- Es una lastima - pronunció el youkai - Entonces... ¡La tomaré por la fuerza! - golpeó el suelo, provocando una descarga de energía
Una enorme explosión iluminó más aún el día
- ¡Ese es mi hermano! - pronunció Manten desde la nube
- Ja, eso fue muy fácil - el polvo comenzó a disiparte - ¿Qué?
La sacerdotisa se encontraba protegida por un campo de energía
Su ataque es potente, deberé evadir los demás golpes, de lo contrario, mis fuerzas se agotaran muy rápido
Pensó, mientras que, con un rápido movimiento, lanzó su flecha. Hiten intentó desviarla con su espada, sin embargo, la fuerza purificadora neutralizo la energía de su arma
- ¡Argh! ¡Maldita mujer!
Manten lanzó una bola de energía desde la altura
- ¡Ugh! - la esquivó, cayendo de cuclillas, mientras le lanzaba una flecha, la cual rozó su nariz
- ¿Qué? - Kagome elevó su cabeza, observando la salida de la cabaña
- ¿Qué ocurre señorita Kagome?
Puedo sentir levemente la presencia de la perla de Shikon, pero... esa energía electrizante... no pertenece a ella y mucho menos a Kikyou
Se puso de pie, asomándose afuera. En ese momento, una brillante luz se observó a la distancia, seguido de un sonoro estallido
- Los cultivos... - murmuró - ¡Kikyou! - entró nuevamente a la cabaña - Kaede, ¿estas son tus flechas y tu arco, no es así?
- Si, pero ¿Qué ocurre? ¿Que fue aquella luz?
- No hay tiempo - tomó las armas - Por favor, no salgas por nada en el mundo - comenzó a correr - ¡Espéranos aquí! - la miró una ultima vez y comenzó a concentrarse en el camino
Nuevas explosiones se escucharon. Sabía que esto alertaría a los aldeanos, sólo esperaba que ninguno tomara el coraje para acercarse a ver lo que ocurría, después de todo, no podía ser nada bueno
Se detuvo a unos metros de donde se desencadenaba la batalla
- Kikyou
La mujer se encontraba en cuclillas, lanzando sus últimas flechas, mientras que, en el cielo, un extraño ser se encontraba en una nube, en tierra, alguien, de aspecto visiblemente más humano, tenía una espada a su lado y observaba como la otra criatura lanzaba enormes bolas de energía que la miko evadía retrocediendo
- Maldito - gruñó, al mismo tiempo en que su flecha fue despedida, atravesando el ataque del youkai e incrustándose en su rostro, atravesándolo
- ¡Manten! - gritó al ver como la nube que sostenía a su hermano se desvanecía y este caía al suelo
- ¡Kikyou! - la estudiante dio un paso, cuando una mano la jaló a los arbustos que se encontraban en el paso - ¡Oye suéltame! - lo miró, abriendo ligeramente sus ojos - Inuyasha
- Quédate aquí Kagome
- ¡¿Qué estas diciendo?! ¡Kikyou necesita ayuda!
- ¡Y yo la ayudaré! - la miró seriamente - Tú no posees la fuerza de Kikyou, serás un blanco fácil para esos demonios
- Pero...
- Sólo... espéranos aquí - se asomó, volviendo a mirarla - Y huye si es necesario
Comenzó a correr en dirección del campo de batalla
- ¡Manten! ¡Hermanito! ¿Te encuentras bien? - se arrodilló a su lado
- ¡Me duele mucho hermano! - se quejaba - ¡Quítamela!
- ¿Qué? - miró por sobre su hombro, al mismo tiempo en que giraba, chocando su Raigekijin contra Tessaiga - ¡¿Quién eres tú?!
- ¡Eso mismo iba a preguntarte! - gruño, alejándose de un salto, en dirección a la miko - Kikyou - la miró por sobre su hombro - ¿Estas bien?
- Si - asintió
La mujer miró por sobre su hombro y frunció el entrecejo
Sólo me queda una flecha
- Ja... un ser híbrido - sonrió - ¿Desde cuando los hanyos son aliados de los humanos?
- Eso no te interesa - apuntaba su espada en dirección de los youkai - Ustedes intentaron lastimar a Kikyou ¡No se los perdonaré!
- Ya veo... con que es tu mujer... ja... de acuerdo ¡los eliminaré a ambos!
Agitó su espada, lanzando una poderosa ráfaga de electricidad
- ¡Inuyasha! - se paró a su lado
- Tranquila - pronunció, tomando la funda de Tessaiga
En los arbustos, la estudiante observaba la escena con demasiado miedo
- Inu...yasha
Otra gran explosión, mucho más colosal que la que había escuchado antes de llegar al lugar, se oyó, sin embargo, cuando el polvo se disipó, logró divisar al híbrido y la mujer, cubiertos de un campo de energía
- La... la funda... los protegió
- Vaya, también te escondes en un campo - rio - Eres un debilucho
- ¡¿Quién se estaba escondiendo?! - se abalanzó sobre el, al mismo tiempo en que sus espadas chocaron nuevamente
- ¿Dónde se fue el otro? - murmuró Kikyou, observando que, en su lugar se encontraba la flecha con la que lo había travesado. Comenzó a mirar a su alrededor, hasta percatarse de que se encontraba en unos arbustos - ¿Qué está haciendo?
