Habían pasado meses desde la batalla final. Todos festejaban ese día e incluso el nuevo Ministerio regido por Kingsley lo había proclamado como día festivo. El callejón había vuelto a la normalidad y el nuevo curso de Hogwarts pintaba bien.
McGonagall había ocupado el cargo de directora pero desempeñando también el puesto de profesora de Transformaciones y jefa de Gryffindor. Debido a que estaba explotada a veces necesitaba la ayuda de Hermione.
Ron y Neville habían entrado en la academia de aurores. El pelirrojo vivía en una pequeña casita cerca de sus padres. Ginny estaba de gira con un equipo de quidditch. Todos parecían felices aunque no tanto como Harry. Él había reconstruido la casa de los Black y ahora se encontraba restaurando también la casa destruida de sus padres.
Daphne junto a Narcissa se estaban dedicando a la decoración de interiores. Su novia había ayudado a restaurar Hogwarts y había desarrollado un gusto especial por la decoración. Mientras tanto, él se dedicaba a cuidar a Susan que ya estaba gruesa por su avanzado estado de embarazo.
La bruja descansaba en el sofá y se quejaba continuamente—Debería estar en el Ministerio o en algún lado…no aquí siendo atendida por ti—increpó la bruja pelirroja contra su esposo.
—¿Eso se lo puedes decir a Molly? Tenemos la cocina llena de bizcochos…la pobre Winky no puede con tantas cosas—Kreacher había fallecido hace unos meses pero todavía tenían a Winky para ayudar.
—Me da cosa—dijo la bruja con pesar. La madura pelirroja se estaba volcando con ella, a veces demasiado. Le daba cosa decirle que se mantuviese quieta. Ya tenía hasta jerséis elaborados con las iniciales suyas, de Daphne e incluso las de él bebe.
Harry comió un trozo de uno y dijo—¿Cuándo sales de cuentas? —estaba deseando ver a su bebe. Al primero.
Susan masculló—Tres semanas… ¿Cuánto va a tardar esto? Soy una bola…Me cuesta hasta tocarme…—dijo con pesar.
Bromeando dijo—Para chupar me sirves igualmente…—la risa de Harry provocaba que al mujer gritase de coraje. No podía defenderse de esos ataques. Desde que su barriga había crecido, se había convertido en la saca leches. Lo único que hacía en la cama era dar mamadas o cubanas. Harry apenas se la follaba y los polvos eran incomodos. Daphne se aprovechaba de eso intentando quedarse en cinta. Parecía envidiar a Susan en esos aspectos.
—Sabes que no es lo mismo—estaba claro que no era lo mismo. Harry se solidarizó con ella y le dijo—Intenta relajarte—la tumbó en el sofá y la desnudó de cintura para abajo. Se la metió lentamente provocándole gemidos placenteros. Harry se balanceaba intentando tocar fondo en ella, mientras la bruja se exprimía sus propias tetas.
—Prefería cuando lo hacías tú…
—Es difícil con tu barriga—no demasiado pero realmente dificultaba la fuerza de sus embestidas. —A ver si sale ya—dijo abatida Susan—Estoy deseando ver a Daphne así…Igual se cree una emperatriz y te pide cada capricho…—ambos rieron ya que seguramente sucedería eso.
—No nos podemos quejar…dos madres, dos sobrinos—haciendo referencia a Teddy y a la niña de Fleur que ya había nacido—tiene tíos de sobra…y podemos contar a Cissy como abuela…—eso hizo reír a Susan en su gemido orgásmico—La pequeña Amy tiene familia de sobra…
—Nunca dijimos de llamarla Amelia—dijo Susan tartamudeando—Tampoco dijimos nada sobre tu decisión de indultar a Narcissa…
—Permanecer encerrado entre cuatro paredes es lo mismo que una cárcel—Harry sospechaba que la diferencia entre el castigo de Narcissa y Azkaban, eran que por lo menos se respetaban sus condiciones vitales.
—No quiero que mi hija tenga los mismos comportamientos que su otra madre…—Susan aborrecía un poco el comportamiento ególatra de Daphne aunque también envidiaba su belleza. La rubia incluso tras un polvo brutal parecía deslumbrante y ahora se estaba comportando como una autentica ninfómana.
Harry suspiró tras el polvo rápido que habían echado—Ya lo hablamos con tu tía…ella estaría de acuerdo y sabes que Daphne se está esforzando mucho en curar a Astoria. La varita de sauco está ayudándola mucho—la pequeña Astoria tenía graves problemas físico y psicológicos pero con la ayuda de Daphne y de Narcissa parecía haberse recuperado un poco. La varita de Sauco la estaba ayudando bastante y poco a poco la maldición de sangre estaba siendo destruida.
Abrazándola, esperó a que llegado el momento su otra esposa llegase. Mientras tanto jugueteaba con la barriga de Susan pensando en como pronto tendrían que convivir con un niño pequeño.
….
Los meses pasaron y el mundo de Harry se vino patas abajo. Daphne seguía sin quedar en cinta pero su actitud de sacaleches al menos había cesado. La rubia se paseaba entre diferentes lugares y usaba la varita para ayudar a cualquiera que lo necesitase. Parecía que el tema de ser madre lo había superado y ahora se pasaba el día envidiando a Susan y cuidando a la pequeña Amy que recibía más atención de la rubia que de su madre.
—Haz que se callé—recriminó Susan con ojeras en mitad de la noche—No puedo dormir. Llevo meses sin dormir bien.
Daphne se levantó y socorrió a la pequeña niña. La rubia se estaba convirtiendo en una genial madre y Harry se lo hizo saber—Si hace esto siendo la hija de otra chica…que harás cuando sea la tuya…
Daphne murmuró—No dejarla cerca de vosotros…teneís el instinto maternal de Ron…Miraos—el desprecio era evidente—La madre dormida y el padre también…vaya ejemplo. ¡Qué pensaría Molly! —la mecía y le decía—Ves cariño…por eso los sangre pura somos superiores…has visto lo poco que te cuida papa…
—No le digas tonterías la niña—increpó Harry cansado de esos juegos psicológicos absurdos.
—¡Que haga lo que quiera! ¡Quiero dormir! —dijo Susan mientras se recostaba. Notó una mano pulsando su teta y una boca sobre su pezón. Gimió de la impresión pero comprobó que Daphne había decidido darle teta a la niña—Daphne…avisa antes…
—Tenía hambre—fue la justificación de la bruja—La leche de madre es buena para ella…no esos productos muggles. ¿Quieres que sea un squib?
Hastiada esperó hasta que su pequeña se sació y luego viendo como la rubia se esforzaba por ser buena madre, le dijo—Bien. Bien…Te dejaré mis horas también…a ver si quedas preñada y me dejas en paz…
La rubia gritó de felicidad ganándose insultos de ambos. Meciendo a Amy le iba diciendo—Pronto tendrás un hermanito…espero que sea hermanita…así podréis jugar con muñecas y podré vestiros adecuadamente y…
—¡Que te calles y la dejes en su cuna! —gritó Harry mientras Susan ría de alegría al ver tan contenta a la otra bruja—Follala…yo me encargó de mi hija…preñala ya por dios…—dijo mientras agarraba a su pequeña. La rubia se posicionó para un misionero y Harry dijo—Prefiero que me montes…
—NO. Así sale niña—dijo ella confianza—Piensa en el bebe—mientras recibía las embestidas furiosas de Harry.
