Abrió los ojos lentamente, encontrándose con las maderas del techo de la casa. Emitió un leve quejido, al mismo tiempo en que se elevaba del tatami

- Al fin despertaste - giró, viendo a la sacerdotisa a su lado, lavando un paño en la cubeta - Que alivio - sonrió, limpiando su frente

- ¿Qué... qué ocurrió?

- Inuyasha te trajo hasta aquí... estabas muy herida

- Tú... ¿me curaste?

- Así es - regresó el paño a la cubeta

- Mi ropa... - miró su pecho, percatándose de que tenía puesta una especie de bata

- Oh, no te preocupes - se puso de pie, tomando las cosas - Kaede fue a lavarla al rio, estaba cubierta de sangre

- ¿Cómo te encuentras? Tú también estabas herida

- No te preocupes por mi - sonrió, tomando una canasta de alimentos y remedios - No fue nada

- ¿A dónde vas?

- Tengo que ir a ayudar a un herido... deberías ir a bañarte, el agua de la cascada es muy efectiva contra las cortaduras, las limpiará bien

- De... de acuerdo

Esa energía que emana del cuerpo de Kikyou... ¿es la perla de Shikon que protege?

Pensó, observando aquella esfera brillante a través de su camisa

La sacerdotisa salió del lugar, en dirección a la cueva

- Kikyou - pronunció desde la rama de un árbol - ¿A dónde vas?

- Inuyasha - sonrió, él descendió - Solo iré a llevar estas cosas

- ¿Cómo te sientes?

- Estoy mejor - miró sobre su hombro - Kaede hizo un buen trabajo curando mis heridas

- Y... ¿Qué hay de Kagome?

- Ya despertó, le recomendé que fuera a limpiarse a la cascada, después de todo, sus heridas aún corren riesgo de infectarse

- Comprendo...

- Regreso en un momento - pasó por su lado

- Espera Kikyou... iré contigo

- No es necesario - sonrió dulcemente - Ya hiciste mucho por hoy

- Pero... otra criatura podría intentar arrebatarte la perla

- En ese caso... - señaló su arco y flecas - Estaré bien, no te preocupes

- De acuerdo - asintió, regresando al árbol, ella reanudo su camino

Momentos después, la estudiante salió de la cabaña

Kagome

Pensó, elevándose, sin embargo, decidió mantener su distancia y observarla. La mujer comenzó a caminar en dirección a la cascada, mientras que él, a través de los árboles, la seguía


- Amo bonito, ésta es la tumba que me indica el báculo

El demonio observó detenidamente aquellas estructuras de roca. En ese momento, una manada de lobos salieron de las ruinas

- ¿Lo... lobos?

- Son los protectores de la tumba - dijo, empuñando sus garras

Los animales saltaron, con la intención de atacarlo

- Quítense... me estorban

Con un sólo ataque de sus garras, acabó con todos ellos

- Jaken... haz tu trabajo

- Por supuesto amo bonito

Se acercó al centro del lugar, clavando su báculo en el suelo, al mismo tiempo en que la cabeza de la mujer emitía un grito

- Hugh... me temo que esta tampoco es la tumba, amo - pronunció nervioso

El demonio giró sobre sus talones y comenzó a caminar

Supongo... que no tengo más alternativa... que visitar a mi insignificante hermano

- Jaken - pronunció sin detenerse - Si vuelves a equivocarte... te mataré

- Ayayaya le prometo que no va a volver a pasar amo Sesshomaru - lo seguía

- Uf... eso estuvo muy cerca - suspiró la pulga, saliendo de su escondite - Debo avisarle al amo Inuyasha - comenzó a saltar, alejándose del lugar

En la aldea, la joven estudiante se encontraba a unos metros de la cascada

Inuyasha no respondió cuando le pregunté por la perla de Shikon... su expresión parecía de sorpresa, como si la presencia de esa perla no fuese detectable para todo el mundo

- Kaede - dijo, al ver a la niña estrujando la ropa

- Señorita Kagome - volteó, sonriendo - ¿Cómo se siente?

