa en James.

—¡Groseros! —dijo Lily con furia—Vámonos Severus…

—¡Dejarás que una chica haga tus batallas Quejicus! —ambos chicos rieron para sí mismos. James sonrió al decir—Espero ver que escondes bajo esa túnica Evans…dentro de unos años—le indicó guiñándole el ojo mientras se reían. Sirius le cuestionó eso mientras James sacaba una tela que Harry reconoció como su capa de invisibilidad.

…..

La escena se trasladó al Gran Comedor. Los chicos estaban en fila india esperando para ponerse el sombrero seleccionados. Minerva iba nombrando a los alumnos por orden de lista. Snape observaba eso ansioso mientras miraba a todas direcciones con perspicacia.

Sirius fue llamado tras su prima Narcissa. El chico se adelantó al sombrero, esperó un poco hasta que dijo el nombre de la casa de los leones. Sirius miró a la mesa de Slytherin y caminó derrotado hacia allí. Nadie aplaudió nada hasta que Minerva, le dijo—No es su mesa Señor Black…circulé…—Sirius fue a la mesa de los leones pero nadie le hablaba.

Lily fue sorteada también en la mesa de los leones. Snape miró para abajo con pesar hasta que fue sorteado él también en la mesa de las serpientes. Se sentó junto a Lucius Malfoy que era mucho mayor. Con pesar, observó cómo Lily sonreía a Sirius y James y saludaba a otras chicas de primer año.

…..

Snape había crecido y miraba con bastante odio a James y Sirius. Los tres estaban frente al director Dumbledore que parecía sumamente enfadado. El anciano profirió gritos de indignación mirando a Sirius. Esté abatido dijo.

—Iré a recoger mis cosas, profesor—James lo miró derrotado y le dio una mirada de odio profundo a Snape. Dumbledore miró a Severus y evitó que esté sonriese victorioso. Por fin los iban a expulsar.

—Hoy no, Señor Black…Su familia no necesita más asesinos en la guerra…su crueldad es un arma de doble filo. Espero que entienda que lo que hizo estuvo mal y no debe repetirse…en cuanto a ti James…lo que hiciste fue muy maduro de tu parte pero muy estúpido. Si Remus te hubiese matado…

—¡No va a expulsarlos! ¡Intentaron matarme! ¡No ha confesado! ¡Fue una broma conjunta! Entre los tres…un licántropo en el colegio.

—Que el Señor Lupin resida en el castillo es obra mía, Severus no de ellos y te pediría que no le dijeses a nadie lo ocurrido o tendré que avisar a Crouch sobre las travesuras que tú y tus amigos hacéis en el bosque…A esa araña no la mató un oso…—Severus entrecerró los ojos mientras abandonaba el despacho del director profiriendo maleficios.

—Lily por favor…No quise decir eso. Fueron los merodeadores ellos me…

—¡No digas más Sev! ¡Da igual que te arrepientas si sigues usando esa palabra con todos! No podemos seguir siendo amigos…Estás yendo por caminos que no puedo seguir.

Snape suplicó sobre las escaleras de la torre de Gryffindor cerca del retrato de la Dama Gorda—Si James no me hubiese atacado yo…estaba furioso. Entiéndelo. No quiero perderte.

Lily lo abrazó—Entiendo que estabas furioso y que fue sin querer…entiendo que pretendas hacerte el macho frente a tus amigos y frente a ellos. Pero James y Sirius…—criticó duramente sus nombres—no juegan con magia oscura…solo hacen bromas pesadas.

—Intentaron matarme…Lupin me…

—James te salvó—indicó Lily a sabiendas—Deberías agradecerle.

—Pero Black, me…

—Da igual Sev…No podemos seguir siendo amigos mientras te juntes con gente como Avery, Mulciber o Nott. ¿Qué me dices de Malfoy? Buscando esposas entre niñas de primer año…Repulsivo…menos mal que se graduó hace unos años. ¿Bellatrix? Es malvada. Son malvados, Sev. Tú no eres como ellos pero a veces me es difícil distinguir. No podemos ser amigos…no mientras sigas eligiendo eso.

—Pero yo no…

—Seguirás queriendo unirte a él…no puedes negarlo—le advirtió Lily mientras cerraba el retrato de la Dama Gorda, dejando a Snape lloroso entre los escalones.

…..

