Cama:
Su cama solo podía pertenecer a una sola persona. Aquella que amaba con su alma.
El aniun sabía perfectamente que esa cama solamente había sido usada por él, por su hermana cuando se le aparecía por las noches en carácter de auxilio cuando tenía una pesadilla o en tormentas sumamente ruidosas, y por la mujer que él más amaba en su vida… Tamao Tamaura.
La pelirosa itako era lo que él más había anhelado desde que la había conocido. Y su relación fue tan problemática e incluso diría prohibida que él más se aferraba a sus deseos de tenerla y hacerla feliz.
Dos veces entró en su cama esta adorable chica: la primera vez de forma clandestina huyendo de la familia Asakura, puesto que el abuelo de Yoh era su tutor oficial, su exigencia para con los candidatos de su "hija" adoptiva eran muy altas, y Horo estaba muy lejos de cumplirla, entonces su amor era lo más clandestino posible, y por ello su primera noche de amor no podía ser una excepción.
La segunda es ahora, luego de la noche de boda que su amor se merecía, tanto había hecho para que este momento llegara, tanto había pasado para que la aceptación del viejo Asakura fuera una realidad, que ahora ese preciso instante de ver a su ahora esposa dormir a su lado completamente desnuda en su cama lo llenaba profundamente.
Sus esfuerzos están siendo recompensados, y claramente a Yoh y a Anna le deben todo para ayudar que esto sea posible también.
Sus pensamientos fueron interrumpidos y cambiados por una pequeña risita al ver a una confundida y luego sonrojada Tamao que se despertaba y se veía observada por el peli azul.
- "Buenos días hermosa" –dijo con una resplandeciente sonrisa, siendo respondida con una sonrojada sonrisa de la peli rosa-
Su cama experimentaba el primer despertar del ahora matrimonio más pedido por sus amigos
Fin
