Advertencia: Capítulo con contenido más 18


- ¿Una sacerdotisa? - abrió sus ojos como platos - ¿Qué es eso?

- Es una persona con poderes espirituales - explico la miko - Dedican su vida a ayudar a los demás... preparando remedios, curando sus heridas y exterminando demonios

- ¡¿Exterminando demonios?!

- Así es... demonios malignos, cómo el que te trajo hasta aquí

- Pero... ¿no se supone que todos los demonios son así?

- No en realidad... no todos los demonios poseen maldad... muchos de ellos poseen buenos sentimientos

- ¿De verdad? - la miraba incrédula

La sacerdotisa se puso de pie, al mismo tiempo en que tomaba una especie de bata

- Regreso en un momento... puedes quedarte aquí, mi hermana Kaede no debe tardar en llegar

- Pe... pero... ¿ A dónde vas?

- Sólo voy a darme un baño

¿Un baño? ¡Es verdad! no he visto nada que se parezca a un baño desede que llegué... ¡No puede ser!

La joven desapareció detrás de la puerta, dejando a la estudiante sola y con mil preguntas

- Ni loca me quedo a esperarla aquí - se puso de pie - Sin embargo... seria muy raro si la acompaño a bañarse...

Mientras tanto, Inuyasha se encontraba sobre una de las ramas, de uno de los árboles que rodeaban la cascasa

- ¿Qué demonios fue esa sensación? - observaba su entrepierna - Jamás había sentido algo similar, ni siquiera con Kikyou...

Aún siento el peso de su cuerpo sobre mi

Dirigió su vista a la cascada y se percató de la presencia de la joven

- Kikyou - murmuró, sentándose derecho, para obtener una mejor vista

No era la primera vez que él la observaba al darse un baño, tampoco era un secreto para ella, quién más de una vez se había percatado de su mirar, sin embargo, lejos de molestarla, la halagaba, haciéndole pensar en que, quizás, él sentía algún tipo de deseo y curiosidad por su cuerpo

- Sé que estas ahí, Inuyasha - susurró pícaramente - Pero, lamento decirte que hoy tampoco será tu día de suerte - comenzó a lanzarse agua con la cubeta

El peliplata observaba detenidamente como aquella tela comenzaba a pegarse al cuerpo de la morena, provocando que aquellas partes que jamás había visto descubiertas, comenzaran a notarse poco a poco

- ¡Realmente eres un pervertido! - gritó

- ¡Humg! - se asustó, cayendo a los pies de la estudiante - ¡Oid! ¡¿Qué haces aquí?!

- ¡¿Realmente crees que es correcto espiar a alguien mientras toma un baño?!

- ¡Agh! Si la veo o no, no es tu problema - volteó - Además, ella sabe que estoy aquí, no es tan tonta como tú

- ¡Oye! Si vuelves a decir eso, voy a...

- ¿Qué? - giró, quedando a centímetros de ella - ¿Qué harás?

- Bu... bueno... yo - frunció el ceño - ¡No te me acerques! - comenzó a correr a la aldea

- ¡Oye! ¡¿Qué te pasa?! - comenzó a correr tras ella


La sacerdotisa se quitó la bata, quedando completamente desnuda

- Estaba tan ocupado discutiendo con esa joven, que ni siquiera se percató de tu presencia

El demonio emergió de los árboles, quedando al pie de la cascada

- ¿Quién es esa mujer? - preguntó sin modificar su expresión

- ¿A ti también te interesa? - volteó, mirándolo fijamente - Pensé que odiabas a los humanos

- No dije que me importara

- Tus ojos dicen otra cosa, Sesshomaru - sonrió

Los orbes dorados del youkai recorrieron toda la anatomía de la miko

- Es parecida a ti

- Lo sé... sin embargo... no es como yo

- Inuyasha no te merece

- Eso es lo que tú piensas - volteó, caminando hacia la caída de agua - Acaso... ¿tú me mereces?