La escena se trasladó al aula de Defensa contra las Artes Oscuras. Estaban ya en séptimo año y Snape visualizaba con mucho odio la escena frente a él. Lily y James, con sus chapas de premio anual sonreían y se besaban delante de todos. Dumbledore impartía la clase, algo inédito. Harry nunca había visto al director dar una clase aunque supuso que era algo común en el último año debido a la dificultad de la materia y a la inutilidad de los profesores de Defensa.

—Veremos el encantamiento Patronus…una poderosa magia capaz de defender a un mago de dementores y seres similares…—esgrimió su varita y un fénix plateado surgió volando por todo el aula. Todos observaron aquello sonriendo con impresión.

—Pensad en vuestras memorias más felices, en aquellos momentos perfectos de vuestra vida. Pensad en todo lo bueno que teneís…en vuestra juventud, en el amor, vuestros amigos, familias…Sentid…—instruyó Dumbledore con una sonrisa descarada que le hacía ver como un abuelo.

La voz dubitativa de Narcissa se alzó entre la multitud—¿Es verdad que los magos tenebrosos no pueden usar un patronus? —ese comentario hizo que muchos Slytherin dejasen de intentar producir un patronus.

Dumbledore sonrió mientras movía su barba—Buena pregunta Señorita Black…he de decir que el patronus se alimenta de la magia del alma, por lo que un alma demasiado destruida o corrompida no daría lugar a un patronus muy sano…podrían conjurar una tenue protección pero sería insuficiente frente a los dementores.

—¿Notaría algo? —cuestionó Narcissa. Dumbledore sonrió—Hay una leyenda que dice que si un mago oscuro realizá un patronus, la magia del alma le devorará…conjurará gusanos carnívoros y será comido por estos—eso alarmó a todos—O perderá su magia… ¿Quiere intentarlo?

La bruja rubia avanzó brevemente. Frunció el ceño en concentración pero no logró nada. Solo un tenue humo plateado. Tras ella siguieron muchos patronus, incluido el debilucho de Pettigrew consiguió hacer una rata plateada. Entre todos, sobresalieron dos ciervos, masculino y femenino que comenzaron a caminar. Un gran perro se unió a ellos pronto.

Lupin se abstuvo de comentar nada y no realizó ningún hechizo. James y Lily sonreían al ver sus respectivos ciervos. Sirius jugaba con su patronus perro algo que hizo sonreír a Dumbledore. La inocencia de las juventudes resultaba hermosa. Entre las serpientes muy pocos habían conseguido hacer uno, la mayoría no hacía ningún esfuerzo.

Narcissa observó los dos ciervos y con algo de repulsión miró a Dumbledore. Le cuestionó—¿Por qué no me sale?

—Quizás no sea el recuerdo adecuado…—aconsejó Dumbledore—Piensa en lo que más quieres…—el conjuro de la chica rubia se materializó brevemente en una nueva cierva plateada de apariencia más plateada que la de Lily. Su patronus se disipó pronto cuando chocó con el de la pelirroja. Enfadada, vio que la sangre sucia la miraba con extrañeza. Se había dado cuenta de que sus patronus eran iguales y de sexo femenino con respeto al de James.

Dudó por momentos, mientras que Dumbledore dijo—Es increíble…dos patronus iguales—sonrió al ver a la chica—¿Te animas Severus? —el chico observó a Narcissa quien era humillada por un mirada desafiante de Lily. Negó y dijo—Lo siento, Señor. No tengo un recuerdo lo suficientemente feliz para eso…

—Nunca se sabe Severus—dijo riéndose Albus.

Sirius sonrió y dijo—El recuerdo más feliz de Snape…una ducha—James amagó con reírse pero no podía frente a Lily. Colagusano en cambio se desternilló.

…..

Snape tomaba una copa en el Gran Comedor parecía entristecido por abandonar Hogwarts. Era su último día dentro del castillo. Se había graduado con honores e iría a pasar unos meses a unos laboratorios de Pociones. Con suerte podría ganarse la vida lejos del mundo muggle y además contribuiría al esfuerzo bélico. Tenía ya la marca tenebrosa en el brazo. Lucius había sido un gran compañero y había ayudado a que lo marcasen aun siendo mestizo.

Miró de reojo como Lily sonreía y charlaba animosamente con Slughorn. La pelirroja llevaba varios años sin dirigirle la palabra. Se quedó degustando cerveza de contrabando hasta que se cayó del asiento. Ningún Slytherin se metió en la pelea. Miró a todos lados y Sirius le apuntaba con la varita.

