- ¡Suéltame! - gritó

- ¡Ya deja de moverte niña! - gritó, apretando nuevamente sus agarres mientras la joven ahogaba un grito

Esto es... ¿un nido? No... ¡son cráneos con cabellos!

Pensó al ver aquella gigantesca bola de pelos que se encontraba entre los árboles

- Tienes un cabello bastante horrendo

- ¡¿Qué?! - la miró

- Sin embargo, nunca es malo tener un poco extra - sonrió

- Eres una cínica

Ingresaron a aquella pelota. Yura colocó a la joven en una de las paredes, bien sujeta con aquellos hilos

- ¿Qué haré primero? - puso su mano en su barbilla - ¿Te mataré y luego cortaré tu cabeza o te mataré cortándola directamente?

La estudiante mantenía una expresión de furia, la cual estaba acompañada del sudor de su frente

- Me gusta tu ropa - se acercó - Es una pena que se haya manchado de sangre

Comenzó a pasar sus manos por la cintura de la joven

- ¡No me toques! - gritó

Palpó su falda, deteniéndose en la parte en la que su pierna quedaba al descubierto

- Si vuelves a gritar - elevó la prenda, mirando su ropa interior - Te torturaré antes de matarte - sonrió cínicamente

- El olor de la sangre de Kagome se hace cada vez más potente - murmuró, apresurando su paso - Eso significa que estoy cerca

¡¿Qué?! Ese otro olor es de...

La mujer demonio comenzó a pasar sus uñas por los muslos de la joven, quien cerraba sus ojos en señal de rechazo

- Tienes una piel hermosa

Se lamió los labios, acercándose a su entrepierna, sin embargo, en ese momento, un ataque provocó una gran apertura en el nido

- ¿Qué? - volteó y observó la marca de unas garras - Esto no lo provocó ese híbrido

El nido comenzó a desmoronarse

Es mi oportunidad

Pensó, al mismo tiempo en que comenzó a moverse hasta que logró desatarse y cayó al vacío, profesando un sonoro grito

No puede ser... voy a morir aquí

Cerró sus ojos. En ese momento, fue sostenida por una luz, la cual comenzó a llevarla lejos del nido

- ¡Mis preciosos cráneos! - gritó, horrorizada - ¡Quien quiera que haya echo esto, sal ya! - miraba a su alrededor, sin lograr divisar a nadie

- ¡Yura!

Miró hacia abajo y vio al híbrido acercándose

- Inuyasha - frunció el ceño

- ¡¿Dónde está Kagome?!

- No me digas que viniste hasta aquí sólo por esa insignificante humana

- ¡Eso no te interesa! ¡Dime dónde está!

- Lamento no poder ayudarte bestia - sonrió - Pero alguien destruyó mi nido y ella, simplemente cayó al vacío

- ¿Qué? - murmuró, abriendo sus ojos en señal de sorpresa, mientras miraba el gran acantilado

Ka...Kagome


¿Dón... dónde estoy?

Abrió los ojos lentamente mientras el rostro del pequeño youkai se tornaba visible

- ¿Qué... es eso? ¿Una rana?

- ¡Ay pero que niña tan insolente! - gritó - ¡Tú tienes más cara de rana marrana que yo!

- ¿He? ¿Qué cosa eres tú?

- ¿Quién eres? - la joven elevó su rostro, encontrándose con los orbes dorados del demonio - ¿Cuál es tu relación con Inuyasha?

- ¿Conoces a Inuyasha? - se sorprendió

- Ese insignificante híbrido se estaba acercando al nido... para salvar tu vida

Inuyasha... ¿venía por mi?

- Yo... yo...

En ese momento, la tomó del brazo, elevándola a su altura mientras ella emitió unos leves quejidos debido a sus heridas

Tiene... unos ojos similares a los de Inuyasha

- Tu olor es parecido al de esa sacerdotisa, sin embargo, no es el mismo

- ¿Hablas de Kikyou?

