Es ese extraño joven de nuevo... ¿Acaso me está siguiendo?
Pensó, con su cuerpo sumergido casi en su totalidad, mientras observaba los ojos dorados del youkai, quién se mantenía en la orilla
- ¿Qué es lo que quieres? - preguntó, intentando sonar desafiante
El peliplata no respondió, sólo se quedó mirándola
- Po... ¿podrías voltear? quiero ponerme mi ropa
- ¡Sesshomaru!
- ¿Qué? - miró hacía arriba, encontrándose con el híbrido, el cual aterrizó a unos metros del demonio
- ¿Qué demonios estás haciendo aquí? - preguntó, frunciendo el ceño
Pe... pero... ¿ellos se conocen?
- Ay pero que híbrido tan impertinente - respondió Jaken - Deberías mostrar más respeto por tu hermano mayor, Inuyasha
¡¿HERMANO MAYOR?!
Los ojos de la joven se abrieron como pocas veces lo habían echo en su vida y, no pudo evitar sentirse atormentada y culpable por lo que había ocurrido más temprano ese día
- Debes haber estado demasiado ocupado como para no reparar en mi presencia, hermano - dijo en un tono burlón
El hanyo desvió la mirada, comprendiendo totalmente lo que esas palabras significaban
- ¿Qué es lo que quieres? - insistió, desafiante
- Quiero que me digas donde se encuentra la tumba de nuestro padre
- ¡¿Y por qué piensas que yo voy a saber eso?! Además... no me interesa
El demonio frunció el entrecejo
- Entonces... no me dejas alternativa
Se deslizó sobre el agua, en dirección a la joven y, tomándola de la cintura, volvió a posicionarse frente a su medio hermano
- PERO ¡¿QUÉ DEMONIOS ESTÁS HACIENDO?! ¡SUELTAME! - gritaba, intentando liberarse mientras se cubría sus pechos con su mano derecha y su entrepierna con la izquierda
- ¡¿Qué... Qué haces?! - se sonrojó, al mismo tiempo en que una especie de molestia invadía su pecho - ¡SUELTALA! - empuñó sus garras
- Estabas aquí, sólo por esta mujer - el youkai sostenía el vientre de ella con su mano izquierda, mientras que, con la derecha, empuñó sus garras, colocándolas a la altura de su cuello
- Qui... quítales tus manos de encima - gruñó
- Entonces dime dónde se encuentra la tumba - apretó su agarré en su vientre, provocando que la mujer realizara un gesto de dolor - O ella pagará el precio de tu silencio
- ¡YA TE DIJE QUE NO SE NADA! - su molestia se convertía en desesperación
- No me sorprendes Inuyasha - sonrió levemente - Tu amor hacía los humanos te condena... eres igual de despreciable que ellos
Tengo que liberarme de alguna forma
Aprovechando aquel pequeño momento en el que el peliplata bajó la guardia, mordió la mano que se encontraba cerca de su cuello, provocando que, en un acto reflejo, él la apartara mientras, de un empujón, lo quitó de encima
- ¡Inuyasha! - corrió en su dirección
- ¡Kagome! - la recibió en sus brazos, hasta que se percató de su desnudez, por lo que, la empujo detrás de si, al mismo tiempo en que se quitaba su haori y se lo entregaba - Ponte esto y quédate atrás... Sesshomaru es un tipo muy peligroso
Él... él me salvó de caer al vacío y ahora ¿trató de matarme? No... si hubiese querido hacerlo, me hubiera asesinado sin más, ¿verdad?
Pensaba mientras se escondía detrás de la espalda del hanyo
Esa mujer... ¿realmente fue capaz de atacarme?