Replicó su acción y James se acercó conciliador. Snape disparó una maldición por lo que el Premio Anual miró a todos lados antes de decir en voz alta—Tengan cuidado…es un Slytherin recién graduado…si se lo encuentran en un callejón oscuro…—eso hizo reír a muchos pero también asustó a los pequeños.

—¿Otra vez, Potter? ¿Dos contra uno? ¿O serán cuatro otra vez?

James mordió el labio sujetando a Sirius. Peter y Remus los miraban con algo de atención aunque sin querer meterse del todo—No los necesitó Quejicus…solo observan…Te enseñaré modales antes de irme…—Snape observó a todos lados mientras se preparaba para otro duelo improvisado. Remus en cambio alzó la voz—¿Aquí? Estáis locos…

Sirius observó a Snape y ofreció—¿Duelo formal? Bosque Prohibido a media noche…

El chico asintió y murmuró—Mi padrino para el duelo será un conocido tuyo Black—se fugó mientras los chicos esperaban. El recuerdo cambió a la escena del bosque, donde se encontraban los merodeadores frente a Severus.

Sirius dio un paso adelante y observando a dos damas detrás de Snape, dijo—¿Primas? No tienes nada que hacer en tu palacete Belle…—dijo riéndose. La bruja se quitó la capucha y saludó a James y a Sirius—Me necesitaban aquí por si acaso…esperemos que no sea necesaria mi intervención—observó a Snape con lentitud. Tras eso se sentó en un tronco caído junto a Narcissa.

James se preparó para eso y dijo—Me gusta este prado…a Lily le gusta follar aquí—Snape derramó una lagrima de furia mientras Narcissa miraba al chico con algo de ira.

—Desmaius…—lo bloqueó con un tronco. Tras eso, el chico lanzó otra maldición. El intercambio concluyó cuando Snape decidió mandar piedras volando contra la cabeza de James. El chico esquivó las piedras y logró sujetar una con la mano. Observó a Snape chuleándose.

—El quidditch te vendría bien Quejicus…Reducto—declaró rápidamente provocando que el suelo explotase a los pies del chico. Sirius intervino diciendo—¿Te acuerdas de la lección de vuelo James? Tan penoso…—su comentario hizo sonreír también a Bella que terminó callándose por una dura mirada de Snape.

—McGonagall no te enseñó bien…—tras varios encantos convirtió la hojarasca en flechas que comenzaron a llover sobre Snape. El hombre intentó esquivarlo refugiándose entre árboles. Snape lanzó un conjuro que chocó con el pecho de Potter provocándole mucha sangre. Se escuchó un sonido de cristales cayendo. Un espejo se había roto, Potter lo llevaba en el bolsillo.

Se quitó los fragmentos mientras esperaba otro ataque por parte de Snape. Tras vacilar un rato, sintió una sonda de Legeremancia. Snape intentaba leer su mente y anticiparse ante cosas.

—Se acabó Quejicus…—lanzó un destello que lo cegó y luego golpeó con brusquedad al hombre contra un árbol—Sigues siendo débil. No te metas en mi camino Snape…no quiero verte cerca de Lily…si te encuentro en el campo de batalla prometo matarte…No me temblará el pulso.

Se fue andando junto a los demás merodeadores. Bella se acercó a Severus curando sus heridas y le dijo—El Señor Oscuro puede volverte más fuerte…comprometete con la causa Severus…

—Por supuesto—susurró Severus lleno de odio.

El recuerdo acabó y comenzaron a escucharse voces diferentes. La voz de Trelawney, la profecía. Dumbledore, Voldemort. Diferentes frases que ya había escuchado. Snape había sido el mortífago que había contado la mitad de la profecía. La culpa se repartía entre Severus y Peter al igual que su odio, aunque ahora mismo daba igual. Ambos habían muerto. El recuerdo mutó a una escena lóbrega y oscura. En los alrededores del castillo, Snape se arrodillaba frente a Dumbledore. Se lamentaba en silencio mientras llevaba puesto el atuendo de mortífagos.

—¡Por favor no me mates! —dijo Snape con precaución. Dumbledore había iluminado el aire con un poderoso hechizo. Lo miraba con asco algo que hería profundamente a Severus.

—Habla—aconsejó Dumbledore con poca empatía. Levantaba su varita esperando un posible ataque del mortífago.

—Sabe lo de la profecía. La matará.