- ¡Mira Hiten! - gritó, provocando que dejarán de luchar y miraran en su dirección - ¡Es igualita a ella! - sonrió, elevando a la joven por el cabello
Kagome
Sus orbes dorados se dilataron al ver la forma en como el demonio sostenía a la chica
- ¿Qué hace ella aquí? - se sorprendió la sacerdotisa hasta que notó el arco que sostenía - ¿Vino a ayudarnos?
- ¡Maldición! - lanzó un golpe a Hiten, quién se elevó, sostenido por sus ruedas de fuego - ¡Quítale tus manos de encima! - corrió en su dirección
En ese momento, Manten también comenzó a volar, con Kagome retorciéndose en sus brazos
- ¡Sueltameeeeeee! - gritaba
- ¡Vámonos hermano! - miró al youkai - Con ella me conformo, luego regresaremos por la perla
- ¡Eso ni pensarlo! - respondió el hanyo
- ¡No me toques! - gritó la morena, propinándole un golpe en el rostro
Me... me golpeó... delante de mi hermano mayor y esos sujetos... me... me ha humillado
Pensó, tomándose el ojo derecho
- ¡Por favor Manten! - gritó Hiten - ¡¿Vas a dejar que una simple niña te golpee?!
- Tú... - gruñó - ¡Maldita mujer!
Le devolvió el golpe, con mucha mayor fuerza e intensidad de lo que ella podría haber soportado
- Inuyasha - Kikyou lo miró, percibiendo una poderosa energía que comenzó a emanar del hanyo luego de ver aquella escena
- ¡¿Cómo te atreves...?! - apretó fuertemente su espada - ¡¿CÓMO TE ATREVES A GOLPEARLA?! - elevó su mirada, la cual esta cubierta por una ira descomunal
Dio un enorme salto, lo suficientemente alto como para alcanzar la altura de la nube en la que se posicionaban, cortándola. El youkai y la joven, quién se encontraba aturdida pero consciente, cayeron al vacío
- ¡Kagome! - logró escuchar en el aire, mientras unos brazos la sostuvieron torpemente, pero con la suficiente fuerza como para que no se estrellara
Manten aterrizó sobre su barriga. La sacerdotisa apuntó su última flecha, con la decisión en su mente de acabar con su vida, sin embargo, Hiten se adelantó, lanzándole un golpe de energía, el cuál impacto cerca de sus pies, lanzándola unos metros más adelante
- ¡Kikyou! - gritó, dejando a la estudiante en el suelo y girando en dirección de los demonios
- ¡Ya me cansé de todos ustedes! - gritó el youkai, agitando su espada con una nueva descarga eléctrica
La imagen del demonio golpeando el rostro de Kagome volvió a pasar por su mente, provocando que, nuevamente, el agarre en el mango de su espada, fuera mucho más intenso
- ¿Qué es eso? - miró a colmillo de acero, la cual estaba envuelta en una poderosa energía - Es... ¿viento? - miró el ataque que estaba a punto de alcanzarlos y notó aquellas rupturas, inmediatamente comprendió lo que su espada intentaba decirle
La agitó, provocando que una energía desmesurada fuera liberada de ella, energía que chocó inmediatamente con la de Hiten
- ¿Qué demonios es eso? - se sorprendió, desviando la mirada a su hermano, el cual se estaba poniendo de pie
Luego de la gran explosión y que la luz cegadora comenzara a disiparse, el hanyo parpadeo, mirando en todas direcciones
- Se marcharon - pronunció - Ki... ¡Kikyou! - corrió en dirección a la sacerdotisa, la cual se estaba tratando de incorporar sobre su arco - ¿Te encuentras bien?
- Si - respondió en un suspiro - Esos seres querían la perla de Shikon - observó la joya - Fueron más difíciles de lo que pensé
- ¡Agh! - se quejó, tomándose un lado de la cara - Eso... dolió
- Kagome - giró su cabeza, encontrándose con aquella mirada dorada - Déjame verte
- ¿He? - seguía un poco aturdida, por lo que, no se había percatado de lo fuerte que presionaba su mano contra su rostro
El hanyo retiró delicadamente la mano de ella y, tomándola por la barbilla, inspeccionó la zona, frunciendo ligeramente el ceño, en señal de molestia
- ¿Qué ocurre? - preguntó, un poco confundida
- Lamento haber dejado que ese maldito te golpeara - sonaba bastante frustrado
- No fue tu culpa - sonrió ligeramente
- Es una herida superficial por suerte - ambos dirigieron su mirada a la miko, quién estaba al lado del híbrido - Puedo darte unas hierbas para el dolor y un ungüento para la piel... te ayudara a que se cure rápido
La chica asintió
- Muchas gracias, Kikyou
- ¿Se encuentra mejor, señorita Kagome? - preguntó la niña, sentándose al lado de la estudiante, quién estaba al frente de uno de los canales de agua de la aldea
- Si - la miró, sonriendo para volver a contemplar el atardecer - ¿Kikyou se fue a recolectar hierbas?