Pensó él, observando su mano
- Sesshomaru... no me interesa pelear contigo, asique lárgate antes de que me arrepienta
- Hm
Sonrió, lanzando un golpe con su látigo venenoso, el cual, Inuyasha evadió de un salto, no sin antes, tomar a la estudiante y apartarla
- ¿Estas bien? - preguntó, ella asintió, con su chaqueta a medio colocar - Kagome, por favor, vete... Sesshomaru no tendrá compasión por ti
- Parece que te importa demasiado esa mujer - empuñó sus garras - Patético
Comenzaron a pelear, ante la atenta mirada de la joven
- Tus ataques son siempre tan predecibles - lanzó un golpe, el cual fue evadido por las garras del hanyo
- Hablas demasiado - dio un salto, alejándose un poco mientras él lo seguía
En ese momento, las garras venenosas de su hermano atravesaron el kosode del peliplata, lastimando su brazo derecho, mientras que él emitía un visible gesto de dolor
Esto fue echo con la piel de las ratas de fuego... es más resistente que cualquier otra tela
Recordó, observando el haori
- Es verdad - murmuró - Sin esto, Inuyasha es vulnerable a los ataque de Sesshomaru
Redirigió su vista a la bata que Kikyou le había prestado y corrió por ella, quitándose aquella prenda roja y cubriéndose con la otra
- Tengo que darle esto a Inuyasha
Sin embargo, en el momento en el que decidió correr, un estruendo retumbo por todo el lugar
- ¿Qué es eso? - miró en dirección del bosque, frenando el combate con su hermano
- ¡Amo Sesshomaru! - se oyó
Entre los árboles, emergió un enorme monstruo y, sobre su hombro, se encontraba el pequeño acompañante del demonio
- Esa cosa... ¿es sirviente de Sesshomaru? - se sorprendió ella
Tiene algo en sus manos... es... ¿una mujer?
- Aquí está, amo bonito jeje
El monstruo elevó su mano, al mismo tiempo en que apretaba el agarre sobre el cuerpo de ella
- Inu...yasha - pronunció, haciendo gestos de dolor
- Ma... madre - abrió sus ojos
- ¿Qué? - lo miró - Es... ¿la mamá de Inuyasha? - murmuró
- Ayuda...me
- No... maldito Sesshomaru - gruñó, frunciendo el ceño - ¡Crees que voy a caer en este truco tan barato! - lo miró - ¡Mi madre murió hace mucho tiempo!
- Inuyasha - lo miró con compasión
Es verdad... Inuyasha dijo que dormía en la intemperie desde que su madre había muerto
Recordó aquella secuencia en su casa
- ¡No te perdonaré que hayas utilizado la figura de mi madre! - se abalanzó sobre el youkai, sin embargo, este lo esquivó
- Jaken - lo miró
El pequeño demonio asintió, al mismo tiempo en que, con su báculo golpeaba al monstruo, el cual, lanzó a la mujer
- ¡Kagome! - corrió en su dirección, al ver que ella era su objetivo
La joven intentó correr, sin embargo, aquella mujer tomó sus piernas, provocando su caída
- ¡Sueltameee! - gritó, moviendo su cuerpo
No... ¡No tiene rostro!
- ¡Ya déjala en paz! ¡Conmigo tiene que pelear! ¡Garras de fuego!
La mujer saltó, esquivando el ataque y entrelazó al híbrido con sus brazos
- ¿Qué... que haces? - intento soltarse, sin embargo, ella comenzó a absorberlo
- ¡Inuyasha! - se puso de pie, intentando correr a su lado, sin embargo, el youkai se le atravesó
- ¡Quítate!
- No te entrometas - pronunció con seriedad
- Te dije... ¡Que te quitaras!
Golpeó levemente su pecho y corrió en dirección del hanyo
Kagome
Pensó, mientras su cabeza era absorbida entre los pechos de aquella entidad
- Ay pero que niña insolente - se quejó Jaken, golpeando al monstruo para que la atacara
- Jaken - pronunció, haciendo que el demonio se detuviera
¿Qué? Pe... pero esa muchacha acaba de desafiarlo, ¿por qué no la destruye?
La mujer, con el hanyo en su interior, comenzó a saltar en dirección al bosque, mientras Kagome los seguía
¿Dónde estoy?
Miraba a su alrededor y no veía más allá de su propia presencia
- Estoy ¿en el agua? - murmuró - No... puedo respirar
- Inuyasha - la voz de una mujer comenzó a resonar
- ¿Qué? - giraba su cabeza a ambas direcciones - ¿Quién es?
