Los últimos rayos del sol alumbraban la aldea, mientras la joven sacerdotisa regresaba de su recolección de hierbas

- Hermana - salió a su encuentro

- Hola Kaede - sonrió - Lamento la tardanza, pero el joven Onigumo me pidió que me quedara unos momentos más a su lado - ingresó, dejando las cestas a un costado - Y luego fui por unas hierbas

Miró la cabaña, percatándose de que la niña se encontraba sola

- No encuentro a la señorita Kagome por ningún lado

- ¿Qué? - se sorprendió

- Hoy a la tarde... fue a la cascada y no regresó - pronunció, preocupada

- ¿Y no fuiste por Inuyasha?

- Si, pero tampoco logré encontrarlo

Algo debió ocurrirle a Kagome y... es muy probable que Inuyasha haya ido por ella

- ¿Podrías ir a la casa de la señora Izumi? - se puso en cuclillas, delante de ella - Yo iré a la cascada, quizás encuentre algún rastro de ellos

- Pero hermana... es muy peligroso, además - miró hacía afuera - Pronto anochecerá y... - miró su collar - Podrían atacarte para robar la perla de Shikon

- No te preocupes por mi, hermana - puso su mano sobre su hombro, sonriendo con ternura - Mis flechas jamás permitirían que saliera herida

Intentó transmitirle la mayor seguridad posible. La niña asintió y, tomando su mano, salieron de la pequeña casa, en dirección de la cabaña de una de las vecinas


La reciente noche fue alumbrada por el destello que emanaba del ojo derecho del híbrido mientras su medio hermano quitaba la perla de su interior

- Al fin - sonrió, tomando aquella joya y soltando al hanyo

- ¡Inuyasha! - se arrodilló a su lado - ¿Estas bien?

Ambos miraron al frente, observando al youkai contemplar aquella perla

- ¡Óyeme tú! - se puso de pie - ¡Eso no te pertenece!

- ¡No lo enfrentes Kagome! - dijo la pulga - El joven Sesshomaru te aniquilará

- Hm - los miró - Qué te parece... si acompañas a tu honorable hermano, a la tumba de nuestro padre

Jaken corrió a su lado, entregándola el báculo mientras él dejaba caer la perla al suelo. El demonio insertó aquella arma sobre la joya, la cual comenzó a emitir un brillo rosado, mientras la cabeza masculina del báculo emitía un risa siniestra. En ese momento, un portal se abrió y, sin decir más, ambos youkais ingresaron en el

- ¡Amo Inuyasha! - saltó sobre su hombro - ¡No puede permitir que el joven Sesshomaru se apodere del tesoro de su padre!

- ¿El tesoro de mi padre? - lo miró, sorprendido

- Así es... su padre guarda un importante objeto dentro de su tumba y dudo mucho que el joven Sesshomaru sea el destinado a poseerlo

Después de todo, la perla negra se encontraba dentro de su ojo

- Bien... Kagome, quédate aquí... - miró hacia atrás, notando que ella ya no estaba

- La señorita Kagome acaba de ingresar al portal - respondió la pulga

- ¡¿Qué?! - corrió, lanzándose en el

Ese maldito presumido... no le perdonaré lo que le hizo a Inuyasha

Frunció el ceño, notablemente molesta

- ¡Kagome!

- ¡Inuyasha!

- ¿Qué crees que estás haciendo? - dijo en un tono de molestia - ¡Sesshomaru está ahí!

- Lo sé, es por eso que lo alcanzaremos y le daremos su merecido

Él se quedó observando la determinación en su mirada

Es demasiado valiente para ser una humana ordinaria

Una niebla comenzó a emerger, al mismo tiempo en que una gigantesca estructura comenzaba a divisarse a lo lejos

- ¿Qué es eso? - murmuró

¿He?

Abrió sus ojos al sentir los brazos del hanyo, rodeando su cintura

- Ten cuidado - dijo en un tono serio, aunque, se oía diferente - No sabemos con lo que podemos encontrarnos

- Si - lo miró, notando que él hacía un esfuerzo por no devolverle la mirada, sin embargo, eso no impidió que emitiera una leve sonrisa, correspondieron su abrazo

Disimuladamente, el híbrido miró las manos de ella, sonrojándose levemente

La niebla dio paso a aquel extraño lugar, cubierto de montañas y un esqueleto enorme sobresaliendo de el

- Padre - pronunció, en un tono triste

- ¡¿Ese era tu padre?! - se sorprendió

- Si

En ese momento, el esqueleto de un ave los sostuvo, acercándolos a la tumba

- No te creo - se apartó - Es.. es inmenso

- El padre del amo Inuyasha era un enorme demonio - dijo la pulga, sobre el hombro del híbrido - De hecho, esta es su verdadera forma

- ¿Anciano Myoga? Pensé que no te atreverías a venir

- ¿Qué insinúa, amo?

