Camisón:
El viaje a occidente estaba siendo un éxito, ya iban 4 días de su llegada luego de un viaje de interminables 12 horas, pero estaba valiendo mucho la pena.
Yoh, Anna y Tamao la hermana de Yoh estaban terminando de cenar comida regional argentina en un restaurante típico de ahí y en el momento que terminaron de pagar volvieron a su hotel rápidamente ya que el día había sido muy agotador y estaban cansados.
La habitación tenía una cama matrimonial donde dormían Anna y Tamao y un pequeño primer piso con otra cama donde estaba Yoh, pero la idea de dormir solo no le gustaba para nada, es decir, Anna era su novia ¿por qué razón tenían que dormir en camas separadas? Tamao les prohibía dormir juntos eran demasiado jóvenes (para ella) para semejante atrevimiento, si su hermana era antigua muy antigua., pero esa noche la situación iba a cambiar.
A eso de las 3 am, Yoh al ver que ambas chicas dormían plácidamente se levantó y con sigilo fue hacia donde estaba Anna y la tomó en brazos hasta llevarla a su cama. En el pasar Anna se despierta sutilmente y ve lo que Yoh hacía, pero en el momento que quiso preguntar qué sucedía el castaño la dejó en la cama y se acostó al lado de ella, ella sonrió comprensiva y se acomodó, pero en el momento que quiso conciliar el sueño, sintió la caliente respiración del shaman en su cuello, seguido de besos en el mismo y caricias en sus brazos y piernas. La rubia respiraba entrecortadamente, y lo empujó un poco para poder tomar aire, pero ese alejamiento fue muy corto ya que Yoh volvía a su labor, ahora acompañado con unas caricias en sus muslos dentro del camisón, lo cual la impresionó mucho.
- "Amo cuando usas este camisón, porque me deja… tocarte más como yo quiero…" –Yoh le susurró a su chica, y al ver que ella trataba de alejarse un poco, agregó –"No vamos a hacer nada que vos no quieras Annita, solamente déjame tocarte" – Y con estas palabras la rubia fue relajándose, permitiéndole al shaman seguir con su trabajo-
