Harry se despertó y encontró el resplandor del sol frente a su cara. Iba sobre Hagrid, el semigigante lo llevaba en brazos. Caminaba llorando mientras Macnair y otros mortífagos le obligaban a caminar. Liderando el séquito iba Voldemort junto a Bellatrix y Narcissa. Permaneció estático hasta que el Señor Oscuro llegó al patio principal que estaba lleno de cadáveres.
Los defensores sacaron sus varitas pero sabían que una batalla en esas circunstancias sería una locura. La muerte les llegaría pronto. Todos observaron a la persona que llevaba Hagrid en brazos, muchos no lo reconocieron pero otros chillaron de dolor o incluso lloraron.
Ginny corrió varita en mano. Parecía sumamente enfadada—Avada Kedavra—musitó disparando un rayo verde que no llegó al Señor Oscuro. No tenía suficiente poder para lanzar una maldición imperdonable de ese calibre. Voldemort la empujó mágicamente hasta estamparla contra las rocas.
—Estúpida—dijo mientras observaba a McGonagall—Rendíos. Harry Potter está muerto. Mis…amigos lo atraparon mientras intentaba huir de vosotros…os abandonó. Es un cobarde. Ahora uníos a mí o morid—dejó clara las dos únicas opciones. La mayoría se quedó estático. Nadie planeaba unirse. En medio de todas las personas, Neville dio un paso adelante.
Cojeaba y sangraba por la cabeza. Voldemort miró al chico que parecía un vagabundo destrozado. Bromeando con sus seguidores dijo—Esté debe ser familia de Moody…—muchos rieron ante el chascarrillo de su líder—Muy bien…alguien se anima. ¿Cómo te llamas niño?
—Neville Longbottom.
El apellido hizo que los Lestrange sonriesen mientras que Bella reía sin parar. Incluso el mismo Voldemort amagaba con sonreír. Consiguió dominarse y dijo—Seguro que podemos encontrarte una buena esposa y un buen trabajo entre mis filas, Neville. Ahora—observó a McGonagall—Yo seré el director, el sistema de casas dejará de existir…únicamente Slytherin—comenzó a dictar ordenes pero Neville alzó la voz.
—¿Puedo decir algo? —Voldemort sacó la varita para torturarlo pero se contuvo. Un líder despiadado no sería bien visto tras acabar una cruenta guerra. La voz desesperada de Ron sonó entre la multitud—No te humilles Nev…Harry no hubiese querido que…
—Sí. Nev. Sigue luchando—indicó Hermione. Neville cerró los ojos y dijo—Callaos… ¡Acaso no lo veis! ¡Nunca se trató de Harry! Cada día muere alguien…esto nunca fue por Harry…Remus, Tonks, Percy y muchos otros nombres. Cientos de magos que perecieron en las guerras. Esto no se trata solo de los Potter sino de todos aquellos que perdieron la vida por la vanidad de este…—señaló a Voldemort—Por ello nunca podrás ganar… ¡Porque no sabes hasta donde estamos dispuesto a pelear! ¡Harry nos quería a todos! ¡Esto no ha acabado!
Voldemort frunció el ceñó y la túnica del mago comenzó a arder. Todos intentaron socorrerlo pero nada pasó. Tras varios minutos, las llamas se apagaron y Neville fue coronado con el sombrero seleccionador.
—Silencio—lanzó el Señor Oscuro callando a Neville por momentos—Idiotas. Moriréis todos…
Susan alzó la mirada entre la multitud—¿Qué más da morir? No queda nada por lo que permanecer…al menos moriremos luchando—muchos compañeros dieron un grito de guerra preparándose para la batalla. Voldemort cerró el puño preparándose para hacer una gran matanza cuando de repente el cuerpo de Harry cayó al suelo. Todos observaron aquello incluido el mismo Señor Oscuro. Harry corrió saltando mientras esquivaba maldiciones explosivas. Se refugió junto a otros en el interior del Gran Comedor. McGonagall, Flitwick y Slughorn intentaban contener a Voldemort.
El Señor Tenebroso se dio la vuelta y comprobó que muchos de sus seguidores le abandonaban. Bellatrix se estaba encargando de matar a los que huían al grito de cobardes. Decidió terminar esto. Los pocos leales acudieron al castillo deseosos de matar. Nagini se fue deslizando para ir a por nuevas presas. Voldemort avanzó directamente a por Harry en medio de todos los duelos. Fue bloqueado por los profesores que obstaculizaron su avance.
