- ¡Al fin en casa! - sonrió, elevando sus brazos

- Feh - cruzó los suyos - No sé como puede gustarte esta época tan extraña y complicada

- Supongo que es porque nací en esta época, ¿no te parece?

- Oye, no te pases de lista - entrecerró sus ojos

La tomó de la cintura y salieron del pozo para seguir su avance hacia la salida del templo

- Podré darme un baño caliente...

El giró su cabeza, intentando ocultar el rosado de sus mejillas al recordar la secuencia en la que la vio bañarse por primera vez

Su gesto de placer al entrar en contacto con el agua...

Meneo la cabeza, intentando apartar aquellos pensamientos antes de que hicieran estragos en su anatomía masculina

- ¿Estas bien? - lo miró confundida

- Se - trató de parecer calmado - Sólo detesto este lugar

- Bueno, quizás eso sea porque no lo conoces bien

Tal vez... debería intentar mostrarle a Inuyasha un poco más de este mundo... puede ser muy divertido después de todo

- ¿Qué me ves? - su falsa irritabilidad era su forma de mantenerse emocionalmente alejado de la joven

- Nada - sonrió - Sólo pensaba

Los últimos metros los transitaron en silencio, hasta que ingresaron a la casa

- ¡Hermana! ¡Orejas de perro! - el niño fue el primero en recibirlos, abrazándolos a ambos

- ¿Qué... Qué haces niño? - abrió sus brazos, sorprendido y sonrojado

- Sota - sonrió la mujer, dándole palmadas en la espalda

- Me alegra mucho verlos - mantenía sus ojos cerrados, apretando su agarre

- Kagome - su madre fue la siguiente en aparecer - Llegan justo a tiempo, estaba a punto de hacer la cena... se quedarán ¿no es así?

- Si mamá

La mujer sonrió, reingresando nuevamente a la cocina mientras el niño se apartaba, observándolos

- Hermana ¿Qué te ocurrió? Tu rostro, está un poco morado

- ¿Te refieres a esto? - señaló su mejilla - No es nada, sólo me caí - respondió sin borrar su sonrisa

El pecho de Inuyasha se apretó un poco al recordar la secuencia y la forma en la que el puño de Manten se había estrellado contra el rostro de la mujer. Aún no se perdonaba el no haber intervenido a tiempo

Mientras los hermanos tenían una pequeña charla, él se limitó a observar las piernas de ella. Las cicatrices de las cortaduras y la herida provocada por la chuchilla de Yura eran casi imperceptibles, pero, seguían allí, siendo un recordatorio constante de que su época era demasiado peligrosa para Kagome, al menos en los momentos en los que él no estaba presente para protegerla

- Necesito darme un baño - dijo suspirando - Sota ¿podrías entretener a Inuyasha?

- ¡Claro! - se emocionó

- No necesito una niñera - respondió en un tono huraño

- Ya lo sé - lo miró, sonriendo - Pero Sota es una buena compañía

- Ven Inu - le tomó la mano y comenzaron a caminar hacia la sala, en dónde el abuelo se encontraba sentado, leyendo su diario

- Bienvenidos - pronunció sin mirarlos - Supongo que mi nieta regresó contigo

- E... si, señor

El niño guió al hanyo hasta la televisión y le indicó que se sentara

- ¿Qué es esta cosa?

- Se llama televisión - sonrió - Y puede mostrarte imágenes de muchas cosas, mira

Tomó el control remoto y lo encendió. Sus orbes dorados destellaban un brillo nuevo, realmente estaba sorprendido por aquel aparato, en su época, un artefacto como este, era algo impensable. Con unos rápidos movimientos de sus dedos, el niño programó la tv para poder usar su consola de juegos

- ¿Quieres jugar? - se arrodilló a su lado, extendiéndole un control de juguete

- ¿Jugar? - observó el aparato con detenimiento - ¿Para que sirve esto?

- Se llama control y sirve para poder manejar a los personajes del videojuego

- ¿Video...juego?

- Así es, mira - señaló la tele

El entusiasmo que el niño profesaba al explicarle como utilizar aquella arma desconocida, contagió al híbrido, quien prestaba particularmente atención a cada palabra que expresaba

- ¿Quieres intentarlo? No importa si no lo consigues a la primera, sólo tienes que practicar

Se quedó pensando durante un momento, teniendo una sensación similar a la que experimentó al tomar a Tessaiga por primera vez, sin tener la menor idea de como utilizarla

- De acuerdo - sonrió - Pero, si me fastidia mucho, lo destruiré - advirtió

- No es necesario - rio - Con que no juegues más es suficiente, mira, haremos una prueba

Comenzó la partida, volviendo a explicarle de forma mas detenida y con la secuencia del luchador del juego, el cual respondía a los movimientos efectuados por el control, hasta que Inuyasha logró realizar pequeños ataques por su propia cuenta

