Orden:
La mañana se presentaba acompañada de la molesta luz del sol haciendo despertar a la rubia Itako. Se sorprendió un poco ya que en su habitación ese tipo de sucesos no pasaban. Claro que por ese motivo era su habitación.
Pero fue en ese momento que recordó que no estaba es su cuarto, sino que dormía en el futon de su prometido. Era el día de la partida de su amado Shaman, y por miedo a no verse nuevamente se entregaron el uno al otro aclarando el amor que se tenían.
El miedo de no verse nuevamente… eso era lo que realmente que la aterraba, no quería que eso sucediera, no creía que sería de su vida si ese despistado muchacho no vuelve nunca, no creía poder soportarlo.
En ese momento se sentó y vio que su prometido no estaba a su lado. No podía ser cierto ¿se fue sin despedirse ese maldito descarado? Se levantó de un salto y mientras corría poniéndose la bata lo vio… estaba escuchando música con sus auriculares naranjas, mientras miraba el amanecer en la ventana de su habitación… cuantas veces le había dicho que no entrara, pero, ahora eso no importaba, se acercó lentamente, no había notado su presencia así que tardó todo el tiempo del mundo en llegar a él y una vez a su lado lo abrazó por la espalda. Él se sorprendió un poco, pero luego de mirarla sonrió y volvió la vista la ventana.
- "Te prohíbo no volver con vida. Es una orden Asakura" –dijo sobre su pecho desnudo-
- "Si Annita… Lo sé"
Ella también lo sabía, confiaba en èl, y si ella no lo hacía ¿Quién iba a hacerlo?
