Capítulo sin beteo.
Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.
Capítulo 30
Bella
Dos meses después…
― ¿Has seguido teniendo recuerdos?
Continué arrastrando la punta de mis dedos por cada botón de la blusa de seda que vestía.
― Sí, son tipo flashes que me abruman. También he notado que he empezado a olvidar momentos que viví cuando estuve con la comunidad, ¿es normal?
― Cuando son situaciones traumáticas es muy normal ―me explicó el terapeuta―. Tu mente se está protegiendo y conforme avance el tiempo, habrás olvidado muchas cosas que te provocaron angustia.
― Me has dicho que debo trabajar con lo que mi mente me trae, sin sobresaltarme. Ni tratar de hacer esfuerzos que me estresen, solo que últimamente he estado pensando en la idea de ser productiva e intentar trabajar… Tal vez, si vuelvo a lo que me apasionaba de mi trabajo me sea de ayuda.
― ¿Es lo que deseas?
― Necesito salir de casa. Mis hijos ahora están en la escuela y me quedo sola lanmayor parte del día, mi madre me hace compañía ―encogí mis hombros― creo que necesito hacer algo productivo.
― ¿Lo has hablado con el Dr Gerandy?
― No.
― Considero que antes de tomar una decisión debes hablar con él, es tu neurólogo y doctor de cabecera, no podemos omitir su punto de vista.
― Supongo que sí ―musité a la vez que mordí mi labio inferior.
― ¿Quieres hablar de la prueba de embarazo? No me has contado cómo te sientes al respecto.
Dejé escapar el aliento mientras movía nuevamente mis pies, uno encima del otro.
― Salió negativa.
― ¿Es por ello que estás tan inquieta? ―me persuadió―. ¿Hubieses preferido estar embarazada?
Negué con la cabeza. No podía dejar de mover mis dedos en cada botón.
― Edward estaba contento mientras creía que lo estaba… nosotros lo hablamos y concluimos que no es el momento. Tengo pendiente una cita con mi ginecóloga para elegir un anticonceptivo.
― ¿Edward y tú han tenido cambios?
Suspiré hondo.
― Él sigue esforzándose en traer recuerdos hermosos a mí ―sonreí―. Solo que… ―mis hombros se hundieron― no le comenté que yo también quería estar embarazada, no quise decirle que me causaba ilusión estarlo y que deseaba que viviera conmigo la espera de un nuevo hijo. Tuve que aceptar que aún no es el momento y eso me tiene inquieta porque nunca le había ocultado nada, sin embargo, soy honesta y sé que no es tiempo para otro hijo, quizá nunca más lo sea después de seguir tomando tanto medicamento.
― ¿Por qué crees que no fuiste honesta? ¿Han hablado del número de hijos que quieren tener?
Asentí.
― Antes de que ocurriera el accidente, pensábamos en tener tres hijos. Ahora los tenemos, pero sé que a ambos nos hacía ilusión la llegada de otro bebé.
― ¿Qué te impide hablar con él? Es un tema normal en un matrimonio.
― Es porque no estamos siendo una pareja normal. Edward sigue ocupando el sofá.
― Me has dicho que hace de todo por ustedes, salen a comer, al cine y al parque. Son una familia normal. ¿Cómo le llamarías tú?
― Disfuncional. A veces pienso que en eso nos convertimos.
― Están pasando por un proceso, como cualquier matrimonio. Me has dicho que Edward también inició terapia, ambos están buscando una solución para reconstruir lo que tenían.
No podía desacreditar lo que decía. Edward y yo seguíamos intentando llegar hacia un punto clave. A un puerto seguro donde no se tuviera la sensación de hundimiento, un lugar que nos brindara tranquilidad a los dos.
Con mayor razón ahora nos debíamos esa conversación sobre nosotros cuando Ángela se mantenía lejos de Edward y sin noticias de qué fue de ella y el camino que eligió.
Tal vez en el fondo era un ser egoísta que prefirió no hacer nada antes que ayudarla, pero tampoco sería hipócrita y diría que era la madre Teresa, no, simplemente no sentía empatía por ella y eso no me convertía en una mala persona.