- Bien, gracias - sonrió - Deja eso, yo puedo hacerlo

- Oh, no se preocupe, ya terminé... de hecho, estaba por regresar a la aldea - puso la ropa en el canasto y se puso de pie - Vino a darse un baño ¿no es así?

- Bueno... Kikyou me dijo que sería lo mejor

- Así es... el agua ayuda mucho a limpiar bien sus heridas - puso el canasto sobre su hombro - Cuando regrese le prepararé un té que la ayudará con el dolor

- Muchas gracias Kaede - sonrió - Eres muy dulce - acarició su mejilla

- No es nada - dijo con sinceridad - Así es como mi hermana me enseña a ayudar a los demás

Comenzó a caminar en dirección a la aldea

- Vaya - murmuró - Es muy madura para ser alguien tan pequeño

Mientras tanto, el híbrido se encontraba sobre la montaña de la cual caía aquella poderosa agua, observándola. La joven caminó hasta la orilla y tocó el agua con la punta del pie

- ¡Está helada! - gritó para luego dar un suspiro - Pero si Kikyou dice que debo hacerlo...

Dejó caer su bata, quedando completamente desnuda. Sobre la montaña, las mejillas del hanyo se sonrojaron ante aquella acción. Nuevamente fue invadido por la misma sensación

¿Por qué me pasa esto cada vez que la veo sin ropa?

Pensaba, al mismo tiempo en que tragaba saliva

Ella comenzó a caminar dentro del agua, frunciendo el ceño

- De... de... verdad... está muy fría - se quejó - Supongo que no tengo otra opción - se zambulló un momento, para luego emerger y comenzar a frotar su cuerpo con sus manos

- Hugh - miró su entrepierna, la cual comenzaba a apretar nuevamente su hakama - No... no debo hacer esto

Se decía así mismo, sin embargo, sus ojos se rehusaban a abandonar el hermoso cuerpo de la chica

- Inuyasha - lo miró con aquellos ojos castaños llenos de deseo - Ven... quiero... que estés aquí

Él, quién se encontraba en la orilla, comenzó a acercarse, adentrándose en el agua. La morena se acercó, regalándole una cálida sonrisa, al mismo tiempo en que colocaba sus manos en su pecho, abriendo su hitoe con suma delicadeza, ante su atenta mirada. Lanzó a un costado su chaqueta, para seguir con los botones de su kosode

- Kagome...

- Shhh - intervino, mirándolo a los ojos - No digas nada

Lanzó su camisa al agua y comenzó a acariciar su pecho, provocando que la piel del híbrido reaccionara favorablemente a aquel contacto. Su mano descendió a su hakama, acariciando aquel prominente bulto que comenzaba a asomarse

- Parece... - acercó sus labios a su cuello, mientras que él cerraba los ojos, dejándose envolver por su cálido aliento - Qué sientes el mismo deseo que yo - apretó levemente su entrepierna, logrando que él emitiera un gruñido y, con su mano libre, comenzó a liberar su obi

- Kagome... yo

Sin previo aviso, tomó una de sus mano, llevándola a la altura de uno de sus pechos

- Quiero... que me toques Inuyasha...

- ¿E... estas segura?

- Si - respondió casi en un suspiro, besando su cuello

Yo... yo... no puedo... no quiero... contenerme

Con su otra mano, descendió por el vientre de la joven, clavando sutilmente sus garras en su piel, provocando sus suspiros

¡Demonios!

Siguió con su camino, hasta llegar a la entrepierna de la mujer, la cual comenzó a palpar con cierta curiosidad

- Kagome... estás...

- ¿Excitada? - no veía su expresión, pero sabía que estaba sonriendo - Explora un poco más... - Quitó el cinturón, al mismo tiempo en que su hakama caía al agua - Pero... hazlo con esto

Tomó su miembro, colocándolo entre sus piernas, el hanyo liberó un sonoro suspiro ante ese roce

- Maldición...

