Instinto:

Ser la novia del heredero de la renombrada familia Tao no era tan complicado como ella pensaba, salvo por un insignificante "trámite" se podría decir… la cena anual de la familia de su novio.

Y esta complicación no tenía nada que ver con la aceptación de la familia de Len y ella, puesto que dicha familia amaba a la peli-azul, ni si quiera las innumerables reglas que tenían a la hora de cenar, puesto que no era la primera vez que iba y había aprendido muy bien de la mano de su querida cuñada y su amado novios.

El verdadero problema era este último. Si Len Tao era el problema, puesto que con todo lo buen chico que se veía en el momento de cenar, se le iba en pequeños instantes que tocaba las piernas de la aniu descubiertas al llevar las pequeñas faldas que él mismo confeccionaba para ella, ya que era unas de las reglas que las mujeres vayan con vestidos o faldas ya sea largas o cortas, para representar la femineidad de su ser. Cosas de Tao´s, como siempre pensó Pillika.

Cuestión, que tocarle la pierna era el comienzo de su recorrido por toda ella hasta llegar al punto donde él ansiaba tocar, la intimidad de su novia, la cual al sentir tal contacto tenía que evitar cualquier tipo de gesto, sonido o lo que sea para que no "descubran" la travesura de su novio, cediendo siempre hasta que su ropa interior termine mojada, siempre.

Y descubriéndolos… NUNCA.

Trató de regañarlo de todas las maneras que pudo cada vez que estaban solos, pero algo pasaba, y es que amaba que haga eso con ella, por eso es que cada regaño se convertían en besos apasionados hasta que ambos terminaban desnudos en cualquier sitio donde estén.

Era complicadas las cenas de la familia de su novio, ya que era complicado resistirse ante los instintos de su novio, y principalmente ante sus propios instintos.

Fin