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- ¿Hermana? - dijo la niña, acercándose a la mujer, la cuál, seguía al lado del pozo

- Kaede - la miró - ¿Qué haces aquí? Ya es muy tarde

- Lo sé... sólo que... tengo miedo

- Entiendo - sonrió cálidamente - Ven, vamos a casa

- Pero... ¿no vas a seguir esperando a Inuyasha?

- No... al parecer, hoy no va a regresar

Volvió a mirar el interior de aquel hueco

Inuyasha... ¿Qué estarás haciendo en este momento?

- ¿Qué... que haces? - se sonrojó, al ver entrar a la mujer con una toalla que envolvía su cuerpo

- ¿Sigues aquí? - se sorprendió - Pensé que mi madre te había llamado a cenar

- Si, pero - miró a un costado - No quiero incomodarlos

Pareciera que... no quiere bajar sin mi... no... estoy imaginando cosas

- Está bien - buscó su pijama - Puedes quedarte si lo deseas

- ¿Tú que vas a hacer?

- Sólo voy a darme un baño

- ¿Hay una cascada cerca?

- ¿Cascada? - lo miró confundida - Oh, ya entiendo... no, aquí en mi época existe algo llamado "baño" y allí nos duchamos y bueno... demás necesidades

- ¿Necesidades? - la miró, confundido

- No importa, tú sólo dime cuando te duela el estómago y te diré dónde está el baño - rio

Él se quedó observándola, mientras ella terminaba de recoger sus cosas

- Tus heridas - pronunció al ver las varias cortaduras pequeñas en su cuerpo - ¿Te duelen?

- No es nada - las miró también - Nada que un cómodo baño no solucione

- No me estoy preocupando por ti - miró a un costado, notando que sonaba demasiado amable - Sólo no quiero...

- Lo sé, no quieres que Kikyou se moleste contigo - lo miró, sin cambiar su expresión - Regresaré en un momento - salió de la habitación

El híbrido colocó su mano en el pecho, intentando calmar a su corazón, el cual no dejaba de golpear sin razón alguna

- Estoy confiando demasiado en ésta mujer - murmuró - Debo estar seguro de cuales son sus intenciones al ir a ese tal "baño"

Salió por la ventana, intentando localizar aquel extraño lugar que la estudiante había mencionado


La noche era más fría de lo normal, sin embargo, debido a los grandes vendajes y mantas, él no podía sentirlo

- Kikyou - murmuró, observando el techo de la cueva - Deseo... tenerte Kikyou

Su lamento se elevaba sobre la cálida mañana. No sentía más allá del dolor de su cuerpo. Intentó mover sus extremidades, sin embargo, no parecía que fuera a ser posible. Redirigió su ojo, tratando de verse, pero la maleza no se lo permitía

- Voy a morir - murmuró - Los días de Onigumo han finalizado

- ¿Hay alguien ahí? - dijo una cálida voz

- Una mujer - susurró - Por... aquí

- ¡Oh por dios! - se horrorizó - ¡¿Qué le ocurrió?! - corrió, arrodillándose a su lado

- Yo... fui... prendido fuego y... arrojado aquí

- Cuanta crueldad - frunció el ceño - No se preocupe, yo lo ayudaré

En ese momento, tomó al hombre en sus brazos, cargándolo, él emitió sonidos de dolor

- Lo lamento, pero debo sacarlo de aquí, o de lo contrario, morirá por la infección de sus heridas

Su vista estaba nublada, sin embargo, pudo distinguir su bello rostro

Es... preciosa

Llegaron a una cueva, en dónde, ella lo recostó suavemente

- No se preocupe, iré por vendas y medicina... por favor resista

- Esa mañana... ella salvó mi vida - dijo - No hubo un día en el que no viniera a verme

Terminó de vendarlo y, sentándose a su lado, comenzó a darle de beber aquella cura

- Con esto no sentirá más dolor

- ¿Por qué haces esto?

- Porque quiero salvar su vida - respondió dulcemente

- No soy una buena persona

- Eso no es de mi incumbencia - mojó un trapo y se lo colocó en la cabeza - Mi deber es salvarlo

- Eres una sacerdotisa, ¿no es así?

- Está en lo correcto, soy la sacerdotisa de esta aldea, mi nombre es Kikyou

Kikyou

- ¿Usted, recuerda su nombre?

