Baño:
Hana caminaba desesperadamente de un lado para el otro en su habitación, se lo veía muy nervioso y ansioso y ¡claro que lo estaba! Por el simple hecho de que Alumi estaba tardando mucho en entrar al baño para darse su ducha matutina por lo general ella entra tipo 4 pm o a más tardar 4:30 pm, pero ahora eran casi la 5:30 pm y no daba señales de entrar. Ahora la pregunta sería en qué le afectaba a él, pues desde hacía un buen tiempo que la espiaba mientras estaba en pleno baño quedándose cada día que pasaba cada vez más maravillado con la hermosa mujer con la que en algún momento se iba a casa y regalándose algún que otro placer personal mientras se imaginaba entrando a la ducha con ella y tomándola como la esposa que en algún momento se convertía, pero aunque muchas veces quiso hacerlo no lo hizo por el simple hecho de que Alumi le regalaría una de sus poderosas patadas y esa idea no le gustaba para nada.
Lo más gracioso de la historia es que esta "sana" (para él) y adictiva costumbre se la sugirió su papá que en uno de sus "momentos padre e hijo" (que hay que destacar que él nunca quiso tener pero que agradecía este momento) le contó que él veía a su madre mientras se bañaba y que lo experimente porque era una experiencia increíble. Hana al principio se negó por su orgullo más que nada convenciéndose a sí mismo que esa chica no tenía nada para mostrar o por lo menos para él. Pero a pesar de su auto-convencimiento un día la curiosidad le ganó espiando a la Itako por primera vez y quedándose totalmente encantado por la vista a tal punto de olvidarse de irse cuando Alumi comience a salir de la ducha provocando que casi lo descubra, pero por suerte (para él) no fue así.
Luego de ese día se volvió tan adicto a hacer esa "travesura" a tal punto de aprenderse los horarios de las duchas de su novia y de desesperarse cuando Alumi tardaba en tomar su baño, como ahora, la verdad necesitaba su droga y la necesitaba ¡YA!
