¡Hola! Muchas gracias por los reviews que me habéis escrito. Este cap a lo mejor se queda corto, pero es que quiero que el siguiente sea intenso. ¡Espero que os guste mucho!


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FBI: Criminal Investigative Division

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Capítulo 31: "Apostando"

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El mes de marzo entró más rápido de lo esperado, sobre todo si se tiene en cuenta que Sakura había estado la última semana en el hospital. Su recuperación física había sido bastante ágil, pero si se hablaba de su estado mental, aún tenía un largo camino hasta volver a estar a su 100%.

Por suerte, en esa semana nunca había estado sola ni un segundo. Había recibido visitas diarias de su madre, sus compañeros y sus amigos, incluso Tenten había volado entre semana para estar escasas 12 horas con ella, aunque la persona que más tiempo estaba con ella era Sasuke, quien en ese momento estaba metiendo su ropa en la bolsa.

- Creo que está todo – dijo interrumpiendo aquel silencio mientras sus ojos se posaban en la chica de la que estaba enamorado. Sakura vestía un jersey blanco con rayas negras, un vaquero y una mirada algo perdida mientras observaba la ventana. Podía presentir su nerviosismo y no necesitaba mirarla a los ojos para saber exactamente lo que estaba pensando. – Sakura – llamó acercándose hasta ella y rodeando con cariño su cintura hasta atraerla a su cuerpo, sintiendo como ella poco a poco se relajaba. – Aún puedes quedarte un día más si lo necesitas.

- No – su tono fue suave. Se giró sin romper el abrazo y clavó sus ojos sobre los negros que tanto significaban para ella. – Necesito salir. Estoy cansada de ver estas cuatro paredes.

- De acuerdo – besó castamente sus labios y tras eso, se mantuvieron un par de segundos en silencio, disfrutando de la compañía del otro. - ¿Estás segura de que quieres ir a casa de Karin? Necesitas descansar y ya sabes cómo puede llegar a ser – comentó mientras pensaba en la energía que desprendían los Uzumaki y que no era, precisamente, calmante y tranquila.

- No es mi ideal de paz y tranquilidad, pero mi madre sería mucha peor opción – mostró una sonrisa.

- Ven conmigo.

Sakura abrió los ojos mientras buscaba en esos negros algo que indicara que aquellas palabras eran mentira, pero solo se topó con seguridad, confianza y un cariño abrumador que le provocó una sonrisa en el rostro.

- ¿Me estás pidiendo que me mude contigo?

- No sería la primera vez que lo hago, ¿no? – alzó una ceja a la vez que una pequeña sonrisa se dibujaba en su rostro. – No sólo estarías cuidada por un agente especial, si no por un fantástico dóberman que te echa mucho de menos – Sakura soltó una carcajada.

- Anubis es una buena razón para vivir contigo.

- No quiero meterte presión sobre ello. Haz lo que de verdad necesites – una de sus manos acarició su mejilla. – Me encantaría que vivieras conmigo, pero también quiero hacer las cosas bien esta vez.

- Creo que la idea de vivir juntos es lo que necesito ahora, Sasuke-kun.

- ¿Segura? – ella asintió mostrando una dulce sonrisa. Sasuke, por su parte, sonrió con la mirada antes de besar dulcemente sus labios. – Entonces, iremos a por tus cosas.

- Karin te va a matar, ¿lo sabes, no?

- Es un riesgo que estoy dispuesto a afrontar – cogió la bolsa con una mano mientras que con la otra entrelazó la mano de la joven. - ¿Llevas todo?

- Necesito hacer una cosa antes de irnos.

Sasuke no necesito ni una palabra más para saber a lo que se refería, así que simplemente asintió antes de salir de la habitación con camino a la sala donde su mutuo amigo y compañero aún no había percibido ningún cambio. Esa había sido otra de las costumbres de Sakura en su estancia en el hospital: visitar siempre que podía a Sai hasta que alguien le obligara a regresar a su habitación. Desgraciadamente, Sai seguía en aquel estado comatoso del cual los médicos no sabían exactamente cuando iba a salir.

No se extrañaron cuando al entrar vieron a Ino sentada en una silla leyendo un libro tranquilamente en el sillón, aunque si les sorprendió una figura masculina de ojos negros como la noche al pie de la cama, que rápidamente escaneó a los dos nuevos ocupantes.

