Tiempos:

¿Nunca les pasó querer que el día tenga más horas? Pues Anna, últimamente pensaba esto todos los días.

Anna era una investigadora de elite, solicitada como pocas y con honorarios bastante accesibles para todos aquellos que la requieran, y por lo tanto sus tiempos laborales eran a lo ingles… completamente exactos y siempre pedía a sus clientes que se le respete eso, puesto a que tenía mucho trabajo y si se tardaba solamente un poco se malhumoraba demasiado y eso nadie lo quería.

Todo esto tardó hasta que la detective conoció a su cliente "favorito" Yoh Asakura, el cual la había solicitado para un sencillo caso de asesinato, el cual era tan simple que en un mes ya tenía todo resuelto y los malditos en prisión comiendo sus propias uñas. Y Anna le había aclarado la sencillez del caso a su cliente, pero él quiso pagarle sus servicios por seis meses, los cuales sigue cumpliendo hasta ahora y lo único que hace cada vez que se reúnen es acostarse y tener el más placentero momento que ambos hayan tenido jamás. Y ella amaba eso, la despejaba de tanto trabajo, pero lo malo es que por esto su adorado cronograma se retrasaba queriendo tener más horas en el día, pero eso a ella no le importaba.