Bien dicen que cada persona gana lo que corresponde. Posiblemente ella pecó de inocente, no sabía, pero no le quitaba parte de su culpa.
― Sé que debemos hablarlo ―medité en voz baja.
― La próxima sesión hablaremos sobre eso.
Así como estaba tumbada sobre el suave diván que había en la pequeña habitación, seguí jugando con los botones de mi blusa.
Me sentía intranquila y con un hueco en el estómago.
.
Había vuelto a conducir.
Llevaba semanas practicando por las calles del vecindario. Y hoy había sido el primer día que salía sola, con mis nervios a raya logré conducir del consultorio de mi psicólogo a casa.
Apenas estacione y caminé a donde me esperaba Nahuel a medio patio.
― Oye, ¿qué has hecho?
Nahuel había estado huyendo de mí con el pretexto de que estaba concentrado en las enseñanzas de mi padre. Charlie le puso al día con la tecnología y las herramientas más útiles de casa.
― Fui a buscarte a tu casa ―me dijo―, es tiempo de despedirme.
Sentí una punzada en el pecho. Era tiempo de que él volviera con los suyos, tres meses lejos de su gente para Nahuel era una vida entera.
Fruncí los labios y el rio.
― Echaré de menos esa muecas graciosas ―añadió, envolviéndome en sus brazos, sentí claramente un suave beso en mi cabello y el nudo en la garganta creció. Las despedidas eran tristes―. Tal vez no hubiera querido que sucediera de la misma forma, pero fue hermoso coincidir en esta vida ―prosiguió―. Me da gusto verte feliz,
Mis brazos rodeando su cintura.
― Gracias por todo. ―Eleve mi vista y miré sus ojos tan negros como la oscura noche de los días en la selva―. Nunca olvidaré todo lo que hiciste por mí, porque sabes que si no hubieras aparecido yo hoy… ―mordiquee mi labio―. Fuiste como un ángel en mi vida.
Nahuel asintió mostrando una débil sonrisa en sus labios.
― Prométeme que serás feliz ¿sí? Te aferraras a tu felicidad sin importar si es con Edward o no.
Llevé un mano a mi pecho. Era una promesa con el corazón.
― Me despedí de tus hijos y tu marido ―articuló más para él que para mí.
En la ventana apreciaba la silueta de Edward detrás de la cortina. Llevaba espiando el mismo tiempo que yo tenía hablando con Nahuel.
― Ojalá Huiden use la ropa que le envié ―le recordé―. Dile a tu padre que me mantenga es sus recuerdos.
― Ellos te tendrán siempre presente ―confesó, volviéndome a abrazarte con fuerza―. Debo irme, tus padres me llevarán al aeropuerto y ellos están listos.
Volteé hacia la entrada de coches. Papá y mamá esperaban por él en su auto, en cuanto cruzamos miradas agitaron sus manos hacia mí, se veían contentos.
― Espero no me olvides ―le dije― eres el hermano que nunca tuve y siempre desee con el corazón.
Esbozó una sonrisa forzada, llevando las manos a los bolsillos de su pantalón.
Papá tocó el claxón. Sonreí a él y sacudí la cabeza, seguía siendo un hombre de poca paciencia.
― No prometo volver a aparecer en tu vida ―admitió con pesar―. Pero estaré feliz porque pudiste volver con tu verdadero amor y es lo único que importa. Ahora te toca ser feliz.
― Busca tu felicidad, Nahuel y aférrate a lo bonito de la vida.
Asintió.
― No me olvides ―me pidió―, que yo estaré mirando el cielo oscuro cada noche, como cuando estábamos en casa.
Corrió hacia el coche y se detuvo antes de abrir la puerta, me miró una vez más, en su semblante podía apreciar que necesitaba decirme algo, pero no se animó y sacudió la cabeza en derrota.
»¡Wanda! ―Gritó―, serás siempre el más bonito recuerdo que pude vivir.
― Te recordaré con cariño ―prometí.
Tragando mis ganas de llorar. Exhalé suavemente cuando subió al auto junto a mis padres y salieron lejos de mi vista.
Caminé a casa.
― Hola ―saludé.
Edward y las ardillas estaban en la cocina mientras que Aline estaba aferrada a los hombros de su padre, conocía la razón de su tristeza. Las despedidas siempre dolían.