Él no respondió. Sus rostros se encontraban lo suficientemente cerca como para que pudieran sentir la respiración del otro

- ¿De dónde vienes? - sus ojos recorrieron su cuerpo completo - Tienes una vestimenta demasiado extraña

¿Qué me está pasando? No puedo articular una palabra

La soltó, dejando que cayera sentada

- Deberías cambiarte... esa ropa está bañada en sangre - giró, comenzando a caminar

- ¡Espera! - se puso de pie - ¿Tú... me salvaste al caer?

Él la miró por sobre su hombro

- ¿Y qué si lo hice?

- En ese caso... gracias

El demonio comenzó a caminar hacia ella, al mismo tiempo en que ella retrocedía, hasta arrinconarla en un árbol

- ¿Qué... qué estás haciendo? - colocó ambas manos sobre el pecho de él, sin que sus ojos abandonaran los suyos, los cuales mantenía su fría expresión

Sesshomaru inclinó su cabeza, acercándola al cuello de la joven. Se estremeció al sentir su cálida respiración rozando su piel y, casi en un acto reflejo, apretó su ropa

¿Por qué me pone tan nerviosa?

Podía sentir como sus piernas temblaban. Cómo si él percibiera lo mismo, colocó ambas manos a la altura de los muslos de la joven, pegándola completamente a su cuerpo

- Sólo quiero grabar tu aroma - pronunció con aquella gruesa voz

- ¿Mi... mi aroma?

Una sensación similar a la que había experimentado en su fantasía con Inuyasha se apoderó de su vientre, sin embargo, cuando su mente comenzaba a pensar en algo más, el demonio se apartó, reanudando su viaje

- Kagome - pronunció, provocando que frenara su caminar, sin voltear a verla - Mi nombre es Kagome... ¿Tú cómo te llamas?

- Soy Sesshomaru - continuo su camino, acompañado de Jaken

Sesshomaru


- ¡Pagarás por haber matado a Kagome! - gritó, al mismo tiempo en que saltaba y, empuñando sus garras, lastimaba el pecho de la mujer

- Vaya - sonrió - ¿Siempre le tocas los pechos a una mujer en un encuentro?

- No estoy de humor para tus bromas... ¡Garras de fuego!

Ella esquivó los ataques

- Cálmate un poco... después de todo, ella no es Kikyou ¿o no? ¿Por qué estas tan enojado? - bromeaba - No me digas que también te gustaba

- ¡Cierra la boca! - se elevó, lastimando sus piernas

Maldición... sus ataques son más fuertes

Frunció el ceño

Mientras tanto, la estudiante se encontraba perdida en el medio del bosque, intentando encontrar el camino que la llevara de vuelta a la aldea

- Ese chico - murmuró, mientras el rostro del youkai se hacia presente - Tenía una mirada fría como el hielo, sin embargo... no pude evitar sentirme nerviosa por la forma en la que posó sus ojos sobre mi

Me miraba con... ¿deseo?

- ¡Pero ¡¿Qué me está pasando?! ¡Jamás pensé este tipo de cosas! - gritó, sonrojándose - Se supone que debería estar estudiando para mis exámenes o pasando tiempo con mis amigas

Mis heridas... me duelen mucho... estoy perdiendo mucha sangre

Observó su camisa, la cual se había teñido, casi en su totalidad, de un rojo intenso. Caminó unos metros más, hasta percatarse de que se encontraba cerca de un barranco

- ¿Allí estará el nido?

- ¡Garras de acero!

- ¡¿Inuyasha?! - comenzó a correr - Está peleando con Yura

- Para ser un híbrido, eres bastante fuerte

- Maldita - gruñó, intentando liberarse de los agarres de los cabellos de la mujer

Ella apretó sus puños, apretando los cabellos envueltos alrededor de las piernas y manos del hanyo

Se acercó, quedando frente a los orbes dorados de él

- Eres atractivo - sonrió pícaramente, mientras que tomaba un mechón de su cabello - Y tu pelo es encantador - sacó su espada - Es una lástima que tenga que matarte

- No me toques - frunció el ceño, ante aquella mano que comenzaba a recorrer su pecho, deteniéndose en la entrepierna

- ¿Qué sucede? ¿No funciona? - preguntó, apretando el miembro del joven, sin obtener reacción

- Tú no me interesas - respondió, sin modificar su expresión

- Qué lastima - sacó su cuchilla, pasándola por la mejilla de el, al mismo tiempo en que metía la mano por debajo de su hakama - Es grande - pronunció, cortando su rostro - Quizás me lo quede

- ¡Inuyasha!