- Inuyasha... hijo
- ¿Ma... madre? ¡¿Dónde estas?!
- Hijo
- ¡Dime dónde estas! ¡No puedo verte! - hizo una pausa - Yo... no puedo... verte
- ¡¿Dónde se metió?! - gritaba mientras corría, sin tener clara una dirección - ¡Inuyasha! ¡Inuyasha!
Corrió unos metros más, frenándose y contemplando el lugar, tratando de divisar una pista o algo que le indicara en dónde se encontraba el hanyo
Sesshomaru... es hermano de Inuyasha, sin embargo, se ve diferente
- Inuyasha - murmuró - Él utilizó la figura de la madre de Inuyasha para herirlo... eso... fue muy cruel - frunció el ceño - ¡INUYASHA! ¿DÓNDE ESTAS INUYASHA!
Retomó su carrera, sosteniendo la bata, para asegurarse de que no se abriera, con su mano derecha y el haori del hanyo, con la otra
- Esto es inútil - decía entre bocanadas de aire - Jamás lo encontraré - se detuvo
- El amo Inuyasha no está muy lejos de aquí
- ¿He? - miró a su alrededor - ¿De dónde viene esa voz?
- ¡Aquí! - saltaba
Miró sobre su hombro y profesó un terrible grito, tratando de quitárselo de encima
- ¡Tranquila! - se aferró a la bata - ¡No voy a hacerte daño!
- ¡¿Qué demonios eres tú?!
- ¡Soy la pulga Myoga!
- ¿Pulga? - se detuvo
- ¡Madre!
- Inuyasha... ¿Dónde está la tumba de tu padre?
- ¿Qué? - se sorprendió - ¿Por qué me preguntas eso?
- Dile a tu madre... ¿Dónde está la tumba de tu padre?
En ese momento, aquella mujer se hizo visible. Tenía la apariencia de su madre, sin embargo, no poseía rostro. El híbrido comenzó a sentirse cansado, como si aquella presencia, consumiera, poco a poco, sus energías
- Tu... tu no eres...
- Entonces... ¿es el sirviente de Inuyasha? - preguntó, mientras caminaba
- Yo fui el sirviente del gran perro demonio, quien fue el padre del amo Inuyasha - respondió, saltando sobre el hombro de la joven
- ¿Y dónde se encuentra él?
- Lamentablemente, el amo murió hace ya muchos años - se lamentó - Desde ese entonces, yo he vivido en su tumba
- Entonces... ¿Usted sabe dónde se encuentra la tumba que está buscando a Sesshomaru?
- ¿Conoce al joven Sesshomaru? - se sorprendió
- Él fue quién nos atacó... por su culpa esa cosa se llevó a Inuyasha
Si Sesshomaru decidió atacar al amo Inuyasha, significa que tiene una gran sospecha acerca de dónde se encuentra la verdadera tumba de su padre
Pensó, sin emitir una palabra
- ¡Ahí están! - gritó, sin elevar mucho la voz, mientras observaba a la mujer, con el híbrido aún entre sus pechos - Lo... lo está absorbiendo
- Usó a la mujer del limbo
- ¿Mujer del limbo?
- El espíritu de la mujer del limbo se formó a partir de los lamentos de las almas atormentadas de aquellas mujeres que perdieron a sus hijos por la guerra o el hambre
- Eso... es muy triste
- Si Sesshomaru está utilizándola, significa que, en este momento, la mujer del limbo está indagando en los recuerdos del amo Inuyasha
En ese momento, el youkai aterrizó al lado de la mujer, observándola
- Todavía no dice nada... si sigo indagando en el alma de esta criatura, podría...
