Naranjas:
Era algo inevitable no imaginarse una naranja y no pensar inmediatamente en el bueno, despistado y siempre sonriente Shaman amigo de todos, aunque Len no lo admita, Yoh Asakura.
La razón de tanto amor hacia ellas era completamente desconocida, porque no solamente la fruta era de su completo agrado, sino que mucha de sus cosas predilectas eran de ese color, descartado Anna que bueno, sería extraño que ella fuese de dicho color ¿no?.
Incluso preguntaron al aficionado sobre dicha afición, ganando una respuesta que tiraba cualquier hipótesis abajo.
- "Es que me hace acordar a Anna"
La respuesta les cayó a los cuestionadores como un baldazo de agua fría, ellos habían descartado a Anna de todo esto desde el principio, claramente estaban en un vendito error, pero ¿cómo explicaba Yoh esto? ¿Qué tenía que ver ella en todo esto?
- "Pero Yoh ¿qué tiene que ver ella en todo esto? No lo entiendo" –exclamó el cabezón-
- "Sencillo Manta, al igual que las Naranjas, Anna es amarga por fuera, pero por dentro es alguien muy dulce y simpática" –y rió sonrojado con esa típica risita que solo él podía hacer-
- "Yoh… yo.."
Pero ante que Manta pueda decir algo, la puerta de la pensión se abrió de un portazo.
- "YOH ASAKURA, ¿QUE HACES QUE NO ESTAS ENTRENDANDO? TE DIJE ESPECIFICAMENTE QUE DES 8000 VUELTAS POR LA PLAZA PRINCIPAL"
- "E-esque Annita, justo vino Manta y…" –y paró al sentir un poderoso aura frente de él- "Emmm… ¿Annita?"
- "O empiezas a correr o se duplica el entrenamiento a partir de ya"
- "Chau Manta te veo luego" –decía mientras salía corriendo-
Manta ladeó sus manos en señal de despedida mientras veía como Anna, luego de mostrarle una molesta y tenebrosa mirada entró en la cocina.
- "Me encantaría saber cuánta cáscara tiene esta anaranjada Anna para llegar a ese lado dulce que Yoh tanto anhela" –pensó y rió ante el comentario-