Aterrizaron sobre la mandíbula del esqueleto

- Supongo que esta es la entrada - observaba el lugar - Kagome, ¿Qué tal si esperas aquí?

- ¿Qué? ¿Por qué?

- Sesshomaru no es alguien agradable - pronunciaba con seriedad - Puede ser muy peligroso si te enfrentas a el

- Pues no me importa

- ¡Oid! ¡¿Por qué eres tan terca?! - gritó

- ¡¿Por qué no confías en que te acompañe?!

- ¡Estoy tratando de protegerte!

- ¿He?

Ambos permanecieron en silencio unos momentos, ella no sabía que responder, sin embargo, lo que más la había sorprendido, era que el híbrido mantenía su expresión seria, sin sonrojarse ni arrepentirse de las palabras que acababan de salir de su boca

- Entiendo... - titubeaba - Entiendo lo que dices, pero... quiero ir contigo

- De acuerdo - suspiró - Pero quédate detrás

Giró, comenzando a caminar al interior del lugar

¿Qué demonios fue eso? ¿Por qué mi corazón esta golpeando tan fuerte?

Pensaba, mientras caminaba detrás de el


El demonio ingresó a aquella especie de habitación y sonrió inmediatamente

- Ahí está - pronunció con un brillo especial en su mirar

- Vaya, con que ese es el tesoro de su padre - acotó con el mismo brillo - La gran espada que él utilizaba

Aquella arma había estado allí desde el momento de la muerte de uno de los mayores demonios que habían habitado la zona oeste. Inu no Taisho, o el gran perro demonio, como algunos llegaron a conocerlo, fue un poderoso youkai de corazón noble y grandes cualidades a la hora de aniquilar a sus oponentes

- Colmillo de acero - se paró delante de ella - Aquella espada capaz de acabar con cien demonios con sólo agitarla una vez

- Y ahora es toda suya amo bonito

El demonio extendió su brazo, tomando su empuñadura, sin embargo, un campo de energía comenzó a quemar su mano, provocando que tuviera que soltarla

- ¿Qué... qué ocurrió? - preguntó, sorprendido

- Mi padre fue muy cuidadoso - sonrió - La protegió con un campo de energía

- ¡Sesshomaru!

Ambos demonios miraron hacia arriba, observando al híbrido y la joven, parados en la entrada

- ¿Qué ocurrió Inuyasha? ¿Te dio miedo venir solo? - se burló, mirando a Kagome

- ¡Cierra la boca! - se lanzó - ¡Garras de acero! - su hermano esquivó el ataque - Tú no deberías estar aquí en primer lugar

- Sólo vine a buscar lo que me pertenece

- ¡Se equivoca joven Sesshomaru! - gritó la pulga, desde el hombro de Kagome

- Pero... ¿no estabas con Inuyasha?

- No es momento Kagome - le susurró - La tumba del señor se encontraba oculta dentro de la perla negra y ella estaba en el ojo del amo Inuyasha...

- Hm... ¿me estás diciendo que Inuyasha es el legítimo dueño de la espada?

- ¿Espada? - volteó, percatándose del arma incrustada en la roca - ¿Esta espada es el tesoro que mencionaste?

- Así es amo Inuyasha

- Pues yo sólo veo una espada vieja y oxidada - entrecerró sus ojos, observándola - ¿Seguro que mi padre no te estaba haciendo una broma?

- ¡Muestre respeto por la memoria de su padre! - comenzó a saltar

- Myoga - pronunció Sesshomaru - Lo único que logras con tus habladurías... - empuñó sus garras - ¡Es retrasar la muerte de Inuyasha! - se lanzó sobre el

El híbrido saltó, alejándose, al mismo tiempo en que las garras de su hermano rozaron su cabello, provocando que un mechón de el, cayera al suelo, deshaciéndose

- ¿Sus garras tienen veneno? - preguntó la joven

- Si... el veneno de Sesshomaru es demasiado potente... no se si el cuerpo del amo es capaz de soportarlo

Inuyasha puede morir si no logra defenderse

- Me temo, querido hermano - lo miró por sobre su hombro - Que sólo uno de los dos saldrá con vida de aquí

- ¡Y ese seré yo! - respondió, corriendo en dirección del youkai

Volvieron a trabarse en una lucha, en la cual ambos evadían los ataques del otro, sin embargo, Inuyasha era quien tenia mas dificultades

- Tus movimientos son tan predecibles como siempre - sonrió - ¡No eres más que un insignificante hanyo!

Frunció el ceño, golpeando la cara de su hermano con el puño, provocando que este se estrellara contra una de las paredes de la cueva

- ¡Toma la espada, Inuyasha! - gritó

- ¿Kagome? - intentó incorporarse con dificultad

- Sesshomaru no pudo sacar la espada ¿no es así? significa que él no es su dueño o de lo contrario ya la tendría en sus manos...