- ¿Te gusta? - comenzó a dejar húmedos besos, mientras, lentamente, frotaba su entrepierna con la de él

El híbrido elevó su mano, tomando el pecho restante, mientras comenzaba a moverse al ritmo de su compañera

- Kagome... quiero... sentirte más

- Inuyasha - suspiró

- ¡KYAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!

- ¡¿Qué?! - abrió sus ojos y lo primero que notó, fue su visible erección

Desvió su vista hacia el agua y se sorprendió aun más con aquella imagen

- Sesshomaru


- Kikyou - dijo el ladrón, mientras la mujer le daba la última cucharada de alimentos

- ¿Cómo se encuentra joven Onigumo? - preparaba la medicina

- ¿Usted preparó la comida?

- Ésta vez no - sonrió - Mi hermana Kaede es quién lo preparó

- Sabía delicioso

- Muchas gracias, se lo diré - hizo una pausa - Tenga - comenzó a darle de beber el remedio - Ésta es su medicina para el dolor

- Muchas gracias

- No tiene que agradecer - sonrió, comenzando a guardar las cosas en la cesta

- ¿Ya se va?

- Así es - se puso de pie - Hay muchas cosas que hacer en la aldea

- Quisiera... que se quedara un poco más... conmigo - La mujer lo miró, dubitativa - Es que... me siento muy sólo aquí

- Está bien - sonrió, volviendo a arrodillarse

- Es usted... una mujer muy dulce

- Le agradezco por eso... usted es una persona con una gran fortaleza

- ¿Usted cree?

- Por supuesto joven Onigumo... no muchas personas podrían seguir viviendo en su condición

- Debo confesar... señorita Kikyou, que usted es mi gran motivación para mantenerme en este mundo

Kikyou, eres tan hermosa... desearía quitarte ese ridículo traje y hacerte mía en este momento

- Sólo cumplo con mi deber, joven Onigumo

- Tiene muchas responsabilidades para ser tan joven

- Supongo que así es la vida de una sacerdotisa - suspiró - Nos dedicamos a cuidar de los demás y exterminar aquellos demonios amenazantes

- Siendo la guardiana de la perla de Shikon, supongo que todo debe ser más complicado

- ¿Cómo es que sabe acerca de eso?

- Cuándo era un bandido y saqueaba las aldeas, más de una vez escuché la leyenda de la Shikon-No Tama - decía con aquella voz espantosa - Aquella perla que es capaz de concederle un deseo a su dueño e incrementar los poderes del demonio que la posea- la sacerdotisa escuchaba atentamente - Sin embargo, esa perla se encontraba custodiada por una mujer... una sacerdotisa - miró su cuello - Y a juzgar por su collar... usted es su protectora

- Supongo que no le hará daño saberlo

Después de todo, nunca podrá moverse otra vez

- Dígame señorita Kikyou... ¿Nunca pensó en usar la perla?

- ¿Usar la perla? Bueno...

- Tú podrías convertirte en humano si lo deseas

- ¿De verdad? - la miró sorprendido

- Si... yo puedo darte la perla de Shikon, si pides un buen deseo, la perla se purificará y desaparecerá de este mundo

- Y ¿Qué ocurrirá contigo Kikyou?

- Bueno - miró al frente - Yo soy la protectora de la perla, si ella desaparece, seré... una mujer normal

Si Inuyasha decide convertirse en humano, los poderes de la perla por fin se desvanecerán y... podremos casarnos y tener una vida normal en la aldea...

- No necesito usarla - dijo con una sonrisa - No necesito más de lo que tengo

- Supongo que debe ser agotador pelear con demonios todos los días

- Lo es, pero también es parte de mi deber - se puso de pie - Lo lamento joven Onigumo... desearía quedarme más, pero debo atender los asuntos de la aldea

- Comprendo - la miró - La espero mañana, señorita Kikyou

La mujer asintió y comenzó a caminar en dirección a la salida

Si puedo apoderarme de esa perla... podré apoderarme del corazón de Kikyou... sólo necesito salir de aquí