- Oye esto no esta mal - definitivamente su atención había sido captada

- Me alegra que te guste, ahora, jugaremos oficialmente

Reinició el juego

Para ser un demonio, es bastante pacífico... parece buena persona

Pensaba el abuelo, mientras observaba disimuladamente la interacción de su nieto con el ser


- Por fin - suspiró, dejando caer su bata en el baño, el cual tenia la temperatura perfecta - No creí necesitar tanto esto - comenzó a estirarse

Observó detenidamente sus piernas, reparando en las pequeñas cicatrices que poseían, al igual que ambos brazos. Miró el espejo y notó el morado de su rostro

- Pensé que era más pequeño - paso la yema de sus dedos por la herida - ¿Podría ir a la escuela así? Seguro mis amigas comenzaran a sacar conclusiones extrañas

Un nuevo suspiro abandonó sus labios, al mismo tiempo en que se sumergía en la tina de agua caliente

- Ésto es el paraíso - sonrió - Aunque ya me estaba acostumbrando a la cascada

Cerró sus ojos, tratando de mantener su mente en blanco, sin embargo, luego de todo lo sucedido en tan sólo un par de días, no podía simplemente relajarse

Inuyasha y Sesshomaru son hermanos

Pensó, mientras la charla con el youkai se apoderaba de su cabeza

- ¿Cuál es el vínculo que él tiene con Kikyou? ¿Y por qué Inuyasha jamás dijo algo al respecto?... Después de todo, cuando me vio, su primera pregunta, fue relacionada a ella

Ella está con Inuyasha, ¿no es así?

- No se si me conviene saber más... - hundió sus labios en el agua - No quiero saber más nada relacionado a esa época - pronunció, debajo del agua

Rápidamente Sesshomaru fue suplantado por Inuyasha y la conversación que habían mantenido durante la mañana

- Kikyou - susurró - Ella fue muy amable conmigo... además, curó mis heridas y yo... - la culpa comenzó a golpear su pecho, convirtiéndose en pequeñas lágrimas que querían escapar a sus ojos, sin embargo, se rehusaba a dejarlas salir - Perdóname Kikyou... no era mi intención...

No quería... comenzar a sentir cosas por la persona que amas

Empezó a cuestionarse si era correcto que el hanyo se encontrara en su casa en lugar de estar al lado de la persona con la que debía pasar el resto de su vida

- No es mi culpa que el pozo no me deje pasar sola... inevitablemente lo necesito para volver aquí - hizo una pausa - Y... también... me agrada que esté... conmigo

En el momento en el que comenzó a conocer un poco más a Inuyasha, supo que su vida no había sido fácil y que su forma de mantener al margen sus debilidades, era a través de su aparente carácter hostil, sin embargo, eso no evitó que nuevos sentimientos comenzaran a surgir, asustándola inevitablemente

- ¿Debería mantener distancia? - se quedó en silencio unos segundos - Definitivamente... tengo que buscar una manera de que el pozo se cierre... y que cada uno permanezca en su mundo

Sólo de esa manera voy a evitar que salgamos todos lastimados

Se sumergió completamente, dejando que el calor de la misma abrazara su desnudo y hermoso cuerpo


Otra noche en la que se sentía débil y su movimiento seguía reducido. Se había alejado de la aldea, sin embargo, eso no le impidió darse cuenta de que el olor de su hermano y de la esa chica misteriosa, habían desaparecido por completo del ambiente

Otra vez se han marchado

Frunció en entrecejo, al mismo tiempo en que se mantenía inmóvil, con su espalda recostada sobre el tronco del árbol

¿Dónde vas Inuyasha? ¿Estás tramando algo?

No le interesaba en lo absoluto la vida del hanyo o de la mujer, sin embargo, él era el poseedor de Tessaiga y, en sus planes no estaba el hecho de dejar que se quedara con el arma que, por derecho, le correspondía, además, ahora, al parecer, custodiaba la vida de esa humana, que, en su opinión, era diferente a las mujeres que había conocido

Su padre había sacrificado su vida por la de una humana, utilizando como excusa el amor, ¿realmente valía la pena realizar tal acto por un ser insignificante? Después de todo, los humanos solo eran seres débiles que se dedicaban a destruir todo a su paso, incluso si eso significaba destruir a sus propios pares

Estaba completamente solo, ni siquiera había pensando en decirle a Jaken que se apartaría, por lo que, el pequeño demonio seguramente estaba buscándolo con desesperación en alguna parte de la zona en la que vagaban

- Si no quieres que te mate, muéstrate

Pronunció seriamente, observando a los arbustos que se encontraban unos metros al frente. En ese momento, aquella presencia emergió de ellos

¿Una mujer?

