Galletas:

Horo no podía evitar ser la envidia de sus amigos al ser el único que se casó con la chica que más rico cocinaba de todas. Y eso que Anna no lo hacía nada mal, pero debían admitir que Tamao y Ryo eran los mejores.

El Aniun cada vez que volvía de sus trabajos campestres se encontraba con distintos olores en la cocina de su casa, y él saltaba de felicidad. Ya saben lo que dice panza llena corazón contento. Aunque bueno todo de la rosada lo hacía saltar de la felicidad.

Ese día no fue la excepción y el dulce aroma de las galletas que estaban enfriándose en la mesada llenaban toda la casa y Horo no pudo evitar babearse por ello.

Tamao estaba tan concentrada en la cocina terminando de armar las galletas que le faltaban que no se enteró de la llegada de su aniun.

Horo, obviando lo caliente que se veían esas galletas sacó una y se acercó a su esposa con ella en la mano: se puso el "dulce" en la boca y giró a la sorprendida rosada para colocar el extremo libre de la galleta en la boca de esta.

Tamao lo miró petrificada, mientras Horo iba mordiendo la galleta hasta llegar a sus labios y terminar de "comer" esta junto con los labios de la rosada.

Luego de esto Tamao estuvo sumamente avergonzada todo el día y Horo estuvo sumamente "travieso" en todo ese día.

Fin