La serpiente fue a por Neville que permanecía estático. Tuvo miedo por momentos pero la gigante pitón retrocedió cuando alguien la golpeó en la cabeza con una roca. Daphne correteó y le lanzó un maleficio pero la serpiente permaneció inmune. Siguió a la muchacha hasta acorralarla. La rubia lanzó una maldición asesina que no acertó a la sierpe. Para su suerte, un mandoble la liberó de su destino. Neville blandía la espada de Gryffindor. Se había liberado de los maleficios que lo retenían y empuñaba el arma victorioso.
—Como mierda…—cuestionó la rubia asombrada por eso—Esas maldiciones eran del mismísimo Voldemort.
Neville musitó mirando hacia los lados—Fue Harry…su sacrificio me protegió de las llamas…apenas sentí nada y por lo que veo Gin está peleando sin ningún daño a pesar del golpe—ambos pudieron enfocar como Hermione, Luna y Gin encaraban a Bella y Narcissa. Voldemort se acercaba al niño que vivió—Lo de la espada fue suerte…
Daphne observó que el cuerpo de la serpiente se desintegraba entre gritos—Atravesó la mandíbula del basilisco…esa espada tiene veneno de basilisco…—indicó con curiosidad—¿Me la dejas?
Neville perspicaz dijo—Puede que desaparezca…solo se aparece ante Gryffindors—la rubia le dio la razón e ignoró al chico mientras iba corriendo a ayudar a su amado. Nada más atravesar las puertas ayudó a Susan. Ambas asesinaron a Yaxley.
La pelea dentro se había vuelto brutal. Muchos habían caído muertos, especialmente alumnos de quinto y sexto. El resto peleaba con todo. Hagrid se había liberado y vapuleaba a los hombres lobo como si fuesen hormiguitas. Susan acertó con un maleficio perforante a Macnair. Iban derrotando a todo el que veían, hasta que Daphne fue atacada por un conjuro que la pegó contra la pared. Una masa espesa y negra comenzaba a fundirse con el muro imposibilitando que pudiese hacer nada.
Malfoy se acercaba dispuesto a matarla. La sometió a varios Crucio y antes de dar el golpe final, el chico fue sorprendido por una maldición que le arrebató la varita. Nadie sabía que había sucedido exactamente. La chica le pateó los genitales y luego el pobre fue atravesado por la hoja de Neville. El tímido chico se había convertido en un victorioso héroe. Atacaba a la gente con la espada que curiosamente resistía la magia.
—¿Me liberas? —aconsejó Daphne. Neville quiso romper esa masa con la espada pero estaba claro que no era su fuerte. La sutileza no era lo suyo. Dejó la espada clavada mientras corría a ayudar a Ron contra Dolohov. La pobre chica agarró la espada con una mano mientras intentaba ir partiendo aquella masa extraña que Malfoy había usado. No vio a Lucius Malfoy por lo que supuso que había huido corriendo, más inteligente que su mocoso al parecer.
Llegado el momento únicamente había dos duelos en marcha. Voldemort contra Harry y Bellatrix peleando contra las chicas. La bruja había derrotado a muchos ya pero no los mataba. Narcissa parecía deshabilitar a los duelistas evitando que su hermana diese un golpe letal. A pesar de haber dejado heridos, no había fallecidos.
—Pronto te reunirás con tu hermanito—dijo Bella riéndose mientras lanzaba una maldición a Gin que apenas consiguió detenerla—Sin el Felix no eres tan habilidosa… ¡verdad!
—Para ser una sangre sucia nada mal tetona…prometo que buscaré la forma de preñarte—dijo riéndose—Serás mi esclava para siempre…
A la pelea se unió Molly Weasley mucho más enfadada que nunca. Daphne liberada corrió todo lo que pudo para intentar unirse también. Bella al ver que todos los demás caían lanzó un maleficio de llamas azuladas que limitó el espacio de combate. Ahora solo tenían que empujar a alguien a las llamas y la mortífaga se cobraría su siguiente víctima.
—Pensé que usabas más la varita de abajo que la de arriba, Molly—advirtió la bruja—Para ser una vaca nada mal…
Daphne tragó saliva con furia—No digas esas cosas…perra—lanzó varios encantamientos. Bella consiguió desmayar a las tres chicas por lo que el duelo prácticamente se centró en acabar con Molly. Daphne apoyaba a la madura mientras intentaba evitar que Narcissa entrase al duelo.
