Asco:
La mirada de odio que portaba Yoh, y la de miedo e incomodidad que portaba Anna era para un cuadro digno de enmarcar.
El sitio en donde estos dos amantes miraban estaba una persona que jamás creyeron verían en su vida, una persona que Yoh nunca había visto en su vida, pero que Anna, conocía de maravilla.
El señor Kyoyama miraba con una imperceptible sonrisa a la pareja que estaba al frente suyo dentro de la casa. "Querida Anna" solamente pudo soltar y al tratar de poner un pie en la pensión una espada en cantada apareció frente a su rostro, rosándole la nariz.
El rubio asombrado miró nuevamente hacia los dos jóvenes y largó una carcajada. "Que divertida broma querido, Annita tienes…." Y antes de que pudiera terminar la espada se movió cortándole una parte de su camisa casi por completo.
"Se acerca y cortará algo más que la camisa" –sonó una ronca voz-
"Yoh" –fue lo único que articuló la rubia-
"Ahora se larga de aquí, y no vuelva, no nos interesa verlo de nuevo" –agarró a Anna de la mano para ya entrar y cerrar la puerta-
La puerta se detuvo y el hombre volvió a hablar, esta vez dirigiéndose a su Annita
"Annita ¿en serio me corrías así de tu hogar?" -haciendo que la rubia detenga su andar-
"Ya le he dicho no queremos…"
Pero antes de que termine la frase Yoh fue agarrado por el rubio: "¿QUIEN TE CREES QUE SOS PARA…"
Ahora no era una espada, era un rosario muy largo el que colgaba de su cuello y empezó a atacarlo de la nada. Haciendo que suelte al shaman
Anna paró al escuchar una súplica del hombre.
"Dos cosas:…" –dijo nuevamente con su seria expresión de siempre- "… no vuelva a hacerle eso a Yoh y dos, no te quiero en esta casa de nuevo, me das asco…"
Agarró a Yoh que minutos antes estaba tosiendo por el apretón del hombre y cerraron la puerta divisándose una imagen que nunca olvidarían: las lágrimas del hombre acompañado con una melancólica sonrisa.
Tal vez venía a suplicar perdón por todo lo que le hizo a Anna, tal vez vino porque la pensión iba tan bien que la fortuna abundaba…. Tal vez solamente quería despedirse….
Qué triste que haya sido lo último, puesto que en las noticias pudieron ver el cuerpo sin vida de horroroso del humano. Y una joven que sin ningún tipo de fastidio reconocía el cuerpo como el de su propio padre.
Si no sentía nada, solamente asco… como lo último que le dijo a ese asqueroso ser.
Fin
