- ¡Señorita Kikyou! ¡Señorita Kikyou! - se despertó al oír repetidas veces su nombre

- ¿Qué ocurre? - se asomó

¡¿Qué?!

Abrió sus ojos en señal de sorpresa al ver que todo el lugar se encontraba cubierto por cabellos

- Señorita Kikyou - volvió a decir la mujer - Mi hija... no reacciona

- ¿Tienes idea de lo que pudo haberle ocurrido?

- No... esta mañana fui a despertarla para que me ayudará con los cultivos y no despierta

- Iré a verla de inmediato

Regresó al interior de su casa, tomando su arco y sus flechas

- ¿Hermana? - se sentó la niña, restregando sus ojos - ¿Qué ocurre?

- No es nada - sonrió - Sólo iré a a ayudar a la señora Mehisue - comenzó a caminar a la puerta - Kaede, por favor, no salgas de la casa - pronunció sin voltear a verla

Parece que los cabellos no afectan a las personas

Pensó, al mismo tiempo en que observaba como la señora atravesaba la telaraña de cabellos

Llegaron a la pequeña casa y pudo observar a la jovencita tendida sobre el tatamis, sin embargo, se encontraba rodeada de cabellos

- Quédese atrás - pronunció, al mismo tiempo en que empuñaba el arco, con la intención de disparar una flecha

En ese momento, sintió un dolor punzante en su espalda

- ¿Qué? - murmuró, mirando por sobre su hombro y percatarse de que la mujer le había clavado una cuchilla

Sus ojos... está siendo manipulada

Miró al frente y vio a la niña flotando

- Yura... esto es obra tuya

...

Abrió sus ojos lentamente

- ¡KYAAAAAAA! - gritó, lanzándose contra la pared al ver los ojos del hanyo cerca de ella

- ¡¿Qué te pasa?! - gritó él, quedando sentado contra el escritorio

- ¡¿Qué que me pasa?! - se sentó - ¡Me asustaste!

- Ja - se enderezó, cruzando sus brazos - Tienes suerte de que no te desperté

- Cómo sea - se estiró

El híbrido tuvo que desviar la mirada, al percatarse de los que los erguidos pezones de la joven, sobresalían por encima de aquella musculosa de seda

- Debemos irnos - pronunció, mirando por la ventana

- Lo siento - se puso de pie - Pero debo ir a la escuela

- ¿Qué dices? Se supone que debemos regresar y ver como se encuentra Kikyou

- Pues, regresa solo

- ¿Crees que si no pudiera hacerlo, no lo habría echo? No hay nada más que desee, que irme de este asqueroso lugar

La joven lo miró molesta, al mismo tiempo en que tomaba su ropa y se dirigía al baño

El joven suspiró, volviendo a sentarse en su lugar

- Buen día orejas de perro - dijo el niño, ingresando

- ¿Desde cuándo tienes tanta confianza, mocoso?

- Desde que no me mataste con esas garras - sonrió

- ¿He? - se sorprendió

- Dice mi mamá si quieres desayunar

- E... está bien

- ¿Qué haces aquí? - dijo la mujer, reingresando a su habitación

- Eso fue rápido - dijo el hanyo

- Pues ¿Qué esperabas? Ya te dije que tengo que ir a la escuela

- Y yo te dije que tenemos que regresar

- ¡No me molestes!

El niño pasaba los ojos por ambos jóvenes, quienes iban aumentando el volumen de los gritos

- ¡Oid, Kagome! ¡¿Por qué tienes que ser tan obstinada?!

- ¡Ya déjame en paz!

En ese momento el híbrido caminó hacia ella y, tomándola de la cintura, la elevó por sobre su hombro

- ¡OYE ¿QUÉ TE PASA?! ¡SUÉLTAME INUYASHA! - gritaba, mientras tiraba patadas

- ¡Ya quédate quieta!

Caminó a la ventana, abriéndola, al mismo tiempo en que giraba en dirección al niño, quién los observada sorprendido

- Dile a tu madre que regresará pronto

Se lanzó por la ventana mientras la joven se deshacía en gritos

- ¡SUELTAMEEEEEEEEE!

- ¡Cállate! ¡Me vas a dejar sordo!

- ¡A MI NADIE ME CALLAAAAAA!

Ingresaron al templo. Descendió las escaleras y la bajó

- ¡Tengo una vida aquí! ¡¿Acaso no lo entiendes?!

Sin responder, se lanzó al pozo, mientras ella abría sus ojos en señal de sorpresa

- ¿Inuyasha? - se asomó y lo vio parado allí

- Te dije que no puedo regresar sólo - elevó su vista - Tengo que saber como está Kikyou

Realmente está preocupado por ella

Por un momento se sintió culpable, por lo que, cerró sus ojos y se lanzó en su interior

El suelo desapareció debajo de sus pies, al igual que las paredes del pozo

¿Está funcionando?

Pensó ella, sorprendida

- Parece que sólo funciona si pasamos juntos - dijo el híbrido, mirando hacía arriba

La estructura reapareció, al mismo tiempo en que la oscuridad del templo fue reemplazado por el azul del cielo

- ¿Qué es eso?

- ¿Qué cosa?

- Está... lleno de cabellos

...