- Ino-chan – saludó Sakura interrumpiendo la lectura.

- Saku, Sasuke – la rubia se levantó y abrazó a su amiga dulcemente. – Neji me ha dicho que hoy te daban el alta. ¿Cómo te encuentras?

- Mucho mejor – mostró una pequeña sonrisa antes de clavar sus ojos en el desconocido, gesto que no pasó desapercibido por la otra mujer.

- Sakura, este es Shin, el hermano de Sai – dijo sorprendiendo a los presentes. Sabían que su compañero tenía un medio hermano cuatro años más mayor, fruto de una relación de su padre con otra mujer, pero nunca le habían visto en fotos ni tampoco sabían qué relación tenían. – Shin, ellos son Haruno Sakura y Uchiha Sasuke, compañeros de Sai.

- Encantada de conocerte, Shin – la joven Haruno extendió su mano hacia el hombre en señal de saludo. – Siento que sea en estas circunstancias.

Shin tenía los mismos ojos que Sai, aunque su piel no era tan pálida y su cabello de color gris y carecía de aquella sonrisa dulce que su hermano siempre tenía. De hecho, su rostro era serio y miraba con recelo a los dos intrusos, en especial a Sakura.

- Ya sé quién eres – dijo en un tono brusco haciendo que la chica apartara su mano algo dolida. – Eres la razón por la que mi hermano pequeño está en coma.

- ¡Shin! – gritó alarmada la rubia con expresión entre horror y enojo.

- ¿Qué acabas de decir? – inquirió Sasuke poniéndose delante de su chica a modo de protección a la vez que intentaba intimar a ese personaje, quien parecía inmune a ese gesto.

- No sé como tienes la cara de presentarte aquí, sonriendo y alardeando que estás perfecta – sus ojos seguían clavados en los de la chica, ignorando completamente los avisos de su cuñada y de Sasuke. – Enhorabuena, encanto.

- Yo… no…

- Mi hermano aún no lo está gracias a ti.

- Será mejor que te calles ahora, Nakazawa.

- ¡Nakazawa Shin! – bramó Ino dando un golpe en el brazo al chico. - ¡Cállate ahora mismo!

- No cuando es la verdad – su mirada enfurecida se clavó en Ino antes de volver de nuevo a Sakura. – Ella ha sido el problema. ¡Ella!

- Lo siento… yo… - las lágrimas ya no se contenían en sus ojos y no era capaz de decir nada más racional porque en el fondo, en su interior, estaba de acuerdo con lo que Shin decía. Sabía que tenía la culpa y no podía pensar de otra manera.

- Ino, por favor, ¿puedes ir un momento con Sakura al baño? – pidió sin apartar su vista de aquellos ojos negros. Estaba enfadado, muy enfadado con aquel tipo, y no quería que su chica acabara peor mentalmente por culpa de aquel idiota.

Sin decir nada más, Ino se llevó a rastras a su amiga, la cual estaba al borde de un ataque de ansiedad, dejando a los dos hombres de frente a frente y, a decir verdad, aquella explosión era algo que necesitaba evitar.

- ¿Me vas a dar una paliza por decir la verdad, Uchiha Sasuke?

- No hay nada que me gustaría más en este momento, créeme – dio un par de pasos hasta estar a escaso medio metro del chico. – Pero por respeto a este hospital, a tu hermano, a Ino y a Sakura, vamos a evitar que te parta esa boca de engreído que tienes.

- No he dicho nada que no sea verdad, por muy novia tuya que sea.

- Escúchame, Nakawaza – bramó furioso agrando del brazo fuertemente al hombre, quien emitió un quejido de dolor bastante placentero para sus oídos. – No sabes una mierda de lo que estás hablando. No sabes el infierno que ha pasado Sakura ni el proceso por el que está pasando y no voy a dejar que un inútil que ha estado prácticamente inactivo en la vida del que llama hermano le joda más esta recuperación – vio como abría la boca. – No, cállate y escucha – apretó un poco más el agarre. – Tu hermano está en coma y no muerto porque mi chica le salvó y evitó que los auténticos culpables se lo cargaran. Aceptó un trato de locos, estuvo dispuesta a dar su vida con tal de que Sai no saliera herido, pero la valentía de tu hermano también salvó su vida e impidió que Sakura se sacrificara ante esos mal nacidos – sus palabras soltaban veneno y en ese momento, Shin sintió temor de aquel agente. - ¿Pero sabes quién no se pudo salvar? ¿Sabes quién de verdad se sacrificó en todo esto? – el hombre tragó duro. – Mi hijo. Mi descendiente y el de esa a la que echas la culpa fue asesinado porque uno de esos hijos de puta violó a mi chica – aquello hizo que Shin se volviera blanco, estático, lo que causó un cierto placer en el enojado agente. – Así que, hazme un favor, y la próxima vez que abras esa boca para insultar o recriminar a mi chica, párate a pensar que no eres el único en esta sala que está sufriendo.