― Mami, Nahuel ―Aline articuló con un ligero sollozo, escondiéndose en el cuello de Edward.
Sujeté su mano y acaricié su pequeño dorso. Aline no buscó mi rostro, puesto que estaba aferrada de Edward.
― Mami ¿cómo te fue? ―Amy preguntó siempre siendomtan amable.
Sam tenía sus brazos rodeando mi cintura y dejaba cortos besos en mi mejilla. Llevé un brazo a sus hombros, era mi pequeño hombrecito.
― Bien ―respondí― cada vez las sesiones se hacen más cortas.
― Ayúdame a poner la mesa ―anunció Sam―. Vamos, Aline, ayúdame ―la cargó en brazos queriéndola llevar con él, pero Aline se resistió.
Sam resopló y Amy se unió en su ayuda cuando vio que su hermana menor no accedía a dejar a Edward.
― Espero que no tenga que consolar a las dos por la partida de él ―Edward comentó sin dejar de mirarme.
Probé un palillo de zanahoria y negué.
― No. Al menos no conmigo, pero sí con tu hija.
Él resopló. Aún así no dejó de arrullar el cuerpo de Aline, formando su menuda espalda.
― Por un momento creí que te pondrías a llorar desconsoladamente ―añadió, haciendo una mueca―. Creo que con Aline es suficiente ¿no?
― Nahuel se portó como un caballero, Edward. Nunca cruzó los límites y se agradece, no tienes porque sentir celos por él.
Aline levantó el rostro de donde estaba escondido y miró hacia el comedor. Vio que sus hermanos reían y quiso unirse a ellos protestando con estar en sus pies. Salió corriendo.
Edward aprovechó que nos quedamos solos y sin dudar dio varios pasos hacia mí, enjaulando mi cuerpo con sus brazos.
― ¿De verdad no te importa que se haya ido? ―acercó su rostro al mío.
Negué.
― Me duele porque encontré un hermano de corazón y sé que no volveré a verlo ―confesé―. No pienses que me duele por otro motivo porque no es así.
― Me gusta saberlo ―susurró, su aliento mezclándose con el mío.
Sus orbes esmeralda estaban fijos en mí.
La sensación de miles de mariposas revoloteando en mi estómago se había activado. Mi corazón empezó a latir con rapidez y la emoción anticpada por su acercamiento erizó mi piel.
― He decidido dónde debes dormir ―dije sonriendo.
― ¿En dónde? ―Su cuerpo estaba presionando el mío.
Quise pronunciar que era nuestra habitación, solo que decidí sujetar su rostro con mis manos y atraerlo a mí, besando sus labios.
Mostrándole a dónde pertenecía.
Bueno, ojalá el capítulo les haya gustado. Bella acepta que no es tan noble para hacer como que nada pasó y ayudar a Ángela y creo es respetable. ¿Y como ven a nuestra pareja? Edward y Bella empiezan esa etapa romántica y familiar que necesitan. ¿Será que ya nadie arruinará su felicidad?
En el grupo estaré anunciado noticias, siganme por quieren saber que viene.
Infinitas gracias por sus comentarios, les dejo abrazos a cada una. Gracias porque a pesar de todo lo mal que esta Fanfiction ustedes no me dejan solita: Daniela Masen, Adriana Molina, Verónica, miop, Pepita GY, Diannita Robles, patito feo, Valeria Sinai Cullen, ALBANIDIA, Antonella Masen, cocoa blizzard, Carmen, Emma, Deniz, mrs puff, Adyel, Ary Cullen 85, Mabelli Masen Grey, Torrespera172, Flor McCarty-Cullen, Lili Cullen-Swan, Patty, marisolpattinson, Rosemarie28, Cassandra Cantu, Santa, nataliastewart, Kasslpz, jupy, Wendy Andino, Car Cullen Stewart Pattinson, Smedina, Cay, Marbelli, Elizabeth Marie Cullen, Maribel 1925, Estefania Rivera, Maryluna, solecitopucheta, sandy56, Noriitha, Lore562, saraipineda44, y comentarios Guest
Gracias totales por leer 🌼