- De hecho, fue a terminar de recolectar las verduras - suspiró - Los ataques de esos demonios debieron dañarlos bastante
- La fuerza de tu hermana es increíble - sonrió con sinceridad - Hace unas horas se encontraba luchando con esos demonios y ahora está realizando sus tareas
- Así es su vida - suspiró - En su día a día no existe tiempo para el dolor, o algún otro sentimiento
- ¿He? - la miró, confundida, sin embargo, el silencio de Kaede la hizo darse cuenta de que no tenía intenciones de decir más
Mientras tanto, en el campo de cultivos, la sacerdotisa se encontraba aprovechando los últimos rayos de sol que quedaban, llenando la canasta de alimentos
- ¿Qué hubiese ocurrido, si yo no llegaba a ayudarla? - murmuró el hanyo, observándola sobre un árbol - Ella siempre dice que no debo preocuparme... que estará bien, pero... a pesar de sus enormes poderes...
De repente, una gran culpa de apoderó del pecho de Inuyasha al recordar lo que sintió esa mañana al hablar con Kagome. Entrecerró sus ojos, intentando alejar aquella extraña sensación, sin embargo, esta volvía cada vez que sus ojos se encontraban con el rostro concentrado de la mujer
- Ella no es mi pareja, pero... aún así...
Si le digo lo que me está ocurriendo, podría destruir su corazón, además, yo le prometí usar la perla... pero... Kagome...
- No puedo seguir involucrándome con esa niña - frunció el entrecejo
Por favor, necesito regresar a casa
La voz de la morena paso por su mente
- ¡¿Pero como voy a alejarme de ella si tengo que acompañarla a su casa?! - se quejó, cruzándose de brazos - Debería buscar la manera en la que pueda volver sola
No quiero hacer eso... quiero acompañarla, pero... Kikyou
- ¡Maldición! - gritó sin percatarse de que había llamado la atención de la miko
- ¿Qué ocurre Inuyasha?
Su mirada dorada se encontró con la mirada castaña de ella, lo cual no ayudo mucho a su punzada en el pecho, por lo que, decidió descender
- Kikyou - caminó, hasta quedar a unos metros de distancia - Tengo que hablar contigo
- ¿Sucede algo malo?
- No... no es eso, es sobre Kagome
- ¿Qué pasa con ella?
Procedió a explicarle la breve charla, sobre la escuela y exámenes, que habían tenido en la mañana y el hecho de que el pozo solo funcionaba si ambos saltaban en su interior
- Comprendo - dijo, tomando la canasta y comenzando a caminar - Eso que llama examen, debe ser muy importante para ella
- Por la forma en la que me lo pidió... además... su familia se encuentra en esa época
- Pobrecita - suspiró - Debe ser duro para ella el estar en un lugar desconocido
- Lo es... además... su estadía aquí no ha sido demasiado placentera - las imágenes de las cortaduras causadas por Yura y el golpe que recibió de Manten, pasaron por su mente - Allá estará más segura
No sabía con exactitud si esas últimas palabras las pronunció para la sacerdotisa o para él mismo
- Tienes razón - sonrió, mirándolo - Debes acompañarla a su hogar... después de todo, sólo serán tres días
El híbrido le devolvió la sonrisa, visiblemente más aliviado. Antes de que ella pudiera girar y retomar su caminar, él la tomó del brazo, obligándola a mirarlo nuevamente
- Cuando regrese... le pediré mi deseo a la perla y... me convertiré en humano
Los ojos de la mujer se abrieron como platos ante esas palabras, inclusive, llegó a creer que se las había imaginado
- Inuyasha - murmuró, casi sin aliento - ¿De verdad?
Él asintió
Sin decir más, la mujer dejó caer la canasta y se lanzó a sus brazos, abrazándolo fuertemente mientras sonreía. El hanyo correspondió su abrazo
- No puedo creerlo, Inuyasha... al fin - su tono era notablemente feliz
Este es el momento que Kikyou y yo hemos estado esperando durante mucho tiempo... se supone que debería estar igual que ella, pero... ¿Por qué no me siento feliz?
¿Inuyasha habrá tomado una decisión al fin?
Espero que les siga gustando la historia... ¡Nos vemos el próximo viernes! :)