- Lo siento…

- A mí me importa más bien una mierda tus disculpas – Sasuke soltó el agarre sin apartar su mirada enfadada. – Pero como vuelvas a insinuar que Sakura es culpable de esta desgracia, te aseguro que me pasaré por alto que seas el hermano de Sai e iré a por ti, ¿entendido? – el chico asintió rápidamente.

No había que ser un lince para saber que Shin tenía miedo del Uchiha, o eso pensó Ino cuando entró minutos más tarde de la mano de su amiga, quien estaba más calmada, pero con una actitud algo reservada. Ino intercambió una mirada con Sasuke y alzó una ceja cuestionado, pero el Uchiha sólo se encogió de hombros antes de acercarse a su chica con la mirada preocupada.

- Volveremos mañana – dijo Sasuke pasando sus hombros por el brazo.

- Esperad, por favor – pidió Shin con cara suplicante llamando la atención de la pareja, en especial de Sakura, quien estaba algo temerosa por las posibles palabras que salieran de la boca. – Podéis quedaros. No diré nada yo… - sus ojos se clavaron en la chica. – Lo siento. Lo siento mucho, Sakura – tragó duro antes de volver a hablar. – Es mi hermano y… yo… lo siento.

Fue en ese instante, cuando oyó las palabras de disculpa y vio aquellos ojos negros sinceros, en el que Sakura pudo ver en qué se parecían los dos hermanos.

- Lo entiendo. Yo estaría igual si un ser querido estuviera en esa situación – dijo en un tono dulce que sorprendió al mayor. – Siento mucho que Sai esté así, de verdad.

- Gracias – mostró una pequeña sonrisa antes de dirigirse a Ino. – Siento mi comportamiento, cuñada.

- No te preocupes. Ya se ocupará tu hermano de darte en esa cabeza que tienes cuando despierte – mostró su lengua a modo infantil, haciendo que Shin sonriera. – Saku, ¿quiere sentarte?

- En realidad, quiero ir a casa a descansar – miró algo apenada a los presentes antes de clavar su mirada en el moreno. - ¿Podemos? – él asintió. – Nos vemos mañana, Ino-chan.

- Hasta mañana, frente – dio un abrazo rápido a la chica. – Déjala descansar, Uchiha.

- Lo dices como si fuera mi problema que sea tan activa – dirigió una última mirada seria al chico antes de agarrar fuerte la mano de su novia.

- Un placer, Shin – Sakura sonrió sorprendiendo de nuevo al chico quien se despidió con una pequeña sonrisa y unas palabras.

Una vez salieron de la sala, Sakura miró interrogante al agente que iba de su mano y que mostraba una pequeña sonrisa de satisfacción. No necesitaba saber exactamente que palabras había dicho para hacer que Shin se retractara de las suyas porque lo que importaba es que había hecho algo para defenderla y eso, era más que suficiente.

- Gracias, Sasuke-kun.

- Lo que necesites – dijo apretando su agarre.

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Recoger sus cosas del piso de Karin había sido una tarea fácil en comparación con la discusión y el sermón que su amiga les había soltado cuando le informaron de su intención de vivir juntos.

- No te pienses que te voy a volver a abrir la puerta si el idiota este la vuelve a cagar – había dicho enfurecida antes de clavar su mirada en el chico. - ¡Y tú! ¡Cómo la cagues, ten por seguro que seré yo quien te de una patada en ese culo engreído, Uchiha!

Aunque después de esas palabras, les había abrazado muy contenta y les había felicitado por aquel paso, haciendo que Sasuke recalcara lo bipolar que su mejor amiga podía llegar a ser. Pero, a decir verdad y viendo como su mejor amigo agarraba a la que consideraba su mejor amiga, sabía que en el fondo no iba a haber una segunda vez y que Sakura se marchaba de su casa para siempre.