Al otro lado del salón, los jefes de las casas habían sido derrotados por Voldemort. No se encontraban en situaciones de pelear y Harry tuvo que hacerle frente al Señor Oscuro. Nadie se atrevía a inmiscuirse en el duelo. La destreza del Señor Tenebroso esta haciendo que fuese difícil aguantar, sin embargo al no contar con más mortífagos, todos intentaban bombardearle con maleficios. Eso hacía las cosas más parejas.
Al otro lado, todo era más frenético. Molly intentaba evitar que los cuerpos de las chicas acabasen en esas llamas azules y estaba recibiendo muchas maldiciones que la estaban dejando al paso de la rendición. Daphne peleaba con Narcissa pero parecía ser más un duelo formal, no le enviaba maldiciones letales y no parecía querer enfrentarla.
—Bombarda—la maldición explosiva fue desviada al suelo y provocó que Daphne cayese indefensa unos momentos. Bella observó esto—Impedimenta—paralizó un momento a Molly y se centró en la bruja rubia. Observó a su hermana, le sonrió y dijo.
—Se acabó querida…Has sido un dolor durante demasiado tiempo…Te unirás a tu asquerosa madre…Avada…—antes de cargar la maldición letal que acabaría con la vida de Daphne. Bella recibió un maleficio congelador por parte de su hermana. Sus ojos se abrieron de asombro mientras miraba como la pequeña y fiel Narcissa apenas hacía nada para ayudarla.
Narcissa miró angustiada como su hermana comenzaba a petrificarse lentamente hasta convertirse en una estatua marmórea de ella. La tristeza la embargó cuando Molly Weasley viendo esto lanzó un maleficio que hizo añicos a su hermana. Tras esto, apuntó a la madre de Malfoy. Ambas se miraron por momentos, evaluando la situación.
—Huid…yo me encargó de las llamas—indicó Narcissa mientras sacaba su varita y creaba un pasaje entre aquel fuego azul que se había descontrolado tras el fallecimiento de Bellatrix. Molly traspasó el fuego junto a las chicas, observando a la mujer lentamente como si esperase un ataque por la espalda.
Daphne recogió su varita y vio que Harry se enfrentaba a Voldemort. Susan estaba apoyándolo pero claramente no podía hacer nada para ayudar. Miró a Narcissa que jadeaba por el esfuerzo de sostener ese pasillo abierto.
—Sal—imploró a la joven…—No podré mantenerlo mucho tiempo.
Daphne observó el resplandor azulado y preguntó curiosa—¿Qué conjuro es?
—Protego Diabólica…si lo dejó expandirse matará a todas las personas que no me sean fieles—Daphne entendió perfectamente que esa maldición podría acabar con todos los habitantes del castillo. Había que detenerlo. No había otra manera, miró a Harry que estaba entre la espada y la pared. Ellas no podían detenerlo pero igual Voldemort sí.
—Lánzalo contra él—advirtió Daphne ayudándola a recoger las llamas en un único proyectil. Les estaba drenando la magia pero al menos eso salvaría muchas más vidas. Narcissa hizo lo que pudo y todas las llamas fueron lanzadas en dirección al duelo de Harry. Voldemort fue quemado un poco y gritó de dolor mientras apagaba las llamas con lentitud. Harry pudo asestarle varios golpes en ese momento.
—Nos matará—dijo Narcissa viendo como el Señor Oscuro mandaba una maldición letal volando. Daphne rezó para que alguien pudiese hacer algo, no tenían fuerza para interponer algo entre el rayo y ellas. Una se iría para siempre a menos que…recordó la espada. Estaba cerca…Pegó un chillido advirtiendo a Ron y Neville.
—La espada chicos…—Ron agarró la espada y la interpuso con precisión para parar el rayo verde. Acabó siendo golpeado contra una columna. La sangre cubrió su rostro. Daphne caminó corriendo para ir a por Harry mientras Narcissa fue a por el chico pelirrojo y comenzó a curarle bajo la supervisión de Molly.
Mientras tanto el duelo central había dado un vuelco. Harry asestaba golpes gracias a la distracción de Voldemort. El dolor que experimentó cuando cayó Bellatrix hizo que Harry recapacitase sobre la capacidad del Señor Oscuro de sentir amor. El dolor de Voldemort por la pérdida de Nagini y de Bellatrix fueron terribles.
Comenzó a parar maldiciones usando cuerpos muertos que terminaban explotando y llenando el ambiente de un aire pútrido. Harry no era rival para él, pero al menos daba pelea. Sus amigos lo ayudaban cuando veían que se escapaba de sus manos.
—La varita nunca te obedecerá…—le indicó risueño Harry.