- Él no pudo tomarla - murmuró, pasando la mirada entre su hermano y el arma - De acuerdo... - sonrió con seguridad, caminando hacia ella

- Si Inuyasha logra sacar la espada... el amo bonito estará muy molesto - susurró Jaken, con cierto temor, observando al youkai

- Bien - se paró sobre la roca - Si esto te molesta Sesshomaru... entonces con gusto la tomaré

Tomó la empuñadura de la espada, la cual emitió un gran brillo

Colmillo de acero... ¿está recibiendo a Inuyasha?

Pensó, frunciendo el entrecejo con mayor profundidad

El lugar comenzó a temblar considerablemente, mientras el híbrido seguía tratando de sacar el arma

- ¡¿Qué ocurre?! - gritó ella, intentando aferrarse

- ¡Ay esto no está bien! - respondió la pulga

- ¡KYAAAAAAAAAA!

- ¡Kagome! - gritó al verla caer - Maldición, no llegaré - murmuró

En ese momento, Sesshomaru saltó, tomándola en sus brazos, al mismo tiempo en que sus miradas se cruzaban

- Sesshomaru - murmuró ella

- ¿Qué? - soltó la espada, girando en dirección de ellos - Él... ¿acaba de salvarla?

El youkai aterrizó a unos metros de su hermano, el cual paso sus ojos por las manos de él, sintiendo una notable molestia al verlas sobre la piel de la mujer. La joven no apartaba la mirada del rostro de él, como si, por un segundo, se hubiera hipnotizado. Con un movimiento rápido, Sesshomaru la colocó al frente de él, presionando su cuello y estómago con sus garras

¿Qué está haciendo?

Miró al hanyo, con una expresión de miedo

- ¡Quítale tus manos de encima Sesshomaru!

- Aléjate de esa espada - pronunció seriamente - O ella morirá

- Maldito - gruñó

- ¡No lo hagas! - gritó - ¡No te apartes de la espada!

- Pero... Kagome...

- Él no me hará daño

- ¿Qué? ¡¿De que estás hablando?! - gritó

- Sesshomaru - lo miró, mientras que él la observaba con su imperturbable expresión - Tú fuiste quién me salvo del nido de Yura y de caer al vacío ¿no es así?

- ¡¿Qué?! - abrió sus ojos

- No se porqué lo hiciste - ignoró completamente la reacción del híbrido - Pero... luego tú... te acercaste a mi... tocándome... querías... recordar mi olor

Sesshomaru... él... se acercó a Kagome... él... puso sus manos sobre ella... ¿con deseo? ¡El simple hecho de pensar en eso, me enferma!

- ¡Suficiente! - giró, cegado por la ira, y tomó el arma - ¡Suelta a Kagome! - apuntó la espada hacia su hermano, la cual se transformó de repente

- ¡¿Kah?! - el pequeño demonio no salía de su asombro - Él... él pudo sacar la espada

- ¡Lo sabía! - gritó Myoga, quién se encontraba colgando de la parte superior - ¡Esa espada le pertenece al amo Inuyasha

- Inuyasha - murmuró ella, sorprendida

- Hm - cerró los ojos, emitiendo una leve sonrisa - De eso se trataba

- ¡¿De qué estas hablando?! - gritó

- Pudiste sacar la espada - abrió sus ojos - Sólo porque lo único que te interesa en este momento, es proteger a esta mujer

- Hugggmm - las garras del youkai se clavaron en el cuello de Kagome

- Esos sentimientos que tienes por estos seres tan repugnantes - su tono comenzaba a volverse amenazador - ¿Son los que te hacen merecedor del tesoro de nuestro padre?

- Quita... tus manos de Kagome - frunció el ceño - O te voy a matar

- Inuyasha - sonrió - Aún después de obtener la espada... ¿sólo piensas en ella? - en ese momento, el youkai lanzó a la joven al suelo, al mismo tiempo en que volaba en dirección de su hermano - ¡ME REPUGNAS! - gritó, empuñando sus garras

El híbrido se cubrió con la espada, mientras observaba la mirada llena de furia del peliplata. Lo empujó, agarrando con más firmeza la empuñadura

- ¡Quítate! - agitó el arma, abriendo el camino y corrió en dirección de la joven - Kagome - se arrodillo a su lado - ¿Estas bien?

- Inuyasha... la espada... lograste sacarla - sonrió, con un brillo en sus ojos

- Creo - intervino Sesshomaru - Qué ya disfrutaron demasiado el burlarse de mi

Una energía comenzó a envolverlo, al mismo tiempo en que su cabello comenzaba a agitarse y sus ojos a tornarse de un color rojo intenso

- ¡Ay, el amo bonito está furioso! - gritó Jaken

- ¿Qué... qué le ocurre? - se paró detrás del híbrido

- Se está transformando - apretó el agarre en su arma - Va a mostrar su verdadera forma