Tardanza:

Su familia siempre lo había criado con las más minuciosas enseñanzas: desde los modales a la hora de comer, hasta la exacta puntualidad en los eventos a los que debía asistir si su padre o su hermana no podían.

Y eso era lo que le fastidiaba al Tao cuando tenía sus encuentros con Pillika. ¿Y cómo no tenerlas? Ella era una chica del campo que seguramente no tenía ni idea de lo que era llegar temprano a eventos de suma importancia mundial como los que tenía que asistir él. Pero bueno, el fastidio era continuo, y muchas veces le había dicho que trate de ser lo más puntual posible, ya que sus retrasos no eran de 5 minutos, sino muchas veces de veinte minutos o tal vez más. Pero aun así no aprendía y no solo ella, sino que él tampoco aprendía a soltar esas costumbres familiares que muchas veces provocaron feas discusiones con la aniu (cosa que él no quería claramente) y tampoco entendía de que esas tardanzas de su novia no eran sinónimo de que algo malo le haya pasado o que lo haya dejado plantado. ¡Sí! Len Tao era un hombre seguro de sí mismo en las batallas pero a la hora del amor estaba verde verde todavía.