- No me interesa - respondió con seriedad - No te detengas, hasta que te diga dónde está
Miró por sobre su hombro, lanzando un golpe con su látigo, cortando al medio uno de los árboles
- No es necesario que te escondas... puedo sentir tu miserable olor... lo mismo para tí, anciano Myoga
- ¿Cómo supo que estábamos aquí? - susurró, aún escondida
- El joven Sesshomaru posee un gran olfato, al igual que el amo Inuyasha
La joven se puso de pie, saliendo de su escondite y frenando su caminar a unos metros del peliplata
- Deja en paz a Inuyasha - pronunció con firmeza
- ¿Te atreves a desafiarme?
- Así es - apretó sus puños - Yo... no permitiré que le hagas daño
- No puedo... no puedo respirar - balbuceaba
- Hijo, un poco más... dile a tu madre... ¿Dónde se encuentra la tumba de tu padre?
- ¡No lo sé!
- Dime... ¿Dónde está?
- Puedo ver algo... pronunció
- Kagome es su nombre ¿no es así? - dijo la pulga - Tienes que hacer que el alma del amo Inuyasha reaccione
- ¿Qué su alma reaccione? Pero... ¿Cómo lo haré?
- Dile a tu madre... ¿Qué es lo que ves?
- No logro... - la imagen se tornaba borrosa - Es una perla... ¡una perla negra!
- Más... dime más... ¿Dónde se encuentra la tumba de tu padre, hijo?
- Yo... sólo veo... una perla... es... la perla negra de la derecha
- ¡Inuyasha! - comenzó a gritar, ante la atenta mirada del youkai - ¡Inuyasha por favor! ¡Despierta Inuyasha!
Si me acercó, esa criatura podría saltar por el barranco
- ¡Inuyasha! ¡INUYASHAAAAAA!
- Es... la perla negra de la derecha
- ¡INUYASHAAAAAA!
Esa voz
Abrió sus ojos
- ¡Inuyasha!
- Kagome - miró a su alrededor - ¡Kagomeeee!
- ¿Qué? - pronunció la mujer al ver como el hanyo comenzaba a reaccionar
En ese momento, Inuyasha empujó a la mujer, provocando que terminara al borde del acantilado, mientras él caía de espaldas, en dirección al bosque
- ¡Inuyasha! - corrió a su lado, arrodillándose - Inuyasha ¿te encuentras bien?
- Kagome - la miró - Estabas aquí
Entonces... su voz fue la que me salvó
- ¡Amo Inuyasha! - saltó sobre su hombro - ¡Qué alivió que se encuentre bien!
- ¿Anciano Myoga? - lo miró - ¿Qué estás haciendo aquí?
- ¿Qué... que está haciendo? - pronunció la mujer, observando al demonio
Ambos miraron al frente y notaron que Sesshomaru tenía tomada a la mujer por el cuello, elevándola
- Hm - sonrió levemente, al mismo tiempo en que, con su otra mano, atravesó su cuerpo, arrojándola al vacío
- La... ¿la mató? - murmuró asustada
- Así parece - dijo el anciano
- Maldición Sesshomaru - se puso de pie, colocándose su haori
- ¡Amo bonito! - apareció entre los árboles - Discúlpeme por la tardanza amo bonito, pero ese monstruo es muy difícil de domar para un pequeño ser como yo
- Con que... la perla negra de la derecha ¿he? - miró a su medio hermano
- ¿De qué está hablando? - preguntó, parada detrás del hanyo
- Hm... mi padre fue muy astuto... - voló rápidamente, tomando al joven por el cuello, apartándolo de la mujer - Se aseguró muy bien de que nadie encontrara su tumba...
- ¡Suéltalo! - gritó
- Jo... joven Sesshomaru - pronunció sobre el hombro de ella - No es necesario hacer esto
- ¿En que momento llegaste aquí? - lo miró la chica
- Má...mátame de una vez, maldito - gruñó
- Cierra la boca - frunció el ceño - Realmente se las ingenió muy bien, para esconder su tumba en la perla negra del ojo derecho, de un bastardo como tú
- ¿Qué? - se sorprendió
- ¡¿Kah!? - pronunció - Entonces... ¿la tumba estuvo con Inuyasha todo el tiempo?
En ese momento, el peliplata introdujo su dedo en el interior del ojo de su hermano, separando así, aquella joya
