- Naraku - pronunció la mujer, al encontrarse con el hanyo, parado en el medio de la aldea, mirando al cielo
- Oh, buenas noches, señorita Kaede - le sonrió - ¿Usted tampoco puede dormir?
- No - respondió con sinceridad - El ambiente... se siente algo inquieto esta noche
- Así es - devolvió la mirada al cielo - Debí imaginarme que, como hija del señor Mao, usted también percibiría esta gran energía que emana del Oeste
- ¿Tiene idea de que se trata?
- No estoy seguro, pero... a juzgar por su intensidad, pienso que proviene del castillo de los Taisho
Además, el olor de Gekko y Kiyomeru se perciben en el aire
Pensó, frunciendo el entrecejo
Mientras tanto, del otro lado de la provincia, en el palacio de Yashin, sus hijos, Kirinmaru y Zero, se encontraban en el balcón, observando en la dirección en la que se estaba desarrollando la batalla
- ¿Lo presientes? - preguntó ella, entrecerrando sus ojos
- Si - sonrió cínicamente - Son ellos
- ¡Lanzas de diamantes! - agitó a Sakura, logrando desgarrar las mangas del kimono de la mujer
- ¡Maldita seas! - gritó, mirando abajo, encontrándose con aquella jovencita - Pagarás - gruñó, sonriéndole a la morena
Se lanzó directo a Tsukiyomi, con la intención de arrebatarle su poder espiritual
- ¡Tsukiyomi! - gritó Kiyomeru, tratando de alcanzarla
La mujer comenzó a correr, sin tener clara una dirección, sin embargo, la youkai era mucho más rápida. Se adentró al bosque, con la esperanza de perderla entre los árboles, pero, al parecer, no lo conseguiría
- Muere - empuñó sus garras
- ¡No te atrevas!
Un rápido movimiento, atravesándose, fue lo único que logró percibir con sus orbes verdosos, sin embargo, al detenerse, se encontró con Inu No Taisho ayudando a la joven a ponerse de pie
- Qué romántico - sonrió - ¿No deberías estar ayudando a tu padre?
Estiró su brazo, dejando ver el hilo rojo del destino, el cual lanzó hacia el demonio
- ¡Yo soy tu oponente, cobarde!
La hoja de Sakura se interpuso entre ellos, mientras la mujer se ponía entre ella y el peliplata
- Taisho - los miró por sobre su hombro - Llévate a Tsukiyomi lejos de aquí
- De acuerdo - tomó la mano de la joven
- Debo admitir, que me quedé con ganas de asesinar a su hija, ese día
- Aún puedes hacerlo - la miró - Sólo... debemos apoderarnos de las espadas y encerrar las almas de esos idiotas
- ¿Y que te hace pensar que lo lograremos? Una parte de su energía aún controla sus armas
- Simple... sólo hay que encontrar su punto débil
- ¿Te refieres a...?
- Exacto - sonrió, maliciosamente, mientras devolvía su mirada al amanecer
- Comprendo - sonrió - Y... ¿cuándo planeas comenzar?
- Pronto, Zero... pronto
Almas en guerra
- ¡¿A que demonios has venido, Kiyomeru!? - gritó, poniéndose de pie
- ¡Vine a impedir que desates una tragedia! - se lanzó sobre su hermano, provocando que sus espadas chocaran, emanando una poderosa onda de energía demoníaca, la cual atravesó los pechos de todos los presentes
- ¡La única que desatará una tragedia... SERAS TÚ! - le lanzó un golpe, el cual ella esquivó - ¡Matarás a esa joven antes de que termine la batalla!
Lanzaban golpes que, fácilmente, la otra lograba esquivar, sin embargo, era claro que ninguna poseía intenciones de lastimarse severamente
- ¡Kagome! - el grito del hanyo se elevó en la noche, al mismo tiempo en que se detenía en la puerta del castillo, observando como Tsuki y Sakura se entrelazaban en una danza de guerra - ¡¿Qué demonios están haciendo?! - corrió al lado de su padre y su hermano, quienes observaban la escena - ¡¿Por qué no las detienen?!
- Kiyomeru... está tratando de detener a Gekko - respondió su padre , con seriedad
- ¡Puede matar a Kagome! - intentó acercarse, sin embargo, el youkai lo detuvo - ¡Suéltame!