- Jamás perdería mi tiempo con una insignificante humana

- Entonces... ¿Por qué vienes a espiarme cada vez que vengo aquí? - comenzó a limpiar su cuerpo. El demonio no respondió - ¿De verdad creíste que no me había dado cuenta?

- Hm - cerró sus ojos - Disfruta tus días con Inuyasha - volteó - Porque cuando encuentre la tumba de mi padre... lo mataré

- Sesshomaru

Volteó sólo para verla con su arco y flechas en mano, sin ninguna prenda encima

- No te atrevas a tocar a Inuyasha... o acabaré contigo, con una sola flecha

- ¿Realmente crees que serás capaz de matarme, Kikyou?

Comenzó a caminar en dirección al bosque

No me pongas a prueba

Pensó, dejando sus armas y regresando al agua, para terminar lo que había comenzado

¿Por qué siempre tenemos que venir aquí? Oid siempre que mi amo bonito percibe el olor de esa mujer, sale corriendo... ¿Qué será lo que llama tanto su atención?

- Jaken - pronunció, provocando que el pequeño demonio se asustara - Vámonos

- Ayayay de acuerdo amo Sesshomaru - comenzó a seguirlo


La joven corrió en dirección a la aldea, sin embargo, su camino fue atravesado por el híbrido, quién aterrizó justo frente a ella

- Oye tonta ¿De qué te escapas? ¿Temes que haga algo contigo?

- ¿He? - miró al lado del brazo de él - ¿Qué es eso?

- ¿Qué cosa? - volteó - Yo no veo nada

¿Un cabello?

Lo tomó, poniéndolo frente a los ojos del hanyo

- ¿De verdad no puedes verlo?

- ¿De que hablas? - se acercó, sin percibirlo con sus ojos - ¿Hugh? Ese olor

Volteó y se encontró con la mujer, parada sobre el pozo

- Vaya Kikyou - sonrió - ¿Realmente crees que cambiando tu apariencia vas a engañarnos?

- ¿Qué? - miró a su alrededor - ¡Estamos rodeados de cabellos!

- Ja, Yura... tus cabellos no hacen ningún daño sobre mi

- Quizás no... pero sobre ella si

Movió sus manos, enredando a la joven con aquellos hilos, al mismo tiempo en que comenzaban a cortar su cuerpo

- ¡Kagome! - saltó, cortándolos, mientras ella caía de rodillas - ¿Estas bien? - se arrodilló a su lado, observando hilos de sangre que caían de los costados de su cuerpo

- ¿Kagome? - se sorprendió - Ósea... ¿Qué ella no es Kikyou?

- ¡Eso no te interesa! ¡Garras de acero! - saltó, intentando atacarla, sin embargo, ella lo esquivó

- Qué hanyo tan impertinente - se burló - Déjame ver como esquivas mis ataques, si ni siquiera puedes verlos

Lanzó un golpe, cortando una de sus mejillas, al mismo tiempo en que retrocedía

- ¡Garras de fuego! - cortó los cabellos

- No te molestes - sonrió - Hay más de dónde llegaron esos

Agitó sus manos, capturando al medio demonio y lanzándolo contra el árbol

- Mal...dita - gruñó

- ¿Qué pasa Inuyasha? No puedes liberarte ¿he?

Cerraba lentamente sus puños, al mismo tiempo en que los agarres del demonio se iban apretando

En ese momento, una pesada piedra, cubierta de sangre, golpeó la cabeza de la mujer demonio, provocando su caía

- Kagome - susurró, cayendo al suelo

- Niña - gruñó, mirándola

- Tú cabello - pronunció, con su uniforme cubierto de sangre - Es de lo más odioso que he visto

- Te ganaste un pase al infierno jovencita

Lanzó aquellos hilos, sin embargo, el híbrido se interpuso, tomando a la joven en brazos y saltando al interior del pozo

- Los tengo - sonrió, asomándose - ¡¿Qué?! - se sorprendió - ¿Desaparecieron?

¡¿Qué?!