Cuando llegaron al apartamento, Sakura pensó que todo estaba igual que hacía un mes, a excepción de algún juguete que Itsuka había dejado tirado en el salón, incluso Anubis salió a recibirla muy contento.

- Yo también te he echado de menos – dijo la chica dejando que el perro lamiera su rostro.

- Dejaré tus cosas en la habitación – Sasuke se paró en seco tras decir esas palabras y se giró para mirar a la joven, quien tenía una ceja interrogante ante aquel gesto. – No hemos hablado de ello.

- ¿Qué?

- Ven – agarró la muñeca y la llevó hasta uno de los cómodos sofás donde hacía unas semanas habían mantenido la última conversación, aunque está vez era diferente porque ambos sabían que el corazón del otro les pertenecía. – Te he dicho que quiero hacer las cosas bien y por eso, es necesario que hablemos de lo que pasó la última vez que viviste aquí – Sakura se tensó al recordar aquel desagradable encuentro con al exprometida, aunque conocía más o menos gracias a Karin la verdad de aquella mujer. – Samui fue mi pareja durante dos años y me comprometí con ella el verano pasado, pero esa noche decidió engañarme y abandonarme por su ex. Me rompió el corazón y me hizo pensar que nunca iba a encontrar a alguien al que querer hasta que apareciste tú – su mano rozó su mejilla con dulzura. – Ella no significa nada para mí. – soltó un suspiro. – El día que me dejaste, intenté estar con ella por despecho, pero no pude – se mordió el labio inferior. – No pude porque nunca he querido a nadie como tú y fui un imbécil al dejarte marchar.

- Está bien, Sasuke-kun – dijo acariciando el rostro del chico. – No tenemos que pedirnos más disculpas porque ambos ya hemos pagado por nuestros errores – mostró una pequeña sonrisa. – Yo también intenté olvidarte al estar con Neji-kun, pero aquello sólo era un engaño para mi corazón y para el pobre Neji-kun – le dio un beso casto en la boca. – Yo te quiero a ti y sé que tú también lo haces.

- Mucho – aseguró haciendo que la chica soltara una risa antes de besar dulcemente su boca. – Entonces, ¿eso significa que estás saliendo conmigo?

- Eso parece – dijo con una sonrisa enigmática.

- ¿Y no tienes ningún inconveniente en que deje las cosas en nuestro dormitorio? – mostró una sonrisa pequeña.

- Es una idea maravillosa.

Se volvieron a besar de nuevo antes de que se levantaran para ordenar las pertenencias de Sakura en la que ahora sería su habitación. A decir verdad, no tardaron mucho y para cuando terminaron, Sasuke había pedido sushi a su restaurante favorito y ambos estaban en el sofá disfrutando de la cena con una serie de fondo.

- ¿Mañana tienes que trabajar? – preguntó aunque ya conocía la respuesta.

- Tenemos interrogatorio antes del juicio – dijo en un tono cauteloso fijando su vista en ella.

- ¿De quién?

- Sasori – contestó agarrando la mano de su novia.

- ¿No le habéis interrogado antes? – estaba confusa porque hacía una semana que había sido detenido y estaba segura de que Kisame y Kakuzu ya habían sido más que interrogados.

- No puede contestar preguntas si ha estado bajo tratamiento médico – se encogió de hombros como queriendo restarle importancia. – Al parecer, el muy patoso se resbaló en la celda y se dio en la cabeza con los barrotes. Repetidas veces.

Sakura levantó una ceja juzgando las palabras que su novio acababa de decir porque sabía perfectamente que aquello era una sarta de mentiras por muy inocente que quisiera aparentar.

- ¿Repetidas veces?

- Oh, sí. Se rompió la nariz y creo que se partió el labio y un diente – dijo con una mirada que no engañaba a nadie.

- Qué cosa más rara, ¿no? – Sakura entrecerró los ojos. - ¿Cómo se puede caer uno repetidas veces?

- Cosas de la física, supongo – se encogió de hombros de nuevo antes de mostrar una mirada divertida. Ambos sabían que él tenía algo que ver con esa supuesta caída, pero Sasuke no iba a decir nada y Sakura estaba bastante satisfecha con el resultado. – Tú mañana empiezas con el psicólogo, ¿no?

- Tiene que darme el alta antes de incorporarme al trabajo.