—La profecía no se refería a una mujer sino a un niño nacido a finales de julio…

Desesperado dijo—Cree que se refiere al hijo de Lily. Pretende darles caza para asesinarlo. Protéjala...se lo suplicó…

Dumbledore le dio la espalda y con mucho asco, matizó—¿Te da igual que el hijo y el padre mueran? Parece que perdiste toda la humanidad que tenías Severus…

—¡A todos! ¡Protéjalos a todos! —declaró rabioso.

—¿Qué me darás a cambio, Severus? —dijo Dumbledore negociando. Derrotado dijo—Lo que tú quieras, Albus…

Estaban en el valle de Godric. Reconoció la casa de sus padres. Estaba destruida, salía humo del interior. Snape entró en ella y observó a James Potter muerto en la puerta. Ignoró a su mayor enemigo y siguió para encontrar el cuerpo de Lily destrozado por la maldición asesina. Algo había explotado allí. La túnica y la varita del Señor Oscuro se habían esfumado. Debió de haber muerto.

Junto a la cuna había un hombre vestido de mortífago. Apuntaba al bebe Harry con la varita. Nada más verlo dijo—¿Lo matamos? El Señor Oscuro hubiese querido que estuviese muerto antes de regresar—declaró el mortífago. Luego observó a Lily Evans y dijo—Es un poco frío pero seguirá siendo atractiva unas horas…

Snape alzó su varita apuntando al mortífago—Avada Kedavra…—asesino a aquel mortífago y luego de teletransportó para evitar que alguien lo viese dentro de la casa. La administración del Ministerio fácilmente lo metería en la cárcel si lo viesen aquí.

…..

Dumbledore estaba en la Torre de Astronomía. Snape se quejaba constantemente de todo mientras el director sonreía como si nada.

—James y Lily confiaron en la persona equivocada Severus igual que tú… ¿Qué pensabas que pasaría cuando le contaste eso a Lord Voldemort?

Le recriminó diciendo—Usted sabía que Black era un asesino loco…lo supo desde aquel día. Familia de endogámicos…—detestaba a ese hombre cada vez más—No lo detuvo. Ni siquiera le importó.

Cegado en su derrota, Albus dijo—No era algo que se pudiese prever. El joven Sirius amaba como nadie a James…lo que hico—su mirada se ennegreció—No tiene perdón. No ignores tu cometido Severus…prometiste hacer eso.

—No requiere protección, el Señor Tenebroso ha fallecido—dijo Snape con desdén y algo de alegría.

—Volverá y correrá peligro. Harry tiene los mismos ojos que su madre. Si aun la amabas, debes de cuidarle.

Snape arrugó la nariz—Es igual que su padre. Camina por el castillo como si fuese el amo. Un genio en el deporte, arrogante, vago…Si pudieses ver las mentes de las niñas…he encontrado hasta niñas de séptimo soñando despiertas por ese chico—Albus palideció observando a Snape.

—La Legeremancia es un pecado Severus…invadir la mente—luego rio sabiendo su propia hipocresía—Veo que le has cogido cariño al chico…Creo que solo ves lo malo. Yo veo más a Lily que a James en él.

Se mantuvo callado y dijo—No tiene nada que ver con Lily. El chico se mueve por su propia ambición. Se comporta igual que su padre…

Dumbledore cerró los ojos y dijo—En segundo curso, James ya andaba besuqueándose con la Señorita McKinnon…No recuerdo a Harry hacer lo mismo…

—Deme su palabra—dijo Snape con lentitud. Dumbledore sonrió—¿Qué nunca revelaré tu verdadera valentía? Siempre he pensado que sorteamos a la gente demasiado pronto. Tranquilo, Severus…tu arriesgas tu vida a diario para proteger al chico.

….

—No me ignores Severus—indicó el anciano más debilitado. Su mano comenzaba a ponerse negra. Encima de la mesa estaba el anillo destruido de Tom Riddle. Severus comenzaba a impacientarse mientras medicaba al anciano.

—¿En qué pensabas cuando te pusiste esa cosa? Más de cincuenta maldiciones desconocidas…un milagro que no fallecieses al instante—dijo mientras le daba más pociones y comenzaba a lanzar hechizos,

—Soy bastante fuerte aunque no lo parezca—dijo dejando su varita en la mesa—¿Cuánto me queda? Enfrenté a Grindelwand…sé cuándo una cosa es letal.

—Un año, quizás—declaró Severus. Dumbledore se sentó más en la mesa y dijo—Ambos sabemos que Lord Voldemort ha encomendado a Draco que me asesine…pero si falla, es probable que acuda a ti. Tú debes matarme…No deseo ver el alma de ese chico destruida.