- Onigumo... mi nombre es Onigumo

- Onigumo - sonrió - Lo recordaré - se puso de pie - Trate de dormir un poco, mañana regresaré a curar sus heridas y darle de comer

- Y así lo hizo... Regresó al otro día y cumplió con sus palabras - suspiró - Desde ese día... no dejó de cuidarme... Kikyou - cerró sus ojos - Te has convertido en mi obsesión y mayor anhelo - los abrió - Es por eso... que no soportó saber que alguien más puede tenerte

- ¿Por qué no le dices a Inuyasha que te ayude con él? - dijo la niña, ingresando a la cueva, al lado de su hermana

- Ya conoces a Inuyasha, es muy celoso y no querría que ayudara más a este pobre hombre

¿Pobre hombre?

Ambas se acercaron al cuerpo del bandido

- Señorita Kikyou - pronunció

- Buenos días, joven Onigumo, ¿Cómo se encuentra?

- Su presencia siempre alivia mi alma

- Me alegra oír eso - sonrió, arrodillándose y mirando su canasto - Oh.. olvidé las vendas, Kaede - miró a la niña - ¿Podrías darle la medicina al joven? Regresaré a la casa por lo demás

- Heeee, de acuerdo - miró con desconfianza al herido

La sacerdotisa se retiró, al mismo tiempo en que la niña se arrodillaba, revolviendo aquella infusión

- Niña... - pronunció con una voz aterradora - ¿Tú eres la hermana de Kikyou?

- Si - respondió, tratando de no mirarlo

- Estaban hablando de un tal Inuyasha - la jovencita se tensó - Dime... ¿es el prometido de Kikyou?

- Aún no

- Pero, planean un futuro juntos, ¿no es así?

- Eso creo

- La niña no quiso decir mucho, sin embargo, habló lo suficiente como para dejar en claro que mi amada Kikyou, se ha enamorado de alguien más - su voz se volvía ronca - Yo... no voy a permitir que alguien más posea tu cuerpo o cautive tu alma... encontraré... encontraré la manera de que seas mía, para siempre


- Esa maldita mujer - dijo, mientras cepillaba aquel cabello que se desprendía del cráneo, con su peineta roja - ¿Acaso nunca descuidará la perla de Shikon?

Kagome

- Así nombro a la otra jovencita, ese asqueroso híbrido - observó la calavera - Debo admitir, que me sorprendió su resistencia... cualquier humano normal, hubiera muerto desangrado, pero ella pudo mantenerse de pie

Dejó el cráneo a un costado, uniéndolo a la pila que poseía en su especie de "nido"

- Además... su aspecto es muy similar al de Kikyou, como si fuese su hermana - puso su dedo índice sobre la nuca - No, imposible, aunque se parezca, no se compara con la fuerza y resistencia de esa sacerdotisa - suspiró - En fin, si me da problemas, la asesinaré junto con Inuyasha - sonrió - Luego, me desharé de Kikyou y la perla será solo mía

Mientras tanto, en el templo Higurashi, el híbrido había dado con aquella pequeña y extraña habitación a la cual Kagome había llamado baño

- Una cubeta gigante - dijo, mientras observaba el lugar, a través de la ventana que daba a una especie de casilla, sobre la cual se encontraba parado

La joven se encontraba frente a un espejo, observando su rostro. En ese momento, se quitó la toalla

- ¿Qué... qué hace? - se sonrojó - ¿Por qué se está quitando la ropa?

Kikyou nunca hace eso para ducharse... al menos yo no la he visto

La morena paso su mano por su espalda, al mismo tiempo en que su cabeza se arqueaba. Podía observar su perfecta figura de lado, su pequeño pecho con aquella pequeña cosa en su centro era lo que más llamaba su atención

Ella giró en dirección a la bañera, provocando que su sonrojo incrementará al ver su completa desnudez de frente. Con sus ojos dorados dilatados, recorrió cada parte de su cuerpo, al mismo tiempo en que aquella sensación lo invadió nuevamente. Miró su entrepierna, la cual había comenzado a presionar contra su hakama

¿Qué me está pasando?