- Recuerda que no debes forzar tu mente. Nosotros te esperamos con los brazos abiertos cuando estés lista – apretó la mano de su novia. - ¿A qué hora tienes cita? ¿Quieres que vaya contigo?

- A las 10 y gracias, pero Karin ya se ha ofrecido a llevarme y esperarme.

- Así que esa Uzumaki sigue compitiendo por el primer puesto en tu corazón – comentó haciendo que Sakura soltara una risa. – Debes dejarle claro que ya estoy yo en él.

- Creo que seguirá intentándolo toda la vida.

- Pero a mi me quieres más, ¿verdad?

- Claro – aseguró dándole un beso suave que hizo que el Uchiha sonriera. – Mucho más. Pero no se lo digas.

- Será nuestro secreto, cariño.

El beso esta vez fue mucho más pasional que los anteriores y, por primera vez en mucho tiempo, Sakura se sintió bien, en paz, como si no hubiera ningún problema, como si no existiera ni Sasori, ni Akatsuki, ni nadie que pudiera robarles aquel momento.

- Venga, tienes que tomarte tus pastillas y a dormir.

- Creo que me daré una ducha antes – soltó un suspiro. – Necesito quitarme este olor de hospital.

- Pues dúchate, tomate las pastillas y ve a la cama – ordenó levantándose del sofá. – Yo recojo.

Una vez había terminado de ducharse y de asearse y cuando se había tomado sus pastillas acompañadas de un tranquilizante para poder dormir, salió del baño y se metió en la cama donde Sasuke le esperaba con una pequeña sonrisa. Y ahí, mientras era rodeada por los brazos del amor de su vida, supo que de verdad podía salir hacia adelante.

*././.*

Llegó a la oficina con bastante tiempo a pesar de que Kakashi le había dejado entrar más tarde de lo habitual por ocuparse de Sakura, pero una vez se había despertado y había observado como dormía su chica, sólo tenía un pensamiento de venganza y justicia que sabía que se podría calmar si interrogaba al despreciable de Sasori.

- ¡Teme! – Naruto saludó desde su mesa con aquella típica energía. - ¿Qué tal está Sakura-chan?

- Mejorando – respondió cogiendo el café que sobraba en la mesa. – Ha accedido a vivir conmigo.

- ¿Sí? – el rubio sonrió antes de darle un abrazo. – Esos son buenas noticas, 'ttebayoo, aunque seguro que mi hermana te ha maldecido un poco.

- Bastante – sus ojos se clavaron en la puerta del jefe. - ¿Kakashi?

- Ha ido a avisar de que trajeran a Sasori. Quiere empezar el interrogatorio cuanto antes.

- No me va a dejar entrar, ¿no?

- Ni de coña – bufó el rubio recogiendo un par de cosas de su escritorio. – No después de que le dieran esa paliza que ambos sabemos que ordenaste tú.

- Yo sigo creyendo eso que dijeron los policías de que se resbaló – se encogió de hombros.

- ¿Y también lo del fallo en las cámaras?

- Ya sabes cómo es la tecnología – dio un sorbo a su café. - ¿Quién hará el interrogatorio?

- Kakashi en persona acompañado de Shikamaru – mostró una sonrisa porque nadie escapaba el ingenio combinado de esos dos. - ¿Vamos a la sala? Seguro que están al llegar.

Tal y como había predicho Naruto, su jefe y su supervisor no tardaron en llegar a la sala de interrogatorios acompañados de dos policías y aquel criminal que tanto odio había causado a la unidad. Sasuke intento fallidamente contener la sonrisa de satisfacción al ver el rostro malherido de Sasori: tenía la nariz algo hinchada con un par de tiritas, el labio con una leve cicatriz en proceso de curar y uno de sus incisivos delanteros estaba partido.

- Tiene buen aspecto – dijo Naruto antes de soltar una risa. – Lástima que no se hubiera roto otro par de dientes en ese supuesto "accidente".

- Bien, Akasuna no Sasori – habló Kakashi en tono serio. – Aunque ya sabes perfectamente porque estás aquí, mi compañero SSA Nara va a leerte todos los cargos de los que se te acusa.

Shikamaru carraspeó y se acomodó en su silla antes de leer uno a uno todos los crímenes que había cometido.

