Vals:

Había algo que Hanna odiaba con su alama, y eran las tradiciones occidentales, y ver cómo había gente que las seguía al pie de la letra. ¿Qué clase de idiotas eran, no se daban cuenta que ya tenían sus propias tradiciones?

Por otro lado a Alumi había algo que le encantaba, y eran las tradiciones occidentales, y era tal su amor por ellas que ella misma investigando encontró que ciertas partes de América celebraban la llamada "fiesta de quince años", resultándole un evento sumamente adorable, y cómo no sumamente importante para la vida de una mujer, así fue que desde ese día hasta sus quince años que ella organizó todo para tener dicha fiesta de sus sueños.

Y he aquí a nuestro dos protagonistas, Alumi brillaba bailando el vals con su padre adornada de un vestido largo color turquesa, el cual combinaba con sus ojos, una maravillosa trenza, maquillaje aunque no mucho y una sonrisa encantadora. Y por el otro lado un Hana el cual estaba luchando entre el desconcierto, el asco y el amor que sentía por esa chica.

Si he dicho que Hanna odiaba las tradiciones occidentales, y a la gente que las practicaba, pero amaba a Alumi y hacía rato que había aceptado aquellos sentimiento, por lo tanto romper un poco sus principios no era malo de vez en cuando. Aunque ella no lo sepa nunca… al menos no de su boca. Aunque bueno, ella lo sabía hace rato que logró conquista el corazón de su prometido, el rubio era un libro abierto para ella, pero bueno él sí nunca se enteraría esto, al menos de su boca.

El rubio se acercó a la chica para ahora ser él el que la lleve al compás de la música, y al ver la expresión triunfal de la chica más hermosa y más odiosa que vio en su vida le dijo muy despacio para que nadie escuche y ese momento sea solamente de ellos:

- "No te acostumbres" –y corrió la mirada ante aquella frase para ocultar su sonrojo, escuchándose una risita femenina ante tal acto-.