Brisa:
Si tenía que decir su lugar favorito en el mundo era la ventana de su habitación, la cual era tan grande como para sentarse en ella y sentir la brisa que la madre naturaleza le regalaba bastante a menudo.
Sinceramente Yoh quería ser shaman para vivir en tranquilidad, y a pesar que no haya ganado, estar en esa ventana con la maravillosa brisa y escuchando su canción favorita con sus amados auriculares era sencillamente lo que siempre añoró.
Manta se le acercó en silencio para evitar que la expresión de paz que su amigo tenía en ese momento desapareciera, así que solamente contempló el paisaje que él estaba viendo y sintió la brisa que él sentía.
Más atrás se divisaba a Anna apoyada en el marco de la puerta, iba a entrar pero prefirió ver la imagen de los dos amigos disfrutando ese escenario de paz, con una sonrisa. No pudo evitar tocar su avanzada pancita, mientras la brisa también el acariciaba su cuerpo con total dulzura.
Lo que la rubia sintió en ese momento es que esa escena era la calma que precedía al huracán, no sabía por qué pero la paz traía consigo algo malo por lo general e Yoh también lo sentía, pero para calmar a la rubia el shaman se giró y le sonrió con ternura.
Anna quedó en shock, porque le sorprendía que Yoh la conozca tan bien, y aparte porque no creía que él supiera que los estaba "espiando" en ese momento, puesto que no hizo ningún ruido para ser descubierta.
Se salió de la habitación, dejando solo a los amigos, y con un sonrojo en sus mejillas. Mierda, amaba esa sonrisa no solo porque era hermosa, sino porque le daba la paz que muchas veces a ella se le perdía.
Fin