La mujer volteó hacía el acantilado

- ¡Kagome! - abrió sus ojos, sorprendido

Sigue con vida... que alivio, pero... el olor de su sangre es mucho más fuerte que antes

- ¡¿Todavía no te mueres, niña?!

La estudiante posó los ojos sobre la mujer y notó que tenía la mano dentro del pantalón de él, lo que le provocó una molestia que, recorrió su pecho, explotando en sus palabras

- ¡NO TOQUES A INUYASHA!

- ¿Qué? - el hanyo se sonrojó

- Ja, quédate tranquila, no me interesa robártelo - comenzó a volar en dirección de la morena - ¡Te destruiré primero!

- No, si logro impedirlo - murmuró él

En ese momento, jaló hacía abajo sus agarres, provocando el retroceso de la mujer

- ¡Maldito! - agitó sus manos, al mismo tiempo en que el hanyo tomaba impulso con uno de las paredes del risco

- ¡Garras de acero! - cortó los hilos, sin embargo, Yura los dirigió a la joven

- ¡Kagome! - dio un salto en su dirección

La estudiante observó los cabellos y notó que su única salida era lanzarse

Yo... sé que Inuyasha me atrapará

Dio un paso y se dejo caer

- Pero ¿Qué está haciendo? - se sorprendió la mujer

Kagome

Frunció el ceño, intentando tomar mayor velocidad, al mismo tiempo en que la recibía en sus brazos

- ¡¿Acaso estás loca?! - gritó - ¡¿Qué hubiera ocurrido si no llegaba a atraparte?!

- Yo... sabía que lo harías

- ¿Qué?

Fueron solo unos segundos, pero bastaron para que aquella expresión llena de ternura y confianza que desprendían esos ojos castaños, le devolviera las fuerzas para regresar al combate. Yura lanzó otro ataque, obligándolo a utilizar de apoyo la cornisa del risco y, con un nuevo salto, retroceder, en dirección al nido. En ese momento, la joven notó un brillo particular en la mitad de aquella cascada de hilos

- Inuyasha - pronunció - Lánzame allí

- ¿Qué dices? - la miró sorprendido - ¡De ninguna manera, puedes caer al vacío!

- Sólo... confía en mi... espera mi señal

- Hm - Frunció su ceño, sin embargo, asintió

- ¡Ya ríndanse! - sonrió - No hay a donde escapar

- ¡Ahora! - gritó ella mientras el híbrido la lanzaba en dirección a los cabellos

- ¿Qué? - abrió sus ojos al ver como ella se sujetaba ellos, empezando a escalar

¡No puede ser! Lo vio

Voló, lo más rápido que pudo, con su espada empuñada

- ¡Kagome! - gritó, cayendo al borde del precipicio

- ¡Lo tengo! - jaló y separó aquel cráneo que se destacaba por sobre los demás

- ¡Maldita niña! ¡Deja eso!

Lanzó su espada, la cual se incrustó en una de sus piernas, sin embargo, aquello no impidió que volviera a saltar al vacío

- ¡Inuyasha! - lanzó el cráneo

- ¡NOOOO! - la mujer comezó a descender

- ¡Garras de acero! - gritó, al mismo tiempo en que saltaba, partiéndolo en varios pedazos - Kagome - dijo con desesperación observando como el cuerpo de la joven caía en su dirección

- No... puede... ser

El cuerpo de Yura comenzó a desvanecerse lentamente, mientras el híbrido sostenía a la chica en sus brazos e intentaba aterrizar en una zona segura

Con que allí escondías tu verdadera forma

Miró a la muchacha, quien estaba inconsciente

- ¡Kagome! - la movía, sin obtener reacción

Está muy herida y ha perdido mucha sangre

Pensó recorriendo su cuerpo. La dejó en el suelo y, con un movimiento rápido, quito aquella cuchilla, lo que provocó que más sangre saliera

- Maldición - gruñó - Debo llevarla a la aldea de inmediato

La cargó sobre su espalda y comenzó a correr lo más rápido que podía