Ingresó a la habitación con su pijama, el cual consistía en un corto vestido de seda, ya colocado
- Por fin - se quejó - ¿Es que te fuiste a otra casa o que?
- ¿He? - lo miró
En ese momento, aquel sueño húmedo se hizo presente e, inevitablemente, sus ojos se posaron sobre la entrepierna del híbrido, al mismo tiempo en que se sonrojaba
- ¿Qué te ocurre? - se sonrojó, mientras la imagen de la joven completamente desnuda se intercalaba con la que tenía al frente
- N... nada - volteó, tratando de disimular lo que sentía - Puedes dormir con mi hermano si quieres
- No - abrió la ventana - Dormiré afuera
- ¿Y eso por qué?
- Porque no necesito esta cosa - miró la cama
- Espera - él volteó - ¿Siempre has dormido a la intemperie?
- Desde que mi madre murió
- Puedes... puedes quedarte aquí... si no quieres ir al cuarto de Sota
- No te preocupes por mi - se lanzó
Sólo de esa manera podré evitar el deseo que siento por ella
Pensó, mirando la ventana, al mismo tiempo en que comenzaba a caminar
- Supongo que éste árbol está bien - dijo, parado delante del árbol sagrado - ¿Qué será esa marca que posee al medio? Bah, eso no me incumbe - saltó, sentándose en una de las ramas
Fueron demasiadas cosas para un solo día... fui atacada por un demonio, conocí la época en la que Inuyasha vive con Kikyou... y tuve un sueño extraño con él
Pensó, mientras se acostaba
- No hay nada más cómodo que mi cama - sonrió, cerrando sus ojos - Sólo espero no tener que regresar nunca más a ese lugar... de seguro encontraré la forma de que Inuyasha pueda volver solo... - abrió sus ojos - ¿A quién engaño? No podré dormir sabiendo que él esta afuera
Se levantó, colocándose las pantuflas y su abrigo
No debería estar aquí... necesito regresar y cumplir con lo que prometí
- Kikyou - murmuró - ¿Estarás buscándome?
- Inuyasha - aquella voz lo sacó de sus pensamientos, provocando que mirara hacia abajo
- ¿Qué estás haciendo? - la observó, tapada con un pesado abrigo y unas cosas extrañas en sus pies. Parecía estar bien cubierta, sin embargo, sus piernas tiritaban
- Ven... hace mucho frio
- Feh - miró a un costado - Pues estoy acostumbrado
- Inuyasha
- ¡No necesito de tu compasión Kagome! - gritó, mirándola, sin embargo, sus ojos se abrieron en señal de sorpresa al notar su expresión
¿De verdad quiere que la acompañe?
Suspiró, lanzándose del árbol
- De acuerdo - gruñó
- Gracias - sonrió, mientras comenzaba a caminar en dirección a la casa
El olor de Inuyasha ha desaparecido por completo ¿Cómo es eso posible?
Frunció el ceño, mientras se encontraba parado delante del pozo
- Su rastro termina aquí - miró hacia abajo
- ¿Amo bonito? ¿No se supone que íbamos a buscar la tumba de su padre?
- Primero hay algo que debo hacer - pronunció, mirando hacia adelante
- Te ahorré el camino, ¿no es así? - sonrió la sacerdotisa
- ¿Kah? - abrió sus ojos - ¿Qué hace esta mujer aquí?
- Vete - pronunció el demonio
- Pero... amo bonito
- Te dije... que te fueras
El pequeño demonio se adentró al bosque, mientras la joven se acercaba
- No creas que vine a verte - le dijo, sentándose en el pozo - Sólo vine a ver si Inuyasha o esa joven habían regresado
- Inuyasha, ¿se marchó con esa chica?
- No exactamente - miró a su interior - Saltó al pozo justo antes de que Yura matara a esa niña con sus cabellos, sin embargo, desaparecieron
- No pareces muy preocupada
- No lo estoy - respondió con sinceridad - Confío plenamente en Inuyasha y sus sentimientos por mi
- Es una pena... - redirigió sus ojos al pozo - Qué él no pueda decir lo mismo
Ella sonrió, bajándose del pozo y acercándose al demonio, quién se mantenía en su lugar
- ¿Lo dices por ti? - puso las manos sobre su pecho, ante la atenta mirada de él - Es una pena... que nos conociéramos después Sesshomaru
El youkai ladeó la cabeza, apoyando sus labios en el cuello de la mujer, al mismo tiempo en que aspiraba su dulce aroma. Ella reclinó su cabeza, cerrando sus ojos
- No importa que tan impresionante sea tu fortaleza - murmuró contra su piel - Sigues siendo una insignificante humana
- Lo sé - pasó su delicada mano por la nuca de él - Y es por eso que odias desearme
- Hm - se separó lentamente - Lamento decirte, que yo no heredé esa cualidad de mi padre... jamás podría amar a un humano
- Tal vez - acariciaba su pecho - Pero el deseo no es amor - pasó su mano por su mejilla - Jamás podría compartir contigo lo que tengo con Inuyasha - apoyó su cabeza en su pecho - No importa cuanto deseo carnal invada mi mente... mi corazón siempre será suyo
- Hablas como si me interesara tener algo contigo, Kikyou
- Sé que no - sonrió - Sin embargo... es reconfortarte sentir tu calor
- Pe... pero... ¿es real lo que ven mis ojitos? - dijo el pequeño demonio con sus ojos abiertos de par en par - ¿El amo bonito está recibiendo el contacto de esa sacerdotisa?