—¿Y mi alma? —declaró Snape algo abrumado—¿Mi alma qué?

—Tú alma ha tenido tiempo de reparase. Más de quince años obrando para nosotros. Muy pocos asesinatos a sangre fría. No eres como los otros mortífagos.

Snape murmuró—Me sorprendió la forma en la que trataste a Bellatrix…cualquiera habría intentado matarla y no reprenderla como si fuese un salón de clases.

—Supongo que eso se debe a que todos fueron alumnos y los veo como tales…Además dentro de los mortífagos prefiere a aquellos con algo de cerebro. Bellatrix puede haber perdido el norte debido a su exposición a los dementores y a la magia oscura pero tiene suficiente dentro como para instruir a Draco en Oclumancia.

Severus se sentó en unas escaleras del despacho de Dumbledore. Con lentitud, dijo—¿Qué ocurre, Albus? Te noto alicaído…

Dumbledore suspiró enseñando el diario y el anillo. Suspiró y dijo—Tengo una suposición algo que debes hacer pero debes esperar a que Voldemort esté lo más vulnerable posible. Necesitó que le cuentes algo a Harry…mi tiempo aquí es limitado—dijo sujetando su brazo que parecía muerto.

—¿Qué debe saber? —le dijo lentamente Severus.

—La noche que Voldemort fue al valle de Godric para matar a Harry…—se lamentó por la muerte de los Potter—La maldición rebotó…—Snape lo miró expectante—El alma de Lord Voldemort estaba tan destrozada por su abuso de la magia que oscura que cuando murió…parte de él fue a la única forma de vida que había en ese momento…A Harry. He ahí la razón de porque Harry habla parsel, de porque puede ver la mente de Lord Voldemort. De porque siente sus emociones…Una parte de Voldemort reside en Harry…No es algo físico…es parte del alma…No puede ser eliminado fácilmente.

—¿Entonces llegado el momento…el chico debe morir? —se adelantó Snape. Dumbledore a regañadientes dijo—Sí. Sí. Debe morir…y él debe matarlo. Solo entonces podrá ser destruido…Pero debes esperar a que esté lo más debilitado posible.

Observó cómo Snape parecía entristecido—Lo crio como a un cerdo…solo para matarlo. Tanto tiempo…tantas vidas perdidas para nada…

Dumbledore sonrió—Era todo por el bien común, Severus. No sabía que le habías cogido cariño al chico—sonrió descaradamente haciendo que el hombre levantase su varita y produjese un patronus. Una cierva trotó por el despacho dejando anonadado a Albus. Con pesar, el director masculló—Lily… ¿Después de todo este tiempo?

Snape destruyó el patronus y dijo—Siempre, Albus. Todo lo hice por ella.

Harry palideció al salir de esos recuerdos. El cuadro de Albus no habló al ver su rostro demacrado. Triste. Ahora lo comprendía todo. Ahora comprendía porque podía sentir a los horrocruxes, porque podía hacerlo todo. Era un horrocrux vivo. Debía morir. Salió del despacho entristecido solo para ver cómo Hermione en el Gran Comedor le decía.

—Te espera a las cuatro en el Bosque…no vayas…Podemos seguir peleando—sabía que era verdad, pero no podía continuar. Esto no se acabaría hasta que su parte de alma estuviese muerta. Luego alguien podría matarlo.

—Voy para ya, Herms…

Ron rápidamente le agarró—No. No lo hagas. Podemos ganar.

—Nadie ganará así—le recriminó mirando todos los cadáveres—Ustedes céntrense en la serpiente. Mátenla y ya podrán encargarse de él…Y Herms, Ron…no le digan nada aun a Susan y Daphne—se marchó corriendo hasta fuera del castillo. Había dejado todas sus cosas en el despacho de Dumbledore solo llevaba consigo su varita y la snitch que guardaba en el bolsillo.

Releyó el texto que ponía en la snitch. Con seguridad, masculló—Lo entiendo, Dumbledore. Debo morir. Estoy listo para morir—declaró intentando no pensar en el daño que le produciría a sus novias saber lo que estaba a punto de hacer—Me abro al cierro…estoy preparado—declaró besando la snitch. La pelota se abrió revelando una singular piedra que tenía el logo de las reliquias. Suspiró mirando el reloj de la Torre de Astronomía. Faltaba una hora.

—La piedra de la resurrección—musitó Harry observándola con cuidado.