Pensó, observando a la jovencita mirándolo con cierto temor en sus ojos castaños. Su kimono estaba sucio y rasgado en algunas partes, visiblemente viejo. Tenía un rostro angelical, cubierto de marcas, que parecían haber sido hechas con un cuchillo o un arma afilada. Su cabello castaño le llegaba a la cintura y parecía estar bastante bien cuidado a pesar del aspecto deplorable que ella mostraba

- ¿Se encuentra bien? - preguntó, deteniendo su caminar a unos pocos metros

- Aléjate - respondió con desprecio

- Está herido - hizo caso omiso a sus palabras, arrodillándose a su lado - Necesita ayuda

- Te dije que te apartaras - sus ojos comenzaron a tornarse rojos, sin embargo, ella no se inmutó

- No se mueva, espéreme aquí

Se puso de pie y comenzó a correr en dirección del norte, saliendo del bosque, dejando a Sesshomaru intrigado y un tanto sorprendido

La joven corrió hasta un campo de hierbas medicinales, en el cual se adentró, aún sabiendo que era propiedad privada. Se arrodilló y comenzó a buscar la planta necesaria

- Es ésta - elevó la pequeña plantita, sonriendo

En ese momento, sintió un fuerte dolor en su nuca, lo que provocó que enterrara su rostro en las hierbas

¿Qué me ocurrió?

Pensó, tratando de arrodillarse. Estaba aturdida y un poco mareada

- ¡¿Quién te mando a robarme?! - gritó la voz de un masculino

Otro golpe retumbo en la cien, de su lado derecho, impidiendo que pudiera incorporarse

- ¡Maldita ladrona!

No sabía exactamente con que la estaba golpeando, sin embargo, cada contacto de aquello se sentía frio y pesado. Su vista nublada y la oscuridad de la noche no le permitían ver el rostro de la persona que estaba realizando aquel acto, pero su voz demostraba que estaba furioso, tal vez dispuesto a matarla

La adrenalina se apoderó de su cuerpo y, en un acto reflejo, colocó su brazo en su cara, tratando de evitar un nuevo golpe. Tomó el arma y notó que se trataba de una especie de fierro y, utilizando todas sus fuerzas, empujó al hombre. No supo como ni en que momento, pero cuando volvió a ser consciente de la situación, se encontraba a varios metros del campo, en algún lugar del bosque

- Ufff - suspiró, dejando caer su cuerpo contra un árbol - Estuvo cerca - murmuró - Argh... - tomó su cabeza y sintió algo caliente en ella. Miró su mano y notó que sus dedos estaban manchados de sangre

No tenía forma de verse el rostro, pero podía sentir aquel líquido recorriendo la parte derecha de su cabeza. Se puso de pie y otra punzada en las costillas la obligó a hacer otra mueca de dolor

- Tengo que llevarle esta hierba - pronunció, mirando la plantita - Sus heridas son mucho más graves que las mías

Comenzó a caminar con dificultad, adentrándose en la profundidad del bosque

El youkai se encontraba con los ojos cerrados, tratando de decidir si seguir o no con aquella búsqueda que parecía no llevar a ninguna parte

Olor a sangre humana

Pensó, abriendo sus orbes dorados en la misma dirección en la que la joven se había ido. Momentos después, ella emergió de las sombras. Observó detenidamente y notó que la mitad de su rostro estaba cubierta de sangre, también que caminaba y respiraba con dificultad. Se arrodilló nuevamente a su lado, extendiendo su mano

- Con esto... se repondrá más rápido

Miró la hierba y volvió a mirarla a ella

- ¿Quién te hizo eso?

- ¿Qué? - abrió sus ojos en señal de sorpresa

Esbozó una enrome sonrisa, la cuál iluminó la noche, al menos así lo percibió Sesshomaru

- ¿Por qué sonríes? - entrecerró sus ojos - Sólo te pregunté como estabas

- Por favor - respondió omitiendo sus preguntas - Tómelo

- No la necesito - desvió la mirada

Cualquier ser humano o demonio con sentimientos se hubiera molestado por aquel gesto, sin embargo, el corazón de la joven era tan comprensivo, que supo entender el hecho de que él no confiara en su ayuda, después de todo, parecía haber perdido el brazo hacía poco tiempo y ella ignoraba en que situación había ocurrido aquel suceso

Dejó la planta al costado de la pierna del youkai, mientras este la observaba. Se puso de pie, giró y comenzó a alejarse

- ¿Cuál es tu nombre?

- ¿He? - volteó

- ¿Cómo te llamas?

- Rin - volvió a regalarle otra de esas hermosas sonrisas para luego perderse en la oscuridad

Rin

Pensó, mientras tomaba la planta, observándola detenidamente


Bienvenida Rincita a la historia jajja

Espero que sigan disfrutando de este lio :)