¿No se supone que es la mujer de Inuyasha?
Ambos se separaron, el demonio acarició su mejilla, mientras ella cerraba los ojos
- Jaken - pronunció
- ¿Si amo?
- Vámonos - comenzó a caminar, mientras su súbdito lo seguía
La sacerdotisa volvió a sentarse al borde del pozo, pensando en el hanyo y en lo ambos habían decidido hacia relativamente poco
- Inuyasha - pronunció la joven, acostada
- ¿Qué quieres? - respondió, sentado en el otro extremo de la habitación
- Tú... ¿eres un demonio?
- ¿Qué? - se sorprendió - ¿Acaso no te lo dijo Kikyou?
- Bueno... hablamos de muchas cosas, pero no mencionó nada sobre ti
Qué extraño... pensé que sería lo primero que le diría
- Me estas diciendo... ¿Qué me dejaste entrar aquí sin saber lo que soy?
- Eso es... porque tú salvaste mi vida hoy - hizo una pausa - Además... Kikyou no parece ser una mala persona y si deja que estés a su lado, significa que tu tampoco lo eres
- Oye ¿Qué te pasa? - se sorprendió - No suenas como la misma niña tonta que apareció esta mañana
- Supongo... que es porque me siento tranquila de estar en mi hogar
Hogar... lamento... no entender de lo que me estás hablando
- Bah - miró a su otro costado - Ya duérmete, mañana tengo que regresar a mi época
- No me respondiste - insistió - ¿Eres un demonio?
- ¿Eres tonta? - se quejó - ¿Acaso no vez que no me parezco a uno?
- Pero... tampoco te pareces cien por ciento a un humano
- Es porque no soy ninguno de los dos - dijo, seriamente
- ¿Qué? - se sorprendió, mirando en su dirección
- Soy un hanyo - miró el suelo - O mitad demonio, como prefieras
- Impresionante
- ¿Impresionante? - la miró, molesto - ¡¿Tienes idea de lo que significa eso?!
- No en realidad - miró el techo - Pero... eres fuerte, mucho más que una persona
- Y mucho menos que un demonio - frunció el ceño - Pero no será así por mucho tiempo más
- ¿A que te refieres?
Cuando por fin me decida... Kikyou me dará la perla de Shikon y así, me convertiré en humano y viviré el resto de mis días... a su lado
- Eso no es asunto tuyo
- Lo siento - dijo en un suspiro - Buenas noches, Inuyasha - volteó
Él no respondió, sólo se quedó observándola unos momentos, hasta que redirigió su mirada al suelo
No le importó mi condición... ¿será por eso que me sentí tan tranquilo hablando con ella?
- Esteeem, ¿amo bonito?
- ¿Qué es lo que quieres? - respondió sin dejar de caminar
- Disculpe si parezco impertinente, pero... ¿Qué relación hay entre usted y esa mujer?
- Ninguna
¡¿Kah?! Pe... pero ¿Por qué dejo que se acercara de esa manera?
- Esa mujer - pronunció, como adivinando el pensamiento del pequeño youkai - Es una pobre humana, atrapada en una vida que no desea
Humanos... tan repugnantes como destructivos... débiles que pretenden ser perfectos cuando ni siquiera pueden respetar sus propios vínculos o emociones
Pensó, frunciendo el ceño, al mismo tiempo en que el rostro de la mujer pasaba por su cabeza
- Jaken
- Dígame amo Sesshomaru
- ¿Estas seguro de que estamos en la dirección correcta?
- Si, el báculo me indicó este camino... estoy seguro de que la tumba de su padre no debe encontrarse muy lejos
Mientras tanto, la sacerdotisa se encontraba de regreso a su hogar
- Tú podrías convertirte en humano si lo deseas
- ¿De verdad? - la miró sorprendido
- Si... yo puedo darte la perla de Shikon, si pides un buen deseo, la perla se purificará y desaparecerá de este mundo
- Y ¿Qué ocurrirá contigo Kikyou?
- Bueno - miró al frente - Yo soy la protectora de la perla, si ella desaparece, seré... una mujer normal
- Inuyasha - pronunció - ¿Por qué tardas tanto en tomar tu decisión? - miró el cielo - Es como si no quisieras pasar el resto de tu vida conmigo
Suspiró, cambiando el recuerdo del hanyo por la situación que acababa de vivir con su hermano
- Sesshomaru - sonrió, cerrando sus ojos - ¿Acaso es el hecho de que no te interesa nada en esta vida, lo que hace que me sienta tan libre de decir lo que sea en tu presencia? Después de todo... tú realmente, no tienes nada que perder
Ingresó a su casa y pudo notar a su pequeña hermana dormida. Se arrodilló a su lado, acariciando su cabello, al mismo tiempo en que la niña giraba, sin despertar y tomaba su mano, apoyando su cara en ella
- Mi pequeña Kaede - sonrió