Miró sobre su hombro y pudo ver una flecha incrustada en su espalda

- Tú... maldita - frunció el ceño

- ¿No piensas rendirte nunca Yura? - pronunció, con su arco aún empuñado

- Idiota... jamás me destruirás con tus insignificantes flechas

- ¿Qué le hiciste a Inuyasha?

- Descuida - sonrió - Tu amado sigue con vida, aunque no se donde

La miko tomó otra flecha, apuntándole a la cabeza

- No te descuides Kikyou... pronto te arrebataré esa preciosa perla que tanto vigilas

Elevó su mano y, enredando sus cabellos en las ramas de uno de los árboles, huyó

La mujer guardo su arma y caminó en dirección al pozo, asomándose a su interior

No hay nada... Inuyasha... ¿A dónde fuiste?


Abrió los ojos y notó que todo estaba oscuro

¿Dón... dónde estoy?

Miró hacia arriba y se encontró con un techo de madera

- Kagome - dijo, al percatarse de que sostenía a la joven en sus brazos

Está... cubierta de sangre

En ese momento, una luz iluminó su cabeza, provocando que volviera a mirar hacia arriba

- ¡Aquí no hay nada! - dijo la voz del anciano

- Ya te dije abuelo - un niño respondió - Algo arrastró a mi hermana al interior del pozo

- ¡Oigan! - gritó - ¿Están buscando a Kagome?

- ¡Ay! ¡¿Qué es eso?!

Horas después

Todavía sigue dormida... vaya, es hermosa

Pensaba mientras la observaba

- ¿Hmm? - recuperó lentamente la conciencia - ¿Dónde estoy?

- Ya era hora - se quejó - ¿Acaso piensas que tengo todo el día, niña?

- Es... ¿mi cuarto? - se sentó, emitiendo un gesto de dolor

Miró su cuerpo y se percató de que sus brazos estaban vendados, al igual que sus piernas

- ¿Qué le paso a mi uniforme?

- ¿Esa cosa que traías puesta? Estaba cubierta de sangre, tu madre te cambió y curó tus heridas

- ¿He? ¿Hablaste con mi madre?

- ¡AHHHH! ¡¿Qué es esa cosa?! - gritó Sota, al mismo tiempo en que caía sentado

- ¡Es un monstruo! - gritó el abuelo, retrocediendo

- ¡¿A quién le llamas monstruo, anciano?!

- ¡¿Qué le hiciste a mi hermana!?

- ¿Qué? - miró a la joven y se percató de la escena - Oiga, esperen...

- ¡Deja a mi nieta, engendro! - le lanzó unos pergaminos a la cara - ¡Muereeeee!

Se quitó el papel como pudo, al mismo tiempo en que comenzaba a escupir

- ¡No le hizo nada! - dijo, asustado el niño

- ¿Qué ocurre aquí? - dijo la mujer, asomándose

- ¡Mamá! - se escondió detrás de ella

- Ya veo - dijo la morena - Lo lamento, pero, de los tres, mi mamá es la más racional de todos - sonrió - abrió sus ojos, en señal de sorpresa - ¿Y Yura?

- ¿No lo recuerdas? Por intentar ser valiente, esa mujer casi te mata

Es verdad... ella... estaba por atacarme y, justo en ese momento, Inuyasha... ¿me salvo?

- Gracias - dijo dulcemente

- ¿He? ¿Por qué?

- Por salvarme - sonrió

E... esa sonrisa

- Hugh - miró a un costado - Si no lo hacía, Kikyou se hubiera molestado mucho conmigo - mintió

- Kikyou - dijo ella - ¿Dónde está?

- Conociéndola, en este momento debe estar luchando contra Yura

- Tienes... tienes que ir a ayudarla

- Lo intenté - respondió seriamente - Pero... no pude atravesar el pozo

- ¿Qué?

- Cuando ayudé a tu madre a que te dejara aquí, traté de regresar, sin embargo, al saltar a ese pozo, nada ocurrió

Paso lo mismo cuando yo salté... eso significa... ¿Qué solo juntos el pozo tiene efecto?