—Maté a Snape…
—Nunca fue de Snape…Draco desarmó a Dumbledore—le dijo riéndose—Y Draco ha muerto…su poder ha muerto con ella—su risa se volvió más grande mientras esquivaba un maleficio torturador del Señor Oscuro.
Voldemort observó su varita y se dio cuenta de que era falso—Mientes. El poder de la varita sigue tan fuerte como siempre…se está quebrando pero aun me da más poder…Avada Kedavra—esquivó la maldición verde e intentó recordar que era lo que había sucedido hace tiempo. Su desconcentración lo llevó a estar a punto de fallecer.
Una maldición asesina fue dirigida a él y no tuvo tiempo de esquivarla. Sabía que si moría aquí, Voldemort también sería destruido. Estaba solo y rodeado de magos capaces, la victoria sería suya. Cerró los ojos pero los gritos de horror de Susan y Daphne le hicieron abrir los ojos. La rubia intentó entrar en el área pero fue retenida por la pelirroja.
—Por favor, Harry no…No puedes morir…No—Susan angustiaba intentaba consolar a la pelirroja mientras el rayo verde se acercaba a Harry. Curiosamente la maldición falló su trayectoria provocando que Harry mirase sorprendido al Señor Oscuro. Nunca había fallado en puntería, era realmente hábil.
—Imposible—dijo Voldemort mientras volvía a intentarlo. La varita no respondía a sus llamados. Parecía evitar atacar a Harry.
Recordó las palabras de Dumbledore—Nunca desobedecerá a su dueño…las varitas son fieles—Draco había desarmado a Dumbledore, sí, pero otra persona también lo había hecho antes. En aquel lago repleto de inferi. Daphne había tenido que desarmarlo para evitar que el anciano hiciese una locura. La lealtad había fluctuado en ese momento. Quizás. No era necesario matar solo desarmar. Tal y como Dumbledore hizo o Grindelwand también…
—Daphne…—chilló con desesperación ante un Crucio que si dio en el blanco. Voldemort había entendido que la maldición letal no funcionaría y estaba sometiéndolo a terribles dolores. Quizás eso lo mataría.
La rubia no comprendía nada. Sollozaba al ver tanto dolor. Susan en cambio dijo—Desarmémoslo…Expelliarmus…—el conjuro de la pelirroja falló pero el de la rubia no hizo falta que diese en el blanco. La varita de Sauco se elevó y aterrizó en las manos entumecidas de Daphne.
Voldemort al verse sin varita caminó directamente a por Harry y comenzó a darle varios golpes brutales. La rubia estaba demasiado distraída como para acertar una maldición letal con dos sujetos tan cerca. Susan observaba eso con horror hasta que un resplandor verde iluminó la escena y el Señor Oscuro cayó muerto. Harry había conseguido matarlo. Miró su varita con algo de horror y observó el cuerpo fallecido de aquel intento de ser humano.
McGonagall lloró de alegría y desvaneció el cuerpo de ese monstruo. Los residentes festejaron la victoria. Harry acabó sentado en una mesa destartalada siendo curado por sus dos novias. Daphne estudiaba la varita con temor fijándose en como las grietas que Voldemort le había provocado estaban reparándose solas.
—¿Cómo pudo Dumbledore saber esto? —se dijo a sí misma mientras observaba la varita que se sentía casi tan familiar como la suya propia—No pudo saber lo que pasaría…
Harry alegó diciendo—Dumbledore pensó que Draco cambiaría de bando…no fue el caso. Ese idiota no tenía nada de bondad en su corazón—el director asumía siempre que las personas eran buenas, algo que no solía ser cierto.
—¿Por qué a mí y no a vosotros? —Daphne no comprendía porque el director le había hecho entrega de este poder con tanta facilidad. Ella era voluble y orgullosa, dos defectos que sin duda habían hecho estragos sangrientos en la historia de esa reliquia.
Susan se encogió de hombros y murmuró—Si no la quieres dejala en la tumba de nuevo…cuando mueras perderá su poder—era lo más lógico. La rubia estuvo tentada de estar de acuerdo pero comprobó que el ambiente seguía siendo desesperanzador. Hogwarts estaba destrozado. Los profesores desvanecían los cadáveres e intentaban arreglar todo lo que podían. El próximo curso tendría que empezar y el castillo debería estará bien.
Con fuerza de voluntad, miró a Susan y dijo—No. No será devuelta…Será utilizada para el bien mayor…
—Lo que Dumbledore hubiese querido—dijo Harry sonriendo—Arreglar el castillo sin duda es el bien mayor.
