Alivio:

El sol pegaba fuerte esa mañana primaveral, aunque la noche anterior hubiera caído una de las últimas heladas del invierno ahora estaba agradable.

Esa noche el shaman no había pasado nada de frío, y viendo que el futón en el que estaba no era el de él, ni la habitación, sino que la de su prometida uno puede imaginar que la noche fue muy cálida, demasiado cálida.

No podían culparlo no hacía ni dos meses que había vuelto luego del torneo de Shamanes, y aunque no volvió convertido en el Shaman King, lo que consiguió al regresar fue algo hermoso… a Anna.

Si, a pesar de que ella era la primera en querer que Yoh se convierta en el Shaman King, su recibimiento fue de lo más hermoso que hubo, porque no solamente sus brazos fueron abiertos para el castaño, sino también su corazón y otras cosas… ustedes entienden.

Ahora el castaño miró a un lado encontrándose a la rubia que aun dormía luego de la cansadora noche que pasaron. En parte podía culparlo porque a pesar de que en su vientre crecía un hermoso ser él no podía contra sus instintos y necesitaba el calor que desprendía su prometida. Era tanto su adicción que Anna lo obligó a volver a dormir separados nuevamente, así la dejaba tranquila aunque sea una noche.

Pero a pesar de todo, ella seguí a su lado. Lo cual era un alivio para él.

Era un alivio tenerla hasta ahora, y por siempre.