Por un momento, sintió el deseo de llevar su mano a ese lugar, sin embargo, se contuvo, prefiriendo continuar deleitándose con aquella deseable vista

Kagome se estiró, al mismo tiempo en que uno de sus pies ingresaba a la bañera. El placer en su rostro al entrar en contacto con la cálida agua fue lo que más provocó el deseo del joven

Esa expresión

Por un momento se imaginó a su lado, recorriendo aquel cuerpo con sus manos y, por que no, con otra parte de el, sin embargo, el rostro de aquella mujer apareció en su mente

- Kikyou - pronunció - Yo... no debo hacer esto

Se lanzó al suelo en contra de su voluntad, al mismo tiempo que un suspiró abandonaba sus labios

Se supone que no debo tener estas sensaciones... no debo desear a nadie más que a Kikyou, después de todo, es con ella quién elegí casarme

Caminó en dirección a la ventana en la cual se encontraba la habitación de la joven e ingresó de un sólo salto

- Este lugar - se puso en cuclillas, cerrando sus ojos y aspirando aquel dulce aroma - Posee el perfecto olor de Kagome... fue lo primero que noté al llegar - se puso de pie para confirmar que su amigo ya se había calmado, al mismo tiempo en que se sentaba en la cama - Toda esta casa posee el aroma de ella

Kagome


La estudiante se hundió en la bañera, al mismo tiempo en que cerraba sus ojos

Ambos saltamos al pozo por nuestra cuenta... sin embargo, no pudimos atravesarlo hasta que lo hicimos juntos, ¿Qué se supone que significa eso?

Bostezó, sin embargo, un ligero golpe en la puerta del baño hizo que abriera sus ojos nuevamente

- ¿Quién es?

- Soy yo - pronunció, ingresando

- ¡¿Inuyasha?! - se sorprendió, tapando sus pechos con sus manos - ¡¿Qué haces aquí?!

- Yo... sólo - puso el seguro en la puerta, mientras comenzaba a quitarse la ropa

- ¡Espera! - se sorprendió - ¡¿Por qué haces eso?!

- Sólo... quiero estar aquí, contigo

- ¿He? ¿De verdad? - él asintió - Está.. está bien

¡¿Pero que demonios estoy haciendo?! Jamás en la vida besé a alguien, mucho menos vi desnudo a otro ser humano... bueno, aunque él no cuenta como humano, ¿no es así? al menos no parece uno

Con su cara teñida de diferentes tonos de rojo, observó toda la anatomía masculina del joven, prestándole mayor atención a su entrepierna, la cual se veía bastante predominante. Tragó saliva, al mismo tiempo en que él ingresaba a la bañera

- Vaya... es cálida - dijo, sentándose frente a ella, quién debió enderezarse, para que ambos pudieran entrar

- S... si - desvió la mirada - Supongo que es mejor que el agua del rio

- ¿Qué te ocurre? - volvió a mirarlo y notó que sus mejillas poseían un color rosado - Pareces nerviosa

- Bu... bueno, esta situación no es muy normal que digamos

- Descuida, no haré nada

- ¿Ah no? - se oyó decepcionada, mientras la expresión del peliplata se convertía en sorpresa

En ese momento comprendió lo que sentía

- Bueno - se puso de pie - Quizás... quiero que hagas algo - se acercó, sentándose sobre él

- ¿Qué... que te ocurre Kagome? - pronunció, sonrojado y con sus ojos posados sobre sus pechos

- No lo sé - dijo en un suspiro, mientras se acomodaba sobre la entrepierna de su compañero, la cual había comenzado a endurecerse

Él frunció el ceño, al mismo tiempo en que un pequeño gruñido abandonó sus labios

Comenzó a moverse lentamente, provocando el roce de sus sexos, mientras observaba el deseo y placer en los ojos del hanyo

- Inuyasha... quiero más - pronunció ante aquel calor húmedo que emanaba desde dentro

- ¿De verdad? - se sorprendió. Ella asintió

En ese momento, el híbrido quitó una de las manos de su espalda para llevarla a su miembro y comenzar a abrirse paso por su compañera, sin embargo...

- ¡Hermana! - gritó el niño al otro lado de la puerta

- ¡¿HEE?! - abrió sus ojos de repente, percatándose de que sólo ella se encontraba allí

¿Fue... fue un sueño?

- ¡Hermana! - insistió el niño - ¡El orejas de perro está preguntando por ti!

- De verdad... fue un sueño - murmuró

Espera... yo... jamás había soñado algo similar con nadie

- Ya voy Sota - se puso de pie y fue invadida por aquel extraño calor, corroborando de que, a pesar de que había sido sólo un sueño, sus sensaciones y deseos eran reales

¿Por qué? ¿Por qué con ese chico que ni siquiera conozco?

Salió de la bañadera buscando su ropa, mientras otro suspiró abandonaba sus labios, aunque esta vez no estaba segura si se trataba de molestia por lo ocurrido o decepción por lo que no ocurrió