Todos festejaban en grupos mientras Narcissa Malfoy estaba sola y recluida. Únicamente intercambiaba comentarios con Horace quien la observaba algo extrañado. Molly llegó incluso a abrazar a Daphne por su intervención en la batalla. Todo estaba lleno de algarabía. Harry se acercó a la mujer y le dijo.
—Supongo que es duro perder a un hijo—suponía que la madura tendría mucho dolor por la pérdida de Draco. No era algo que cualquiera pudiese resistir. También había perdido a su hermana y su esposo probablemente sería encarcelado.
Narcissa le miró a los ojos y dijo—¿Tanto como perder a toda tu familia? —Harry no supo que contestar. Supuso que el dolor de un padre era mayor pero no lo sabía con certeza. Había visto a Amos y a Molly, en ambos casos estaban desconsolados—Tendría que agradecerte por última vez tu intervención…Gracias a ella sigo viva…y el mundo será un lugar mejor.
—Gracias por mentirle—dijo Harry. Si no lo hubiese hecho habría fallecido rápidamente. Su sacrificio había hecho posible que Neville y Ginny permaneciesen vivos después de todo.
La bruja sonrió fríamente y dijo—¿Mentir? —movió la cabeza negando—No mentí. Tú piedra me ayudo mucho a entender que no era una mentira…No mentí Harry Potter…acepté la realidad…acepté que no puede ir atrás en el tiempo, que no puedo jugar a ser dios ni con el amor ni con la muerte. Nunca comprendí que vio James en Lily, nunca hasta el momento en el que tú y Daphne pudisteis defenderos en Grimmauld Place. A pesar de todo lo que hizo, ibas a protegerla. Porque la amabas…
Asintió mientras le tendía la mano—La piedra debería regresar…es una herramienta de desesperación. No debería ser usada para sumir una vida en la depresión absoluta, en la añoranza eterna…sino para dar un último adiós—la mujer le tendió el guijarro.
—Espero que puedas usarla para que te de las gracias por última vez desde el más allá…—cerró los ojos con pesar—Iré a Azkaban…me merezco eso…hice cosas—tragó saliva—atenté y torturé…hice practicas prohibidas.
No supo que decir pero añadió—No irás a Azkaban…su esposo irá…todos los sobrevivientes del otro bando irán…menos lo que estuvieron bajo Imperius. Serás recluida en casa de tu hermana Andrómeda junto a tu nieto…intentaré que esa sea tu sentencia. Daphne no me perdonaría que tu destino fuese pudrirte entre rejas después de habernos ayudado. Bueno te dejó…—quiso unirse a sus novias y a los Weasley. Podía ver como Ron y Hermione se besaban. Molly parecía feliz de tener a todo el mundo junto.
Narcissa suspiró y dijo—¿Qué regalo le tengo que entregar a la pequeña Amelia? —su broma fue jocosa pero Harry no entendió bien el porque hasta que vio que Susan tenía su túnica algo más amplia a la altura del estómago. Susan era una muchacha con grandes pechos y un trasero bastante bueno pero no tenía tanto michelín. No era una supermodelo pero tampoco tenía esa grasa sobresaliendo. Además parecía ser algo duro.
Abrió los ojos con anticipación provocando la risa de Narcissa. La bruja mayor levantó la varita lanzando un conjuro a Susan. Los Weasley levantaron las varitas contra la madre de Malfoy pero está sonrió plenamente mirando a Molly. Ambas matriarcas se miraron y observaron como el vientre de Susie comenzaba a tomar un tono rosácea por breves minutos.
—Felicidades Susan…—la felicitación vino por partida triple. Todas las chicas y mujeres comenzaron a felicitarla mientras la chica atosigada se palpaba el estómago. No se había dado cuenta de ese bulto sobresaliendo.
Harry la abrazó románticamente mientras escuchaba como Daphne protestaba con McGonagall. La rubia proclamaba su derecho legítimo a ser directora de Hogwarts o profesora. Ambas estuvieron horas reconstruyendo el Gran Comedor pero pronto la profesora se dio cuenta que sería más eficiente que la rubia viniese todos los días a ayudar en el proceso. Esa varita era capaz hasta de conjurar paredes enteras.
Daphne se acercó a Harry y a Susan. Con algo de tentación puso su mano sobre el estómago de la pelirroja. —Increíble…siempre soy yo la última…—todos rieron mientras observaban a la rubia despotricar—Pelirroja, tetona y de ojos verdes…esa niña me quitará el protagonismo…
