Ojos:
A Yoh siempre le habían gustado los ojos de su prometida, por el simple hecho que no eran de un color fijo, si no que cambiaban dependiendo la situación. Por ejemplo: durante el día y si su temperamento estaba en calma su color era de ese marrón miel hermoso con el que la había conocido, si estaban en un lugar con poca luz llámese un en el cine viendo una película, esa falta de luz le hacia los ojos de un color negro profundos y algo intimidantes. También a través de su color de ojos podía ver como estaba el humor de Anna en ese momento, es decir que cuando su humor pasaba de una normalidad o felicidad a enojo y destrucción su color cambiaba de marrón miel a rojo sangre y lleno de rencor, lo cual daba miedo mucho miedo.
Y por último y no menos importante Yoh a través de los ojos de su querida prometida podía saber si al tener relaciones ella estaba en verdad satisfecha o no: cuando el goce de su prometida era total esos ojos marrón miel cambiaban a un rojo carmesí lleno de lujuria y pasión, entonces el castaño en ese momento sabía que su labor estaba cumplida. Ahora ¿cómo sabía de Anna? Pues tener relaciones prácticamente todos los días había aprendido ese pequeño detalle de Anna, el cual le había sido de mucha ayuda, ya que satisfacer a la Itako era bastante complicado.