La sacerdotisa se encontraba arrodillada, intentando mantener un campo de energía, mientras la señora y su hija la atacaban, constantemente, con sus cuchillas

- Envías a estas mujeres a atacarme, porque sabes que tú no puedes contra mi, ¿no es así? - pronunció - Eres una cobarde Yura

- Ven - dijo, agachándose

- ¿Qué... qué haces?

- Eres demasiado lenta para correr y si te dejo aquí, es muy probable que te maten

- Pe... pero... ¿ir en tu espalda?

- ¿Se te ocurre algo mejor?

- N... no

Apoyó sus manos sobre sus hombros, al mismo tiempo en el que entrelazaba sus piernas en la cintura del hanyo y él tomaba sus muslos

Sus manos, son cálidas

Comenzaba a sonrojarse, pero, el salto que realizó el híbrido, provocó que tuviera que aferrar sus brazos a su cuello, al mismo tiempo en que profesaba un grito

- Sujétate fuerte

- ¡No me digas!

Salieron del pozo. Los cabellos parecían no afectar al hanyo

- ¡Agh! - gritó, frunciendo el ceño

- ¿Qué ocurre? - se frenó, mirándola por sobre su hombro

- Me cortó... uno de esos cabellos

Él se agacho, dejándola en el suelo para quitarse su haori

- ¿Qué haces? - lo miró confundida

- Esto fue echo con la piel de las ratas de fuego - lo puso alrededor de ella - Es más resistente que cualquier otra tela - le dio la espalda, indicándole que volviera a subirse - Asegúrate de cubrirte bien

- Inuyasha - murmuró, volviendo a montar su espalda

Retomaron el camino en dirección a la aldea

- Puedo percibir el aroma de Kikyou... se encuentra en una de las casas de la aldea

También, percibo el olor de su sangre

Frunció el ceño

En ese momento, un pálpito emergió del pecho de la joven

¿Qué es esa extraña energía?

- Inuyasha

- ¿Qué?

- ¿Kikyou está llevando algo poderoso con ella?

- Lo único poderoso que lleva consigo es la perla de Shikon, ¿por qué?

- Porque... puedo sentir su presencia

- ¡¿Qué?! - se sorprendió

Sólo... sólo Kikyou puede percibir aquella energía... ¿Quién demonios es esta niña?

Llegaron a la aldea, y se encontraron con varias mujeres armadas esperándolos

- Son las mujeres de la aldea - pronunció el híbrido, al mismo tiempo en que se ponía en cuclillas

- Están siendo controladas por Yura - se puso de pie - Puedo ver los cabellos

- No puedo hacerles daño - frunció el ceño - Kikyou se encuentra justo en aquella casa - miró detrás de las mujeres

Las jóvenes se abalanzaron sobre ellos

- ¡Quítate! - la empujo, bloqueando los ataques - ¡Escóndete hasta que encuentre la manera de derrotarlas!

- ¡¿Pero adónde?! - gritó

Comenzó a lanzar a las mujeres a un costado, intentando impedir que se acercaran a Kagome

- ¡Kikyou! ¡¿Puedes oírme?! ¡Kikyou!

- ¿Inuyasha? - elevó su cabeza, al mismo tiempo en que empuño su arco y lanzó una flecha, atravesando su barrera y la casa

- ¿Qué es eso? - dijo la estudiante, al ver pasar esa energía

- Es una flecha de Kikyou

En ese momento las mujeres cayeron al suelo mientras la morena corría hacía ellas, arrodillándose al lado de una

- Parece que no están heridas

- ¡Kikyou! - corrió en dirección a la casa al verla salir de su interior

- Inu...yasha - caminaba con dificultad

- Kikyou - la sostuvo - Estas herida

- No es nada grave - lo abrazó - Estaba preocupada... ¿Dónde te fuiste?

- Yo...

- ¡AAAAAAAAAH!

Ambos giraron ante ese grito

- ¡Kagome! - soltó a la sacerdotisa al mismo tiempo en que comenzaba a correr hacia la mujer demonio

- Ni un paso bestia - dijo la domadora de cabellos - O esta chica se muere

- Maldita - gruñó

- Tú pelea es conmigo - intervino la mujer, tomando posición para disparar - Ella no tiene nada que ver

- O si que lo tiene - apretó un poco su agarre, provocando que aquellos hilos que sostenían a la joven se adhirieran más a su cuerpo, haciéndolo sangrar

¡Maldición! Sus heridas ni siquiera han sanado

Frunció el ceño ante la imposibilidad de hacer algo

- Parece que están despertando - miró a las jovencitas, las cuales habían comenzado a abrir los ojos - Pagará por haber interferido en mis planes... disfrutaré mucho disolviendo su piel y quitándole su cabello

- ¡No te lo permitiré!

- Ya es tarde híbrido

La mujer se desvaneció, llevándose consigo a la estudiante

- Debemos ir a salvarla - pronunció la miko

- Kikyou, tú quédate aquí - tomó sus hombros - Estas herida... si vienes, tu vida correrá peligro

- ¿Estas seguro que podrás tú solo?

- Si - asintió - Ayuda a estas chicas y pídele a Kaede que cure tus heridas... yo salvaré a Kagome

- Esta bien... por favor, ten cuidado

- Lo haré

Acarició su mejilla antes de colocarse su haori, el cuál había caído cuando la mujer había tomado prisionera a la chica y comenzó a correr, siguiendo su rastro