- Se te acusa de pertenecer a una organización criminal llamada Akatsuki, de contrabando y posesión de drogas, del asesinato del agente de policía Haruno Kakashi, del secuestro de dos agentes especiales y de la violación de uno de ellos.

- No olvides añadir, SSA Nara, el hecho de que dicha agente especial fue violada estando embaraza y aquella agresión le provocó un aborto.

- ¿Qué? ¿Cómo? – Sasori había empalidecido, hasta el punto de que parecía que se iba a desmayar en cualquier momento. - ¿Sakura…qué?

- La SA Haruno estaba embarazada y la hemorragia que sufrió fruto de tu violación le provocó un aborto – dijo sin emoción su jefe viendo el rostro pálido del chico. - ¿Qué ocurre, Sasori? ¿Si hubieras sabido que estaba en estado no habrías hecho nada?

- ¿Estás seguro de que quieres oír esto, teme? – preguntó Naruto viendo como Kakashi no se cortaba ni un pelo. Estaba siendo real, crudo y severo.

- Sakura necesita justicia también, dobe – dijo en tono seguro.

- Yo no… no sabía que ella – su rostro se tornó doloroso, como si de verdad sintiera todo lo que estaba pasando. – ¿De cuánto estaba?

- Tranquilo, pelirrojito, no era tuyo – Kakashi le dio una palmada en el hombro antes de dirigir de nuevo una mirada a Shikamaru. – Sinceramente, tu defensa va a intentar rebajarte los años de cárcel, pero los cuarenta años no te los quita nadie o, si el juez está muy conmovido, la cadena perpetua.

- Claro que eso siempre se puede negociar si colaboras con nosotros – Shikamaru miró al chico. – Dinos todo lo que queremos saber y haremos que esa cadena perpetua no sea tan larga.

- Sólo hay una persona con la que hablaré.

- Estás demente si piensas que te dejaré acercarte a la SA Haruno, Sasori – dijo Kakashi en tono enfadado.

- No. Quiero hablar con Uchiha Sasuke.

Aquello sorprendió a todos los presentes, pero sobre todo a Sasuke quien no sabía si estaba preparado para tener a ese hombre a escasos metros y no partir su cara a puñetazos.

- Sé que está escuchando esta conversación – insistió el pelirrojo. – Así que quiero hablar con él a solas.

- Uchiha, a la sala ya – dijo en tono alto su jefe una vez había reflexionado. – Te doy cinco minutos.

Ni si quiera supo si fue Naruto el que le obligo a abandonar la sala o si se fue por sus propios medios, pero para cuando quiso percatarse, estaba de frente a la puerta de la sala de interrogatorios con una carpeta que Shikamaru había puesto en sus manos antes de despedirse.

- Ni se te ocurra atacarle – comentó Kakashi frunciendo el ceño. – Por muchas ganas que tengas.

- Lo intentaré, señor.

Aunque esta no era la primera vez que se veían cara a cara, era seguramente la primera ocasión en la que Sasuke tenía el control y el poder y tenía que aprovechar eso para clamar justicia.

- Ah, Uchiha Sasuke.

- Has solicitado hablar conmigo – dijo el moreno sentándose en la silla opuesta al criminal. – Bien, acabemos esto cuanto antes – abrió la carpeta y leyó las preguntas para sí mismo.

- Responderé a las preguntas si me respondes a las mías, Uchiha.

- Esto no es un juego, Akasuna – frunció el ceño. – Se te da una oportunidad para suavizar tu condena, así que sé listo y aprovéchala.

- No me importa la pena, sé lo que merezco – se encogió de hombros. – Pero a vosotros sí que os interesa mi información. Información que te daré si respondes a mis preguntas – mostró una pequeña sonrisa. - ¿Qué te parece, SA Uchiha? – sus ojos se mostraban desafiantes, pero Sasuke estaba más que acostumbrado a aceptar tratos.

- Sólo responderé a las preguntas que considere que son apropiadas. Si en alguna de ellas, mencionas algo que considere fuera de lugar, me abstendré a contestar – su mirada era puro fuego. - ¿Entendido?

- Le quitará emoción al juego, pero lo importante es jugar, ¿no? – Sasori sonrió de lado. – Ahora, ¿juegas o no, SA Uchiha?

- Juguemos, Akasuna.

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¿Y bien? ¡En el siguiente cap el duelo mental Sasuke vs Sasori! Espero vuestros reviews!

Un saludo,

SheNdy.