- Si interfieres, puedes provocar una tragedia mayor
- Tragedia sería que ella perdiera la vida - se soltó
En ese momento, la espada que sostenía, comenzó a palpitar
Tessaiga... ¿Qué planeas?
Sesshomaru, quién hasta ese momento se mantenía callado, logró divisar como la Tenseiga que había lanzado, se retorcía en el suelo
Va a atacar
Pensó, al mismo tiempo en que se elevaba, volando en su dirección, bajo la atenta mirada de los hombres. La espada hizo lo propio, volando en dirección de las mujeres, quienes aún seguían chocando armas una y otra vez, mientras se gruñían mutuamente
- ¡Estas espadas se hicieron para pelear juntas! - gritó Kagome, con la voz de Kiyomeru
- ¡No seas hipócrita! - gruñó Rin, empujándola - ¡No te importa sacrificar a esa niña!
- ¡Cállate! - agitó su arma, cortando la pierna de la mujer - ¡Deja de ser tan idiota de una vez!
- ¡Imbécil! - rio - ¡Yo no siento dolor! - atravesó la pierna de Kagome, provocando que se alejara de golpe - Te ayudaré a manchar tu alma, querida hermana, ¡matando a esta niña!
- ¡Kagome! - Inuyasha intentó acercarse, sin embargo, su padre volvió a detenerlo - ¡Déjame ir!
- Espera - pronunció con seguridad - Escucha la señal
No llegaré
Pensó Sesshomaru, al notar que su velocidad era menor a la del arma. En ese momento, un intenso brillo morado atravesó el campo, golpeando a Tenseiga, lanzándola nuevamente al suelo
Kikyo
Se detuvo, dirigiendo sus orbes dorados a la sacerdotisa, la cual se encontraba en la segunda planta, con su arco empuñado, mientras su madre, estaba parada a su lado
- Irasue - murmuró Taisho
Colmillo de acero comenzó a palpitar nuevamente, al mismo tiempo en que una voz pasaba por la mente del peliplata
Ahora, Inuyasha
Como guiado por algo que no lograba ver, colocó sus ojos sobre las mujeres, más precisamente en sus armas, en el mismo instante en que Tessaiga comenzaba a brillar
Quítale... las espadas
- Está bien - murmuró, corriendo en dirección de ellas
- Inuyasha - susurró su padre, comprendiendo que estaba obedeciendo una orden
Kagome y Rin continuaban lanzando golpes, algunos rozaban su piel expuesta, en diferentes zonas de sus cuerpos y otros chocaban entre si, emanando una gran onda de energía
Ahora
- De acuerdo
Se elevó, observando su espada, la cual intensificó su brillo, provocando que ambas mujeres lo miraran al al mismo tiempo
- Inu No Goku - murmuró Kiyomeru
El rostro de Kagome se contrajo en una expresión de tristeza y nostalgia, observándo fijamente a Tessaiga, mientras que Rin abrió sus ojos rojos ampliamente. Segundos después, Inuyasha lanzó a colmillo de acero, el cuál impactó en ambas espadas, las cuales aterrizaron en el césped, cerca de Tenseiga
Los ojos de las dos regresaron a la normalidad, mientras los orbes castaños de la youkai, se encontraron con los dorados del hanyo, durante unos milisegundos
- Inu...Inuyasha - murmuró, cayendo al vacío
- ¡Kagome!
Él aterrizó antes que ella y corrió, sosteniéndola en brazos, mientras ella se desvanecía nuevamente
- Kagome - murmuró, mientras sus manos se manchaban de la sangre que emanaban sus heridas, las cuales se abrieron nuevamente
- Llévala con Kikyo
- ¿Sesshomaru? - volteó, encontrándose con su hermano, quien sostenía a Rin, totalmente inconsciente
- Apresúrate, o se desangrará
Asintió, adentrándose en el castillo, mientras el youkai observaba a la castaña, dormida en sus brazos
Está herida
- Las cuatro espadas han vuelto a reunirse
Posó sus ojos sobre su padre, quien se encontraba mirando las cuatro armas, esparcidas en el jardín
- Tienes que ayuda a esa niña - sus miradas se cruzaron - Esto es sólo el comienzo
