Melancolía:
Roma era un lugar hermoso para poder relajarse y tomar un breve descanso después de tantos viajes. Yoh viajaba por todo el mundo propagando la paz para todos, pero días como hoy le gustaba sentarse en una plaza y tomar un poco de aire fresco, aparte de esperar cuando a Anna le agarraba por comprar todo lo que podía. En fin un descanso que realmente necesitaba.
Ese día en esa placita pasó una escena nada extraña para él ni para nadie, pero que realmente lo ponía triste y melancólica. En la escena se divisaba un niño con su padre el cual le estaba enseñando a caminar y esa enseñanza era mezclada con risas y aplausos por la hazaña del pequeñito. La escena era simple y adorable, pero dolorosa para Yoh.
Nadie se daba la idea de lo mucho que hubiera querido enseñarle a su hijo a caminar o tener esos momentos inolvidables en familia, pero lamentablemente cuando quisieron la vida de su hijo corrió peligro y eso era algo que él no iba a permitir que se repita y para este cuidado, tuvieron que dejarlo, provocando el odio de el rubio heredero.
No podían hacer nada su odio era razonable y ellos lo sabían, pero Yoh juró que esa familia que tanto Anna como él desearon siempre, se haría realidad pero para ello tiene que cumplir con todo esto y bancarse estos estados de melancolía constante.
